El pensamiento social católico: una verdad incómoda.
El analista Hadas refuta críticas de la derecha a la “Caritas in veritate”.
"Se ha creído durante mucho tiempo que la Iglesia debía permanecer firmemente a la derecha en casi todas las cuestiones políticas y económicas."
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(FAITH Magazine, marzo-abril 2010).
Muchos intelectuales católicos americanos, y algunos británicos, han creído durante mucho tiempo que la Iglesia debía permanecer firmemente a la derecha en casi todas las cuestiones políticas y económicas. En los Estados Unidos, sus enfoques pueden encontrarse en la National Review y en First Things. En el Reino Unido, el Institute for Economic Affairs es un grupo de reflexión simpatizante.
Se ha creído durante mucho tiempo que la Iglesia debía permanecer firmemente a la derecha en casi todas las cuestiones políticas y económicas.
Este enfoque tiene dos grandes problemas. En primer lugar, es erróneo. El Magisterio, desde la encíclica Rerum Novarum de 1891, ha apoyado con consistencia muchas ideas de izquierda: los derechos de los trabajadores, el valor de las autoridades internacionales, la virtud de compartir los bienes dentro y fuera de las fronteras políticas, la futilidad de la guerra, la necesidad de limitar las fuerzas del mercado. Incluso en su discurso de 1979 repudiando la matriz política-teológica marxista de la teología de la liberación, el papa Juan Pablo II recordó a los obispos de América Latina que “la paz interna e internacional sólo estará garantizada cuando se haga efectivo un sistema social y económico basado en la justicia”.
El Magisterio, desde la encíclica Rerum Novarum de 1891, ha apoyado con consistencia muchas ideas de izquierda: los derechos de los trabajadores…
En segundo lugar, confunde la realidad. En un mundo de grandes gobiernos burocráticos y economías burocráticas altamente reguladas, pedir “mercados libres” es poco más que una fantasía utópica. Las críticas al estado del bienestar intervencionista y desmoralizador tienen más validez, pero esos programas sociales hacen mucho bien y no podrían ser eliminados sin poner en peligro el conjunto del orden social.
La debilidad del pensamiento de la derecha fue del todo evidente en su respuesta a la Caritas in veritate de Benedicto XVI. George Weigel, escribiendo en la National Review Online, explicó que el documento estaba escrito por dos manos, la del Papa y la del Consejo Pontificio Justicia y Paz. No tuvo tiempo para las supuestas contribuciones de este último.
La queja de Weigel se basa en que el documento de Benedicto XVI, no apoya el libre mercado.
Su queja se centra en el lema de la derecha: el libre mercado. El documento no lo apoya; de hecho, sugiere que la justicia conmutativa del libre intercambio no es una base suficientemente fuerte para una economía de éxito. La justicia que se da a través de un compartir impuesto (basado en los impuestos y en sistemas de prestaciones sociales del estado del bienestar) es mayor -desde el momento en que refleja un consenso de solidaridad social- pero todavía no es suficiente. Como corresponde a los hombres hechos a imagen de un Dios que ama libremente, es necesario algo más generoso:
Cuando la lógica del mercado y la lógica del Estado se ponen de acuerdo para mantener el monopolio de sus respectivos ámbitos de influencia, se debilita a la larga la solidaridad en las relaciones entre los ciudadanos…
“Cuando la lógica del mercado y la lógica del Estado se ponen de acuerdo para mantener el monopolio de sus respectivos ámbitos de influencia, se debilita a la larga la solidaridad en las relaciones entre los ciudadanos, la participación y el sentido de pertenencia, que no se identifican con el «dar para tener», propio de la lógica de la compraventa, ni con el «dar por deber», propio de la lógica de las intervenciones públicas, que el Estado impone por ley”.
El binomio exclusivo mercado-Estado corroe la sociabilidad, mientras que las formas de economía solidaria, que encuentran su mejor terreno en la sociedad civil
“La victoria sobre el subdesarrollo requiere actuar no sólo en la mejora de las transacciones basadas en la compraventa, o en las transferencias de las estructuras asistenciales de carácter público, sino sobre todo en la apertura progresiva en el contexto mundial a formas de actividad económica caracterizada por ciertos márgenes de gratuidad y comunión. El binomio exclusivo mercado-Estado corroe la sociabilidad, mientras que las formas de economía solidaria, que encuentran su mejor terreno en la sociedad civil aunque no se reducen a ella, crean sociabilidad. El mercado de la gratuidad no existe y las actitudes gratuitas no se pueden prescribir por ley. Sin embargo, tanto el mercado como la política tienen necesidad de personas abiertas al don recíproco” (39).
