
Tiene mucha razón el predicador del Papa, todos pecamos un poco de dar la Palabra de Dios por sabida y fijarnos en exceso de las palabras de los hombres... sobretodo cuando se tiende a dar más importancia al "fundador" que al propio Cristo
CIUDAD DEL VATICANO, viernes, 29 febrero 2008 (ZENIT.org).- «Hablar de Cristo», «con sinceridad», «movidos por Dios» y «bajo su mirada»: son las «condiciones del anuncio cristiano», que puede llegar a pervertirse --también en la propia Iglesia-- cuando se «falsifica» la palabra de Dios, advierte el predicador del Papa.
«De toda palabra inútil que hablen los hombres darán cuenta en el día del Juicio» (Mt 12,36): a partir de esta advertencia de Jesucristo, el padre Cantalamessa distinguió: La palabra inútil, «vacía», es la que dice «aquél que debería en cambio pronunciar las "enérgicas" palabras de Dios»; es «la palabra del falso profeta, que no recibe la palabra de Dios y sin embargo induce a los demás a creer que sea palabra de Dios».
«La palabra inútil es la falsificación de la palabra de Dios, es el parásito de la palabra de Dios», recalcó; «se reconoce por los frutos que no produce»; «es estéril, sin eficacia». En cambio «la Palabra de Dios es viva y eficaz» (Hb 4,12).
Siguiendo las cartas paulinas, fue trazando algunos criterios de examen: «Los falsos profetas son aquellos que no presentan la palabra de Dios en su pureza, sino que la diluyen y la agotan en miles de palabras humanas», «en letra muerta, en vana charlatanería»; «se avergüenzan del Evangelio» «y de las palabras de Jesús porque son demasiado "duras" para el mundo, o demasiado pobres y desnudas para los doctos, y entonces intentan "aderezarlas"».
Otro riesgo para la palabra de Dios es su instrumentalización. «No puede ser empleada para discursos de circunstancias, o para envolver de autoridad divina discursos ya hechos y todos humanos»; sería sinónimo de traicionarla, denunció el predicador del Papa.
«Por ello es necesario tener el valor de partir con más frecuencia, al tratar problemas doctrinales y disciplinarios de la Iglesia, de la palabra de Dios, especialmente de la del Nuevo Testamento, y de permanecer después ligados a ella, vinculados a ella --señaló--, seguros de que así se llega con mayor seguridad al objetivo, que es el de descubrir, en cada cuestión, cuál es la voluntad de Dios».
Una necesidad que igualmente «se advierte en las comunidades religiosas» --añadió--, por «el peligro de que en la formación que se da a los jóvenes y en el noviciado, en los ejercicios espirituales y en todo el resto de la vida de la comunidad, se emplee más tiempo en los escritos del propio fundador --con frecuencia bastante pobres de contenido-- que en la palabra de Dios».
No se trata de que la predicación de la Iglesia tenga «que reducirse a una secuencia de citas bíblicas», sino de «permanecer ligados a la palabra de Dios», puntualizó el predicador del Papa.
«No quiere decir repetir materialmente y sólo las palabras pronunciadas por Cristo y por Dios en la Escritura -precisa el padre Cantalamessa--. Quiere decir que la inspiración de fondo, el pensamiento que "informa" y sustenta todo lo demás debe venir de Dios, no del hombre».
Punto de partida imprescindible --recuerda- es «la certeza de fe de que, en toda circunstancia, el Señor resucitado tiene en el corazón una palabra suya que desea hacer llegar a su pueblo»; «es la que cambia las cosas y es la que hay que descubrir», «y Él no deja de revelarla a su ministro, si humildemente y con insistencia se la pide».
«A veces no es siquiera necesario citar explícitamente tal palabra bíblica o comentarla»; «basta con que esté bien presente en la mente de quien habla e informe todo lo que expresa --sintetiza--. Actuando así, habla, de hecho, "como con palabras de Dios"».
Tal orientación es válida tanto «para los grandes documentos del magisterio como para las lecciones que el maestro da a sus novicios, para la docta conferencia como para la humilde homilía dominical», concluye.
Los comentarios para este post están cerrados.
Sobre la falsificación llevada al extremo (y sobre el móvil que la suscita):
"Poderes lujuriosos"
http://lacomunidad.elpais.com/periferia06/posts
El Blog de Cordura
Quizás sea muy duro hablar de falsificaciones, cuando se trata de difundir el mensaje cristiano.
"Quien mucho habla, mucho yerra", dice uno de nuestros refranes.
Y existen muchos predicadores creídos de ser los intérpretes de Dios, de sus deseos y palabras.
¿Por qué no se resume una lectura del evangelio, mostrando el verdadero núcleo de la misma, y olvidando las cualidades oratorias del oficiante, en la misa?.
Hablar de amor es fácil, si no se miente, o si no se inventa. Pero para hablar de amor hay que sentirlo. En caso contrario, el silencio es la sabia virtud aplicable.
Domingo, 27 de mayo
Julián Moreno Mestre
Juan Fernandez Krohn
Asoc. Humanismo sin Credos
JC Rodríguez, A Eisman
Josemari Lorenzo Amelibia
Movimiento Rural Cristiano
Angel Moreno
Francisco Margallo
Antonio Aradillas
Jose Gallardo Alberni