Convivencia de religiones

Quien me ve, ve a Abba

02.01.17 | 05:20. Archivado en Mística, Iglesia católica


Camino, Verdad y Vida con Jesús y Buda

Para empezar el año con un día de espiritualidad compartida, se reúne una pequeña comunidad de personas budistas y cristianas, que pasan un día de retiro, meditando y conversando sobre Verdad, Vida y Camino en torno al Evangelio y el Sutra del Loto.

Un tema central en el Evangelio y en el Loto: el Camino hacia la Verdad de la Vida: Discernir la Verdad última de la vida más allá de las verdades aparentes, agradecer la Vida verdadera de la Fuente de Vida Eterna; y practicar el Camino de la misericordia compasiva.

Despertar a la luz de la Verdad del Dharma, vivir respirando en el seno de la Vida Verdadera y practicar el camino de los bodisatvas: vivir y convivir dándonos vida mutuamente.

Evangelizar es dar vida, dice Francisco (EG n. 10)

Origen y fruto de esta espiritualidad compartida, es la alegría del Dharma (en japonés; hou-etsu), alegría del Evangelio, alegría de la lucidez cordial del discernimiento y la misericordia.

Textos para primera lectura de sutras y lectio divina de Evangelio:

Del Sutra del Loto:

“No estoy en la otra orilla, sino aquí,
entre vosotros, anunciando
día a día el mensaje del Dharma.
Habito permanentemente entre vosotros…
Veo a todos los vivientes
sumidos en un mar de sufrimiento
Por eso no me muestro como soy,
sino que incito a que me añoren
para que se revele el Dharma
cuando despierte el anhelo…
Los dóciles de corazón
me verán tal cual soy.
Entonces se percatarán
de que habito entre vosotros proclamando el Dharma.

(Sutra del Loto, trad. de poemas: J. y E. Masiá, ed. Sígueme, Salamanca, 2009, cap. 16, p 180-181)

Del Evangelio según Juan:

No os voy a dejar desamparados, volveré con vosotros.
Dentro de poco, el mundo dejará de verme;
vosotros, en cambio, me veréis,
porque de la vida que yo tengo
viviréis también vosotros.
Aquel día experimentaréis
que yo estoy identificado con mi Padre,
vosotros conmigo y yo con vosotros. (Jn 14, 18, 20)

Meditación:

Al desenterrar el tesoro de la interioridad y descubrir, en uno mismo y en todo la Vida, se comprende que quien me ve, ve la Vida, “quien me ve, ve al Dharma” (Gautama, el Buda), “Quien me ve, ve a Abba (Jesús, el Cristo). Ver más en: Vivir. Espiritualidad en pequeñas dosis. Religión Digital y Ed.Desclée, 2015, cap. 29, p. 77).


Bendita tú eres, junto a todas las mujeres

24.12.16 | 02:43. Archivado en Bioética

Ave, María, de gracia repleta.
La Fuente de la Vida está contigo

Bendita tú eres, junto a todas las mujeres.

Bendita por ser mujer, bendita en tu ser mujer.

Bendita madre-virgen, virgen-madre

Bendita en latín y griego,
In mulieribus,
en gynaixí
,

(en, entre, en medio... y no fuera de ellas
entre las mujeres, sin infravalorar
a ninguna de ellas
).

Bendito tu vientre, Fuente Santa,
útero de misericordia engendra
la bendición encarnada.

Santa María, hija de Dios,
madre de la Palabra
y esposa de José
con el soplo del Espíritu
para que nazca el Enviado.

Santa María, virgen y madre.
Madre por ser virgen
y virgen por ser madre.

Santa María, creada para alumbrar
a la Vida de la vida.

Ruega por nosotras y nosotros
Ruega por nosotras maltratadas
Ruega por nosotros vulnerados
Ruega por nosotras agraciadas
Ruega por nosotros abrazados

Ruega por nos, ahora en el presente,
eternizando amor.
Ruega por nós, sanación y perdón,
alegría esperanzada.
Ruega por nós ahora
y en la hora del Amén,
para entrar en la Vida consumada.

Santa María del Amén, hágase, así sea.
Amén de hija y hermana,
Novia, esposa, madre y viuda.

Amén, así es
Amén, así sea
Amén, así será

José-María y María-José,
nombres propios de un enigma:
vírgenes madres y padres,
procreando y co-creando,
obra y gracia del Espíritu. Amén.


Natividad, Puerta de la Vida

19.12.16 | 14:48. Archivado en Bioética, Iglesia católica


Concebir y dar a luz, virginidad consumada

En el uso corriente del lenguaje, cuando se habla de ”ser o no ser virgen” se suele aludir a la primera relación sexual, penetración vaginal, ruptura del himen, sangrado, etc, y semejantes connotaciones fisiológicas; o también a los efectos que conlleva psicológica, social o moralmente la llamada “pérdida de la virginidad”.

Otras veces podrá ser el anuncio de la clínica de cirugía plástica o ginecología estética que ofrece una operación de reconstrucción del himen. Si se trata del guión para un telefilme cómico de ambientación medieval, quizás se harán chistes con el cinturón de castidad y la pérdida de la llave del candado. Más seriamente la antropología social y cultural se dedicará a explicarnos el significado de la virginidad como producto social y los tabùes consiguientes.

