Convivencia de religiones

Partir pan, compartir vida. Corpus (3)

25.05.08 | 03:38. Archivado en Religion y sociedad
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No decimos simplemente “Este pan es mi cuerpo”, sino: “Esto es mi cuerpo”. “Esto” no se refiere solamente a este pan y este vino, sino a todo lo que ellos representan: la vida entera de los hombres y mujeres aquí reunidos, con sus penas y alegrías, éxitos y fracasos, deseos y súplicas. Sobre todo eso se pide que venga el Espíritu para consagrarlo. Todo eso es lo que se convierte en cuerpo y vida de Cristo para la liberación del mundo.

Quien preside la celebración dice, en nombre de toda la comunidad, “Santifica estas ofendas con la efusión de tu Espíritu”, es decir, transforma y convierte todo esto en cuerpo y sangre, es decir, en vida de Cristo que de vida al mundo.

Ya el trigo era más que mero trigo y ya la uva era más que mera uva. Eran bendición y frutos de la Creación. El pan y el vino eran ya más que mera suma de granos de trigo y de uva, eran fruto del trabajo humano de tantos hombres y mujeres. Estaban cargadísimos de significados. Al presentarlos como ofrendas aún se han cargado de más significados: ahora significan la vida cotidiana de la comunidad que los presenta. Pero la máxima carga de sentido nuevo vendrá cuando se derrame sobre esas ofrendas la efusión del Espíritu para convertirlas en vida de Cristo.

Esta riqueza simbólica sacramental se pierde cuando se explica la Eucaristía como si fuera obra de prestidigitación o juego de química. Como bien dice un famoso teólogo (¡adivinen de quién es la cita!): “La transformación eucarística no se refiere a las apariencias, sino a lo que, por definición, no puede aparecer. Esto quiere decir que, por lo que se refiere a física o química, nada ocurre al pan y al vino. Físicamente y químicamente, después del cambio son lo mismo que antes”.

En el día del Corpus oramos para que la comunidad entera sea consagrada y se convierta en lo que recibe.

8 comentarios


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Comentarios
  • Comentario por dotri 27.05.08 | 18:24

    Enrique, en tres palabras, o seis: Imagina un Jesús inquisidor, o cruzado, o franquista. Crímenes, estado policial, falta de libertad, identificación con Falange, censura, imposición de una religión. Lamento que no comprendas que imponer una religión es la prueba de que esa religión es falsa e inmoral. Yo no te comprendo.

  • Comentario por Imanol 26.05.08 | 10:07

    Se puede hacer todas las reflexiones (a mi más bien me parecen cavilaciones cansinas) sobre la consagración. Ahora bien, la doctrina de la transubstanciación (que obviamente no ha sido citada en ningún momento por Masiá) es fundamental e innegociable. Sobra la cia que usted ha puesto, Padre. Todos sabemos que en la eucaristía no se produce ningún cambio físico o químico. Pero sí metafísico. El pan (este mismo pan que se consagra) y el vino (este mismo vino que se consagra) pasan a ser el cuerpo y la sangre de Cristo, presencia real suya. No es magia, sino un milagro del amor de Dios. De que luego todas nuestras vidas y nuestra comunidad puedan leerse desde esa clave sacramental, no me cabe ninguna duda. Pero eso no puede despreciar el hecho de que en las especies eucarísticas está subsantcialmente Cristo. No reconocerlo literalmente es, en palabras técnicas, una herejía.

  • Comentario por Enrique 26.05.08 | 01:47

    Pues Gloria, conforme a lo que dice usted, no entiendo qué es lo absurdo. Quizá podría explicárnoslo un poco más, porque sinceramente, si de su comentario no leo la primera frase, con las siguientes parece darle la razón al P.Masiá.
    En cuanto a dotri... ¿podría también explicarnos, para enriquecernos, por qué la ética y la moral están sin razón en el cristianismo? ¿Podría compartir las razones que usted ve para eliminarlas?
    Un saludo a todos, y gracias al Blogger por sus reflexiones.

  • Comentario por dotri 26.05.08 | 00:04

    El altar manchado de sangre. La comunión, sangrienta como en el Mau-Mau Sin el apoyo del franquismo adiós a las raíces cristianas. Qué alivio poder abstraerse y dejar para especialistas obsesionados y juguetones las nuevas versiones, traducciones e interpretaciones que vayan saliendo. Y quitar con el plumero ese polvo de moralidad y ética que, sin razón, se ha posado sobre el cristianismo.

  • Comentario por Gloria de Maya 25.05.08 | 21:26

    Esta interpretacion del Sacramento de la Eucaristía como un fenómeno de prestigitación me parece absurda! En la última Cena nos dice que tomemos su cuerpo y su sangre en conmemoración del El....y la comunidad la comunidad la comparte como la "comunión de los Santos"

  • Comentario por JMS.- 25.05.08 | 16:40

    La encarnación de la palabra es una larga historia evolutiva que va de Babel a Pentecostés con la confusión y entendimiento de las lenguas. En Israel los profetas predican y preparan la venida del Ungido de Dios pero la gente entiende que, con sus ritos legales, ya SON el pueblo ungido de Dios.
    Jesús ofrece el pan diciendo: «esto es mi cuerpo». Pueden hoy los cristianos, proponiendo su pan sobre el altar, decir; «Esto es nuestro cuerpo?»

  • Comentario por Enrique 25.05.08 | 14:43

    Estimada Blanca:
    En primer lugar enhorabuena por el interés que demuestra en querer ser fiel al Evangelio. Me alegra ver que la actitud es sincera, y no de insulto y ofensa como otras veces tenemos que padecer en los Blogs. Gracias.
    Me gustaría que usted me explicara por qué considera que el párrafo que usted cita de P.Masiá intenta hacer magia. Yo, francamente, no había visto nada extraño en este texto, y precisamente lo que dice el P.Masiá es lo que comentan muchas veces los teólogos de la Iglesia. ¿Qué es lo que en profundidad usted no comparte de la frase?

  • Comentario por Blanca Guerrero 25.05.08 | 08:24

    Pero P. Masiá, si el único que interpreta la Eucaristía en clave de magia o prestidigitación es usted y quienes, como usted, no han guardado la fe, caridad y unidad de la Iglesia. Este párrafo sí que intenta hacer magia: "No decimos simplemente “Este pan es mi cuerpo”, sino: “Esto es mi cuerpo”. “Esto” no se refiere solamente a este pan y este vino, sino a todo lo que ellos representan: la vida entera de los hombres y mujeres aquí reunidos, con sus penas y alegrías, éxitos y fracasos, deseos y súplicas. Sobre todo eso se pide que venga el Espíritu para consagrarlo. Todo eso es lo que se convierte en cuerpo y vida de Cristo para la liberación del mundo". Todo lo que Vd. reinterprete, porque Vd. lo diga, no es sino palabra del P. Masiá, que no perdurará. La Palabra de Dios y la presencia de Jesús en el Santísimo Sacramento del Cuerpo y la Sangre de Cristo sí perdurará, hasta encontrarnos con Él en la Vida Eterna.

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