Como resumen y conclusión de los posts anteriores, reproduzco un texto del libro Bioética y Religión, ed. Síntesis, Madrid, 2008, cap.1, publicado tras competente censura y aprobación con el debido nihil obstat por la autoridad eclesiástica correspondiente.
Veamos los pasos sucesivos del proceso, a lo largo del cuál se plantean las preguntas éticas sobre cómo manejar los blastocistos, cuidar los embriones y respetar los fetos.
Un óvulo o un espermatozoide son posibilidad remota de dar lugar a una persona; pero muchos óvulos no son fecundados y muchísimos espermatozoides se desperdician.
Un cigoto es posibilidad próxima y concreta de dar lugar a una persona, si el proceso de división y diferenciación celular no sufre accidentes o interrupciones. Un cigoto es semilla de nueva vida humana. Aunque se haya dado tradicionalmente el nombre de semen –en latín, semilla- a los espermatozoides, es más exacto reservar este nombre para el óvulo fecundado. Cuando no se conocía la fecundación del óvulo por el espermatozoide –como era el caso desde Aristóteles hasta el siglo XIX- y se atribuía el origen de una nueva vida solamente a la aportación del varón, recibida pasivamente por la mujer como mero recipiente, no es extraño que se diera el nombre de semilla a lo que hoy sabemos que es solamente una parte de lo que constituye en sentido estricto ese germen de nueva vida.
Un blastocisto es promesa de nueva vida, pero a condición de que se implante en un útero. No es solamente posibilidad concreta, sino promesa; pero es una promesa condicionada.
Un embrión implantado es más que promesa. Es capacidad de desarrollarse hasta convertirse en un feto. Si el cigoto es comparable a la semilla y el blastocisto y el pre-embrión al botón, para el embrión ya implantado valdría el símil de la flor que se va a transformar en fruto –por supuesto, en sentido metafórico, mutatis mutandis, sin apurar literalmente la comparación con el funcionamiento biológico de los vegetales-.
Nos sirve este discurso metafórico para expresar la gradualidad de la exigencia de reverencia hacia la vida. En efecto, conservamos las semillas, cuidamos los botones, regamos las flores y recogemos con gratitud los frutos. Las semillas piden que las conservemos, como posibilidad apreciable. Los botones piden que los cuidemos, como promesa estimable. Las flores necesitan que las reguemos para apoyar su desarrollo o su eventual transformación en fruto. Los frutos exigen que los agradezcamos y respetemos como realización de la vida.
Con este lenguaje metafórico estamos expresando la gradualidad de la reverencia y el respeto. Las semillas tienen valor, no solamente precio. Los botones y flores tienen un valor digno de mayor estima. Los frutos tienen el máximo valor.
Pasando a la vida humana germinal y naciente, podemos decir así: Los cigotos son admirables. Los blastocistos y pre-embriones son frágiles, a la vez que estimables, y manejables con cuidado y estrictas condiciones. Los embriones ya implantados son respetables. Los fetos exigen el respeto debido a la realidad de un ser humano dotado de dignidad.
Al reflexionar sobre la que podríamos llamar esta “marcha ascendente de la exigencia de dignidad”, habrá que conjugar tres perspectivas: 1) El proceso biológico de constituirse un nuevo organismo individual. 2) El proceso humano –psico-social- de reconocer la presencia de una realidad personal dotada de dignidad. 3) El enigma metafísico de la manifestación del misterio de la Vida (la escribimos con mayúscula para connotar lo Absoluto, presente y manifestándose en un cuerpo que se va haciendo espíritu).
Hay que evitar, al hablar de los genes, la imagen de la “chistera del prestidigitador”, de la que salen pañuelos, porque estaban “pre-contenidos” en ella. Hay que evitar el paradigma que ve el programa genético como se veía antiguamente el homunculus dentro del espermatozoide.
No parece prudente cerrar el camino a la investigación sobre las expectativas terapéuticas derivables de los recientes descubrimientos en torno a las células troncales.
