El dolor, por G. Rovirosa
08.05.08 @ 17:23:03. Archivado en espiritualidad de encarnación

El dolor es un mal, y siempre aparece como resultado de algún desorden que se introduce en el plan de Dios, como consecuencia del pecado. Pero al lado de este mal puede aparecer un gran bien cuando se acepta con sumisión y abandono a la voluntad de Dios.
El que sufre paga a veces propias faltas, pero de ordinario paga faltas ajenas, y así es como se nos introduce plenamente en la solidaridad del Cuerpo Místico. El que sufre vive para los demás, si no rehusa su misión con espíritu de revuelta y de rencor. Vive en Cristo y por Cristo; y con Cristo es corredentor, participando en Su misión de salvar al mundo al sufrir por los demás. Todo esto lo comprendo perfectamente cuando se trata del dolor ajeno. E incluso para mis dolores cuando son pequeños.
Los grandes dolores me encuentran siempre como pobre hombre que soy, y débil, y ansioso de felicidad, aturdido y sin preparación.
El mismo Jesús sintió este terror y espanto en el Huerto de los Olivos. Porque esto es lo humano. Pero en todo lo humano es menester poner a Cristo y su Amor. Puedo estar abatido y aplastado por el dolor y el sufrimiento, pero no puedo dejar de ser cristiano. No. La actitud del discípulo de Cristo ante la adversidad no puede ser ni la insensibilidad, ni el desafío; sino la reacción humilde del alma penetrada de amor por Cristo, que tanto sufrió por mí, y de abandono filial al Padre.
DOLOR OPERANTE
EL DOLOR HERÓICO
DOLOR FORMATIVO
DOLOR LIBERTADOR
SIEMPRE Y EN TODO LUGAR:
¡GRACIAS SEÑOR!
articulo completo aquí
Dirección para hacer trackback a este post:
http://blogs.periodistadigital.com/btbf/trackback.php/163742
Comparte esta información
Comentarios, Trackbacks, Pingbacks:
Aún no hay Comentarios/Trackbacks/Pingbacks para este post...
Se muestran únicamente los últimos 40 comentarios de cada post.
Rodrigo del Pozo Fernández
autor
Contacto








