Experto en población comenta la encíclica “Caritas in Veritate”
ZENIT.org.- Para salir de la crisis económica es necesario hacer crecer la población, como ha subrayado Benedicto XVI en la Encíclica Caritas in Veritate. Esta opinión la comparte Riccardo Cascioli, presidente del Centro Europeo de Estudios sobre la Población, el Ambiente y el Desarrollo (CESPAS) y director del Departamento de Población, en esta entrevista concedida a ZENIT.
--¿Cuál es su valoración de la Encíclica?
--Riccardo Cascioli: Extraordinariamente positiva, porque al profundizar en el tema de la caridad y de la verdad en la perspectiva económica y social, afronta desde la raíz el tema más controvertido de nuestro tiempo: el significado de la presencia humana sobre la tierra, su tarea y su destino. Mientras en Occidente se asiste desde hace décadas a ideologías que tienden a desfigurar al hombre (la peor de las cuales es el "humanismo sin Dios", como recuerda el Papa), en esta Encíclica el hombre - con su dignidad y su responsabilidad - vuelve a ponerse en su sitio, en el centro de la Creación. Y se demuestra cómo la cuestión antropológica no es un problema filosófico; al contrario, es determinante para las circunstancias económicas y sociales. Está claramente en continuidad con el magisterio de Benedicto XVI, comprometido en revalorizar la razón, facultad que es específica del hombre. Pero está en continuidad también con Juan Pablo II, que ya desde 1997 había dicho claramente que la batalla decisiva del Tercer Milenio habría estado precisamente en torno al hombre, cumbre de la Creación.
--Los puntos que abordan la crisis demográfica y el ambiente son muy innovadores y cualificados. ¿Qué piensa al respecto?
--Riccardo Cascioli: Es fundamental que haya dicho con tanta claridad que "considerar el aumento de la población como causa primera del subdesarrollo es incorrecto, también desde el punto de vista económico". Es un punto decisivo, porque desde los años 80 en adelante las políticas globales - bajo los auspicios de organismos de las Naciones Unidas - se fundan precisamente sobre el control de la población, considerada como un "hecho negativo" para el desarrollo y para el ambiente. Y también a propósito del ambiente, la Encíclica explicita y muestra en la situación actual lo que ya es patrimonio de la Doctrina Social de la Iglesia y que se puede resumir en la frase: la naturaleza es para el hombre y el hombre es para Dios. "Si esta perspectiva decae -dice la Encíclica - el hombre acaba, o por considerar la naturaleza como un tabú intocable o, al contrario, por abusar de ella". De esta forma muestra exactamente la situación esquizofrénica del mundo occidental secularizado.
--Durante algunas décadas las instituciones internacionales han sostenido que para favorecer el desarrollo era necesario reducir los nacimientos. ¿Cuáles han sido los resultados de estas políticas?
--Riccardo Cascioli: Actualmente hay muchos países en vía de desarrollo cuya tasa de fertilidad ha descendido por debajo del índice de reemplazo generacional. Y más en general todos los países del mundo - salvo excepciones rarísimas - han experimentado un drástico descenso de los nacimientos en las últimas décadas. Pero ningún país ha salido de la pobreza y del subdesarrollo gracias a estas políticas. Al contrario, al control de los nacimientos se han desviado importantes recursos necesarios para promover verdaderos proyectos de desarrollo. Además, la aplicación salvaje de estas políticas - como es el caso de China, India y otros países asiáticos - ha provocado graves desequilibrios sociales, de los que la desaparición de cien millones de mujeres (por motivos culturales se aborta más fetos de niñas que de niños, n.d.t.) es sólo el aspecto más impactante. No es casualidad que esta Encíclica no utilice el concepto de "desarrollo sostenible", cuyo fundamento es precisamente la visión negativa de la población. Es un aspecto importante, porque incluso desde algunos ambientes católicos se reciben presiones para adecuarse a la ideología de la "sostenibilidad".
--Al contrario de lo que se sostiene incluso en ciertos ambientes católicos, según los cuales para salvar el planeta habría que reducir el desarrollo y el crecimiento demográfico - de ahí las teorías sobre el decrecimiento -, la Encíclica Caritas in Veritate explica que el desarrollo es una "vocación" que apoyar para el bien común y que no hay desarrollo sin crecimiento demográfico. ¿Qué opina?