Pero cuando estamos ante el tema de la virginidad en las narraciones mitopoéticas de los evangelios según Mateo y Lucas, el tema no es fisiológico ni biocultural. La anunciación a María y la anunciación a José, como vimos en el post de la semana pasada, están encuadradas ambas en un sueño y no son ni una clase de biología, ni una sesión de sexología, ni una crónica histórica de un matrimonio excepcional, ni siquiera de un nacimiento sobrenatural. Estas narraciones son poesía y teología, mejor dicho, simbólicas y de fe. Cuesta imaginar que el mejor poeta y el mejor teólogo consiguieran expresarlo mejor de como lo plasmaron Mateo y Lucas en su interpretación de la Buena Noticia de Manuel, el que salva y libera...

¿Se entiende en toda su profundidad el sentido humano y divino, poético y de fe, que entraña el cruce de ese umbral del hymen, tanto para que entre y salga por esa puerta el enigma de la vida, al concebir y al dar a luz? Porque se trata, efectivamente, de una Puerta de la Vida.

Por esa Puerta de la Vida entra lo que prepara el comienzo de una nueva vida y sale por ella la nueva vida que nace. Y también entra y sale al mismo tiempo el Espíritu de Vida, Espíritu Santo, para que se realice la co-creación de una nueva vida, co-creando los progenitores con el Creador.

Lo cual es bien distinto del pensamiento dual que imagina a un Espiritu Santo viniendo en vuelo desde arriba a infundir un alma en un cuerpo todavía presuntamente “inanimado”.

No. El Espíritu actúa desde dentro: desde dentro de la evolución; desde dentro del óvulo y desde dentro del esperma; desde dentro del seno materno que acoge al pre-embrión al realizarse y comsumarse la concepción al final de la implantación en su seno; desde dentro del corazón de los progenitores que desearon esa nueva vida y la esperaron ya desde antes que se cerciorasen del embarazo; desde dentro de la decisión de cuidar esa gestación hacia el nacimiento, en vez de rechazarla abortándola después de haberla aceptado biológica y humanamente al consumarse la concepción; desde dentro de la puesta de acuerdo en darle nombre a la criatura, como gratitud por su vida, como promesa de criarla y educarla en la vida y en la fe (lo que se hace cuando el bautismi infantil se entiende bien y no según esquemas agustinianos de supuesta culpa original...) y como súplica de bendición para su crecimiento;...es decir, desde dentro de esos procesos biológicos y humanos, actúa el Espíritu para que se consume la co-creación de esa nueva vida y su personalización individual irrepetible

(Claro, esto está dicho en lenguaje no-dual; lo contrario de ese lenguaje que habla de un “instante de la concepción” o traza una línea límite para determinar el presunto momento en que se infunde un alma desde fuera).

Los antiguos catecismos decían inapropiadamente “virgen antes del parto, en el parto y después del parto”. Pensaban que, antes del parto, la penetración sexual rompe la virginidad; pensaban también que la criatura que nace, al romper y herir esa puerta, mancha a la madre, que tendría que purificarse; pensaban también que si María y José engendraban otros hijos e hijas, hermanos y hermanas de Jesús, María dejaba de ser virgen. Pero hay que decir que ni la unión por amor mancha, ni la sangre contamina, ni el dar a luz produce impureza.

Hoy no podemos pensar así. Quien insista en seguir usando imágenes medievales, podrá decir que hay que cuidar esa puerta del castillo. Bien pero... según quien vaya a entrar y salir, se abrirá o se cerrará. Si viene el enemigo a matar vida, cerrará la puerta. Si viene el amigo a dar vida y a que nos la demos mutuamente y co-creemos nueva vida, entonces se abrirá la puerta y se bajará el puente levadizo.

Hagamos un poco de travesura con las etimologías. Himen es, en griego hymen, membrana. Himeneo era el dios griego protector de las bodas. Se suponía que en la noche de bodas se parte el hymen, algo que puede ser doloroso y gozoso al mismo tiempo. Según otros diccionarios se puede relacionar con la etimología de hymnos. En ese caso, la connotación es de canto de alegría.

Por tanto la virginidad no se pierde o se guarda con solo la ruptura o el cierre de la puerta. Si violan a una mujer y fuerzan esa puerta, la herida será doble, física y psicológica. Pero no se podrá decir que ese día ha perdido la virginidad. Su puerta sigue siendo puerta de la vida. La próxima vez, cuando quien venga no sea un violador, sino la persona amada que viene para que ambos se den vida mutuamente, para co-crear nueva vida y para dar juntos vida alrededor, entonces hay que decir que la virginidad de esa mujer no se ha perdido, está ahí como capacidad de acogida de la vida, confianza en que la acción de dar via es “al alimón” con el Espíritu de Vida; capacidad de gratitud por la vida; y capacidad de dar vida de mil maneras a su alrededor. Lo mismo se puede decir de la decisión de aceptar y acoger la nueva vida (con lo que se completa el proceso –no el instante- de concebir-, al consumarse la concepción; ya el embrión recibe el nombre de feto...).

Por eso el título del post reza así: Concebir y dar a luz es la consumación de la virginidad.

No se pierde, se realiza. No rompe la virginidad de María, ni la mancha, sino que la realiza, el hecho de que José entre con amor por esa puerta. No hace impura ni mancha a María el nacimiento de Jesús hiriendo físicamente y causando dolor en esa puerta de María. La paternidad y maternidad carnal, biológica y humana de José y María no es incompatible con que ambos sean vírgenes que realizan y consuman su virginidad al engendrar a Jesús con el soplo del Espíritu de Vida que actúa desde dentro de José y María.

