No hay duda que la actividad militar en la zona de despliegue militar español en Afganistán ha aumentado exponencialmente durante 2010. La prueba más rotunda es que el aeropuerto de la nueva base española en Qala-i-Naw –el centro de gravedad de su despliegue en la provincia de Bagdhis- superó el año pasado los 10.000 vuelos, lo que equivale a una media de 27,8 vuelos diarios. Según la información distribuida por ISAF, en el aeropuerto de Qala-i-naw, asfaltada por los españoles en 2007, operan en la actualidad una gran variedad de aeronaves, desde helicópteros de ataque italianos A129 Mangusta hasta los aviones de transporte españoles C-130 Hércules que sirven de estafeta logística para el destacamento. La comparación con los vuelos realizados el año pasado frente a 2009 muestra un incremento muy significativo de la actividad aérea, reflejo claramente de una mayor actividad militar y de la finalización del aeropuerto. En 2009, solamente un mes, noviembre, superó los 600 vuelos mensuales, mientras que en 2010 fue al contrario: sólo enero y febrero no superaron esta cifra. Los meses con mayor actividad aérea fueron marzo, julio y septiembre cuando superaron los 110 vuelos. Las fotografías distribuidas por ISAF –tomadas el pasado 10 de diciembre pero distribuidas el 26- muestran las modernas instalaciones del aeropuerto, construidas por los ingenieros militares en el centro de la nueva militar de Qala-i-Naw, en la que se han invertido más de 44 millones de euros, con una imponente torre de control, la gran pista de aterrizaje y las defensas que rodean el complejo, con barreras de concreto y alambradas. El Ministerio de Defensa español no ha informado al respecto aunque, curiosamente, el pasado 30 de diciembre si distribuyó un comunicado de prensa sobre la actividad aérea de Herat que se ha duplicado en los últimos cinco años. La nota afirma que desde que España asumió el mando de esa Base de Apoyo Avanzado (FSB), los movimientos aéreos han pasado de 3.171 en 2005 a 35.078 en 2010. La base-aeropuerto dispone, desde el pasado 20 de noviembre, de capacidad para operar vuelos las 24 horas del día, lo que permite operar de noche y en condiciones atmosféricas adversas.
Los militares españoles llevan más de nueve años en Afganistán, en una misión que se aleja cada vez más de la ayuda humanitaria y se acerca cada vez más a una guerra de contrainsurgencia. En la reunión de la OTAN celebrada el pasado fin de semana en Lisboa, se fijo 2014 como fecha para que las tropas internacionales se vayan el país. Antes, en 2012, deberá comenzar –si se cumplen las previsiones- el repliegue de los efectivos españoles de las provincias afganas donde hoy están desplegados.Pero conviene hacer algo de memoria. El 27 de diciembre de 2001, el Consejo de Ministros, presidido entonces por José María Aznar, aprobaba el envío a 458 soldados a Afganistán para participan en la misión de la OTAN bajo mandado de las Naciones Unidas. El número era inferior al que había cifrado el entonces ministro de Defensa, Federico Trillo, que habló de unos 700, y su fecha límite sería, se dijo entonces, el 30 de abril del año siguiente.
Han pasado más de nueve años y las perspectivas no han mejorado, sino todo lo contrario, empeorado seriamente desde cualquier punto de vista. No es extraño, por tanto, que la mayoría de los españoles no respalden el mantenimiento de las tropas (51 %) frente a escasamente un 31 % que considera que deben seguir en ese país asiático.
En la actualidad, el contingente militar español se ha triplicada hasta los 1.555 efectivos, entre militares y guardia civiles, según datos de la propia Alianza Atlántica, y sin perspectivas de regresar, tal como afirmó estos días el actual presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, ante el propio secretario de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen. Respecto a su cometido, en teoría el mismo por el que desplegaron en un primer momento, si alguna vez fue una misión de reconstrucción y ayuda humanitaria, ahora es evidente que se parece más a una guerra de contrainsurgencia clásica donde el enemigo –los talibán o simples delincuentes comunes- ataca por sorpresa y sin previo aviso. La mejor prueba de que no se ha obtenido la pacificación deseada de la llamada zona de operaciones –la provincia de Badghis- es que la mayoría de las tropas desplegadas son asignadas a la protección de la propia fuerza o de los cooperantes, y los técnicos en desarrollo de la AECI tienen sus movimientos severamente restringidos fuera de la base militar hasta el extremo de verse obligados a dedicarse a controlar a distancia los trabajos que subcontratan a terceros, con mayor o menor éxito.
