La liturgia cristiana ora a menudo pidiendo la venida del Espíritu como soplo de vida que de vida nueva a todo. En griego se llama epiclesis esa plegaria implorando efusión de Espíritu recreadora y transformadora.
Varias trans-formaciones importantes en la Eucaristía:
1. Transformación de la culpa por el perdón. Ocurre en el reconocimiento penitencial del comienzo de la misa (auténtico perdón de los pecados), cuando la comunidad y la iglesia entera se reconoce pecadora y necesitada de conversión continua. La absolución recibida transforma a la comunidad por el perdón.
2. Transformación del corazón por la escucha de la Palabra. En la bendición solicitada antes de proclamar el Evangelio se pide la depuración del corazón para que no lo anunciemos solamente con la boca y para que la escucha transforme a quienes acogen la Palabra.
3. Transformación de las relaciones humanas por la reconciliación, ya que “antes de presentar las ofrendas ante el altar, hay que reconciliarse mutuamente”, reconciliación que quedará sellada al darse la paz.
4. Transformación de los dones por la consagración, cuando el Espíritu “santifica las ofrendas presentadas (pan, vino y la vida cotidiana entera que representan), para convertirlo todo en nueva vida, vida de Cristo para liberación del mundo.
5. Transformación de la persona y de la comunidad por la comunión ("hazte lo que recibes", dice san Agustín), unión (no uniformidad) en Cristo de la comunidad plural, comunión que no solamente expresa unión, sino la crea (Si aguardásemos a que la comunidad estuviera perfectamente unida no comulgaríamos, pero expresamos nuestra unión y, a la vez, sus deficiencias, comulgamos para estar unidos quienes deberíamos estarlo y todavía no lo estamos...)
6. Transformación de la iglesia : para salir del encerramiento en sí misma hacia la apertura al mundo, ya que la bendición final de despedida es un envío en misión, llamamiento a transformar el mundo desde Cristo, a la vez que a dejarnos transformar por Cristo presente en los signos de los tiempos de ese mundo.(En vez de decir, "ite missa est: podéis marcharos, que la misa ha terminado", decimos: "No os quedéis aquí, salid a construir la paz, que ahí es donde la misa había empezado y continúa...)
El llamado “Canon” de la misa latina preconciliar no dejaba percibir la riqueza de las diversas epiclesis y las correspondientes transformaciones, que en las plegarias eucarísticas segunda, tercera y cuarta postconciliares se recuperaron. Incorporamos conscientemente su sentido a nuestra espiritualidad, pidiendo en todas esas epiclesis por la trasnformación de la vida entera: “revivan los huesos”, que diría Ezequiel...
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Hay que hacer cambios (es obvio; sólo Dios es inmutable), pero creo que el cambio más importante empieza por la persona. Por eso te decía lo que te decía: conviene más que te preocupes de cambiar tú que de los cambios estucturales o institucionales de la Iglesia. Eso ya cambiará cuando tenga que hacerlo, pues es el espíritu quien asiste a al Iglesia. Pero el espíritu sólo puede actuar por medio de nosotros, y es ahí donde tenemos que preocuparnos de cambiar.
Un saludo
Hay muchos que parecen saber mejor que el espíritu qué le conviene a la Iglesia, y esa arrogancia les lleva (cosa mucho peor) a despreciar a otros católicos.
Humildemente me parece que ese es su caso, Susana, cuando ha hecho el comentario sobre los cardenales. Pero es el caso también de personas de la otra cuerda, como cierto blogger (cuyo nombre no quiero recordar) que llega a despreciar incluso a cardenales por alejarse de lo que él cree que es la fidelidad a la Ilgesia (cosa por otro lado muy discutible).
Susana: es muy distinto el hecho de que lo jóvenes sean de pensamiento moderado. Yo también creo que en los curas jóvenes son moderados. Aunque quizá, si acudimos a los extremos del clero joven, abundan más los conservadores que los progresistas (por usar apelativos claros, pero que a mí no me gustan).
Yo creo que es momento de superar rencillas del pasado, y más aún conviene superar esta noción de las "dos iglesias". Si acudimos al diferente sentir de los católicos en realidad no tenemos dos iglesias, sino muchas, que deben luchar por entenderse.
A mí (creo que lo he demostrado) me pone nervioso la retórica de los cambios y no porque sea un conservador, sino porque me parece que hace daño. Los cambios son sacados a colación por muchas personas, pero de una manera a mi entender pedante, como si ellos supieran lo que va mal y cuál es la solución. Y no me refiero sólo a unos, sino a todos. No hay más que pasar por algunos blogs de esta página para entenderlo. Hay muchos qu...
Imanol:
Me alegra mucho que estes pensando en ingresar en un seminario. Te felicito. La iglesia necesita curas jóvenes. Yo soy de Canarias, no tiene nada que ver lo que pasa por aquí, con lo de ustedes.
Aún queda algunos de antes, pero la mayoría son de pensamientos moderados.
Los cambios radicales en la iglesia no surgen de la noche a la mañana como en los Gobiernos políticos. La Iglesia lo estudia todo tan despacio que igual no lo vemos nosotros.
..ni "carca", sino sólo un católico más que opina, en fidelidad a la Iglesia y al Evangelio.
