Denuncian los atropellos de las cadenas hoteleras en Iberoamérica
02.10.08 @ 13:25:17. Archivado en Empobrecidos
NOTA: Hecho en falta en ésta denuncia el drama de la prostitución promovido directa o indirectamente con las grandes cadenas hoteleras españolas. Confiar en el turismo como motor de la economía es una gran trampa para que los pobres sigan siendo siervos de los ricos.
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Adital - 29/9/08
En 1985 el Grupo Barceló abrió un hotel en la República Dominicana y se situaba a la cabeza de la conquista de los mercados turísticos latinoamericanos por parte de las empresas hoteleras españolas. Desde entonces, y en poco más de veinte años, 19 cadenas hoteleras españolas han pasado a operar 228 hoteles en 13 países de Latinoamérica y El Caribe. Su presencia es especialmente fuerte en México (67 hoteles), Cuba (52), República Dominicana (52), Brasil (19) y Costa Rica (12) y Argentina (12 hoteles). Las principales cadenas que han protagonizado este proceso han sido Sol Meliá (61 hoteles en 11 países), Barceló (38 hoteles en 7 países), Oasis (22 hoteles en 3 países), Riu (15 hoteles en 3 países), Occidental (13 hoteles en 3 países), Iberostar (13 hoteles en 3 países), Bahía Príncipe (12 hoteles en 2 países), Fiesta (12 hoteles en 2 países) (1).
En los últimos meses han salido a la luz pública diversos escándalos relacionados con el comportamiento de estas empresas y el apoyo que le han brindado las autoridades españolas en el exterior. Así, por ejemplo, en diciembre de 2007, Ecologistas en Acción denunció la presión ejercida por el embajador español en México, Carmelo Angulo, a favor de empresas españolas. Según dicha organización, el embajador hizo gestiones ante la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT) en relación con la "Ley General de Vida Silvestre", por cuanto consideraba que tal como se estaba interpretando afectaba los intereses de las inversiones españolas en la Riviera Mayo.
En febrero de 2008, las autoridades sanitarias costarricenses se vieron en la obligación de clausurar temporalmente el Hotel Occidental Allegro Papagayo, en Guanacaste, después de las fuertes presiones del movimiento ecologista y pobladores locales, por los vertidos ilegales de aguas negras del hotel en una comunidad rural cercana.
Durante el pasado mes de junio de 2008, el Procurador General de la República de Nicaragua, Hernán Estrada, inició un proceso civil contra el Grupo Barceló, por el incumplimiento del contrato de compra del Hotel Montelimar, que la empresa española adquirió aprovechando la fiebre privatizadora del gobierno nicaragüense en los años noventa.
Se ha presentado el Informe "Las cadenas hoteleras españolas en América Latina y las libertades sindicales", elaborado por Enildo Iglesias, ex-secretario regional de la Rel-UITA entre 1967 y 2000. El Informe detalla la presencia de las cadenas españolas país por país, aportando también datos pormenorizados sobre la existencia o no de sindicatos en cada uno de los hoteles de capital español en la región. Los principales aspectos en los que el Informe y las delegaciones sindicales mostraron una especial preocupación y ante los cuales decidieron centrar su atención, fueron los siguientes:
- Hostilidad hacia la presencia sindical en los hoteles de cadenas españolas. El Informe pone en evidencia, con testimonios y datos, el comportamiento fuertemente antisindical de las empresas españolas. Entre ellas destaca el Grupo Barceló: de los 38 hoteles que dispone en la zona sólo en 9 existen sindicatos. Además, hay que tomar en cuenta que 4 de ellos se encuentran en Cuba, donde la sindicación es prácticamente obligatoria, y así deben aceptarlo los inversionistas cuando se instalan en la isla. Igualmente se destacó por comportamientos similares a Sol Meliá. En algunos países como Costa Rica, Chile, Nicaragua o Uruguay no hay presencia sindical en ninguno de los hoteles de las cadenas españolas. En otros, como México o la República Dominica, con frecuencia se llevan a cabo lo que se conoce como "contratos colectivos de protección" entre la empresa y supuestos sindicatos que, aunque legales, no tienen ninguna representatividad ni vida sindical real. De hecho esta modalidad no es más que una estrategia empresarial para evitar la presencia de organizaciones sindicales en sus hoteles.
- Separación entre propiedad y gestión hotelera. Este modelo permite a las empresas con una posición e imagen consolidada exportar su marca gestionando hoteles que no necesitan adquirir. De este modo logran ampliar los hoteles que funcionan bajo su marca sin necesidad de invertir para hacerse con la propiedad de los inmuebles y sin que sus activos se deprecien significativamente. Esta situación constituye un paraguas en el que se escudan las grandes empresas para no asumir su responsabilidad ante cualquier problema o conflicto existente en alguno de sus hoteles.
- Terciarización de la empresa hotelera. Cada vez con mayor frecuencia las empresas hoteleras están subcontratando a otras empresas parte de su personal. Encargan a terceros servicios como la vigilancia y seguridad o la limpieza, por ejemplo. Esta estrategia divide a los trabajadores dentro de un mismo hotel y los sitúa en distintas situaciones contractuales, al mismo tiempo que diluye las responsabilidades de la empresa.
- Expansión del sistema de "todo incluido". En este sistema cuando el cliente contrata su alojamiento, su pago ya incorpora los servicios de alimentación y bebidas, diversiones, etc. Este sistema ha provocado fuerte críticas allá donde se ha instalado desde múltiples sectores. Por parte de empresarios locales se ha remarcado que éste reduce drásticamente la derrama que dejan los clientes en otros negocios próximos a los hoteles donde se alojan los turistas.
- Impactos socio-ambientales del desarrollo turístico. Desde las organizaciones sindicales presentes en el Taller-Conferencia se mostró una especial preocupación por el impacto socio-ambiental de una hotelería tan agresiva como la española. Se mostró una especial preocupación por el incremento del coste de la vida que genera el predominio de la actividad turística en un determinado territorio, que afecta tanto a la población local como a los mismos trabajadores y trabajadoras de los hoteles. También se manifestó inquietud por el impacto medioambiental que está comportando el crecimiento turístico. En este sentido se señalaron afectaciones como la pérdida de suelo y arenas costeras, la degradación del paisaje, la sobreexplotación y contaminación de acuíferos, el aumento exagerado del consumo energético.
Frente a discursos que enfatizan el hecho que el turismo genera empleo y que, por tanto, hay que hacer todo lo posible para atraer la inversión extranjera, resulta especialmente significativo que el movimiento sindical latinoamericano esté incorporando una visión clara de los impactos socio-ambientales que comporta la expansión turística.
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Rodrigo del Pozo Fernández
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