El domingo 25 de marzo celebraron muchas comunidades y asociaciones el “Día de la Vida”. Para implementar la propuesta puede ayudar, como material de reflexión, la declaración publicada en septiembre de 2006 por el Congreso de Teología Juan XXIII. La reproducimos a continuación, completándola con textos bíblicos, en cursiva- y comentarios personales –en negrita-.
Cristianismo y Bioética.
La Teología puede sumarse al movimiento de diálogo interdisciplinar de la bioética, búsqueda común de valores, pero sin arrogarse el derecho de intromisión para dictar normas de moralidad a la sociedad civil.
La Bioética puede sumarse al movimiento de diálogo interreligioso, que se está llevando a cabo en la teología, para ayudar a transformar, a la vista de nuevos datos, algunos de sus paradigmas y conclusiones; pero sin imponer exclusivamente interpretaciones de sentido sobre la vida y la muerte, el dolor, la salud o la enfermedad
En el contexto de la sociedad plural y secular, las personas creyentes pueden participar en la conversación pública sobre bioética, conjugando su propia fe con el talante de diálogo en medio de situaciones interculturales e interreligiosas.
Decálogo:
1. Nos sumamos al movimiento de diálogo interdisciplinar de la bioética como conversación pública para buscar en común respuestas a los retos que plantea el cuidado de la vida en la era biotecnológíca. Para las ciencias y las humanidades vale el programa emblemático: “Elige la vida y vivirás” (Dt 30, 19). En vez de enfrentar a las éticas o las creencias contra las ciencias y tecnologías, conviene fomentar su integración mediante la educación, la colaboración de los medios y el debate cívico sin crispación.
2. Para converger en una ética auténticamente global nos ponemos a la escucha de perspectivas diferentes mediante el diálogo intercultural. Como decía Pedro, “Dios enseña a no llamar profana o impura a ninguna persona” (Hch 10, 29). La alianza de civilizaciones es imprescindible para fomentar una cultura de la vida.
3. Esperamos de las diversas religiones que se sumen a esta búsqueda en común de valores de cara al futuro de la vida y de la humanidad. Respetaremos la pluralidad, sumándonos a la búsqueda común de convergencias en valores para garantizar responsablemente el futuro de la vida y la humanidad. “Ya no hay más judío ni griego, esclavo ni libre, varón o hembra, pues todos hacéis uno...” (Gal 3, 28). Las diversas creencias deberán pasar por la criba de la autocrítica para librarse de sus respectivas exageraciones, por ejemplo, la homofobia, el maltrato a la mujer o la discriminación de las vidas más desfavorecidas
4. Las actitudes aprendidas en el evangelio de Jesús nos motivan especialmente para apoyar una ética de la gratitud responsable en el cuidado de toda vida. Propondremos, sin imponerlas, alternativas para el cuidado de la vida desde la perspectiva del evangelio de Jesús, con tal de hacerlo en el momento oportuno y con tolerancia constructiva. Pero al contribuir a un diálogo plural desde perspectivas evangélicas, no centraremos la aportación de esta tradición en citas de documentos eclesiásticos oficiales. Partiremos de la palabra de Jesús: “Yo he venido para que vivan y estén llenos de vida” (Jn 10, 10), para exhortar con lenguaje positivo y esperanzador, que anime a vivir y a vivificarnos mutuamente.Es deseable que, en el estado español, apoyemos las leyes de reproducción assistida e investigación biomédica, para implementarlas y mejorarlas.
5.La acogida responsable del proceso humano de nacer ha de realizarse en el marco del respeto a la dignidad y derechos de la mujer en lo relativo a la reproducción. Reconoceremos la necesidad de revisar a fondo la propia tradición por lo que se refiere a los enfoques sobre género, sexo y relaciones humanas, para superar los límites de una teología demasiado condicionada por pesimismos, maniqueismos, estoicismos o puritanismos.”Me has tejido en el seno materno” (Sal 139, 13) es un texto programático que invita a respetar el proceso constitucional de una nueva vida –camino y no momento instantáneo-, acompañándola con el proceso humano de acogerla responsablemente, de acuerdo con la gradualidad de dicha exigencia de respeto según las fases de su formación. Sin tomar en serio la educación sexual integral –incluídas la anticoncepción e intercepción responsables- carecerán de credibilidad los esfuerzos por la protección del feto.
