Contracorriente

No existe vocación de beato

08.07.09 | 17:28. Archivado en espiritualidad de encarnación
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Por Jesús Urteaga
Publicado en Id y Evangelizad nº 64

No, no sirven para la lucha. Flores de invernadero que conocen las luces tibias de los templos, pero ignoran la vida que da la luz del sol. No pueden hablar de espadas ni de muerte, ni de audacia ni de reciedumbre. Una virtud humana, entre muchas, ignoran: la valentía.


En la medida en que se borra de las conciencias el sentido de la trascendencia divina, el cristianismo se envilece. Y en la misma medida pierde su influencia transfor-mante.
(Leclercq: Diálogo del hombre y Dios, p. 40)

El beato desconoce la ambición y la visión de conjunto. Es miope en las cosas del espíritu.

Al beato le preocupan extraordinariamente las formas que equivocadamente cree que santifican. El beato será siempre poco original. Un plagio de pintor novel, desconocedor de técnicas y creación. Tratará de pintar aisladamente brochazos de la vida del santo de su devoción, sin calar el móvil de su fuerza vivificadora.

Beatos son, por eso, los que se contentan con vivir las formas de una vida interior que desconocen.

Beatería es la falta de pudor llevada a las relaciones íntimas del alma y Dios. Si los hombres cuando hablan con sus semejantes se mantienen correctamente erguidos, ¿por qué cuando hablan con Dios han de torcer la cabeza?

Beato es aquel que se pasa las horas en la iglesia, cuando su obligación es trabajar en aquel momento o atender a su familia. Si alguna viuda tiene hijos y nietos -nos dice San Pablo-, atienda primero a gobernar bien su casa y dar el retorno debido a sus padres; pues esto es lo que agrada a Dios. (I Timoteo V, 4).

Beato es aquel que se santigua dos veces por escrúpulo.

Beato es el que pertenece a ocho cofradías, y no descansa hasta que ingresa en la novena.

Beato es aquel que todo lo espera de Dios, pero no hace el mínimo esfuerzo personal para resolver lo que espera. Y esto es tentar a Dios.

El beato es un sentimental de corta inteligencia.

Muchos de los beatos abandonarían por consunción la falsa imitación de la santidad si se les suprimiera su tonta vanidad. Cuando no tengan por qué poner los ojos en blanco -porque nadie les mire-, cuando no encuentren razones a sus párpados caídos -porque nadie les atienda-…, esos hombres dejarán de ser beatos.

Y así son tales individuos: muchas cruces, muchas medallas, de estampas llenan todos sus libros. Siempre tienen entre manos hojas de propaganda anunciando actos piadosos.

Si alguna inclinación se manifiesta en ellos es la de sacristanes; de esto es de lo único que entienden; pero a la hora de entregarse, de negarse a sí mismos, les falta generosidad.

De su profesión no se ocupan, y de ganar amistades, tampoco. No puede uno acercarse a ellos, esperando un poco de calor, porque el corazón lo tienen frío; en la conversación hay que cuidar las palabras, porque se nos escandalizan. Se les puede hablar de devociones y de procesiones, pero no de vida interior, porque la desconocen. Nos hablan de oficios y de horario de misas, pero no de apostolado personal, que no lo entienden.

No se acaban de hartar de oír consejos y preceptos espirituales, y tener y leer muchos libros que traten de esto, y váseles más el tiempo en esto que no en obrar la mortificación y perfección de la pobreza interior de espíritu que deben. Porque, además de esto, se cargan de imágenes, rosarios y cruces muy curiosas y costosas; ahora dejan unas y toman otras; ahora truecan, ahora destruecan; ya las quieren de esta mane-a aquélla, por ser más curiosa o preciosa. Ya veréis otros arreados de Agnus Dei, y reliquias, y nóminas, como los niños con dijes. San Juan de la Cruz: Noche oscura, cap. III.

Se desenvuelven con soltura en ese pequeño círculo alrededor de las iglesias, pero no saben manejarse ante la vida. Y ésos son los que más se dejan ver, los que alardean de buenos y como cristianos figuran por todas partes.

Y no son esas vidas las que pueden demostrar a los paganos que Cristo vive, porque así son los beatos: si obrero, mal compañero; si empleado, mal caballero; si estudiante, poco estudioso. Su trato repele y su fisonomía da pena. Les falta hombría, y ni siquiera saber amar a lo humano.

La beatería es un vicio como otro cualquiera. No existe vocación de beato. El beato es una monstruosidad, una deformación del cristiano, y por ser deformación tiene que desaparecer.

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XXIV AULA MALAGON-ROVIROSA
EN MEMORIA DE JULIAN GÓMEZ DEL CASTILLO

CAMPAMENTOS - Del 12 al 26 de julio (Infantil, Juvenil y CJS)

Ejercicios Espirituales (Monseñor D. Damián Iguacén Borau - obispo emérito de Tenerife)
Del 20 al 24 de julio

"Laicos para el siglo XXI"
Del 27-julio al 1-agosto

Curso de formación política.
Del 25 al 26 de julio

"Familia solidaria, protagonista de la educación"
Del 27-julio al 1-agosto

"Trabajo sobre capital"
Del 2 al 7 de agosto

"Solidaridad es compartir hasta lo necesario para vivir"
Del 18 al 23 de agosto

Lugar: Torremocha de Jarama (Madrid)
Más información aquí

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1 comentario


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Comentarios
  • Comentario por Ricardo 10.07.09 | 15:00

    Yo no me atrevería a criticar a aquellas señoras que van a besar la imagen del santo, o del Cristo de Medinaceli, allá en la calle de Jesús en Madríd; ah! por cierto, cuando la Guerra el templo franciscano fué el llamado Cuartel Margarita NelKen, socialista y armado hasta los dientes; en ese momento los vecinos, algunos con carnet de la CNT, de la zona organizaron su red expontanea de protección de todos aquellos perseguidos por el Gobierno o los milicianos. Eso es santificación de los actos, por lo tanto es olor de santidad.

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