Es llamativamente similar el drama y la represión de la migración hacia los EEUU y hacia Europa, y similar es también la oposición de la Iglesia Europea. Por cierto, ¿no fue ZP el que denunció la vergüenza del muro yanqui? ¿no es él quien subió la valla de Melilla y sigue aumentando las tropas militares y el presupuesto del Frontex?
Washington (Agencia Fides) – Mientras Benedicto XVI ha mostrado su preocupación por la muerte de inmigrantes en el Mediterráneo y ha lanzado recientemente un llamamiento a los gobiernos de la Unión Europea para que propongan “políticas eficaces de salvaguarda y acogida para todas las poblaciones de inmigrantes, incluidos también los irregulares y clandestinos”, al otro lado del océano no disminuye la atención de los Obispos estadounidenses frente al endurecimiento de las políticas de gobierno en los Estados Unidos y a la grave situación migratoria en la que versan desde hace muchos años las fronteras norteamericanas, sobre todo a lo largo del confín de tierra con México.
En el discurso de apertura a la Conferencia Nacional sobre la Inmigración que se realizó en Washington del 28 al 31 de julio pasados, el Cardenal Roger Mahony, Arzobispo de Los Angeles, dijo entre otras cosas: “Nuestra nación está viviendo un momento oscuro de su historia respecto a los inmigrantes, refugiados y a todos los nuevos llegados a nuestra tierra”. Y dirigiéndose a los Senadores John McCain y Barack Obama, continuó: “Pido a los dos candidatos presidencial que inicien una discusión civil sobre cómo reformar nuestras leyes sobre la inmigración, en el signo de la justicia y la humanidad. Los invito a recordar a todos los americano nuestra historia común de extraordinarios emigrantes que han contribuido a hacer grande este país”.
(...)
Para realizar sistemas de protección que posicionar en las áreas de frontera, instalaciones que costaron al estado millones y millones de dólares, fue desarrollado en los últimos años un sistema integrado de vigilancia (ISIS, Integrated Surveillance Information System), que prevé el uso de cámaras de televisión, sensores de tierra distribuidos en el desierto y otros dispositivos electrónicos a la vanguardia, instrumentos en grado de transmitir a cada instante los movimientos a lo largo de la línea fronteriza utilizando las tecnologías GPS (Global Positioning Satellite) y GIS (Geographic Information Systems), que permiten individuar la posición exacta de cada movimiento ilegal. Gracias al uso de las cámaras de televisión, el sistema logra incluso excluir falsas alarmas que derivan del paso de ganado o animales salvajes. A estos sistemas se suman los varios cientos de kilómetros de muro construidos en la frontera, dotado de miles de sistemas de vigilancia por video de gran tecnología.
A pesar del gran despliegue de fuerzas, Donald Kerwin, Director Ejecutivo de CLINIC (Catholic Legal Immigration Network), explicó a la Agencia Fides que “el endurecimiento de las fronteras no ha logrado contener las entradas ilegales, solamente ha logrado hacer más riesgoso atravesar las fronteras, con consecuencias graves, frecuentemente fatales para la vida de quien emprende este viaje”.
CLINIC es una asociación católica con sede en Washington D.C. que ayuda a los inmigrantes, ofrece servicios de formación y asistencia para la reunión familiar, o la ciudadanía, y busca tutelarlos contra persecuciones, abusos, violencias.
De hecho, explica Appleby, la consecuencia no es que los inmigrantes “renuncian a pasar la frontera, sino que escogen lugares más peligrosos para hacerlo”. Desde la mitad de los años ’90 hasta hoy, “se cuentan alrededor de 4-5 mil muertos en el desierto; y el sistema legislativo americano se encuentra absolutamente sin preparación para afrontar la emergencia. En los últimos 15 años se ha gastado miles de millones de dólares para la protección de las fronteras, pero las cifras sobre la inmigración clandestina se han más que duplicado”, denuncia el representante de la USCCB.
En general, precisa en cambio Kerwin, de CLINIC, a pesar de que el gobierno EEUU desde 1994 hasta hoy ha dedicado y gastado miles de millones de dólares “no se puede afirmar que el porcentaje de ingresos haya disminuido respecto al número de los arrestos, ni tanto menos que el control de las fronteras haya llegado a ser eficaz”. Si el efecto deseado debía ser el detener las entradas ilegales, los hechos demuestran que el objetivo ha fallado.
La derrota, insiste Kerwin, se agrava por el número de muertes: según la asociación, las estimaciones oficiales, con todo, siguen siendo defectuosas, porque muchos son los cuerpos sin vida que el desierto no devuelve, “engullidos por la arena, rápidamente descompuestos por causa de los monzones veraniegos o por las lluvias invernales, destripados por los coyotes, devorados por los halcones”. Porque las únicas estadísticas, concluye con tristeza el Director de CLINIC, “no pueden captar el caos de una región que no puede ser atravesada sin el riesgo real de morir”. (F.M.)
Domingo, 27 de mayo
Julián Moreno Mestre
Juan Fernandez Krohn
Asoc. Humanismo sin Credos
JC Rodríguez, A Eisman
Josemari Lorenzo Amelibia
Movimiento Rural Cristiano
Angel Moreno
Francisco Margallo
Antonio Aradillas
Jose Gallardo Alberni