Extracto de la entrevista que la revista Vida nueva realiza a Antonio Algora, obispo de Ciudad Real y responsable de Pastoral Obrera de la Conferencia Episcopal Española.
El Gobierno pide ahora una reforma laboral. ¿Qué le parece? ¿Son los trabajadores los responsables de esta crisis económica y financiera?
Cada vez que se habla de reforma laboral, so pretexto de crecer en competitividad y productividad, estamos hablando de avanzar en desregulación del mercado laboral, de avanzar en mayor flexibilidad y precariedad del trabajo, de las relaciones laborales, y con ello, en mayor desprotección del trabajador frente a un sistema que ha reducido a la persona a la función de productor y consumidor. Se sigue incitando a consumir para paliar necesidades que, muchas veces, ha creado el propio sistema. Pero se impide trabajar de manera digna para poder satisfacerlas. Y se da la paradoja de que necesitamos todo eso que se nos ofrece para sentirnos personas, pero no tenemos los medios para lograrlo.
No son los salarios los que han provocado esta crisis. No es una crisis de liquidez. Es una crisis del sistema y una crisis moral, de valores. Hemos pervertido los valores, y de eso también han participado los trabajadores, hemos participado todos con nuestras actitudes vitales, pero no han sido los trabajadores los responsables en el sentido en que creo que formula la pregunta. Esta crisis ha producido un cambio muy sutil: los trabajadores han pasado de ser víctimas a ser culpables. La crisis, nos dicen, se ha producido porque los bancos han concedido hipotecas a pobres desgraciados que ahora no pueden pagarlas. En España, dicen, el déficit del Estado se debe a lo gastado en desempleo, pensiones, educación, sanidad, etc. Por un lado o por otro, los trabajadores siempre aparecen como culpables.
(...)
¿Habría que reformar también, consecuentemente, el sistema de pensiones de los diputados y otros altos cargos del Estado?
La OIT, hace ya años, en su 83ª Conferencia, que lanzó el concepto de “trabajo decente”, que después Juan Pablo II, en el año 2000, y Benedicto XVI en su reciente encíclica Caritas in veritate, han retomado. Trabajo decente es el que hace posible una sociedad decente, que es más que una sociedad justa, una sociedad cuyas instituciones no humillan a las personas. La existencia de privilegios injustificados que hace que haya personas en situación de privilegio vital frente a otras, y que esas personas, además, pertenezcan a instituciones cuyo fin primario debe ser servir a las personas, humilla, sin duda, a otras personas en situaciones más precarias. Eso no es una sociedad decente. Eso necesita ser transformado. La política no puede tener sentido más que cuando se plantea como la función de servicio al bien común, y nunca en propio provecho.
La prensa internacional lleva tiempo advirtiendo sobre el delicado estado de la economía y las finanzas de España. ¿Que cabría exigirle al Gobierno para afrontar esta situación?
Los bancos ya tienen beneficios y las grandes empresas han recuperado sus cotizaciones en Bolsa, pero los trabajadores, especialmente los más pobres, siguen atenazados por la angustia. La acción del Gobierno ha sido decisiva poniendo en manos de la banca 160.000 millones para que saneara sus cuentas y facilitara créditos a empresas y familias. La banca ha utilizado ese dinero para comprar deuda pública y otros productos financieros. Algunos cálculos afirman que, por este procedimiento, la banca ha ganado 6.000 millones de euros. En cambio, muchas pequeñas empresas y familias se han hundido por falta de crédito. El desempleo es la cara más dramática de esta situación, porque manifiesta la imposibilidad de hacer frente a la vida.
(...)
¿Y qué es lo que pueden hacer los trabajadores?
Los trabajadores tampoco están al margen de todo esto. Todos somos víctimas de la crisis, pero en la medida en que nos hemos imbuido de los valores de ese sistema dominante, hemos contribuido a ella. A los trabajadores también se les debe pedir la capacidad y el esfuerzo de recobrar valores básicos para humanizar nuestra existencia, y la honradez y la austeridad son dos de ellos, junto con la solidaridad.
Artículo completo aquí
Domingo, 27 de mayo
Julián Moreno Mestre
Juan Fernandez Krohn
Asoc. Humanismo sin Credos
JC Rodríguez, A Eisman
Josemari Lorenzo Amelibia
Movimiento Rural Cristiano
Angel Moreno
Francisco Margallo
Antonio Aradillas
Jose Gallardo Alberni