Un estudio presentado en el Reino Unido ha confirmado los efectos de una cultura de "individualismo excesivo" entre los niños. El estudio, llamado "The Good Childhood Inquiry", lo ha llevado a cabo la "Children's Society" durante dos años y se basa en entrevistas a 35.000 niños, padres y profesionales, buscando estudiar la "falta de felicidad" de la infancia y adolescencia en Inglaterra.
El estudio apunta algunas de las causas de la insatisfacción juvenil: una cultura de individualismo extremo entre los adultos que se ha extendido a los menores. Algunos factores apuntados son: más familias rotas, más diferencia entre pobres y ricos, falta de amabilidad en las relaciones adolescentes y una sexualización prematura, causada en buena parte por la publicidad.
El informe recoge el crecimiento de problemas emocionales y de comportamiento entre los menores, y recuerda que casi una cuarta parte de los menores vive en hogares con dificultades para alimentarse y un tercio de los menores de 16 años vive sin su padre. Además, el Reino Unido tiene el mayor índice de embarazos adolescentes de Europa Occidental.
Los chavales ingleses pasan una media de 21 horas semanales ante la TV o los videojuegos, consumiendo publicidad que muchas veces se dirige específicamente a su edad.
El estudio sugiere que la lucha exagerada por conseguir un "status personal" (compitiendo y consumiendo) crece en los chavales a medida que desaparece la espiritualidad y el sentido de comunidad en el país (de más de 50 millones de habitantes, sólo un millón de anglicanos va a la iglesia los domingos; también hay otro millón de católicos de misa dominical, sobre un total de 4 millones de católicos en el país).
Uno de los autores, el lord laborista Richard Layard, considera que con la crisis económica "las cosas se pondrán peor para los niños" y el precio se verá "en las generaciones que vendrán".
El estudio apunta propuestas para reducir los daños: entrenar a los profesores en habilidades sociales, prohibir los anuncios dirigidos a menores de 12 años, y centrarse en combatir la pobreza infantil.
También se propone que los padres hagan un compromiso mutuo a largo plazo (en un país que la cohabitación está muy extendida y muchos niños nacen en uniones muy frágiles) y se considera que, a falta de ceremonias de bautizo, fomentar ceremonias civiles del nacimiento daría más relevancia y presencia al niño y sus derechos.
Sábado, 18 de febrero
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