Los nuevos ingenieros sociales, en el enésimo intento de construcción del Hombre Nuevo, se dan cuenta de que sigue existiendo esa molesta institución que señala sin descanso los límites al poder.
La historia muestra una y otra vez que los argumentos que mueven a los que ostentan el poder son singularmente pocos y repetitivos. En el siglo IV, el emperador Diocleciano había prohibido a los cristianos, bajo pena de muerte, poseer las Escrituras, reunirse para el culto y construir lugares para sus asambleas.
Domingo, 27 de mayo
Julián Moreno Mestre
Juan Fernandez Krohn
Asoc. Humanismo sin Credos
JC Rodríguez, A Eisman
Josemari Lorenzo Amelibia
Movimiento Rural Cristiano
Angel Moreno
Francisco Margallo
Antonio Aradillas
Jose Gallardo Alberni