--Riccardo Cascioli: También aquí la Encíclica trae claridad y desecha muchos conformismos. El desarrollo - entendido como desarrollo integral de la persona y de los pueblos - es nuestra vocación de hombres. Y a esto debemos tender. El decrecimiento no es un valor y tampoco salir de la economía. El verdadero desafío es tomar las dimensiones fundamentales del desarrollo. No por casualidad la Encíclica pone el derecho a la vida y el derecho a la libertad religiosa como condiciones fundamentales para un verdadero desarrollo. Ciertos aspectos que nos parecen deteriorados -como las condiciones de los trabajadores o del medio ambiente en los países metidos en un desarrollo tan rápido como caótico - son en realidad fruto de una concepción que reduce el desarrollo a crecimiento económico, en el que el hombre se reduce a mero instrumento de este crecimiento.
--Volviendo al desarrollo, la Encíclica de Benedicto XVI propone una revolución social que pase de la "solidaridad" al concepto de la "fraternidad" y que conjugue verdad y caridad. ¿Cuál es su parecer al respecto?
--Riccardo Cascioli: Supone una gran novedad sobre la que es importante reflexionar. El término solidaridad viene hoy acompañado de una visión reduccionista y sentimental de la caridad, y al que la Encíclica quiere dar la vuelta. Y coherentemente, dedica un capítulo entero precisamente a la "fraternidad". Mientras que la solidaridad pone el acento sobre la actuación del hombre hacia los demás hombres, la fraternidad pone el acento sobre lo que recibimos, porque supone el reconocimiento de un único Padre (sin el cual no podríamos considerarnos hermanos). Una vez más se subraya la vocación del hombre como factor que determina cada aspecto, también de la vida colectiva.
--Durante décadas el mundo católico ha parecido dividirse entre quienes se dedican a las obras de caridad y quienes se dedican más a cuestiones bioéticas como la defensa de la vida y la familia. Con esta Encíclica, el Papa Benedicto XVI sostiene que no hay caridad sin verdad y que sólo en la verdad resplandece la caridad. Subrayando así que "sin verdad, la caridad es excluida de los proyectos y de los procesos de construcción de un desarrollo humano de dimensión universal, en el diálogo entre los saberes y la operatividad". ¿Qué decir al respecto?
--Riccardo Cascioli: La vida es única y no puede dividirse en sectores. Pero al mismo tiempo, como sucede en una casa, están los cimientos, están los muros maestros, están también los tabiques, el techo y los accesorios. El derecho a la vida y a la libertad religiosa son los cimientos: sin cimientos, incluso las casas más hermosas están destinadas a derrumbarse ante la primera adversidad. La crisis económica actual nos lo demuestra, pero si no se entiende la lección la crisis no se detendrá.
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XXIV AULA MALAGON-ROVIROSA
EN MEMORIA DE JULIAN GÓMEZ DEL CASTILLO
CAMPAMENTOS - Del 12 al 26 de julio (Infantil, Juvenil y CJS)
Ejercicios Espirituales (Monseñor D. Damián Iguacén Borau - obispo emérito de Tenerife)
Del 20 al 24 de julio
"Laicos para el siglo XXI"
Del 27-julio al 1-agosto
Curso de formación política.
Del 25 al 26 de julio
"Familia solidaria, protagonista de la educación"
Del 27-julio al 1-agosto
"Trabajo sobre capital"
Del 2 al 7 de agosto
"Solidaridad es compartir hasta lo necesario para vivir"
Del 18 al 23 de agosto
Lugar: Torremocha de Jarama (Madrid)
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Otra vez con el "crecer y multiplicaos", ¿cuando os vais a enterar que ya empezamos a no caber en el planeta? No hay recursos ilimitados (ni siquiera si el agua no es estuviera contaminando como se está). Mayor población sólo implica que no todos tienen derecho a educación (porque no hay dinero para ello), ergo trabajos peores, ergo salarios más bajos, ergo más pobreza (y esta causalidad es irrebatible, hay está la historia para demostrarlo). No os quedareis satisfechos hasta que volvamos a ser unos inutiles ignorantes como hasta bien entrado el siglo 20.
en el caso de España es bestial lo de la Demografía; ni la crisis lo va a arreglar; precisamente por que el Gobierno no quiere que haya un sólo brote verde en esto.
Pero también hacer caso de las ideas de antonio García Trevijano en torno a la Reforma del Estado, no nos vendría mal.
Domingo, 27 de mayo
Julián Moreno Mestre
Juan Fernandez Krohn
Asoc. Humanismo sin Credos
JC Rodríguez, A Eisman
Josemari Lorenzo Amelibia
Movimiento Rural Cristiano
Angel Moreno
Francisco Margallo
Antonio Aradillas
Jose Gallardo Alberni