Al meditar esto en Navidad nos brtota una gratitud inmensa hacia nuestros progenitores que nos engendraron con amor y gracias al Espíritu de Vida que nos hizo nacer por obra y gracia de Espíritu Santo. Y también sentimos la responsabilidad de proteger y cuidar toda vida y de vivir todos y todas (hombres y mujeres, célibes o casados, fértiles o estériles, de sexualidad mayoritaria o minoritaria, sin ninguna discriminación ni exclusión) para darnos vida mutuamente y dar vida al mundo.

Permitiéndome repetir lo dicho en el post de la semana pasada:

La Navidad pone de manifiesto el sentido profundo de todo nacimiento humano”, decía Juan Pablo II (Evangelium vitae, 1995, n.1).
Toda criatura nace por Espíritu Santo.
Todo padre y madre pueden llamarse con propiedad co-creadores de la nueva vida, nacida de varón y mujer con la bendición del Espíritu de Vida y acogida por quienes le ponen nombre (como promesa de creación continua durante la crianza), tanto si nació de esa pareja por el proceso habitual, como si nació por medios de reproduccion asistida, o si fue adoptada en otras circunstancias (otra pareja, una maternidad subrogada, una adopción por parte de una pareja LGBTetc...)


Todo progenitor es adoptivo y toda criatura nace de Espíritu Santo

11.12.16 | 16:13. Archivado en Bioética, Iglesia católica

La Navidad pone de manifiesto el sentido profundo de todo nacimiento humano”, decía Juan Pablo II (Evangelium vitae, 1995, n.1).

El Evangelio según Lucas cuenta la Anunciación a María, que sueña despierta el deseo y la incógnita de la nueva vida con la consiguiente ansiedad. Dice el mensajero celeste: “No te angusties ante el embarazo, María, congraciada con Dios que te ha favorecido. Darás a luz un hijo y le pondrás por nombre Jesús, el Salvador” (Lc 1, 31).

El Evangelio según Mateo cuenta la Anunciación a José, que en medio de un sueño despierta a la incógnita y el deseo de acoger la nueva vida con la consiguiente ansiedad. Díce el mensajero angélico: “No tengas reparo, José, en llevarte contigo a María, porque la criatura que lleva en su seno viene del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo y le pondrás por nombre Jesús, el Liberador” (Mt 1, 20-21. Tercer Domingo de Adviento).

El nombre lo escoge Dios, pero lo imponen la madre y el padre. Contra la costumbre patriarcal de que el padre imponga el nombre, el mensajero celeste encarga tanto a María, la madre (en Lucas) como a José, el padre (en Mateo), la imposición del nombre. Nada de prejuicios de género en nuestra relectura evangélica.

Madre y padre imponen el nombre a la nueva vida que han recibido como don, a la que acogen, adoptan, prometen y se comprometen a cuidar. Por eso todo padre y madre puede, en cierto sentido, llamarse “adoptivos”).

Toda criatura nace por Espíritu Santo. Todo padre y madre pueden llamarse con propiedad co-creadores de la nueva vida, nacida de varón y mujer con la bendición del Espíritu de Vida y acogida por quienes le ponen nombre
(como promesa de creación continua durante la crianza), tanto si nació de esa pareja por el proceso habitual, como si nació por medios de reproduccion asistida, o si fue adoptada en otras circunstancias (otra pareja, una maternidad subrogada, una adopción por parte de una pareja LGBTetc...)

Todo pareja progenitora puede llamarse adoptiva porque esa criatura vino al mundo por obra y gracia del soplo de vida infundido por el Espíritu en la evolución del proceso embrional que se completa una vez que tiene éxito el arraigo de la implantación del embrión en el seno materno (para el que se ha ido preparando hormonal e inmumnológicamente la madre. Entonces (y no en el mal llamado “instante de la concepción”) es cuando se puede decir con propiedad que está siendo sido concebida y va siendo recibida esa nueva vida. El proceso de acogida se hará consciente en los días siguientes, vivido en el propio cuerpo por la gestante (deseablemente por ambos progenitores, que esperan y acompañan el proceso de nacer, apoyados por el entorno social favorable).

Otro detalle importante del significado de “poner el nombre”: toda criatura que viene al mundo, cualesquiera que sean las circunstancia de su nacimiento tiene una dignidad personal inviolable y no puede ser objeto de discriminación. Cuando discriminamos, vulneramos la dignidad, suprimiendo el nombre y poniendo una etiqueta.

Cuando decimos; usted como español no puede entender esto, usted como célibe no puede hablar de este tema o usted como no heterosexual no tiene derecho a..., estamos etiquetando y discriminando. Dirá alguien: Pero ¿no es cierto que Fulano es español, o es célibe o es no heterosexual? No , esa persona es X (con su nombre propio) que nació en España, o que es célibe o que no es heterosexual u otras muchas cosas más. Pero primero es una persona con un nombre y una dignidad irrepetible.

Hemos meditado estas consideraciones al hilo del evangelio para el tercer domingo de Adviento, cuando estamos reunidos, para la Eucaristía mensual, en la comunidad CJ LGBT (LGBT Catholic Japan) de la diócesis de Tokyo. Oramos juntos por una mayor concienciación dentro de la iglesia para evitar toda clase de discriminaciones.

http://lgbtcj.blogspot.jp/2016/11/201612-lgbt.html


Obispos japoneses denuncian el peligro nuclear

26.11.16 | 04:40. Archivado en Justicia y paz, Iglesia católica

Mensaje de la Conferencia episcopal japonesa dirigido a todos los pueblos del mundo, habitantes de la casa común de nuestro planeta.