Los documentos publicados por WikiLeaks también tienen un ángulo español. Poco a poco va saliendo. WikiLeaks compartió su exclusiva con un puñado de diarios del mundo –The New York Times, The Guardian y Le Monde- pero ninguno español (¡que pena! Estamos donde estamos). Por eso hemos tenido que esperar a su publicación para rebuscar lo que nos afecta. El diario El País publicó el lunes (25) la primera historia. Escrito por Mariangela Paone y titulado “El día más largo del Ejército español”, el artículo relata el hostigamiento que sufrieron las bases españolas en Irak – “Camp Golf” o Al Andalus, en Nayaf, y “Camp Echo o “F_G”, en la jerga militar estadounidense, en Diwaniya, cerca de Bagdad- a partir del 4 de abril de 2004. Según Paone, los ataques contra la base española fueron consecuencia de la detención por parte de EEUU –y sin aviso- de Mustafá al Yaqubi, lugarteniente de uno de los principales líderes de la insurgencia iraquí. En los archivos revelados por WikiLeaks se registran entre 16.00 y 22.20 horas varios ataques con granadas, tiros de mortero y armas de fuego de pequeño calibre. A las 17:45 se deja constancia de un ataque con mortero al que “una patrulla respondió disparando en la dirección de los atacantes”. Los archivos hablan de al menos 50 ataques más en la zona de Diwaniya y en las proximidades de las bases españolas. “Y en varios informes –dice Paone- aparecen al menos 45 ataques de morteros directos contra la base de Camp Golf: desde la batalla del 4 de abril los españoles entraron a diario en el punto de mira de la insurgencia”.
Sin embargo, parece que El País pasó por alto la historia más revelante. Mariela Rubio, de la Cadena SER, reveló ese mismo día (25) que los documentos militares informan de la existencia de un “detention facility” (un centro de detención) en la base española de Diwaniya donde regularmente eran trasladados los sospechosos de colaboración con la insurgencia para “interrogatorios en profundidad”. El artículo (“Detention facility”: centro de detención en Base España) recoge, en concreto, un informe del 7 de enero de 2004 que se refiere a una operación en busca de armamento que llevan a cabo las fuerzas de la coalición –no esta claro si españoles o estadounidenses-. No es la única referencia. El 11 de febrero de 2004, dos documentos revelan que dos supuestos insurgentes fueron arrestados en Diwaniya horas después de que una patrulla fuera atacada con una bicicleta bomba. “Los detenidos por la policía iraquí fueron transferidos (…) en Camp Echo (Base España) para seguir el interrogatorio”, dice.
En su edición de hoy, el diario Público –que no firma el amplio reportaje-amplía esta información con más detalles y afirma que entre enero de 2004 y 20 de mayo de ese año, los documentos militares estadounidenses mencionan 122 veces la palabra “interrogatorio” o “interrogado” en relación con el centro de detención que existía en Camp Echo aunque no hay detalles sobre la forma en que se conducían estas sesiones, según reconoce el periódico. El artículo (Una base española en Irak sirvió de centro de interrogatorios) dice en relación con el incidente del 11 de febrero que ese mismo día dos blindados españoles cayeron en una emboscada en Diwaniya y como resultado del enfrentamiento armado con los insurgentes resultaron heridos cinco soldados españoles.
Entre abril de 2003 y mayo de 2004 que duró la misión de España en Irak, fallecieron 13 soldados. El Ministerio de Defensa no quiso comentar la información. Según la nueva ministra de Exteriores, Trinidad Jiménez, considera, por su parte, que la información “no afecta a España”. Mi pregunta sería: ¿estamos seguro de ello? ¿no encubrimos ningún abuso?