Según Weigel, pedir gratuidad es “espeso y confuso”, con el peligro de “un sentimentalismo confuso”. Esto es una tontería. El lenguaje podría no ser emotivo, pero el pensamiento es un claro desarrollo de las observaciones de Juan Pablo II en su gran encíclica social, Centesimus Annus: “Antes de la lógica de un intercambio de bienes y de formas de justicia apropiadas a él, existe algo que es debido al hombre porque es hombre, en virtud de su eminente dignidad” (35).
Weigel tiene razón al pedir más reflexión sobre lo que el “don” debería significar en el mundo grande y malo de la economía moderna. Pero se equivoca al sugerir que no significa nada. Sin dones ofrecidos libremente, no podría haber matrimonios, familias, escuelas, hospitales, iglesias ni fuerzas policiales. A menos que la actividad económica sea completamente diferente a los demás comportamientos humanos, debe estar marcada también por la gratuidad.
(...)
La Caritas in Veritate es un documento remarcable. Ofrece un análisis unificado de los desafíos de la sociedad contemporánea. Como cabe esperar de un documento del magisterio ordinario de la Iglesia, también es una profunda base para la tradición de la doctrina social de la Iglesia y la antropología. La derecha que critica la encíclica parece perder puntos.
Artículo completo en www.cantabriareligion.es
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Apoyo al Sr Rodrigo en su disquisición. Creo que no se sabe ver la doctrina de la Iglesia. Algunos se creen que sólo existe la Centesimus Annus.
Sr Francisco
Que perra tienen algunos de identificar cualquier critica al actual sistema económico neoliberal con las posturas marxistas... vamos que imagino qeu Vd pensará que Benedicto XVI es marxista. Que no hombre, que no, que el problema es precisamente que los "expertos" en economía, las instituciones de estudios económicos son incapaces de pensar (y mucho menos de poner en práctica) experiencias económicas que siendo "rentables" no se basen en el máximo benficio, que es lo que plantea B XVI. Por cierto que a quien menos beneficia la lógica del mecado libre (que por cierto es una falacia inexistente e imposible de por sí) es a las PYMES y a los autónomos, cada vez menos protegidos y más desregularizados frente al poder de las multinacionales.
Pero sí que estoy deacuerdo con Vd en que quien maneja todo son el Club de Bilderberg, la Trilateral, etc...
Ah, lo último y ya no le molesto más. Si usted estuviera un poco "puesto" en temas de economía social o de política internacional, sabría que hay dos organismos mucho más nocivos, peligrosos y desestabilizadores que el Institute for Economic Affairs. En realidad, usted estaría criticando a una entidad similar a la CEOE o a cualquier organismo que estudie la economía (¿es eso algo malo?). Pero, sin embargo, entre los intelectuales independientes (esos que no son conservadores ni progresistas, ni que tampoco mezclan en sus ideas económicas o religiosas conceptos religiosos y políticos, como hace usted como un barman que prepara un cóctel) se ha llegado a la conclusión de que existen ciertas entidades (Royal Institute of International Affairs, Council for Foreign Relations, La Trilateral, Fundación Rockefeller, etc.) cuyos fines NO SON PRECISAMENTE SOCIALES, NI FILANTRÓPICOS, ni siquiera buscan estudiar la economía. Esos organismos, los de las élites, sólo buscan CONTROLAR a las personas.
Ahora me entero de que los autónomos, los emprendedores y las PYMES, que son los que están creando puestos de trabajo en este país (3 mill. los autónomos y muchos mill. más las PYMES), si los consideramos como "derecha", resulta que atacan, según Vd., a la doctrina social de la Iglesia ("Caritas in Veritate") cuando RESULTA QUE... están CREANDO PUESTOS DE TRABAJO para sí mismos y para otras personas, algo IMPRESCINDIBLE en estos tiempos de crisis. Cuando Cáritas, la ONG, no da abasto a dar de comer a parados, ayudar a pagar hipotecas, repartir ropa a gente que no llega a fin de mes... llega ahora Vd. con el TOPICAZO de que la derecha no admite la doctrina social de la Iglesia. Vd. no conoce mucho la Historia, Sr. Del Pozo, ya que el marxismo-leninismo (y luego el estalinismo) creó más POBREZA de la que combatía. Resulta que el zarismo había repartido tierras a los campesinos antes de su caída, pero los bolcheviques las confiscaron. ¿La izquierda reparte la riqueza o la dilapida?
Domingo, 27 de mayo
Julián Moreno Mestre
Juan Fernandez Krohn
Asoc. Humanismo sin Credos
JC Rodríguez, A Eisman
Josemari Lorenzo Amelibia
Movimiento Rural Cristiano
Angel Moreno
Francisco Margallo
Antonio Aradillas
Jose Gallardo Alberni