Hasta no hace mucho tiempo se creía que toda célula embrionaria era indiferenciada y que una célula diferenciada no podría, por así decirlo, retornar a un funcionamiento propio del estado de indiferenciación. Ambos supuestos están siendo cuestionados hoy Con mayor razón, cada vez resulta más inconcebible confundir a una célula embrionaria con un pre-embrión o a un pre-embrión con un ser humano completamente constituído.
Ni el biólogo puede afirmar que baste la información genética para determinar lo que será el futuro ser humano; ni el filósofo puede usar el discurso valorativo para reconocer como persona al pre-embrión; ni el teólogo puede considerarlo como mínimo requisito biológico presupuesto para la recepción de un soplo de vida divina que lo convierta en manifestación personal de la Vida y, por tanto, dotado de una dignidad única e inviolable.
Es un hecho que tenemos más datos científicos y más posibilidades técnicas de manipulación. Hará falta un gran esfuerzo de comprensión y de prudencia para decidir en áreas de incertidumbre. Hará falta un mínimo de controles jurídicos, pero la responsabilidad ética no se reducirá solamente a ellos. Para ello será necesario que, a nivel de educación, se replantee seriamente la necesidad de la doble divulgación científica y ética como parte de los mínimos requeridos en educación básica y en formación permanente.
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De tanto dar vueltas y de tanto poner etiquetas, se pierde de vista el fundamento.
Si se compara al ser humana con un vegetal, como se pretende en el artículo, las células sexuales, humanas o vegetales, dan lugar al zigoto en el ser humano y a la semilla en la planta. Pongamos que tenemos una semilla de una alubia (o un zigoto humano). Si nos tragamos la alubia, nos cargamos la planta (el ejemplar adulto). Si nos "merendamos" el zigoto (para tirarlo a la basura o para curar mis achaques), nos cargamos a la persona en la que se iba a convertir.
En realidad es así de sencillo. Pero le podemos seguir dando vueltas hasta marearnos o hasta que nos parezca aceptable lo inhumano.
A Juan.- Jajajajaaaa y más jajajajaa..... que duditas, Juanito ( al Rey, la Reina le llama Juanito en la intimidad ¡¡ que tierno !! ) dices que....jajajaaaa que... jajaja... tienes claro..jajajaja... cuando comienza la vida humana, ay, que me meo toaaaa... jajajaja ( que me viene la risa floja, y lo otro, es por la edad )pero que ayayayaya....jajaj no...jaja..sabes ( lloro ya ) cuando empieza la vida individual...jajajajaa, que problem ..jajaja: ESTÚPIDIN: EMPIEZA CUANDO LE DEJAN SEGUIR EN PAZ SU CAMINO, O SEA; DE LÍNEA PARA BINGO, SINO NO PUEDE EMPEZAR A SER NADA MÁS QUE UN ABORTO. ¿ LO CAPTAS ?
Gracias, P.Masiá, por sus aclaraciones; siempre tan valiosas.
La cuestión es controvertida y controvertible. Juan, no le corresponde a la Iglesia tener una única posición oficial en este punto y si la adooptara se estaría saliendo de su competencia. No hay un solo dogma en cuestiones bioéticas...
JMasiá
Ahora, en justicia Sr. Masià, ilustrenos:
¿Cual es la posición oficial de la Iglesia? ¿la hay?
"la verdad catolica"
Luis: "la verdad" no es católica ni protestante, ni cristiana ni judía, ni musulmana ni budista... Cristo sobrepasa toda comprensión (cf Efesios 3, 18-19; Colosenses 2,3). Los cristianos no tenemos el monopolio del conocimiento de Cristo. Cómo osamos afirmar que tenemos pleno conocimiento de Cristo cuando Él es un Misterio... Los católicos, Luis, no somos dueños "la verdad" porque ello significaría ser dueños de Cristo. Además, Jesús nunca dijo "yo poseo" la verdad, sino "yo soy" la verdad ("ego eimi aletheia"). La verdad no es propiedad de los cristianos, pues, Cristo no pertenece sólo a las comunidades que reivindican Su nombre y Su experiencia, sino todos los seres humanos de buena voluntad, atentos al secreto que reside en las profundidades de su aliento y de su conciencia.
