El hombre nuevo no es una utopía
Joseph Ratzinger
Publicado en Id y Evangelizad nº 68
El optimismo es la virtud teológica de un dios nuevo y de una nueva religión, del gran dios de las ideologías modernas y de sus promesas... Todo esto me vino a la mente cuando saltó el debate sobre mi libro Informe sobre la fe.
El grito de oposición culminaba con una acusación: es un libro pesimista. En algún lugar se intentó prohibir la venta, porque una herejía de este calibre sencillamente no podía ser tolerada. La nueva inquisición hizo sentir su fuerza. La cuestión no era: ¿Es verdad o no lo que se afirma? El criterio era muy simple: O hay optimismo o no, y frente a este criterio mi libro era, sin duda, una frustración.
El optimismo ideológico, este sustituto de la esperanza cristiana, se fundamenta en el paso del Dios trascendente al Dios Historia. Aquí reside el profundo irracionalismo de esta vía, frente a toda su aparente racionalidad. La finalidad del optimismo es la utopía feliz del mundo, definitivamente y para siempre libre y feliz, mientras que el fin de la esperanza cristiana es el reino de Dios, es decir, la unión de hombre y mundo con Dios mediante un acto del divino poder y amor. Esto significa que el producto esperado del optimismo lo debemos realizar nosotros mismos y tener confianza en que el curso de la evolución desemboque, al final, en unión con nuestro propio hacer, en un justo fin. La promesa de la esperanza es un don que, en cierto modo, ya se nos ha dado y que esperamos de Aquel que es el único que nos lo puede regalar: de aquel Dios que ya ha construido su tienda en la Historia por medio de Jesús.
Edificar la esperanza sobre Roca
El Evangelio nos dice: existe el verdaderamente Sabio, y Él mismo es la Roca, Él mismo ha puesto el fundamento de la casa. Nosotros seremos sabios cuando salgamos de nuestro estúpido aislamiento de la autorrealización, que construye sobre la arena de la propia capacidad. Seremos sabios cuando dejemos de intentar, cada uno por su cuenta, construir la casa particular de nuestra vida individual.
Por nuestros propios medios no podemos ser perfectos como nuestro Padre que está en los cielos, y sin embargo debemos serlo para corresponder a las exigencias de nuestra propia naturaleza. Nosotros solos no podemos, pero podemos seguirle a Él, adherirnos a Él, ser suyos. Si le pertenecemos como sus propios miembros, entonces nos convertiremos en lo que Él es, y su bondad será la nuestra. El hombre nuevo no es una utopía: existe, y en la medida en que estemos unidos a Él la esperanza está presente, no se trata de un puro futuro. Pablo no enseña que habrá una esperanza para nosotros, no. Él dice: Nos salvaron. Ciertamente, aún no vemos lo que esperamos, pero ya somos cuerpo de la Cabeza, en Quien ya es presencia lo que esperamos.
Una hermosa imagen de la esperanza la he encontrado en la predicación de Adviento que hace san Buenaventura. Esperar es volar, dice. La esperanza exige de nosotros un esfuerzo radical: requiere que todos nuestros miembros se conviertan en movimiento, para elevarnos sobre la fuerza de la gravedad de la tierra, para llegar a la verdadera altura de nuestro ser, a las promesas de Dios.
Lo sobrenatural, la gran promesa, no deja de lado la naturaleza, sino todo lo contrario. Exige el empeño de todas nuestras fuerzas. En otras palabras: la gran promesa de la fe no destruye nuestro actuar y no lo hace superfluo, sino que le confiere su justa forma, su lugar y su libertad.
Un ejemplo significativo lo ofrece la historia monástica. Comienza con la fuga saeculi, la huida de un mundo, que se cerraba en sí mismo, al desierto, al no mundo. Allí domina la esperanza que, en la pobreza radical, encontrará el todo de Dios, la verdadera libertad. Pero, precisamente, esta libertad de la nueva vida ha hecho iniciar en el desierto la nueva ciudad, una nueva posibilidad de vida humana, una cultura de fraternidad, de la que se formarán islas de vida y de supervivencia en la gran decadencia de la cultura antigua. Buscad primero que reine su justicia, y todo eso se os dará por añadidura, dice el Señor. La Historia confirma sus palabras.
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HOMENAJES A JUAN PABLO II V Anniversario de su muerte.
ZARAGOZA: Lunes 5 de abril 20.00 h. Proyección de la película Karol 2, en la Casa de la Iglesia (Plaza de la Seo 6. Zaragoza)
MADRID: Jueves 8 Abril. 19 h. Eucaristía presidida por D. César Franco, Obispo auxiliar de Madrid
20 h. Refléxión "Juan Pablo II y los Jóvenes" Lugar:
Parroquia San Fernando (Madrid), Avda Alberto Alcocer, 9
(Metro Cuzco)
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Pues muchas gracias por tu aportación, mi aleman no llega ni de lejos a tanto, je,je
Entiendo el matiz de que sucedaneo es peor que el original. A mi también me parece interesante el matiz que aporta sustituto... pues indica que nos quedamos sin experimentar la verdadera esperanza.
Creo que estamos deacuerdo, vamos... aunque sea por una vez. je.je
Buena Semana Santa para ti y los tuyos
No cobro las horas pedagógicas en semana santa. Por tanto, te lo explicaré. El término original no es castellano. Todas esas fuentes que citas traen una traducción floja, digamos hecha deprisa, vamos, mejorable. Para traducir "Ersatz" (sustantivo) o "ersetzen" (verbo) hay que atender, como todo traductor sabe, al sentido, al contexto, a lo que quiere decir el que habla. No basta con tomar la primera acepción del diccionario. En este caso es preferible traducir "sucedáneo" y no "sustituto", porque un sustituto puede ser incluso mejor que el sustituido, cosa que nunca pasa con un sucedáneo. Capito? Como además este "ligero" matiz de traducción aparece en el título, me pareció positivo escribir mi comentario. ...
IreneF,
Has perdido aquello que apostabas.
El texto del post, publicado en Id y Evangelizad, lo tienes tb en Alfa y Omega http://www.alfayomega.es/revista/2007/569/15_contraportada.html
En otros momentos B XVI tb usa el mismo término: Cap 2 de "mirar a Xto", http://www.buenaprensa.org/Ediciones%20Anteriores/artnue184.htm
y si lo buscas en google aparecen unas cuantas referencias mas... de todos modos no entiendo tu objeción.
Me juego lo que quieras a que el papa no ha dicho "sustituto" sino "sucedáneo"...
¡Válgame santa Logse! que corrompe hasta las generaciones precedentes ...
Domingo, 27 de mayo
Julián Moreno Mestre
Juan Fernandez Krohn
Asoc. Humanismo sin Credos
JC Rodríguez, A Eisman
Josemari Lorenzo Amelibia
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Francisco Margallo
Antonio Aradillas
Jose Gallardo Alberni