Hasta ahora el “súper proyecto” del escudo antimisiles era una preocupación político-económica exclusivamente de Estados Unidos y Obama. A partir de ahora, también será nuestra. La razón: así lo han querido los miembros de Defensa de la OTAN, incluida la española Carme Chacón. Según la prensa, España y Alemania presionaron hasta último momento para que si tenían que aceptar este proyecto, a cambio se procediera a un desarme nuclear de Europa. No lo consiguieron. Sus compañeros consideran que era pedir demasiado. La “nueva” OTAN que nacerá del nuevo concepto estratégico y que debe estar preparada para responder a las amenazas del siglo XXI no podía pasara la página de las armas nucleares. Una equivocación, pienso, porque reafirma a todos aquellos países y líderes –desde Hugo Chávez a Mahmud Ahmadinetard- que buscan el control de la fabricación del arma atómica por el prestigio y poder que concede. En resumen, Washington seguirá contando con armas nucleares tácticas desplegadas en Italia (base de Aviano, 50); Turquía (base de Incorlik, 90), Alemania (base de Büchel, 20); Bélgica (base de Kleine Brogel); y Holanda (base de Volkel, 20). Y eso sin contar con las arsenales atómicos estratégicos de Gran Bretaña –unas 185 ojivas- y Francia –unas 300-. Respecto a España, quizá lo más relevante es la decisión de la OTAN de entrar de lleno en el escudo antimisiles por las repercusiones que puede tener para nuestras Fuerzas Armadas. Hace un tiempo, escribí un artículo para el CESEDEN en el que ya apuntaba a que Madrid no se quedaría fuera a pesar del rechazo inicial del Gobierno de Rodríguez Zapatero. Escribí:
“Las opciones para España estarán enmarcadas, como no puede ser de otra manera, por las posturas que sigan sus aliados europeos. Lo previsible es que el Gobierno español termine adhiriéndose a la iniciativa no solamente en el plano meramente político sino incluso práctico con la posible integración de activos que permitan incrementar su cobertura al territorio nacional aunque sea bajo determinadas circunstancias aún por negociar. Desde los años cincuenta, España siempre se ha destacado por su fuerte contribución a la seguridad de Occidente y su abierta participación en todas aquellas iniciativas innovadoras de la OTAN –Fuerzas de Respuesta de la OTAN, etc.- y, por tanto, lo lógico es no se quede fuera de esta nueva estructura” (Texto del informe en. http://www.ceseden.es/centro_documentacion/documentos/24.pdf).
Otro día hablaremos sobre si los recortes de personal de la OTAN –aproximadamente 4.000 efectivos- no afectarán la estructura militar en España a su disposición. Según mis fuentes, algunos militares ya lo tienen claro y están haciendo las maletas aunque según fuentes de la Alianza, citadas por el diario La Razón, la reestructuración no tendrá consecuencias en los dos comandos supremos ni a los mandos navales ni terrestres, uno de los cuales está situado en Bétera (Valencia).
El mulá Quausudín, considerado el responsable del asesinato de dos guardias civiles y su intérprete en la base española de Qala i Naw el pasado 25 de agosto, ha muerto, según la Policía afgana, en un bombardeo de la ISAF, que aún no ha podido confirmar la muerte del líder talibán.
El bombardeo tuvo lugar este lunes en el distrito de Obeh, de la colindante provincia occidental de Herat, y, según dijo a Efe el portavoz de la Policía provincial, Noor Khan Nikzad, causó las muertes del mulá Quausudín y ocho de sus hombres.
Sin embargo, la Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad (ISAF) indicó que la operación tuvo lugar este martes, y dijo estar investigando si entre los "varios" insurgentes fallecidos está el líder responsable de la "reciente emboscada en la que murieron dos soldados españoles".
"No podemos confirmar que se trate del mulá Quausudín. Todavía no tenemos la confirmación de su muerte", afirmó a Efe un portavoz en Kabul de la misión militar internacional, que tampoco precisó la nacionalidad de las tropas que participaron en la operación.
Según la ISAF, una patrulla de soldados descubrió a un grupo de insurgentes armados que se desplazaban por una zona deshabitada en Obeh.