Arella,
qué te puede clarificar este centon de doctrina contraria a la catolica, contraria a los documentos pontificios, propiciadora de las peores aberraciones en la manipulacion de embriones? Deja estas doctrinas seductoras y se fiel a la verdad catolica, que no está aquí.
agradezco su explicación científica y poética que viene a clarificar un poco esta confusión ideológica sobre la vida.
Es bueno hacer siempre esto: unir la explicación biológica con claridad, para que sus explicaciónes éticas sean mejor entendidas.
Gracias nuevamente
arella, sacerdote y misionero
(2)
No quieras pues, Pilar, convencerme de tus ideas. Solo son tuyas y además yo te las respeto, aunque no las comparta. Lo normal es pedir la reciprocidad, no? De otra parte, yo no he dicho que tus argumentos devienen de tus emociones. No. Lo que he dicho es que el “lenguaje” moral que aquí empleamos no expresa “conocimiento” sino sentimientos... Desconozco, Pilar, si tú has estudiado filosofía o no. En caso afirmativo, tu sabes que puedo referirme al pensamiento y al lenguaje como un modo de “conocimiento”, sí, pero que solamente es reflejo epistemológico (imagen de la cosa), pero que no es conocimiento de la cosa en sí, pues, éste conocimiento experiencial –que es un “conocer salvífico”- es obvio que es una actividad ontológica. A eso me refería. Saludos cordiales y que tengas buen fin de semana.
Pilar: no te enfades, mujer, que te comprendo perfectamente y además, en lo que concierne a la defensa de la vida del embrión, estoy plenamente de acuerdo contigo. Pero no por ello dejo de tener dudas sinceras y profundas sobre cuando empieza no la vida humana –que lo tengo claro- sino la vida humana individual, esto es, cuando un ser concebido puede gozar de status personal, pues, es un hecho incontestable que la tradición católica nunca ha defendido de modo general la idea de que la hominización empiece con la fecundación, por cuanto sostenía otra idea de hominización (ahí tienes el famoso y de gran autoridad Catecismo del Concilio de Trento que sostenía la animación retardada y no que la vida humana empiece en el momento de la fecundación).
Y ya sabemos todos que lo que es técnicamente posible no tiene porqué ser moralmente aceptable.
¿Sabes cuánto se paga por un bebé probeta?. Pues unos cuantos millones de las antiguas pesetas. Mientras que una vacuna contra la malaria cuesta menos de un dólar. Y no es rentable, Juan.
Por eso siguen muriendo niños de malaria mientras aquí los fabricamos como truchas en piscifactorías. y elegimos hasta el color de los ojos.
Sólo se ofrece lo que es demandado. Es la ley del mercado que mira dónde nos está llevando.
En cambio, una amiga de mi hija con escasos 26 años, adoptó tres hijos de una vez. Son hermanos y cuando llegó a Rusia a por el hijo adoptado, encontró también a los hermanos.
¿Esto es puro emotivismo?. Yo diría que es pura conciencia y yo quisiera alcanzar su altura moral.
"Deviene claro que filosóficamente el lenguaje moral que aquí empleamos es absurdo porque se limita a expresar sentimientos, no “conocimiento”. Puro emotivismo."
No, Juan. Mis argumentos no devienen de mis emociones.
Hay eminentes científicos que defienden la vida humana desde el comienzo. Sin fechas de fecundación ni de implantación. Sin topes de 12 o 20 semanas. No hablan de pre-embriones, eufemismo perverso donde los haya.
Y son los mismos que durante años sostuvieron lo contrario. Los mismos que abortaron y manipularon miles de embriones, ahora cambian de opinión. Cuando aumentan sus conocimientos aumenta su grado de conciencia. O tal vez es su mayor conciencia la que les hace ver lo evidente.
No hay certeza moral de NADA. O casi nada.
Porque aquí entramos en el terreno sagrado de la pura conciencia.
Pero no hablamos por pura emotividad. La ciencia está dividida en función de muchos intereses. Y ya sabemos todos que los que es técnicamente posi...
