Contracorriente

¿Dónde están los profetas?

10.06.08 | 13:51. Archivado en espiritualidad de encarnación
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Por Eduardo de la Hera Buedo
Publicado en Id y Evangelizad nº 59

La verdad es que cada vez se les echa más en falta. Me acuerdo de aquella canción de Ricardo Cantalapiedra que empezaba así: ¿Dónde están los profetas? Él los descubría en el campo y en la ciudad, lejos y cerca. Yo, hoy, no los veo por ninguna parte. Tal vez con los años me esté empezando a fallar la vista…

Los profetas son esos hombres (o mujeres) creyentes, muy creyentes, que levantan la voz a tiempo y a destiempo, para ayudarnos a descubrir lo que a primera vista no es fácil ver: aquellos caminos por los que Dios viene al mundo. Los profetas denuncian lo que obstaculiza el camino de la salvación que Dios nos trae. Y como los profetas nada tienen que ver con los negros agoreros, también anuncian buenas noticias, cuando estas aparecen en el horizonte de la historia. Por eso los profetas son útiles para toda época y lugar. Y todos, por ser cristianos, deberíamos ser profetas…

Los profetas intentan (desde la sencillez y humildad) hacer un hueco, abrir un espacio a la verdad, en medio de todo este bosque de mentiras y falsedades en el que nos movemos. Te lo dice la buena gente del pueblo: Oiga, que hoy se miente mucho. La mentira es una señorita muy compuesta que se te cuela por todas partes. La falsedad se disfraza de utilidad, y puede llegar a legitimarse. Lo dice el señor Eutiquio, mi vecino, en forma de pregunta: ¿Pero por qué no se llama a las cosas por su nombre?

Antes el robo era robo (o sea, sustraer lo ajeno contra la voluntad de su dueño); hoy al robo se le llama márgenes de ganancia, réditos coyunturales, justas compensaciones a tanto esfuerzo no reconocido…

Antes al aborto se le llamaba aborto; ahora es interrupción del embarazo, libertad para decidir, derecho a no ser perjudicado por lo que no se desea…

Antes al que mentía se le llamaba mentiroso. Ahora se dice que es un político habilidoso. Los poderosos esconden las verdaderas razones de sus actos (las guerras que hacen, los pueblos que deshacen, las empresas que cierran). Atención a las campañas. Hay supuestas campañas de desarrollo (siempre, ¡cómo no!, altruistas) preparadas para potenciar intereses inconfesables. Se miente y se legitima la mentira.

¿Y los medios de comunicación? Las radios y televisiones no lo cuentan todo; filtran, enmascaran, silencian. Y lo que cuentan no lo cuentan objetivamente. Los medios suministran informaciones parciales, tendenciosas, torticeras. Según el periódico que usted ojee, puede leer una noticia presentada de una manera o de otra, con un lenguaje u otro, en clave positiva o negativa, del lado derecho o del izquierdo…

Luego, está eso que se ha dado en llamar lo políticamente correcto: lo que está bien visto, lo que tiene carta de ciudadanía, aquello (¡ay!) de lo que usted no puede disentir. Y ni siquiera se le permite discutir. A usted pueden llamarle rancio, si defiende lo esencial de sus convicciones éticas. A usted pueden llamarle nostálgico, si se le ocurre ir contra la propaganda del régimen político de turno. No diga usted que no le gustan los nacionalismos en Cataluña; puede usted decirlo en Castilla. Pero, claro, usted no vive en Castilla; vive en el País Vasco. Bien, entonces, si es así, no abra los labios, porque usted se la juega, le considerarán un paria. Entonces, ¿qué? Lo mejor es que calle usted en unos sitios, y hable oportunamente en otros. Y, si habla, hágalo bajito, y mire a ver quién le escucha.

Los profetas, ¿dónde están los profetas? Usted y yo deberíamos ser de la raza de los profetas. Abrir caminos a la verdad al abrigo de intereses: esta es nuestra misión. Hacer un hueco al evangelio en la sociedad de hoy: hermosa e impagable tarea profética. Claro, que esto, complica la vida.

2 comentarios


Los comentarios para este post están cerrados.

Comentarios
  • Comentario por Chencho 12.06.08 | 08:20

    Me conformaría con poder llegar a ser un mini profeta.

  • Comentario por Raffaelo 11.06.08 | 10:46

    Llamar a las cosas por su nombre, importantísimo.

    Vital, desde dónde se hace y cómo se hace.

    Llamando a las cosas por su nombre hay quienes llaman a otros profetas y dicen llamar a las cosas por su nombre con ira, con ambición, con falta de respeto, desde sí mismos y eso se nota. Denunciarán que dá gusto, procurarán el bien pero a mí me causan rechazo, I`m sorry, jeje.

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