Tras ser objeto de fuego enemigo, las tropas se defendieron y "mataron a los insurgentes", explicó la ISAF, que no precisó si habían recurrido al apoyo aéreo.
Las tropas desplegadas en el lugar decomisaron, tras asegurar la zona, armas automáticas y lanzagranadas, una ametralladora y un chaleco destinado a ser usado en un ataque suicida, asegura el comunicado de ISAF.La organización militar si precisa en la nota oficial que la operación tenía como objetivo el líder talibán de los conflictivos distritos de Qala i Naw, Bala Murghab y Muqur, en la colindante provincia de Badghis.
Según ISAF, que no facilita su nombre, el objetivo de la operación no sólo había participado en ataques armados y secuestros, sino que también "planeó y dirigió una reciente emboscada en la que perdieron la vida dos soldados españoles".
El pasado 25 de agosto, un insurgente abatió a tiros a dos guardias civiles -el capitán José María Galera Córdoba y el alférez Abraham Leoncio Bravo Picallo- y al intérprete español de origen iraní Ataollah Taefik Alili, en el interior de la base española de Qala i Naw.
El atentado se produjo durante la instrucción a un grupo de 47 agentes afganos, momento en el que el insurgente, conductor de uno de los guardias, les disparó con un fusil de asalto, antes de ser muerto a tiros por los compañeros de los fallecidos.
Quausudín, según la Policía afgana, era un líder talibán activo en la carretera que conecta las regiones de Herat y Badghis, donde se encuentran desplegadas las tropas españolas en Afganistán.
A finales de septiembre, en colaboración con los servicios españoles de inteligencia, las fuerzas de la ISAF llevaron a cabo una operación conjunta que terminó con la detención de seis personas relacionadas con el ataque que costó las vidas de los españoles.
Entre los detenidos durante esa operación, llevada a cabo en el distrito de Muqur, estaba el mulá Sadiqullah, considerado por las autoridades españolas el "número dos" del grupo talibán liderado por Quausudín.
No solamente a Hollywood le gustan los temas bélicos. También ocurre lo mismo en España. La productora Globomedia viene desde hace meses desarrollando un nuevo proyecto de ficción con el título 'Soldados del desierto' que, al parecer, esta basada en la experiencia de nuestros soldados en Afganistán. Según ha conocido FórmulaTV.com, la nueva serie será una de las grandes apuestas de la privada de cara a la próxima temporada, probablemente para 2011.
Aunque los detalles del proyecto son escasos, parece que la nueva serie de Telecinco podría girar en torno a un grupo de soldados españoles desplazados a Afganistán. 'Soldados del desierto' se adentrará en la vida de los militares de un cuartel, sin embargo, se desconoce el tipo de tramas que abordará la nueva producción. ¿Quién asesora a la productora? ¿Cuenta con el respaldo del Ministerio de Defensa?
Esta no será la primera vez que Globomedia "tome" Afganistán para desarrollar la trama de alguna de sus producciones. Durante la segunda temporada de 'Cuenta atrás' la productora basó uno de sus episodios en las misiones de Afganistán. Curiosamente, recuperó para esa entrega a algunos de los actores de la popular serie 'Compañeros', que interpretaron a un grupo de jóvenes adultos que se reencontraron para enfrentarse a las frustraciones de su adolescencia. Intervinieron en el capítulo, Manuel Feijo, Nicolás Belmonte, Virginia Rodríguez, Lara de Miguel, Julián González y Begoña Maestre. La trama reflejó cómo la amistad de un grupo de amigos se rompió al volver de la misión en Afganistán por un secreto entre ellos.