"la única y verdadera Iglesia, ...es la nuestra (espero que también la tuya)"
Kepa: hablas como si "la verdad" fuera propiedad de unos en detrimento de otros, y sin embargo, al igual que la identidad no es una categoría objetivable, Cristo tampoco pertenece sólo a las "ekklesias" que reivindican Su nombre, sino a todos los seres humanos de buena voluntad, atentos al secreto que reside en las profundidades de su aliento y de su conciencia.
En cualquier caso, y para tú tranquilidad, te recuerdo que la religión cristiana -como dijo san Agustín- se remonta a los primeros tiempos de la humanidad ("Retract. 1,12). "Ecclesia ab Abel" es una antigua creencia cristiana. Me imagino, que te debes de referir a ésta "única y verdadera Iglesia", verdad Kepa? Ésta sí que es la Iglesia indivisa...
Si vamos a acabar con ese ser humano, para salvar a un hijo con cara, corazon, balbuceos... ¿para qué seguir?... no es necesario negar la humanidad del embrión destruido.
Habrá que reclamar a los científicos medios para poder salvar al hijo nacido sin recurrir a estas "medicinas" tan amargas e injustas.
La vida humana empieza en la concepción, aunque nuestros corazones no valoren por igual un código genético que el llanto de un recien nacido.
"No quiero polemizar, Pilar, sino sólo decir que además de nuestra perspectiva católica no es la única, y que por ello, no puede arrogarse ninguna certeza de mayor moralidad respecto a las demás tradiciones religiosas"
Juan: supongo que el anacoluto, en el texto referido, en tu caso, es más muestra de fervor teresiano que de pereza gramatical.
Además, también supongo que la herejía, en tu caso, es más muestra de amor por la frontera -estilo Rio Grande-, que desprecio por la única y verdadera Iglesia, que es la nuestra (espero que también la tuya).
Por supuesto que nuestras ideas católicas son verdades católicas. Si no, tontos seríamos de abrazar una fe erronea a sabiendas. Podemos ser católicos equivocados -espero que no-, pero no podemos ser católicos relativistas, porque entonces sí que estaríamos, seguro, equivocados.
El ser humano comienza en la fecundación del óvulo por el espermatozoide. Si vamos a acabar con ese ser humano, para salvar a un hijo con car...
"No quiero polemizar, Pilar, sino sólo decir que además de nuestra perspectiva católica no es la única, y que por ello, no puede arrogarse ninguna certeza de mayor moralidad respecto a las demás tradiciones religiosas"
Juan: supongo que el anacoluto, en el texto referido, en tu caso, es más muestra de fervor teresiano que de pereza gramatical.
Además, también supongo que la herejía, en tu caso, es más muestra de amor por la frontera -estilo Rio Grande-, que desprecio por la única y verdadera Iglesia, que es la nuestra (espero que también la tuya).
Por supuesto que nuestras ideas católicas son verdades católicas. Si no, tontos seríamos de abrazar una fe erronea a sabiendas. Podemos ser católicos equivocados -espero que no-, pero no podemos ser católicos relativistas, porque entonces sí que estaríamos, seguro, equivocados.
El ser humano comienza en la fecundación del óvulo por el espermatozoide. Si vamos a acabar con ese ser humano, para salvar a un hijo con car...
(2)
Conclusión filosófica: nunca podremos decidir quien tiene razón en una discusión como ésta, puesto que no existe tal cosa como el "conocimiento" o la certeza moral sobre la reducción embrionaria, y por ende no puede haber expertos morales capaces de decirnos sobre tal cuestión lo que está bien y lo que está mal. Deviene claro que filosóficamente el lenguaje moral que aquí empleamos es absurdo porque se limita a expresar sentimientos, no “conocimiento”. Puro emotivismo.
Buenas noches.
La filosofía enseña que la moral consiste en obedecer órdenes o seguir reglas universales y no específicas. Kant pensaba que ser malo suponía ser incoherente.