Propuesta de la Iglesia Católica en Japón, cinco años y medio después de la desgracia de la Central Nuclear Número Uno de Fukushima, para pedir la abolición de las centrales nucleares.

Prólogo

El 11 de Marzo de 2011 un tsunami, provocado por un terremoto de gran magnitud en el Este de Japón, provocó en Fukushima un desastre en la Central Nuclear Número 1 , gestionada por la empresa Energía Eléctrica de Tokyo. Ocho meses después, el 8 de Noviembre de 2011, la Conferencia Episcopal Católica de Japón publicó un mensaje en Sendai, Provincia de Miyagi, dirigido a todo el pueblo japonés, titulado: “Por la supresión inmediata de las centrales nucleares: Nuestra reacción ante la tragedia provocada por el desastre de la Centra Nuclear Número 1 de Fukushima”. Nuestra intención era poner de manifiesto desde un punto de vista católico el peligro de las centrales nucleares y hacer un llamamiento para pedir su supresión. A la vista del perjuicio inmenso causado por el desastre de Fukushima y teniendo en cuenta que Japón padece frecuentemente terremotos severos que conllevan el peligro de tsunami de mucha altura, llegamos a la conclusión de que se impone urgentemente el cese inmediato de todas las centrales nucleares. Incluso hoy día, las persoas habitantes de la zona de Fukushima padecen consecuencias económicas, sociales y emocionales como consecuencia de aquel desastre y no se prevé a corto plazo el fin de sus sufrimientos. Además, como se ha venido denunciando desde hace mucho tiempo, todavía no se ha hallado el modo de deshacerse por completo de los residuos radioactivos. A pesar de todo ello, el gobierno japonés ha comenzado a volver a poner en actividad los 48 reactores nucleares que habían sido parados después del desastre de Fukushima. El gobierno aduce el pretexto de que se han cumplido las inspecciones de seguridad. También se ha vuelto a poner en marcha el trabajo para construir nuevas centrales, que había sido interrumpido, y se están acelerando los pasos para facilitar la exportación de tecnología de energía nuclear a otros países. Aunque no sea habitual que la conferencia episcopal de un país se dirija al mundo entero mediante un mensaje público, la experiencia que Japón ha vivido en estos cinco años y medio tras el desastre de Fukushima nos ha convencido de que debemos informar al mundo entero de los peligros que amenazan por las centrales nucleares y hacer un llamamiento para su abolición.

1¿Por qué lanzan este mensaje los obispos japoneses?

Japón ha padecido numerosas desgracias por causa de la energía nuclear. Las bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki, en 1945, fueron el primer caso de uso bélico de la energía nuclear y mataron e hirieron indiscriminadamente en esas ciudades a una numerosa población civil no combatiente. Todavía hoy hay supervivientes que sufren los efectos de la radiación. En 1954, solo nueve años después del bombardeo atómico, muchos pescadores japoneses, sobre todo de los que pescaban desde el barco pesquero Daigo Fukuryu Maru, fueron contaminados por una prueba de bomba de hidrógeno llevada a cabo por los Estados Unidos en Bikini Atoll. En 1999, por primera vez, murieron en Japón trabajadores de una central nuclear, la de Tokaimura; fue un accidente fatal. Los obispos, a la luz de estas experiencias y sintiéndonos especialmente como víctimas mundiales del uso bélico de la energía nuclear, estamos convencidos de que Japón tiene una responsabilidad especial para ser solidario con cuantas personas han padecido a causa de la radioactividad. Por eso hacemos un llamamiento para pedir el desarme nuclear total y la solución de los problemas causados por la energía atómica.

2. ¿Qué hemos aprendido en estos cinco años y medio?

En nuestro mensaje de 2011 indicamos los puntos siguientes como análisis de la situación:

• Para cumplir con nuestra responsabilidad de proteger la vida y la naturaleza, transmitiendo a la posteridad un entorno seguro, debemos comprender las limitaciones de la humanidad, no sobreestimar las capacidades tecnológicas y no creer en la ilusión de los llamados “mitos sobre la seguridad”.

• Äunque no podemos ignorar los problemas de falta de energía ni la necesidad de reducir las emisiones de dióxido carbónico en la atmóstfera, tenemos que dar prioridad a la protección de vidas humanas, todas preciosas sin distinción, y a la protección del medio ambiente natural, por encima de la búsqueda de ganancia o eficacia.

• Tenemos que plantearnos la cuestión ética de nuestra responsabilidad para con las futuras generaciones; no podemos cargar sobre ellas el peso de las consecuencias por haber acumulado el almacenamiento de residuos nucleares tan peligrosos como el plutonio.

• La investigación sobre fuentes de energía renovables y la reducción del consumo de energía, como medios para sustituir la producción de energía atómica, deberían conducirnos a buscar de nuevo un estilo de vida sencillo y sobrio, basado en el espíritu evángelico de simplicidad pobre.

Desde que publicamos aquel mensaje hemos seguido reflexionando sobre la situación, y nos hemos dado cuenta de los puntos siguientes:

• Comparados con los subproductos de la fisión nuclear, escasos en la naturaleza, que apoyan la vida, y con los subproductos causados al producer energía mediante combustion, los subproductos originados por la fisión artificial son mucho más poderosos.