En los últimos días he asistido a dos seminarios sobre seguridad y defensa. El primero en Pamplona, organizado por la UNED y la Comandancia Militar, y el segundo en Jaca, gracias al patrocinio de la Academia Militar General, la Diputación de Aragón y la Universidad de Zaragoza. En ambos se coincidió en una cosa: la crítica casi unánime del fracaso de la política de comunicación sobre Afganistán y la ausencia de transparencia informativa, enmascarada hasta ahora por los problemas de seguridad. Los conferenciantes militares, respetuosos con la cadena de mando, se limitaron a puntualizar que la política informativa es definida y fijada desde arriba por el Ministerio de Defensa pero la mayoría reconocen, como los académicos, que es un error haber optado por una estrategia reactiva y restrictiva. En mis intervenciones coincidí con estos planteamientos. La transparencia informativa en escenarios como Afganistán siempre es buena, aunque sea para reconocer que tenemos que cambiar. Las estadísticas muestran claramente que el respaldo popular a la misión ha caído en picado (solo un poco más del 30 por ciento la respalda) y es la misión en el extranjero con una opinión más desfavorable. La razón parece clara. Se trata de una misión peligrosa –nueve de cada diez españoles la percibe de esa manera- y su naturaleza está muy alejada de la ayuda humanitaria –las que más se apoyan-. Se ha perdido la gran oportunidad de los años buenos para hacer llegar a los ciudadanos la buena labor que España –civiles y militares- ha realizado allí. Hemos hecho muchas cosas importantes en Afganistán, mejorando el nivel de vida y de salud de la población autóctona, pero no se ha comunicado a la opinión pública española cuando se debería haber hecho. Estoy convencido de que “no informar”, no es una opción de éxito.
Una parte del debate sobre Afganistán celebrado hoy en el Congreso ha rondado sobre si el Gobierno informa adecuadamente de lo que ocurre en ese país asiático y, en concreto, de los ataques que sufren los militares desplegados en la zona de Qala-i-Now y Badghis. El líder de la oposición, Rajoy, ha criticado al presidente Rodríguez Zapatero por su “ocultismo” al respecto y, en concreto, ha afirmado que hasta junio se habían producido 60 ataques o incidentes contra las tropas, sin que el Ministerio de Defensa haya informado de muchos de ellos. También ha reiterado al menos dos veces que se han enterado por el diario La Razón (¡esta claro que el PP compra y lee el diario de José Manuel Lara!) del despliegue de las militares españoles a nuevas bases operativas avanzadas hacia el Norte. Zapatero ha negado la mayor. Ha asegurado que el Gobierno informa oportunamente a la oposición de lo que ocurre en Afganistán, respetando las necesidades de seguridad de una misión tal compleja. En concreto, el presidente afirmó que los datos habían sido aportados por el propio jefe del Estado Mayor Conjunto (EMAD), general José Julio Rodríguez Fernández, en una reunión que se realizó hace semanas expresamente para ello. Si es verdad, ambos juegan a la desinformación porque el Partido Popular tampoco ha informado sobre lo que el JEMAD les explicó (¿Qué le contó entonces el JEMAD?). Zapatero defendió la política informativa llevada a cabo por el Gobierno con las 20 intervenciones parlamentarias que sus miembros han llevado a cabo en relación con Afganistán y aseguró que ningún otro país occidental puede darles lecciones de transparencia informativa. Sin embargo, reconoció que a pesar de ello hay que hacer más “pedagogía al respecto”. El portavoz de Izquierda Unidad, Llamazares, le respondió contundentemente al respecto. “no es cuestión de pedagogía ni de propaganda. Hay que retirar las tropas ya”. Adjunto por si alguien tiene interés el discurso integro de Zapatero distribuido por La Moncloa y su intervención en video.