Ahora bien, este post es un claro ejemplo de que existen sentimientos diferentes y encontrados sobre lo que está bien y lo que está mal en relación a la reducción embrionaria; lo que denota que cada tradición religiosa tiene reglas específicas y diferentes unas de otras, por tanto, no son universales. En efecto, Juan Pablo II afirma que la reducción embrionaria es siempre un desorden moral grave porque es la eliminación directa y voluntaria de un ser humano inocente (Enc. Evangelium vitae, n.57 y n.62), y sin embargo, la tradición judía no lo ve así porque afirma que el embrión no es persona; lo que evidencia la imposibilidad de un "conocimiento" ético. Más aún: cualquier clase de discusión entre personas acerca de un tema moral es completamente inútil, irresoluble e irracional.
¿Alquien se ha parado a pensar por qué se aportan todos los recursos necesarios para investigar en las células madre embrionarias, en la manipulación genética y demás prácticas con embriones, mientras se regatean estos recursos para fabricar vacunas contra la malaria como la del Dr. Patarroyo o Pedro Alonso reciente premio Príncipe de Asturias, porque no son rentables?.
¿Queremos salvar vidas o hacernos ricos unos cuantos?.
¿Vale más una vida que otra?.
... una persona. Aunque sea en proceso de formación permanente.
Pero sí entiendo y creo que hay VIDA HUMANA -no persona humana- desde el momento en que hay un óvulo fecundado, una célula independiente de la madre, con su código genético propio. Y que si se la deja seguir su curso, llegará a ser una o varias personas humanas. Así hemos nacido todos: como un proceso desde la fecundación sin interrupción natural o artificialmente.
Aunque el proceso de individuación no haya concluido, se trata igualmente de vida humana independiente de los padres y en proceso continuo de formación.
No juzgo. No pido cárcel para las madres.
Pero creo que estamos asistiendo al mayor genocidio humano sin siquiera inmutarnos.
Por eso es necesaria una formación e información sexual de jóvenes y adultos para que no trivialicen el sexo y mucho menos sus consecuencias.
Y una bioética rigurosa y bien fundamentada en las prácticas de manipulación genética.
Yo no hubiera querido ser objeto de prácticas o material sobrante, sino lo que soy: una...
Juan: yo no trato de imponer mi criterio moral. Sólo he dicho que en este tema, no me instalo en la frontera, sino en el país de la vida desde la concepción. Desde el inicio de la unión del óvulo con el espermatozoide.
¡Claro que la concepción es un proceso!. ¿Hay algo absolutamente instantáneo?.
Recuerda la paradoja de Zenón. Aquella de Aquiles y la tortuga.
Vivimos en el tiempo. Y somos tiempo. Esa es nuestra "materia".
Por eso el parto, también es un proceso. A veces se tardan días en dilatar lo suficiente para traer un hijo al mundo. Y cuando nace también es un ser incompleto. Siempre seremos incompletos.
Pero hablar de pre-embriones para justificar la manipulaciñón genética, me parece un sofisma.
Hay casos terribles y yo no enjuicio a quien desee salvar la vida de un hijo a costa de lo que sea.
Pero sí entiendo y creo que hay VIDA HUMANA -no persona humana- desde el momento en que hay un óvulo fecundado, una célula independiente de la mad...
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Y es que, en el caso que aquí nos ocupa, lo que es seguro, Pilar, es que la tradición judía no enfocaría el controvertido “suceso” como un problema [que, a priori, puede que moralmente no tenga la solución que uno puede pensar] sino como un DILEMA moral personal. Y por ello, paradójicamente, “la última palabra” [sobre la moralidad o inmoralidad de la eventual “solución” a posteriori] no la tendría –como sucede en el catolicismo- la doctrina del Magisterio sino que, en última instancia, previo el correspondiente asesoramiento religioso [del rabino], la tendría el propio sujeto moral afectado, y ello, porque según la perspectiva judía, a quien finalmente corresponde decidir en conciencia, es a la persona que padece el sufrimiento –físico y/o moral- que le priva de la felicidad a la que Dios nos llama a todos...
Saludos.
