El enemigo de Trabajo sigue siendo Economía
28.03.06 @ 11:25:23. Archivado en Ministerios
Cada legislatura, sea del partido que sea, cumple fielmente el siguiente guión: el ministerio de Trabajo reúne a sindicatos y patronal. Les propone que se pongan de acuerdo para elaborar una reforma laboral. El tiempo es lo de menos, lo que aprueben los agentes sociales será apoyado por el Gobierno. Pasa el tiempo y el final de la legislatura se ve cerca. Sindicatos y patronal no consiguen un acuerdo. Los nervios hacen su aparición y comienzan los primeros avisos gubernamentales. Como siempre la voz de aviso a navegantes es la del ministerio de Economía. Y, ya está, Trabajo tiene ahora que hacer frente a sindicatos, patronal y al ministro de Economía, que encima es vicepresidente segundo del Gobierno.
Y es que todos los que pasan por el Gobierno quieren su “reforma laboral”, que es casi como lo de la ley de Educación, que todos quieren modificarla… como si con ello quisieran ingresar en los libros de historia. Pero lo curioso es que ninguno tiene en cuenta a los afectados (trabajadores, estudiantes, profesores).
Las reformas laborales que se han sucedido a lo largo de esta democracia tienen todas el signo de la querencia del bienestar social, de alcanzar el pleno empleo y de reducir la temporalidad. Ahí es nada. Y siempre con el mismo argumento: dejemos a los interlocutores sociales que consigan el gran acuerdo. Qué bonito son los sueños.
Solbes, ahora, advierte a patronal y sindicatos que aprobará la reforma laboral sin acuerdo. Con este titular el Ejecutivo quiere forzar la máquina para cumplir la promesa electoral de reducir la temporalidad en el empleo. Gran ideal, pero de difícil puesta en práctica.
Recordar, no ha mucho tiempo, que el PP cunado gobernaba con su mayoría absoluta impuso “su” reforma laboral, y al final lo pagó con una huelga general. Pero ¿quién fue el artífice de esa reforma laboral?: la respuesta es Economía. Trabajo en estas reformas no pinta nada. Sólo es un transmisor del ejecutor real, es decir, del núcleo duro de cualquier Gobierno.
Luego, como ya sucedió con el PP, el que tiene que cargar con todo es el titular de Trabajo, al que le montan la huelga y le llaman de todo. Y razón no les falta a esa ciudadanía, porque si un ministro no es capaz de defender su parcela, de mantener el rumbo fijo, mal puede defender los intereses de los trabajadores. Y no cabe duda que toda reforma laboral a quien perjudica, se acuerde lo que se acuerde es siempre al “currito” de turno, que seguirá pendiente de un mercado laboral que un día te quiere y tres no.
Ya verán como la reforma laboral del gobierno socialista se va a llevar a la práctica. Al tiempo. Trabajo será una marioneta y los sindicatos, como siempre, a pedirnos que vayamos a la huelga general. Vamos, lo de cada legislatura. Mientras, Economía haciéndose el “don Tancredo”. Y no aprenden, porque sólo hace falta mirar a nuestro vecino (Francia) para comprobar la que se puede montar si no se hacen las cosas bien.
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Casimiro López González
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