Casi todo esta inventado en Periodismo. Sólo falta tener el coraje y la determinación de acercarse a la noticia. Conocer lo que hacen las tropas y guardias civiles españoles en Afganistán es tan sencillo (y arriesgado) como ir a buscarlos e informar de lo que hacen día a día. La mejor muestra son los reportajes publicados hoy por Mikel Ayestarán, en ABC, y Mónica Bernabé, en El Mundo (os recomiendo que consultéis su blog “Afganistán, en guerra”). Basta con compararlos con los comunicados de prensa que publican los Ministerios de Defensa e Interior para ver la diferencia. Lo más interesante de la crónica de Ayestarán, que esta en Qala-i-Now tras su gira por Irak, no es la revelación de la carta que el general Petraeus envió el cuatro de agosto al JEMAD español y en la que afirma que las tropas españolas están haciendo “un trabajo de contrainsurgencia extraordinario (superb, en inglés)” y agradecer la estrecha colaboración que mantienen con las tropas estadounidenses (quizá por eso tanto interés y felicitaciones de Washington). Lo mejor, más novedoso, es la descripción que hace del despliegue militar hacia el norte del contingente español que, dice, “va ganando protagonismo en la misión de ISAF”. Por ejemplo, señala que el movimiento de vanguardia de las tropas españolas les adentra en “zona cada vez más insurgente” y dice que “avanzan por dos rutas diferentes hacia el objetivo final marcado por el general Petraeus, que es el valle de Murghab”. Por una,, una compañía de la Bandera de maniobra y la AECID trabajan en terminar la ruta Lithum, de la que faltan por ejecutar 60 kilómetros, aunque ya hay dos empresas contratadas para iniciar las obras. Por otra parte, España colabora con EEUU con una compañía desplegada en la FOB (base operativa avanzada) de Ricketts en Muqur, punto clave para dar comienzo a las obras de la Ring Road. Como colofón una declaración de un responsable militar
“El enemigo al que se enfrenta España en esta progresiva ascensión al norte de Badghis “domina el terreno es profundamente belicoso y no tiene miedo”, en palabras del teniente coronel, Juan José Castellanos, jefe del batallón de maniobra. Responsables de inteligencia matizan que “se trata de una insurgencia poco ideológica, que se mueve más por motivos económicos”
El reportaje de Bernabé (¡qué haríamos sin ella, la única periodista española permanente en Kabul!) nos revela que los guardias civiles no están sólo desplegados en Qala-i-Now y Herat, como ya sabíamos hasta ahora, sino en el mismo corazón de Kabul y dirigiendo una misión de máxima importancia (Ahora comprendemos mejor los encendidos elogios del secretario general de la OTAN; Anders Fogh Rasmussen). Son los responsables del cinturón de seguridad establecido alrededor de Kabul para evitar más atentados de los talibán. El operativo, encuadrado dentro de la misión de policía de la UE (EUPOL), está al mando del sargento primero de la Guardia Civil Rubén B.G., quien coordina toda la inspección desde hace un mes de los 25 controles de policía que existen en la capital. Pronto será sustituido por un oficial de Policía también español, Borja P.S., y el sargento primero de la Guardia Civil pasará a ser entonces el segundo del llamado Proyecto de la Policía de Kabul, que incluye la formación y entrenamiento de los agentes locales de la ciudad. Cuenta que no pueden permanecer más de 15 minutos en un mismo control por razones de seguridad y algunos tienen que hacerlo a medianoche y no es aconsejable ir a plena luz del día.
“Muchas veces los policías no entienden que lo importante no es la cantidad de vehículos que registran, sino la calidad”.
Hace ahora nueve años, era corresponsal de la Agencia EFE en Nueva York cuando los dos aviones secuestrados por los seguidores de Bin Laden se estrellaron contra las Torres Gemelas. Uno de los acontecimientos más importantes que he cubierto en mi carrera periodística. Durante mucho tiempo me costó recordarlo con mesura. Me atrevería a decir que todos los que estábamos en la gran manzana ese día quedamos marcados de alguna manera. Coincidencia o no, lo cierto que escasamente dos años después abandone Nueva York y EFE. Estaba cansado, agotado, física y psicológicamente. Quizá por eso hasta ahora no he escrito mis recuerdos. Tengo que reconocer que la mayor parte del tiempo de ese 11-S y de los días siguientes estuve como en una nube y reaccione por instinto. Al día siguiente, el 12-S, tome el tren que me