• La fisión nuclear produce residuos radioactivos inestables, de los que no somos caces de deshacernos ni disponemos de tecnología para estabilizarlos.

• Una vez que ocurre un accidente nuclear serio, las vidas de las personas en el área inmediatamente cercana, se ven radicalmente afectadas. Y el perjuicio mediombiental a causa de las radiaciones se extiende más allá de las fronteras de espacio y tiempo.

• Nos hemos dado cuenta también de que hay intereses poderosos que impiden la abolición de las centrales nucleares. Se escuchan continuamente voces pregonando el crecimiento económico como fuente de felicidad humana y tratando de impulsar al mundo entero en esa dirección; son como un poder mágico invisible que lucha contra todo intento de suprimir la producción de energía atómica.

3. El gobierno de Japón, desde su postura decidiamente pro-nuclear, viene promoviendo la producción de energía atómica como opción política nacional desde 1955.

Incluso después del desastre padecido por el trágico accidente de Fukushima, el gobierno sigue sin cambiar esta opción política. En Septiembre de 2011, después del desastre, el gobierno anunció un cambio en la política que apoya activamente la energía nuclear y se propuso la fecha de 2013 como meta para abandonar por completo la producción de enrgía atómica. Las centrales nucleares, que habían sido cerradas como medida para facilitar las inspecciones de seguridad pertinentes, no se volvieron a abrir de momento.

En 2012 todas las nuecleares del país estaban fuera de servicio, en la situación denominada “cero de energía nuclear”. Durante ese período, sin embargo, los suministros de energía eléctrica permanecieron estables. Pero después, en 2014, esta política ha sido revisada. El gobierno modificó los criterios reguladores posteriores al desastre, declaró que la producción de energía nuclear es “básica para el suministro de energía” e hizo un llamamiento a “reducir en cuanto sea possible” la dependencia de la energía nuclear.

Además, el gobierno continua invirtiendo gran cantidad de fondos en el programa de reciclaje del combustible nuclear. Más aún, el gobierno ha evitado tratar el problema de los trabajadores expuestos a la contaminación radioactiva por los accidentes en las centrales nucleares o durante las labores de descontaminación en Fukushima. El gobierno ha suprimido las restricciones que conllevaba la evacuación de emergencia, alegando que los problemas resultantes del desastroso accidente nuclear ya se habían solucionado. Actualmente el gobierno está prosiguiendo afanosamente la exportación de tecnología nuclear al extranjero. Detrás de todas estas políticas para promover la producción de energía nuclear hay intereses de inmensos poderes económicos con los que el gobierno está aliado. No es fácil suprimir la energía nuclear, ni llevar a cabo los cambios sociales contra corriente frente a estas poderes fácticos que solamente buscan el beneficio económico.

4. Punto de vista cristiano.

En Mayo de 2015, el Papa Francisco public su encíclica Laudato Si. Sobre el cuidado de nuestra casa común. Apoyando este mensaje en las últimas investigaciones científicas sobre los problemas medioambientales, el Papa considera la ética ecológica, nuestra responsabilidad hacia las generaciones futuras y la justicia medioambiental. El Papa da la alarma sobre peligros apremiantes como el cambio climático, la escasez de agua, la pérdida de la biodiversidad, y lo que él llama la “deuda ecológica” en relación con el perjuicio ecológico causado a las partes más desfavorecidas del mundo y en beneficio de las regiones más prósperas. El Papa adopta un enfoque cauteloso ante la cuestión de la supresión de la energía nuclear, pero es cierto que también menciona la energía atómica entre las diversas causas de perjuicio medioambiental (LS 184), al indicar que los desarrollos tecnológicos, incluida la tecnología nuclear, dan a la humanidad un vasto poder, pero que este poder se limita a favor de quienes tienen conocimientos y recursos tecnológicos para usarlo. Aunque su poder se incremente, no hay garantías de que vayan a usarlo con prudencia (LS 104).

Estamos convencidos de que, para superar esta situación crítica, la humanidad, como imagen de Dios, debe retornar a una correcta relación con la naturaleza, a una relación apropiada para el bien común de la humanidad y de la naturaleza. La humanidad es naturalmente capaz de vivir pacífica y felizmente si las personas están en armonía consigo mismas, con el entorno natural y con Dios. La “ecología integral” y la “conversion ecológica”, que el Papa recomienda en Laudato Si, coinciden coherentemente con la “pobreza evangélica” que nosotros recomendábamos en nuestro primer mensaje de 2011 después del desastre de Fukushima. Debemos considerer de nuevo cómo es nuestro estilo de vida y nuestros hábitos de consumidores, valorar la dignidad humana y promover relaciones más profundas con Dios, con la sociedad y con la naturaleza. Todas las personas del planeta son responsables de la solidaridad para preservar el medio ambiente natural, obra creadora divina, y proteger toda vida. Nosotros, que vivimos en esta era de crisis medioambiental, estamos llamados a profundizar nuestra comunión con el Dios Creador de este Universo hermoso. Estamos llamados a reconciliarnos con todas las criaturas que nos acompañan y a compartir mutuamente el disfrute con que participamos para continuar la obra del Creador.

