Contracorriente

¿por qué no se habla del síndrome post-aborto?

05.03.10 | 09:45. Archivado en Defensa de la vida
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La doctrina oficial del gobierno y sus cómplices, cuando hablan del aborto, es que se trata de un debate superado. Nosotros creemos que no. Hay una pregunta básica a la que ningún político quiere responder: si lo que se destruye mediante el aborto es una vida humana o no.

Cada vez que se pregunta a un político por este tema evade responder directamente. Evidentemente, la vida humana que se destruye es lo más importante del debate. Si la clase política no quiere abordar este tema, que a nosotros nos parece indiscutible, proponemos debatir sobre las otras víctimas del aborto, que las hay y también son silenciadas.

(...)
¿Por qué sucede esto? ¿Qué presiones recibe la mujer para hacer algo tan antinatural como abortar? ¿Qué presiones ha interiorizado y cuáles son evidentes desde el exterior? Cuando el presidente de Uruguay, el socialista Tabaré Vázquez, vetó la ley del aborto de su país afirmó “Es menester atacar las verdaderas causas del aborto en nuestro país y que surgen de nuestra realidad socio-económica. Existe un gran número de mujeres, particularmente de los sectores más carenciados, que soportan la carga del hogar solas. Para ello, hay que rodear a la mujer desamparada de la indispensable protección solidaria, en vez de facilitarle el aborto”. Ante una realidad así, lo socialista es preguntarse por qué sucede. Y una vez preguntado y respondido, atajar las causas del problema. No hace mucho se celebraba en España un juicio contra un empresario por coaccionar a una trabajadora a abortar el hijo que esperaba si quería conservar su puesto de trabajo. ¿Cuántas coacciones directas como ésta existen que no son denunciadas? ¿Cuántas indirectas como la explotación laboral, el precio de la vivienda, etc?

(...)
Ha habido intentos de sistematizar los síntomas que se manifiestan tras un aborto provocado en el llamado síndrome postaborto, que ha recogido toda una serie de síntomas psicológicos, sociales, emocionales... que pueden padecer las personas implicadas en un aborto, de modo especial la madre. Algunos de los síntomas mostrados por distintos estudios hablan de mayor riesgo de padecer problemas mentales como depresión, hablan de un aumento del riesgo de hospitalización psiquiátrica tras el aborto, del aumento de consumo de alcohol y drogas, del incremento de las probabilidades de padecer trastornos alimentarios, de problemas del sueño, de pensamientos obsesivos sobre niños. Las consecuencias no se reflejan sólo en el interior de la mujer, sino que afecta a sus relaciones con los demás. Un amplio número de mujeres informan incluso tiempo después de realizado del aborto de atonía emocional (necesidad de ahogar emociones o insensibilidad para experimentarlas). De igual forma aparece un sentimiento de soledad y aislamiento, mucho más dañino cuando se oculta el aborto a personas significativas del entorno: el padre del niño, los padres cuando es una menor la que aborta... Otra consecuencia es la dificultad para iniciar o mantener nuevas relaciones afectivas. Todo ello provoca que haya mayor índice de intentos de suicidio en mujeres que han abortado que en el resto de la población. Se calcula que en España se han producido alrededor de un millón de abortos desde la despenalización del aborto. Con estos números parece lógico pensar que parte del malestar psicológico que padece nuestra sociedad puede tener su origen en el aborto. Según un estudio de la Fundación Iberdrola en su Proyecto Esperi de abril de 2005, cerca de 700.000 adolescentes españoles sufren trastornos del comportamiento. ¿Por qué no se investiga la relación entre una y otra realidad?

Esta realidad de sufrimiento tras un aborto, aunque la padecen especialmente las mujeres, también afecta a los hombres. El aborto en España ni con la vieja, ni con la nueva ley, tiene en cuenta al padre del niño. No es extraño encontrar hombres que han padecido ansiedad y depresión tras el aborto de un hijo suyo o que se han visto impotentes para impedirlo. Ni que el aborto influya en la relación de la madre con los otros hijos que ya tenía o con los que pudieran llegar más tarde.

(...)
Es mucho el sufrimiento que un aborto puede generar para la madre. Pero aunque toda la ciencia del mundo asegurase que no hubiera ninguna consecuencia para ella (cosa improbable) el aborto no dejaría de ser un odioso acto de violencia.

