Los prostíbulos alemanes han empezado a adaptarse a la crisis. Cuenta ABC que se ha empezado a implantar la tarifa plana: pague 100 euros y haga lo que pueda. La modalidad de tarifa plana admite la variante de incluir comida y bebida.
Cuenta ABC que también hay descuentos para ecologistas, que, o bien se acerquen en bici o muestren un billete de un transporte público.
Hay bulines que combinan la tarifa plana con un descuento que califican de 'after hours', limitaciones de los tópicos coloquiales, porque se trata, evidentemente, de descuentos before hours, para gentes levantiscas, capaces de ponerse a la tarea antes de desayunar.
Con todo, la oferta más novedosa es la que invita a que las esposas de los clientes entren gratis. Y esto sí que está bien.
Explica Santiago González en su blog que hacía falta que el mundo de la economía privada, y aun la privadísima, mostrara espíritu familiar, preocupación por los incentivos y las ayudas al matrimonio.
Contaba Billy Wilder para explicar en qué consistía 'el toque Lubitsch', algo que su maestro le había contado: que en un determinado club de Viena, muy selecto, había un aviso en el que se leía:
"Se recuerda a los señores socios la prohibición de que entren en las instalaciones del club acompañados por sus amantes, salvo que éstas sean las esposas de otros señores socios, naturalmente."
Europa siempre ha sido otra cosa. Aquí, sin embargo, esto del puticlub se gestiona en plan capitalismo salvaje.
Miren el Milady Palace, de Marbella, un suponer: ni un descuento, ni tarifa plana, ni bonos para las señoras, ni descuentos por ir en grupo, ni por pertenencia municipal al esforzado alcalde de Baena (Córdoba) y sus esforzados concejales, que se vieron obligados a hacer una red de facturas falsas para sufragarse las expansiones en el citado lugar.
Por otra parte, o por la misma, según se mire, cuenta El País que unas 40.000 menores de 18 años se someten cada año en España a operaciones de cirujía estética: ponerse tetas, retocarse la nariz y por ahí. Son el 10% de la clientela total de los cirujanos plásticos.
Es evidente que esto debe de producirse con el acuerdo (y el patrocinio) de unos 40.000 padres y 40.000 madres, aproximadamente, que no ven nada anormal en cambiar el aspecto de sus hijas antes de que hayan acabado de desarrollarse físicamente.
Viernes, 17 de febrero
Ángel Sáez García
Juan Luis Recio
Juan Fernandez Krohn
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Antonio García Fuentes
José Pómez
Padre Fortea
Ángel Gutiérrez Sanz
Chris Gonzalez -Mora
Carlos Ferrer
José Donís Català
Paulino Toribio| Febrero 2012 | ||||||
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