
Explica Luis Landeira en ADN que hoy estamos tan acostumbrados a los vibradores en particular y a los juguetes eróticos en general que se diría que siempre han estado ahí; pero nada más lejos de la realidad.
Aunque el masaje del coñito se ha utilizado como terapia contra la histeria desde los tiempos de Hipócrates, durante milenios las mujeres han tenido que conformarse con los dedos masculinos para “consolarse”.
Sí, masculinos, porque hasta tiempos muy recientes, la autoestimulación femenina estaba muy mal vista y se reprimía física y psíquicamente. Como dijo Avicenna, otro de los fundadores de la medicina moderna, “las mujeres con histeria no deben tocarse: ese es un trabajo para los maridos y los doctores”.
En la primera mitad del siglo XIX, el masaje de clítoris seguía considerándose el único tratamiento eficaz contra la histeria. La mayor parte de los médicos creía que el 75% de las mujeres sufría histeria crónica y, en una cultura falocéntrica que limitaba el sexo a la penetración, los padres y los maridos llevaban a sus damas al médico para que éste les diera un buen masaje de clítoris… y se quedaban tan anchos.
Pero hasta los doctores más mujeriegos estaban hartos de “darle al botón” durante horas, días y años, así que inventaron la hidroterapia íntima, es decir, estimular el sexo femenino con un potente chorro de agua procedente de una gran manguera.
El método se puso en marcha en 1860 en numerosos balnearios y fue un éxito (un orgasmo en unos cuatro o cinco minutos), si bien era un sistema caro y poco práctico. Hacía falta algo más manejable y económico.
La fotografía del artículo la veo totalmente desafortunada... ¿chicas bebiendo con escotes vertijinosos? vaya... que mal imagen... me da que está escrito por unas manos masculinas... y si no es así corrijanme. Saludos.
Me he reído un montón con el articulo y me gustaría saber que opina la Iglesia al respecto.
Yo escogería para contestar un canto gregoriano de MEA CULPA.
Las cosas del cielo se entroncan con la ciencia y con la vida.
Se debe tener respuesta con las ventanas abiertas a todos los problemas.
La carrera se pierde cuando los ojos se apartan del correr y de la meta.
No importa escudriñar en el fondo del "pozo" de la ciencia, luego te pones tu casulla, enciendes las luces de la iglesia y das gracias ha ESE que te permite ayudar a tus gentes con la ciencia.
Lunes, 6 de julio