
Por Jose Ramón Peláez
Sacerdote diocesano y Master en DSI.
Publicado en "Iglesia en Valladolid" 1ª quincenra Marzo.
Un ordenador potentísimo puede ser un trasto inútil si lo que necesitas es una brocha para rematar una pared, pero sin duda le habrá resultado de gran utilidad al arquitecto que trazaba los planos y calculaba las estructuras de la reforma de esa misma casa. Lo de ser útil o no serlo depende del fin que te plantees.
Eso ocurre con lo que se ha venido a llamar el voto útil, que tiene o no tiene utilidad según el concepto de política que se maneje y los fines que se busquen en ella.
Quien piensa la política de la mano de Maquiavelo entiende que consiste en lograr el poder y mantenerlo; que la política es “el arte de lo posible”, asegurando siempre primero la continuidad en el ejercicio del poder. El poder es su fin, por ello es poco escrupuloso en los medios para llegar a alcanzarlo; y da un papel secundario al programa, que si conviene se abandona en los pactos o se oculta bajo la propaganda.
Hay también una concepción moderna de la política que tiene como referencia a Santo Tomás Moro, mártir y patrono de los políticos. Este antepuso la defensa de la verdad sobre el matrimonio, de la libertad de la Iglesia frente al poder del Estado y, en definitiva, la libertad de su propia conciencia, a la posibilidad de permanecer en el poder. Antepuso incluso su conciencia a la propia vida. Para él la política es “el arte de hacer posibles el bien y la justicia”,
y el poder un medio para lograrlo.
En definitiva, que muchos votos son “útiles” para tocar poder, satisfacen a Maquiavelo, pero sientan en los escaños y gobiernos a quien decide en contra de los principios morales de quien le votó.
Resultan, por tanto, inútiles a quienes con santo Tomás Moro entienda la política como un servicio moral. Como recuerda Benedicto XVI, la justicia es el fin de la política, y si no la busca se convierte “en una banda de ladrones”
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Medio millón de votos en blanco debería hacernos ver que hay más rebeldía en la sociedad ante la partidocracia
Kepa.
Me parece muy soberbio por tu parte lo de partidos "absolutamente inútiles, prescindibles y ridículos", no sólo por ser un desprecio a las personas que están ahí dando el callo (y no cobrando como en los partidos "útiles" y con poder) sino porque demuestras una visión de la política en clave únicamente de poder y no en clave moral.
Toda acción política, todo cartel pegado, todo reparto de octavillas, acto en la calle... si responde a un planteamiento moral y solidario es sumaamente útil... y tiene poder... poder moral.. poder trasformador... porque la conciencia y la opinión pública que se crea cuestiona a todos y pone en evidencia a los grandes...
Si Kepa, probablemente hoy la acción politica más útil es precisamente la que sabe salirse de la lógica del poder (actualmente da casi igual uno que otro) y mira más allá.
Totalmente de acuerdo. A mi los borrokas me han hecho la puñeta, porque pensaba abstenerme, y ahora me van a obligar a votar, solo por llevarles la contraria. Tendré que leerme la lista de partidos absolutamente inútiles, prescindibles y ridículos que adornan las convocatorias electorales (porque, no nos engañemos, para que un voto sea útil tiene que reunir las casi antagónicas características de empujar hacia la sociedad en la que crees, y tener alguna opción de poder, si no es humo de pajas).
Muy buen artículo. La utilidad o el pragmatismo es la muerte de la utopía, de los ideales. Frente al voto util, el voto justo y utópico.
Muy buen artículo, Rodrigo.
Domingo, 27 de mayo
Julián Moreno Mestre
Juan Fernandez Krohn
Asoc. Humanismo sin Credos
JC Rodríguez, A Eisman
Josemari Lorenzo Amelibia
Movimiento Rural Cristiano
Angel Moreno
Francisco Margallo
Antonio Aradillas
Jose Gallardo Alberni