5. Un llamamiento a la solidaridad internacional.

Los peligros de la producción de energía nuclear son globales. Una vez que ocurre un accidente, la contaminación radioactiva se extiende sin fronteras. Las centrales nucleares corren el peligro de ser blanco ataques terroristas. Además, diversas erapas de la producción de energía nuclear conllevan un sistema global de minería para obtención de uranio, refinería de combustible, gasto de combustible para reprocesamiento y medios para deshacerse de los residuos. Existe también la posibilidad de que la teconlogía para producer energía nuclear sea transferida o desarrollada para usos bélicos, sin poder prescindir de los problemas de seguridad. Por consiguiente, será muy difícil lograr la abolición de la producción de energía nuclear, si no se cuenta con la solidaridad internacional.

Nosotros, la Conferencia Episcopal Católica de Japón, apelamos a cuantas personas comparten nuestra casa común llamada Tierra para que, estrechando nuestras manos, nos levantemos y actuemos juntos solidariamente para acabar con la producción de energía nuclear. Con esta finalidad nos dirigimos, en primer lugar, a toda la Iglesia Católica extendida por el mundo entero, solicitando cooperación y solidaridad. Apoyados en esto, esperamos y aspiramos a desarrollar un movimiento de solidaridad global que trascienda razas, religiones y naciones. Particularmente apelamos a las conferencias episcopales de cada region para que se comprendan los peligros de la producción de energía atómica y se debata sobre esta situación desde perspectivas evangélicas.

EN 2013, dos años después del desastre de Fukushima, la Conferencia Episcopal de nuestro país vecino, Corea, publicó un libro titulado Tecnología Nuclear y Enseñanza de la Iglesia. Reflexiones de los obispos sobre las Centrales Nucleares. En este escrito manifestaban su oposición claramente. Nosotros esperamos que, siguiendo el ejemplo de la Iglesia en Corea, otras conferencias epsicopales de países en que hay centrales nucleares o en las que hay peligro de accidentes en países de su vecindad, puedan aprender de la experiencia padecida en Japón y denuncien abiertamente el peligro.

Conclusion

Jesucristo llama todas las personas a que nos amemos mutuamente (Jn 13, 34). Este llamamiento incluye la responsabilidad y el deber de proteger la Tierra que es nuestra casa común ahora y en el futuro. Hay division de opiniones acerca de los pros y contras de la producción de energía atómica. Sin embargo, no se puede negar el daño que ha resultado para la humanidad por la adquisición de esta energía. Al emitir un juicio sobre la energía nuclear debemos hacerlo desde el punto de vista de proteger la dignidad de todos los seres humanos, en el presente y en el futuro. A la luz de este criterio, aquellos países que ya usan las centrales nucleares para producir energía deberían avanzar hacia el abandono de su utilización, a la vez que expanden el uso de fuentes de energía renovables. Debemos promover la investigación y las actividades para que disminuya el consumo de energía, para conservar la energía y para incrementar la toma de conciencia del impacto en el medio ambiente. También es importante profundizar la solidaridad y construir redes de comunicación con quienes confrontan los problemas ambientales. Reiteramos que debemos pararnos a preguntarnos qué clase de desarrollo humano buscamos y hacia qué clase de sociedad aspiramos, así como cuestionarnos en qué consiste la verdadera riqueza. No se trata de dar marcha atrás en el desarrollo, sino de avanzar hacia una nueva manera de entender la abundancia. Unamos nuestras manos como una sola familia humana, haciendo cada persona cuanto pueda para despertar la responsabilidad de proteger el entorno en nuestra Tierra.

La Conferencia Episcopal de la Iglesia Católica en Japón


Jesús, sabiduría místico-profética más que realeza sacerdotal

19.11.16 | 13:15. Archivado en Mística, Religion y sociedad

Jesús-Cristo, el Enviado, es encarnación palpable de la Vida impalpable (1 Jn 1, 1-4), símbolo visible del Dios invisible (Col 1, 15).

Las imágenes de la Biblia hebrea que mejor cuadran con la vida y obra de Jesús, Revelador de Abba -el Dios Padre y Madre-, son: la figura del profeta iluminado y comprometido (Mt 11, 2-6: “Dichoso quien no se escandalice de mí”), y la vida del sabio contemplativo y compasivo ( curando y orando: Mc 1, 29, 38).

Si se aplican a Jesucristo metáforas de realeza, será a condición de entender lo que significa “mi Reinado no es de este mundo” (Jn 18, 36: la realeza mía no pertenece al orden este del establishment, del sistema) .

Si se aplican a Jesucristo metáforas sacerdotales, será a condición de entender el sacerdocio existencialmente (Heb 10, 1-10) y no como categoría de culto litúrgico, rango social o función sacrificial.

Jesús viene de Galilea al Jordán y es bautizado por Juan. Pero no se convierte en el “número dos” , ni en el “sucesor”. No se queda en el desierto ni se dedica a bautizar. La opción de Jesús es retornar a Galilea, a 1) dar esperanza, 2) curar y 3) denunciar.

No anuncia el castigo, sino la misericordia. No se dedica a bautizar, sino a curar, liberar y ponerse de parte de los excluidos. Denuncia las causas de la injusticia y cambia la imagen de Dios de la religión establecida. Por eso Jesús era peligroso para el régimen e incómodo para el sistema, que acaba ejecutándolo.

Recordamos esta mensaje evangélico importante, precisamente el día que la liturgia celebra la solemnidad de Cristo Rey, ya que esta fiesta estuvo rodeada de ambigüedades en sus comienzos (proclamación por Pio XI en 1925) y en la utilización política que se hizo de ella en épocas de nacional-catolicismo (una organización terrorista de extrema derecha se llamaba enaquellos tiempos “Guerrilleros de Cristo Rey”) .
Por tanto, a ver qué homilías se predican este último domingo del año eclesial...!!!


