Parecen principios teóricos, pero su aplicación coherente debería cuestionarnos a todos... a los que pregonan la primacia de la "libertad" entendidda individualmente y desvinculada de la solidaridad y a los que aspiran a que Papa Estado lo resuelva todo.
Estracto del Discurso del Papa a la Pontificia Academia de las Ciencias Sociales
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Queridos hermanos en el episcopado y en el sacerdocio,
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En la elección del tema «Perseguir el bien común: cómo solidaridad y subsidiariedad pueden trabajar juntas», habéis decidido examinar la interrelación de cuatro principios fundamentales de la doctrina social católica: la dignidad de la persona humana, el bien común, la subsidiariedad y la solidaridad (Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia, 160-163). Estas realidades clave, que emergen del contacto directo entre el Evangelio y las circunstancias sociales concretas, constituyen una base para identificar y afrontar los imperativos de la humanidad al alba del siglo XXI, como la reducción de las desigualdades en la distribución de los bienes, la extensión de las oportunidades de educación, la promoción de un crecimiento y de un desarrollo sostenible y la protección del medio ambiente.
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¿Cómo pueden trabajar juntas la solidaridad y la subsidiariedad en la búsqueda del bien común de un modo que no sólo respete la dignidad humana, sino que le permita también prosperar?
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La solidaridad es la virtud que permite a la familia humana compartir en plenitud el tesoro de los bienes materiales y espirituales y la subsidiariedad es la coordinación de las actividades de la sociedad en apoyo de la vida interna de las comunidades locales.
(...) En consecuencia, la responsabilidad de los cristianos de trabajar por la paz y por la justicia y su compromiso irrevocable por el bien común son inseparables de su misión de proclamar el don de la vida eterna, a la que Dios ha llamado a todo hombre y mujer.
Por lo tanto estad seguros de que vuestros debates estarán al servicio de todas las personas de buena voluntad y de que contemporáneamente inspirarán a los cristianos a cumplir con mayor prontitud su deber de mejorar la solidaridad con sus propios conciudadanos y entre sí y a actuar basándose en el principio de solidaridad, promoviendo la vida familiar, las asociaciones de voluntariado, la iniciativa privada y el orden público que facilita el correcto funcionamiento de las comunidades básicas de la sociedad (cfr. Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia, n. 187).
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De igual forma, la subsidiariedad, que alienta a hombres y mujeres a instaurar libremente relaciones dadoras de vida con quienes están más próximos y de los que dependen más directamente, y que exige de las más elevadas autoridades el respeto de tales relaciones, manifiesta una dimensión "vertical" orientada al Creador del orden social (cfr. Rm 12, 16, 18). Una sociedad que honra el principio de subsidiariedad libera a las personas de la sensación de desconsuelo y de desesperación, garantizándoles la libertad de comprometerse recíprocamente en los ámbitos del comercio, de la política y de la cultura (cfr. Quadragesimo anno, n. 80). Cuando los responsables del bien común respetan el deseo humano natural de autogobierno basado en la subsidiariedad, dejan espacio a la responsabilidad y a la iniciativa individual, pero sobre todo dejan espacio al amor (cfr. Rm 13, 8; Deus caritas est, n. 28), que sigue siendo siempre "la mejor vía de todas" (1Co 12, 31).
discurso completo aqui
Domingo, 27 de mayo
Julián Moreno Mestre
Juan Fernandez Krohn
Asoc. Humanismo sin Credos
JC Rodríguez, A Eisman
Josemari Lorenzo Amelibia
Movimiento Rural Cristiano
Angel Moreno
Francisco Margallo
Antonio Aradillas
Jose Gallardo Alberni