Es una tarde de mar. Esta luz que reflejan las aguas enciende su piel negrísima como si fuera lava. Ha sido de joven muy hermosa, aún lo es. Dice tener unos cincuenta años, pero no lo sabe con certeza. Quizá es el tiempo el que ha dejado ese brillo desafiante en su mirada. No parecen ojos que se hayan inclinado a menudo.
Sonríe, ha leído algo de mi pensamiento: …“Lo se, todos creen que soy joven… (ríe)… pero yo ya crío nietos,¡ y muchos nietos!”. La conversación está siendo así, en frases sueltas respondidas sin palabras. Creo que es porque el sonido del mar quiere llenarlo todo, y su luz imanta las miradas, y no nos resistimos. Estamos sentados en un restaurante en la playa. Es un lugar privilegiado, uno de esos paraísos con que África seduce a sus amantes. La terraza donde nos sentamos entierra sus pilones bajo la caricia de las aguas. Nos sostiene sobre el mar.
Y sí, como ella dice, los otros comensales nos miran. Miradas fugaces, a cada rato, que se arrancan por segundos del rojo imán que nos atrapa. El local es elegante, se ocupan las pocas mesas por un puñado de extranjeros, salvo una mesa de africanos vestidos de chaqueta, y otra donde ríen unos militares. Es la imagen habitual en este país que su dictador vende cada día a los blancos. Los blancos están acompañados de mujeres de una belleza inquietante, como el ébano. Sonríen atentas, cercanas a ellos sus manos, pero lejanos sus ojos dulces y grandes. María podría ser su abuela. Algo se anuda a mi corazón. Pero todos sonríen. En estas pocas mesas están los privilegiados de este país atormentado.
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Ella mira ahora el menú. Los dos platos cuestan lo que su salario cada mes. Ese salario que su gobierno le debe desde que comenzó su trabajo hace años, como a casi todo el personal sanitario en el país. No, no es un país pobre, este al que todas las agencias y ongs se pelean por ayudar. Es uno de los países más ricos del mundo. Pero las enfermeras no cobran, y los hospitales, sin agua, ni luz, ni retretes, ni camas, ni medicinas, ni médicos…son paredes sucias donde su pueblo muere de tuberculosis y sida. No, no puede el documental hablar de eso, hay que pensar en las relaciones bilaterales, en la financiación de la ‘ayuda’, en el prestigio de los responsables de la Cooperación, y en la imagen de democracia y paz que sus países de blancos necesitan del país de negros para negociar con su presidente y guardar en sus bancos el dinero que él amasa. Así que se emitirá otro reportaje distinto, uno mas ‘adecuado’. Y será tan hermosa la película que a todos gustará. Aplaudirán todos como a los de aquel cuento que gritan: ¡Que hermoso es el vestido que nuestro Rey ha comprado a los extranjeros! (aunque el rey está desnudo).
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Me mira por fin, y encuentra mi pregunta, la que siempre he querido hacerle (yo conozco su historia, no la contaría aquí, hay cosas que solo pueden verse en el Cielo). “María, ¿de donde sacas la fuerza?”. Ella me mira honda, y abre su mano. Todo este tiempo apretaba un rosario. “Rezo doctor. Lo llevo siempre, lo rezo siempre”.
Todo este tiempo apretaba un rosario. “Rezo doctor. Lo llevo siempre, lo rezo siempre”.
“Y sé que Ella está siempre a mi lado. Cuando quiere aparecer la ira, ella pone un dedo en mis labios, y toca mi corazón. Luego pienso que esta vida pasará, y que Dios nos juzgará”. Con un rápido gesto mira de nuevo a los lados. “El juzgará”. Silencio.
Algo en mí añade por dentro: “Y El saciará el hambre de justicia”.
Esta conversación ocurrió poco antes de irme de ese país amado y hermoso. Para entonces era ya irremediable que a los hacedores de vestidos invisibles, y a quienes se los compran, les incomodara mucho que comenzase a hablar de sus negocios.
El último día en el hospital, María me despidió con lágrimas en los ojos: “Mejor así, váyase, que este no es país para extranjeros honrados, si te quedas te estropearán, o te harán daño. Yo rezaré por tí. Y tú…Tú no nos olvides”.
"Bienaventurados los que lloran, porque Dios mismo será su Consolador.
Bienaventurados los mansos, porque ellos heredaran esta Tierra.
Bienaventurados los que tienen hambre de justicia, porque serán saciados"
"Pero hay de vosotros, los que ahora reís, porque ya tenéis vuestro consuelo…"
Tu me has enseñado que son verdad.
Y cuando tu enfermedad o tu valor te lleven al Cielo, intercede por nosotros, y por los que te persiguieron.
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CURSO DE FORMACIÓN
"Partidos políticos y Bien Común.
¿A quién sirven los partidos políticos?"
15 y 16 de mayo (de las 10 h del sábado a las 14 h del domingo, se requiere asistenia completa)
Lugar: Casa de Formación y Espiritualidad Emaús (Torremocha de Jarama, Madrid)
Nacional I. Km 50 salida Torrelaguna
Organiza: Movimiento Cultural Cristiano
Matrícula: 20 €
Más info aquí Puedes ver un video de presentación aquí
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Domingo, 27 de mayo
Julián Moreno Mestre
Juan Fernandez Krohn
Asoc. Humanismo sin Credos
JC Rodríguez, A Eisman
Josemari Lorenzo Amelibia
Movimiento Rural Cristiano
Angel Moreno
Francisco Margallo
Antonio Aradillas
Jose Gallardo Alberni