No lean a Francisco con gafas de Juan Pablo

15.11.16 | 15:54. Archivado en Sínodo, Iglesia católica

Los cuatro cardinales recalcitrantes, que piden aclaraciones al Papa sobre La alegría del amor están leyendo Amoris laetitia (Francisco, 2016) con las gafas de Veritatis splendor (Juan Pablo II, 1993) .

Preguntan al Papa si sigue siendo válido lo que decía aquella encíclica juanpablina en los números 79, 81 y 56), según estos purpurados fundamentada en la Sagrada Escritura y en la tradición de la iglesia, acerca de “normas morales absolutas, válidas sin excepción alguna, que prohíben acciones intrínsecamente malas” (VS 79), o sobre que "las circunstancias o las intenciones nunca podrán transformar un acto intrínsecamente deshonesto por su objeto en un acto subjetivamente honesto o justificable como elección" (VS 81) o sobre excluir “una interpretación creativa del papel de la conciencia, que nunca está autorizada para legitimar excepciones a las normas morales absolutas que prohíben acciones intrínsecamente malas por su objeto (VS 56)

Precisamente son esos los temas en que la Veritatis splendor, dando marcha atrás, retrasando el reloj y frenando la renovación de la teología moral postconciliar, intentó revivir la postura de la moral post-tridentina (normas absolutas sin excepciones, conciencia como mero detector y aplicación de normas, moral sin excepciones y actos intrínsecamente malos, etc...)

Amoris laetitia ha vuelto a poner en hora el reloj de la teología moral renovada y revisada según un nuevo paradigma tras el Vaticano II. Para entenderlo hay que leerla con las gafas del nuevo paradigma.

>> Sigue...


Lutero no protestaría contra la indulgencia revisada por Francisco

31.10.16 | 07:31. Archivado en Mística, Iglesia católica

Estos días en que luteranos y católicos se abrazan en una reinterpretación histórica de la Reforma, es apropiado recordar la revisión que hizo Francisco sobre el tema de las indulgencias cuando proclamó el Año de la misericordia.

Hoy podemos afirmar que Lutero no protestaría contra la manera de entender la indulgencia por el actual obispo de Roma. Es un momento histórico oportuno para reiterar la explicación de la indulgencia según Francisco, tal como se publicó en este blog de RD al comienzo del Año de la Misericordia.

En el catecismo aprendimos de pequeños: "¿Qué creéis en la comunión de los santos? Que los unos fieles participamos de los bienes espirituales de los otros, como miembros de un mismo cuerpo". Nos enseñaron lo que significa la comunión de los santos, es decir, la comunicación y circulación de la gracia del Espíritu Santo entre todas las personas creyentes, vivas o difuntas: “Yo rezo por tí, tú rezas por mí, y también rezamos por las personas difuntas y con ellas, que también rezan por nosotros”. Como circula la sangre por todo el cuerpo, llevando oxígeno y vida a todas las células, así circula la gracia del Espíritu Santo por todos los miembros del cuerpo de la iglesia. Esta unión se llama Comunión de los santos, intercambio de méritos y oraciones entre quienes están unidos a Cristo y unidos entre sí por la acción del Espíritu Santo.Con una imagen actual, podríamos decir:Conexión por la Red de Gracia, Internet del Espíritu Santo

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Morir y resucitar en Cristo: con cremación y sin tumbas vacías

26.10.16 | 17:05. Archivado en Mística, Iglesia católica

Ni la cremación impide la resurrección, ni hace falta una tumba vacía para creer en El Que Vive.

Morir es morir hacia la Vida. Resucitar es entrar en la Vida definitiva, en la Vida de la vida.

Morir y resucitar en Cristo es la expresión de la fe cristiana en la vida verdadera y eterna, que no consiste en la inmortalidad de un alma separada, ni en la recuperación del cuerpo que se convirtió en cadáver y fue cremado o enterrado.

Se expresa bien el umbral de la muerte con la metáfora de la puerta. La muerte es puerta de salida de esta vida y puerta de entrada en la Vida de la vida. La salida de esta vida, es decir, la muerte es un hecho histórico, acreditado por el certificado de defunción. La entrada en la Vida de la vida no es un hecho histórico, sino transhistórico: la resurrección.

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P.Arturo Sosa: cultura común jesuita del discernimiento

14.10.16 | 15:17. Archivado en Compañía, Iglesia católica

En la página web de la Curia jesuita en Roma se ha seguido día a día el desarrollo de la 36 Congregación General. En ella se nos informaba la semana pasada que la Congregación , ejerciendo su derecho a cambiar el orden de proceder, había decidido retrasar unos días la elección para disponer de más tiempo para conocerse sus participantes.

Lo comentaba en uno de los videoclips con estas palabras el P. Arturo Sosa Abascal, que ahora ha sido elegido como como sucesor del P. Adolfo Nicolás.

“Como ven ustedes, aquí tenemos todo un pluralismo cultural, están reunidos jesuitas de más de cien países, que traen todos unos bagajes culturales muy diversos. Pero hay una cultura común que todos comparten; el discerminiento aprendido en los Ejercicios Espirituales de san Ignacio. Lo acabamos de poner en práctica al decidir el orden de proceder estos días y, fíjense qué interesante, lo pronto que alcanzamos unanimidad”.