6. El acompañamiento responsable del proceso humano de morir incluye el respeto al derecho de decidir cómo vivir la fase final de ese proceso digna y autónomamente. Haremos por redescubrir y reapreciar elementos olvidados de la propia tradición terapéutica corpóreo-espiritual; por ejemplo, asumir la muerte y tomar autónomamente las riendas del proceso de morir. Pero tendremos presentes las deficiencias de la propia tradición por lo que se refiere a las escisiones dualistas entre el ser humano y la naturaleza o entre lo corporal y lo psíquico; para poder recrear una teología de la creación capaz de valorar y liberar la tierra, el cuerpo y la vida. “Yo soy la resurrección y la vida” (Jn 11, 25). La tradición de la moral teológica católica ayuda a discernir situaciones de limitación del esfuerzo terapéutico, por ejemplo, la decisión del caso de Inmaculada Echevarría, que fue legal, ética y teológicamente correcta.
7. No se debe hacer un ídolo del dolor, hay que fomentar su alivio y asegurar el acceso por igual a los cuidados paliativos. “Mientras lo exterior se deteriora, lo interior se renueva” (2 Co 4, 16). No se debe hacer un ídolo del dolor, que tenemos derecho a aliviar, incluída la sedación oportuna, médicamente indicada y debidamente consentida y protocolizada. La tradición católica ayuda a evitar criminalizaciones injustas como, por ejemplo, la de las irresponsables acusaciones anónimas del caso Lamela vs. Leganés.
8. Es responsabilidad ética apoyar la investigación científica para curar, mejorar y proteger la calidad del vivir. Reconoceremos la necesidad de soltar lastre de la propia tradición, para que no naufrague una teología que durante demasiado tiempo ha minusvalorado la tecnociencia. “No brotaba hierba porque aún no había llovido, ni había quien labrase y regase” (Gen 2, 4-5). Cultivar la tierra, sin quedarse cruzado de brazos a esperar el don del cielo, es el comienzo de la tecnología, misión del ser humano para quien es natural modificar artificialmente la naturaleza con la tecnología. La teología de la creación fomenta el diálogo para aprender de la ciencia.
9. Admirando y agradeciendo los avances científicos, fomentaremos las aplicaciones de la investigación al servicio de lo terapéutico. Pero el cuidado de la vida ha de extenderse al conjunto de los vivientes y ecosistemas. “Aguardamos un cielo nuevo y una tierra ueva en que habite la justicia” (2 Pe 3, 13). La Bioética incluye la Ecoética. No basta haber pasado del paternalismo a la autonomía; hay que globalizar y ecologizar la ética de la justa distribución de los recursos de la vida.
10. El cuidado de la vida ha de incluir también la responsabilidad hacia las generaciones futuras. Por eso tendremos siempre presentes las preguntas motrices del movimiento bioético: “¿Es responsable y merece la pena hacerse cuanto puede técnicamente hacerse? ¿Para beneficio de quién serán los logros?” Así, enfocaremos cualquier problema bioético, captando su aspecto de problema social. “Esta es mi vida, que se parte y reparte para que todos y todas compartan” (cf. Mc 14, 24). Jesús repartió pan de vida, pero para todas y todas. Esta ética global de la justicia es, a la vez, ética de la vida. Por eso van unidos el no a la guerra, al asesinato y a la pena de muerte, el no a la contaminación de las aguas y a su injusto reparto, el no a las interrupciones injustas del proceso de nacer y el no a las prolongaciones injustas del proceso de morir, así como el no a la destrucción del ambiente y a la dilapidación de los recursos de la vida.
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La "homofobia" de que habla y que deberian librarse de élla algunas creencias, supongo que se refiere a la "homofobia contra el Gaymonio". La misma Iglesia predica el amor hacia los más desfavorecidos donde se incluyen los homosexuales que tienen problemas específicos y con su actitud hacia estos colectivos ya queda muy bien situada la Iglesia a favor de la opinión pública responsable. Pero a veces esta "opinión pública" NO es responsable de sus actos y se deja llevar por la Tramuntana de moda homosexualista, y esta opinión pública se pervierte de tal manera que ve negro lo que es blanco, ve padre y madre donde dos hombres o dos mujeres. Ciertamente a la Opinión Pública le han perturbado la vista de tal manera que le convienen lentes, y tambien a ciertos teólogos que padecen lo mismo.
Pido perdón por adelantado: Los meapilas de siempre no saben argumentar, sin insultar. Se comportan como babayos.