(3)
Más aún, Pilar, aunque éste sea un blog católico, no sobra recordar que mis intuiciones éticas responden también a una larga tradición moral, especialmente entre los judíos (la cuna de nuestra propia fe cristiana), donde rige el principio de que "LA VIDA HUMANA EXISTENTE TOMA PRECEDENCIA SOBRE LA VIDA HUMANA POTENCIAL” (Lubarsky 1995, 395); lo que adquiere un especial sentido y significado si se repara cual es el origen y el contexto del tema debate en cuestión que aquí nos ocupa: el del sufrimiento de unos padres por un hijo que lentamente se muere de leucemia... No sobra significar tampoco que muchos foreros quizás ignoran que, desde la tradición judía, el embrión no es considerado persona... No quiero polemizar, Pilar, sino sólo decir que además de nuestra perspectiva católica no es la única, y que por ello, no puede arrogarse ninguna certeza de mayor moralidad respecto a las demás tradiciones religiosas.
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Ocurre también, Pilar, que los teólogos morales católicos que acentúan el pluralismo de opinión en lo tocante al status embrionario humano dentro de la tradición católica, abogan por un retorno a la posición católica de hace centenares de años, de que un cierto grado de desarrollo es necesario para que un ser concebido pueda gozar de status personal. Seguramente sabes, Pilar, que los estudios embriológicos muestran ahora que la fecundación (“concepción”) es en sí misma un proceso (NO UN “MOMENTO”), de la misma manera que apoyan la idea de que el embrión no está, en sus primeros estadios (incluyendo el de blastocisto, cuando las células troncales se extraerían con fines de investigación), lo suficientemente individualizado para soportar el peso moral de la persona. Por todos los motivos expuestos, yo sí estoy de acuerdo con el Padre Juan Masiá.
Pilar:
El tono –atrevido, claro y seguro- de tus palabras se parece un montón al de una querida amiga, curiosamente también llamada Pilar, con quien me encanta dialogar en el blog vecino de “la vita nuova”... Bueno, aun cuando según la Declaración de la Academia Pontificia para la Vida (25-8-2000) el embrión humano vivo es un “individuo humano” y el postulado oficial es que “la vida es un continuo desde el estado unicelular hasta la muerte” (Pellegrino 2000, F-3); ocurre, sin embargo, que un número cada vez mayor de teólogos morales católicos (entre ellos, la profesora Margaret Farley, a quien sigo) no considera, por ejemplo, que el embrión humano en sus primeros estadios (previos al desarrollo de la línea primitiva o a la implantación) constituyan una entidad humana individualizada con el potencial inherente de devenir una persona. El status moral del embrión no es, por ello (desde este punto de vista), el de una persona.
P. Masiá, ¿podría concretar si todo lo que está en el post está tomado de su libro nuevo? Y ¿podría concretar dónde está el nihil obstat, pues en la página en que suele encontrarse no lo he visto?
En todo caso, veo diferencias sustanciales entre lo que aquí explica y lo que explica en algunos de sus anteriores post de esta semana.
Juan:
¿Qué es el purgatorio en la doctrina cristiana católica, sino una vida tras la muerte, en la que se purgan los pecados de la vida terrena?. ¿Y cuánto dura esa vida de penados? ... porque se conceden por la autoridad competente en la Iglesia, indulgencias de días y de años.
Así que cuando digo que harían falta varias vidas para llegar a ser persona, lo hago con ironía -por supuesto- pero no me salgo un ápice del dogma católico. A la mayoría de los cristianos nos harían falta muuuuuchos años de purgatorio para acceder a la nueva vida en Cristo.
Otro tema es cómo veo yo eso del purgatorio, si dentro o fuera de esta vida.
En otras cuestiones estoy casi siempre con Masia -en la frontera- pero en esta NO.
Aquí me sitúo en el país de la defensa de la vida humana desde el comienzo. Desde el primer instante.
De ahí su confianza total en los jóvenes, porque sin ellos ni la Iglesia ni la sociedad tienen mejor futuro. Pero sin paternalismo: "No podemos enseñar nada a los jóvenes: podemos, sí, ayudarles a escuchar al maestro interior"
El cristianismo nació de la rebeldía, que es virtud juvenil. Y de viejos sabios como el jesuita turinés, gala de la Iglesia y flor de la Compañía.