Hoy, al conocer la noticia de la elección, me apresuré a escuchar de nuevo el videoclip, que anticipaba, como guiño del Espíritu, el retrato de quien toma el testigo en la carrera postconciliar de relevos: de Arrupe a Kolvenbach y de Kolvenbach a Nicolás, inseparables mística y política, indisociables fe y justicia, hoy más que nunca cuando en la cultura común del discernimiento se abrazan Arturo y Francisco...


La Humanae vitae... al museo arqueológico

25.09.16 | 02:25. Archivado en Bioética, Iglesia católica

Como preparación del aniversario de la publicación de la "Humanae Vitae" el Instituto Wijngaards ha reunido un grupo interdisciplinario para volver a evaluar la ética del uso de la anticoncepción. Como apoyo a la declaración por parte de uno de sus firmantes me permito reproducir en ese blog una página del capítulo dedicado a la ética en mi “Animal vulnerable. Curso de antropología filosófica”, ed. Trotta, Madrid, 2015, p.280-281

Como comentaba el epistemólogo y teólogo B. Lonergan, con ocasión de los debates en torno a la encíclica Humanae vitae en 1968, ha perdurado durante siglos el pensamiento de Aristóteles en su De generatione animalium.

Se pensaba que la razón del embarazo estaba exclusivamente en la semilla depositada por el varón en el interior de la mujer. Había un insuficiente conocimiento biológico detrás de esa denominación del esperma como semilla, como si dentro de él estuviese precontenido en miniatura el futuro fruto. Se pensaba que esa semilla era la causa instrumental, al servicio de la causa eficiente del varón, que estaba destinada a convertir la materia proporcionada de un modo pasivo por la mujer en un nuevo ser humano, que gestaría y daría a luz en su día.

Hasta la animación del cuerpo por la sensitividad se atribuía todo el resultado a la eficiencia causal proveniente del varón. Con semejante manera de entender la biología de la reproducción no es extraño que se pensara que cualquier acto de inseminación era ya por sí mismo un acto de creatividad procreadora. Por consiguiente, cualquier clase de interferencia en ese acto o en sus secuelas para interrumpir su desarrollo se veía como un obstáculo a su actividad causal.

Hoy día, ni biológica ni filosóficamente defendería nadie esa manera de entender la reproducción.

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Acogida eclesial a matrimonio de mismo sexo

30.06.16 | 19:54. Archivado en Francisco, Iglesia católica

El párroco Flavio atendió la consulta matrimonial de los cónyuges Ticio y Cayo (nombres todos ficticios, como en los manuales canónicos de casus conscientiae, pero que convienen a personajes, hechos y dichos reales en un lugar mediterráneo el pasado 13 de Junio, que san Antonio bendiga).

Ticio y Cayo convivían como pareja de hecho desde hace tiempo y, sin ocultarlo, participaban con normalidad en la vida de la parroquia. Ahora, aprovechando que en su país las leyes lo permiten, han formalizado civilmente su situación. Pero desearían la bendición sacramental de su unión y han venido a consultarlo.

--- Padre Flavio, usted ya nos conoce bien y sabe que, aunque nos hemos casado civilmente, echamos de menos su bendición.

---Mi bendición, no. La de Jesús, que ya sabéis que no os casa un juez, ni os casa un cura, sino que os casáis vosotros y el Señor bendice la unión para que, a lo largo de la vida, se vaya haciendo irrompible.

---Ah, qué bien, Entonces, ¿Nos podemos casar también en la Iglesia y nos da usted esa bendición del Señor? , dice Ticio.

---La verdad es que estábamos dudando si pedírselo, añade Cayo. ---Se lo comentamos al cura Filiberto y nos dijo que no se puede, que lo dijeron los obispos en la reunión esa del Sínodo, y que también lo dice el Papa en una carta que ha escrito sobre amor y alegría

---Bueno, vamos por partes, dice el cura Flavio. Lo que dice Filiberto que dice Francisco no es del todo exacto. En realidad, Francisco dice dos cosas: primero, que a vosotros hay que acogeros en la Iglesia sin la más mínima discriminación; segundo, que una boda como la vuestra iría en contra de lo que dice el derecho canónico que es el matrimonio.

Con esto, ya puedo responder a vuestras preguntas. Porque me habéis hecho dos preguntas distintas: si os podéis casar canónicamente en la iglesia y si la Iglesia puede bendecir vuestra unión ya civilmente formalizada.

A la primera pregunta os tengo que responder que no. Hoy por hoy, mientras no se reforme el derecho canónico, no podemos celebrar esa boda canónicamente, cumpliendo con todos los requisitos canónicos e inscribiéndoos en el registro matrimonial. Pero, por otra parte, ni falta que os hace, porque ya estáis casados civilmente.

Pero a la segunda pregunta os tengo que decir que sí. Lo mismo que la semana pasada celebramos dentro de la misa la renovación de la promesa matrimonial de nuestros amigos Clara y Felipe, en sus bodas de plata, del mismo modo podemos celebrar dentro de la misa de nuestra comunidad, que os acoge, podemos celebrar la renovación de la promesa de vuestro matrimonio civil y que Dios la bendiga.

---¿Y no le llamarán la atención a usted desde Roma?

---Después de
Amoris laetitia, ya no. Mirad lo que escribe un teólogo moral amigo mío. que comenta así en su blog la exhortación de Francisco:

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