Finalizamos con la llamada de Juan Pablo II a vosotras, mujeres que habéis recurrido al aborto: “Sabemos cuántos condicionamientos pueden haber influido en vuestra decisión, y no dudamos que en muchos casos se ha tratado de una decisión dolorosa e incluso dramática. Probablemente la herida no ha cicatrizado en vuestro interior. Es verdad que lo sucedido fue y sigue siendo profundamente injusto (es decir, que el aborto es un acto grave por cuanto destruye a un ser humano no nacido). Sin embargo, no os dejéis vencer por el desánimo y no abandonéis la esperanza. Antes bien, comprended lo ocurrido e interpretadlo en su verdad. Si aún no lo habéis hecho, abríos con humildad y confianza al arrepentimiento: el Padre de toda misericordia os espera para ofreceros su perdón y su paz en el sacramento de la Reconciliación. Os daréis cuenta de que nada está perdido y podréis pedir perdón también a vuestro hijo que ahora vive en el Señor. Ayudados por el consejo y la cercanía de personas amigas y competentes, podréis estar con vuestro doloroso testimonio entre los defensores más elocuentes del derecho de todos a la vida. Por medio de vuestro compromiso por la vida, coronado eventualmente con el nacimiento de nuevas criaturas y expresado con la acogida y la atención hacia quien está más necesitado de cercanía, seréis artífices de un nuevo modo de mirar la vida del hombre”.

De vuestro sufrimiento puede brotar la fuerza para una nueva lucha. Una lucha solidaria por la vida. Contra las estructuras que os empujaron a vosotras a abortar y condenaron a vuestros hijos a no nacer. Una lucha por una sociedad cuyas condiciones políticas, económicas, sociales y culturales estén configuradas para que los más débiles sean sus protagonistas.

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6 comentarios


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Comentarios
  • Comentario por Rodrigo del Pozo Fernández [Blogger] 17.03.10 | 09:48

    ¿maternidad forzosa? lo tuyo es muy fuerte. la maternidad (y la paternidad) comienzan desde la concepción, otra cosa es que queramos "librarnos" como tu dices de algo que nos hacen vivir como un problema... pero las consecuencias para la madre son inevitables, tarde o temprano salen a la luz y es un verdadero drama.

  • Comentario por jalon 16.03.10 | 17:25

    La maternidad forzosa es un crimen abominable. Va contra la ley natural y el sentido común.

  • Comentario por sofía 09.03.10 | 22:05

    Tienes razón, Rodrigo. Si Jalón dice que se respeta el matrimonio en Africa muestra una desinformación asombrosa. A la mujer se la trata de cualquier manera: poligamia, abandono, divorcio en condiciones desiguales para la mujer....Y quien desprecia a los no nacidos tiene muchas más probabilidades de despreciar a los ya nacidos que quien los respeta a todos.
    Además ni Hypatia ni Jalón son mujeres.

  • Comentario por Rodrigo del Pozo Fernández [Blogger] 09.03.10 | 11:52

    Sinceramente espero que no tengáis que pasar nunca por el drama del aborto... si fuera así no lo considerarías simplemente "un proyecto frustrado" y comprobaráis que no sentirías ninguna "paz por haberse librado".
    Un amigo nos comentaba que había trabajado años en una clínica abortista y TODAS, TODAS, TODAS las mujeres que abortaron allí salían llorando...

    No hay más ciego que el que no quiere ver.

  • Comentario por Hypatia 05.03.10 | 18:13

    Tan vieja como la historia del hombre es la práctica de la interrupción del embarazo. Cuando se lleva a cabo no se tiene conciencia, como es lógico, mas que de la interrupción de un proyecto ya no deseado. Esa idea es la que transmiten las personas que decidieron abortar.

  • Comentario por jalon 05.03.10 | 15:00

    No hay tal síndrome. Hablando con muchas mujeres que abortaron, lo que hay es paz por haberse librado de esa maldición del embarazo no deseado. Un millón trescientos mil abortos legales anuales en la UE, 120.000 de ellos en España. El divorcio no fue legal en España hasta 1981. Formaba el divorcio una tríada con el aborto y la eutanasia. Y es esa tríada lo que diferencia la Europa de raíces cristianas del Africa. En Africa se respeta el matrimonio y la vida de los no nacidos. Y a los nacidos se les dice: te corto el brazo o la mano. Y ablación a las niñas.

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