Emilio Beiratúa, responsable de Mémora, la funeraria con más presencia en España, 70 tanatorios en 12 comunidades: “Las exequias laicas ya son más del 20% en las grandes ciudades, y en pocos años España se situará al mismo nivel que otros países europeos donde se ha estabilizado el porcentaje de entierros sin connotación religiosa en torno al 40%”.
No es sonrojante que, cuando la mitad de las bodas son por lo civil, sólo El País publica esquelas sin cruces? Es que este tema no es grave ni importante? Ignacio Jordán, uno de los párrocos que oficia en el tanatorio de la M-30 en Madrid, dice que “de unos treinta funerales diarios, unos ocho diarios (el 27%), dicen que no quieren ceremonia religiosa. Esto no pasa en las zonas rurales, donde el qué dirán todavía pesa mucho”
...puede también solicitar su ingreso a alguna rama protestante...
Ya escribieron aquí, LN y eugenio, que Juan 23 era masón, y el Concilio, protestante. Ellacuría y Mr. Romero, eran pistoleros marxistas. Aquí, que cada palo aguante su vela. Completa LN diciendo que la elección por Juan de los teólogos asesores del concilio hizo mucho mal a la iglesia. Bueno, pues vale. Es la inmoralidad católica que nos puso a Cristo entre Franco y Jose Anonio.
También puede optar por convertirse, ya que estamos en Cuaresma. Pero no se agobie. Primero, lo primero.
Atentamente
Sr. Masiá:
Me temo que le engañaron cuando entró en la Compañía. Lo que le dijeron que era la Iglesia realmente era una caricatura de la misma.
Comprendo el trauma que puede resultar para usted el caer en la cuenta de esta verdad después de tantos años, y el cataclismo a su trayectoria vital. Le acompaño en el sentimiento.
Ya que quién debería decírselo, su superior, o no se atreve por no herirle, o tampoco lo sabe ya que a él también le engañaron, le propongo una salida honrosa:
Usted pide una indemnización por daños y perjuicios a la Compañia por engañarle durante tanto tiempo. Con la misma podrá costearse una digna jubilación fuera de la misma. Al mismo tiempo podrá seguir escribiendo, en este blog si le place también. Y con un poco de suerte encontrará usted una estupenda compañera con quién compartir la última etapa de su vida. Puede también solicitar su ingreso a alguna rama protestante.
Creo que ganaría usted una gran paz...
Luis Fernando y Dorindo vuestros comentarios están muy bien argumentados y son de auténtico nivel.
Al menos Montaraz se lo curra un poco más y al menos gasta un poco de ironía.
En esta vida casi todo es discutible, pero se agradece cuando se hace de una forma respetuosa.
Veo que el resentido Masia vuelve a parecer por estas páginas y se une al grupo autoexcluido de la Iglesia de la mal llamada asociación Juan XXIII (Sería bueno que respetasen a Juan XXIII... pero de estos ni siquiera se puede esperar que no ofendan) y próximo a morir ... Algunos dicen que es una lástima que no los hayan abortado antes de nacer -ellos tan defensores del aborto- ... ciertamente no han aportado nada a la humanidad, a no ser confusión y destrucción ... pero tienen cancha libre en EL PAÍS y hacen ruido ... anque no tengan ni quien les admire ni quien les siga
Tiene MUCHOS HUEVOS que esta gente salga en defensa del tal Lamela.
Es lo que me quedaba por ver. Alucinante. Acojonante. Indignante.
¿Cómo tienen ustedes la poca vergüenza de hablar en nombre de la moral católica?
Sr. Masiá, han olvidado un par de puntos en la Juan XXIII:
1.- En una cultura de la vida los sacerdotes deben casarse y tener un hijo por unidad familiar, como el resto de nucleos familiares. Así se contribuiría por parte de la Iglesia, perdón, la iglesia a la propagación de la vida.
2.- Falta una defensa más decidida del aborto como medida para proteger la vida en nuestra sociedad, como Cristo nos enseñó.
3.- Una más decidida defensa de cualquier forma de unión familiar como propagadora y defensora de la vida, no sólo la caduca, reaccionaria y denigrante para la dignidad de la mujer que es la llamada familia tradicional.
Espero que incluyan estos puntos lo más pronto posible.
Jueves, 16 de febrero
Francisco Baena Calvo
Jose Luis Cortés
Salvador García Bardón
Asoc. Humanismo sin Credos
Pedro Tarquis
Carmen Guaita
Josemari Lorenzo Amelibia
Desiderio Parrilla Martínez
Juan Fernandez Krohn
Vicente Haya| Febrero 2012 | ||||||
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