"Harían falta muchas vidas para que algunos lleguen a ser persona"
No deja de ser curioso que sea una cristiana la que enuncie un principio paradójico del budismo: la vida humana es tan preciosa que para alcanzarla son necesarias muchas vidas... Realmente, como dice el título de este blog, hay gente en el cristianismo que quizás sin saberlo "vive y piensa en la frontera".
Y es que aparte de la cosmovisión cristiana de la Vida, hay también otras cosmovisiones que están en las antípodas de la católica...y que también merecen ser respetadas, pues, dificilmente pueden ser comprendidas por la mentalidad de un occidental
¿Entonces, sólo el ser humano adulto, que se vale por sí mismo, es una verdadera persona humana?.
Pues tampoco. Harían falta muchas vidas para que algunos lleguen a ser persona.
El mejor argumento contra el aborto soy yo misma. Si me hubieran manipulado y no hubiera alcanzado el listón exigido por mis padres, o hubieran pensado que era una simple semilla, una incipiente flor y no el fruto maduro necesario para dejarme vivir y acogerme, no existiría.
Decía un profesor de bioética, que desde la concepción -que puede hacerse en probeta- hasta el nacimiento, que es viable desde las veinti-pocas semanas de gestación, la madre es sólo un soporte de nueva vida y si la ciencia lograra mantener esa vida fuera del útero desde el comienzo al final de la gestación.... ¿cómo defender la decisión y el poder de mantener viva esa vida nueva y diferente por parte de los padres?.
Muchas cuestiones no fáciles de solucionar con la mera comparación de la vida humana con la semilla, ...
¿Podría Masia o cualquier otro teólogo, biólogo o científico, determinar en qué día y a qué hora deja un blastocito de serlo y pasa a ser embrión y en qué momento exacto deja de ser embrión y pasa a ser feto?. Si hay fetos que nacen a los 6 o 7 meses de gestación, ¿qué ocurre si siguen en el seno materno hasta los nueve meses?. ¿Serán dignos de protección?. ¿Serán fruto o todavía flor?.
Desde el momento de la concepción, la nueva vida se desarrolla en un continuum minuto a minuto, segundo a segundo, y no es posible determinar cuándo se pasa de semilla a flor y de flor a fruto. En los embarazos extrautrinos, el embrión ¿es flor o semilla?. Si un cigoto llega a dividirse, antes de dicha división, ¿ya no hay vida que cuidar y sí para manipular?. Pues no sólo hay una sino dos o tres o más.
Si al recién nacido no lo alimentamos y cuidamos, deja de existir. ¿Es también promesa de vida?.
¿Entonces, sólo el ser humano adulto, que se vale por sí mismo, es una verdadera person...
Este artículo -reproducción de un texto publicado- es mucho más moderado que el primero sobre este tema. El autor avanza una tesis intelectualmente respetable y, naturalmente discutible.
Lo "feo" de su primera intervención eran los tirones de oreja que se permitía dar a la Jerarquía.
Me ha sorprendido que una cita textual de S. Ignacio haya podido molestar a alguien. Si alguien ha vilipendiado al P. Masiá, ha sido S. Ignacio, no yo.
Creo que S. Ignacio conocía bien a Sto. Tomás y, desde luego, no le enmendó la plana. Es cierta la prioridad de la conciencia, pero es obligatoria la recta formación de esa conciencia. Y, cuando sobre un asunto se ha pronunciado con claridad y reiteradamente el Magisterio, la conciencia de un católico tiene donde acogerse con seguridad. Lo contrario es simple rebeldía.
Gracias Padre Masiá.
Por razonar sus escritos, por poner ejemplos fáciles y sencillos.
Frente a ello, descalificar es mucho más fácil.
Que suerte que el párroco de mi iglesia no es como Francisco Delgado. Es un hombre que comparte las tesis del Padre Masiá, y no tiene nada de reprimido.