llevaba a la oficina sin cartera ni dinero para pagar el billete. El revisor se apiadó de mí. Me figuro que debió pensar: ¿Quién viajaría a Manhattan a las 7.10 de la mañana al día siguiente del mayor atentado terrorista sufrido en Estados Unidos si no tuviera un propósito muy importante? Los seis periodistas de EFE que informamos de lo que ocurrió en Manhattan ese 11-S -74 noticias y cerca de una treintena de crónicas de radio-, lo hicimos porque nos gustaba nuestra profesión, sin esperar nada a cambio. No lo debimos hacer tan mal porque al año siguiente, el Centro Internacional de Prensa reconoció nuestro trabajo con el Premio al Mejor Corresponsal Español en el Extranjero que recuerdo me entregó Eduardo Sotillos en una emocionante y entrañable ceremonia en Madrid. Aquí la anatomía de su cobertura tal como el tiempo transcurrido lo ha difuminado o perfilado:
El 11 de septiembre de 2001 empezó como un día cualquiera. Todavía medio dormido, a las 7.10, tomaba el tren de cercanías en la estación de Scarsdale, un pueblecito de unos 17.000 habitantes a unos 30 kilómetros al norte de Manhattan. Unos 40 minutos más tarde enviaba a Madrid el mensaje de apertura de la oficina situada muy cerca de Gran Central, en la calle 43, y poco después las temperaturas –máx.26 y mín. 16-, mientras encendía la televisión para conocer como se preveía la apertura de Wall Street. La rutina de siempre. Durante mis años como delegado de la Agencia EFE en Nueva York siempre me gustó abrir la oficina. La tranquilidad de las primeras horas me permitía planificar el día y revisar con cierta calma los diarios, The New York Times, The Wall Street y The Washington Post. (¡Cuentas anotaciones mentales he tomado leyendo las crónicas de estos diarios!). Desde mis años en Washington me acostumbre a trabajar siempre con la televisión de fondo, conectada a algún canal de todo noticias. Me ayudaba a concentrarme. No lo escuchaba conscientemente pero, inconscientemente, seguía al presentador de turno y en seguida levantaba la cabeza cuando sonaba la cortinilla de alerta o “breaking news”. Así escuche que al parecer algo se había estrellado contra las Torres Gemelas. Levante la cabeza, incrédulo. ¿Era un anuncio publicitario, una broma? Lo veía pero no lo cría. Mire los teletipos para confirmar la noticia pero no había nada. Recuerdo que hablé con María Luisa Azpiazu, la delegada en Washington. Habíamos pasado muchas aventuras juntos y siempre había acertado cuando era importante. El “flash” lo di por teléfono. Todo era muy confuso. Quería estar seguro de que la redacción central comprendía los matices. Una de las Torres estaba en llamas pero no estaba claro si era interno o externo, intencionado o no, accidente o atentado. Todo apuntaba a que una especie de avioneta o algo parecido se había estrellado contra el rascacielos pero nadie se atrevía a decirlo abiertamente. El primer urgente confirmando el suceso lo envié a las 9.09 -“Un avión se estrella….”- aún sólo en la oficina.
Periodista y Profesor de Periodismo de la Universidad Complutense. He cubierto conflicos en Centroamérica, los Balcanes y Oriente Medio y he estado destinado como corresponsal de la Agencia EFE en Washington D.C. y como delegado en Nueva York. Soy doctor en Relaciones Internacionales y subdirector del Master Universitario en Comunicación de la Defensa y los Conflictos Armados (UCM), además de MBA por el Instituto de Empresa y Master en Relaciones Internacionales por la Universidad Rey Juan Carlos. Imparto el curso “Relaciones Internacionales y Conflictos en la Información periodística” en el Master Universitario en Investigación en Periodismo (UCM).También soy profesor invitado en distintos centros académicos sobre Cobertura de Conflictos, Operaciones de Paz y Gestión de Crisis como la Escuela de Guerra del Ejército, el CESEDEN o el Instituto Universitario Gutiérrez Mellado. Recibi el primero Club Internacional de Prensa 2002 al mejor corresponsal español en el extranjero por la cobertura de los atentados del 11-M. He escrito varios libros el último junto a Juan Carlos Jiménez de Aberásturi titulado “Al servicio del extranjero, Historia del Servicio Vasco de Información” (1936-1943)
Domingo, 27 de mayo
Bustamante, Arévalo y Pardo de S.
Antonio Pérez Henares
Miguel Ángel Violán
Jaime Rodriguez
Rolando Rodrich
Rafael Moreno Izquierdo
El Espacio del Dircom
José Antonio Piñero
Periodista Digital
Juan Luis Gámez Ortúzar
Antonio Jiménez