Lo que yo no sé es de dónde sacas tú lo que los curas jóvenes piden un cambio radical. No sé de qué diócesis serás, pero en la de pamplona son los jóvenes los que hoy en día llevan clergyman y viven eclesialmente, y los mayores los que aun siguen con esa mentalidad postconciliar de la necesidad del cambio por el cambio.
Y no creo que esto sea sólo en pamplona, sino que es palpable que los que aun siguen "dando guerra" no son jovenzuelos. Y a más de una "vieja gloria" le he oido quejarse de que en los seminarios se les educa a los seminaristas para ser carcas, lo cual no es cierto pero pone en claro que el sentir de los seminaritas y los curas jóvenes es distinto a los sectores más, por así llamarlos, pogresistas (a mí estos nombres no me gustan).
Yo mismo no tengo más de 25 años y me estoy planteando la vida religiosa. Y como se puede ver en mis intervenciones no soy precisamente partidario de "cambios radicales".
Eso sí, yo ne particular no me considero ni "progre"...
Fermín:
Donde menos quisiera en estos momentos mandar sería en la Iglesia. Me he marchado de mi Parroquia, cansada de ver todo lo contrario a lo que debe verse en una parroquia. Esa es la realidad que he vivido últimamente en la iglesia, y no es un sueño -ya quisiera yo que lo fuese- pero pienso que en todas las Parroquias pasa lo mismo, siempre hay personas que piensan que los cargos son vitalicios y es a partir de ahí cuando comienza el desastre. Se pierde la ilusión, las ganas de trabajar, una gran monotonía, ect. Uno de los días más grandes de la Iglesia es el día del AMOR FRATERNO. Jesús quería que permaneciéramos unidos como hermanos, pero claro, de lo que quería Jesús a lo que se práctica hoy, hay un abismo. No HAY FRATERNIDAD, lo que hay es envidia, celos, poder para mandar, y se estan olvidando de la praxis del Evangelio. Espero que en algún momento vean la LUZ que les ILUMINE EL CAMINO.
IMANOL:
Por supuesto que me preocupo por mi cambio, no me creo una beata ni mística, pero tampoco una farisea. Reconozco que soy una pecadora y por ese motivo tengo precisamente al Señor de mi parte.5)Transformación de la persona y de la Comunidad por la comunión,-por ese razón continúo aún comulgando- Lo que dices de los curas jóvenes -que hay pocos, o casi ninguno-no tengo ni idea de donde sacas eso ya que precisamente los más jóvenes son los que piden un cambio radical en la Iglesia, antes de que sea demasiado tarde.
Susana: yo que tú me preocuparia más de tu propio cambio del de la Iglesia. La Iglesia cambairá en lo que sea oportuno, alentada por el Espíritu, pero estos cambios seguramente serán muy distintos a como los podemos imaginar.
Por cierto que el hecho de que un papa sea hispanoamericano o afroamericano o lo que sea no cambia nada. El cardenal africano más importante, monseñor Arince, como responsable de la liturgia ha abogado mucho por una convervación de las formas.
Además, hoy en día lso curas jóvenes son menos "progresistas" que lo mayores. No hay más que ver que los paladines del progresismo eclesial son tan amyores como los cardenales.
Amiga Susana:
¿Jerarquías arcáicas?, ¿que se jubilen?... Seguro que tú, que entiendes el servicio en la verdad y en la caridad como un poder, querrías ocupar su puesto. No sueñes, no pases por esta vida como por un sueño (es lo característico de una vida puramente animal), descubre y advierte lo real, contémplalo y pásmate. En eso que no entiendes y te sobrepasa, está la salvación. ¿Sabes?, Jesucristo ha venido a salvarnos del pecado y de la muerte y no ha desarrollar la fraternidad. En todo caso, la fraternidad será la consecuencia.
P. Masiá, estoy de acuerdo con lo que ha escrito. Me ha servido para la oración y la predicación. Excepto la discusión vácua sobre el Canon Missae.
Saludos para todos,
Fermín
Un texto muy interesante Masiá.
Este texto invita a reflexionar, lo hago y me pregunto ¿He logrado todas estas transformaciones? bueno, al menos lo intento. Pero ahora mismo para mi es más importante la transformación de la iglesia, ¿lo intenta tambien? No pierdo la esperanza de que en un futuro no lejano rectifique su actitud y se abra mas al mundo. Que las jerarquías arcaícas se jubilen y lleguen aires frescos y renovadores, -parece una utopía, pero sin élla no habría ilusión por continuar dentro de la iglesia-. Posiblemente el próximo presidente de los EE.UU sea Afroamericano ¿quién se lo iba a imaginar hace unos meses? Yo espero que algún día llegue a Roma un Papa Afroaméricano o Hispanoaméricano,con una encíclica llamada "LA RECONVERSIÓN EN LA IGLESIA".
Estimado Juan: Muchas gracias por esta relación de transformaciones. Siempre tan oportuno.
Un abrazo
He ahí claramente expuesto el sentido eucarístico de la vida!
No es cuestión de trigo o arroz, de vino o té, sino de conversión del corazón para que el Reino de Dios venga ya a todos.
Domingo, 27 de mayo
Julián Moreno Mestre
Juan Fernandez Krohn
Asoc. Humanismo sin Credos
JC Rodríguez, A Eisman
Josemari Lorenzo Amelibia
Movimiento Rural Cristiano
Angel Moreno
Francisco Margallo
Antonio Aradillas
Jose Gallardo Alberni