Al contrario, es un hombre extrovertido, jovial, agradable, siempre dispuesto a hacer un favor. Tengo la sensación que los reprimidos son tipo Delgado, gente que escupe bilis por la boca, siempre cabreados, permanentemente descontentos ...
Comentario por Erlik Khan 24.10.08 @ 10:39
Estás en lo cierto, Erlik: sin cerebro no hay conciencia. Otra cuestión que algunos, en teología moral, nos planteamos es si basta esa estructura orgánica prodigiosamente sofisticada que es el cerebro para explicar no ya las propiedades del ser humano sino la diferencia acaso existente entre el embrión [vida humana] y persona [ser humano].¿O es preciso postular otro factor explicativo del fenómeno "hombre", no orgánico, no material? Y es que, por un lado, el corrosivo ingenio de B.Russel zanjaba la cuestión, claro, con una célebre boutade: el espíritu es la materia en estado gaseoso. Pero, si te fijas, el Vaticano II (GS 14) asevera categóricamente que el hombre "es" uno "en" cuerpo y alma (corpore et anima unus). Ocurre que de ahí derivan precisamente dudas teológicas sinceras en algunos: ¿qué signfica la afirmación "el hombre es un ser UNO"?
¿Cuando un feto podria convertirse en un ser consciente? para mi cuando su sistema neural este preparado para ello. veo el cerebro como una especie de interface por el cual la consciencia, el alma puede manejarse en esta realidad que nos rodea a todos aqui y ahora.
POr tanto, hasta que este no este lo suficientemente desarrollado para que pueda desenvolverse sin problemas, dudo que pueda albergar una consicencia en condiciones, y cuidado... que me los veo venir... todos los que han nacido con problemas neuronales de cualquier tipo tambien los considero como ser humanos de todo respeto y compasion, porque cualquiera de nosotros podriamos haber nacido como ellos.
Hay un articulo interesante en el blog de ciencia Kanija (http://www.cienciakanija.com/2008/10/23/los-creacionistas-declaran-la-guerra-en-el-cerebro/) al que le he seguido yo con otro articulo en mi blog : http://erlik-khan.blogspot.com/
Buenos dias Padre Masia , al igual que Kike, Enhorabuena por la síntesis de este post, creo que ayuda mucho a ver la dignidad del asunto, y también disipará muchas de las dudas de los participantes en el Blog (ya, si , un copiar y pegar ;o)) pero los comentarios que he leido posteriores a los de siempre no les ha valido, estamos hablando de el espacio que hay entre la fertilizacion del ovulo hasta el nacimiento del ser humano, algunos van mas alla sacandolo de su contexto y cuestionan (quitandose la responsabilidad de lo que piensan) la humanidad de los niños de africa.
--> continua
Elessar, podrías citar el contexto, en el cual un comentarista llamado jalón llamaba acémilas a San Ignacio y a Santo Tomás. Es sólo por eso que digo que es "más" burro (nótese el comparativo) el que sigue ciegamente a Masiá. Yo me quedo con ambos santos, de los cuales se habla muchos siglos después de su vida. Como los seguidores de Masiá no le llevan muchos años, al menos en mentalidad, no creo que le sobrevivan por mucho tiempo.
Como siga sacando tantos post, se le van a acabar los primos y amigotes para defenderle Masia.
Le doy las gracias a Francisco José Delgado, por el calificativo de burro, con que nos obsequió en su comentario en el post anterior (Comentario por Francisco José Delgado 23.10.08 @ 23:43. “Mas burro es el que sigue ciegamente a Masiá…”).
Solo me cabe decirle que no le seguimos ciegamente, sino que de forma crítica aceptamos sus enseñanzas. No nos dejamos guiar como borregos por las ideas de nadie.
Saludos.
Domingo, 27 de mayo
Julián Moreno Mestre
Juan Fernandez Krohn
Asoc. Humanismo sin Credos
JC Rodríguez, A Eisman
Josemari Lorenzo Amelibia
Movimiento Rural Cristiano
Angel Moreno
Francisco Margallo
Antonio Aradillas
Jose Gallardo Alberni