
Corría la primera semana de marzo de 1978 y el auge del destape había reducido la afluencia de españoles en Perpiñán. El negocio erótico de Adeline Aranega perdió fuelle, y decidió trasladarlo a Barcelona.
La primera tienda Kitsch estaba en la calle Robadors. "Cogimos todo lo picante que se vendía en las Ramblas: vibradores sin forma, condones y revistas del destape. Y el nombre. El peligro fue el nombre desex-shop", cuenta Adeline, que por aquel entonces tenía 21 años. Primero salió la vecina del primero. "Oiga, ¿me va a poner una casa de putas aquí, señorita?", le espetó. Más tarde llegó la policía, que cerró el local por "peligrosidad social".
Ese cierre no prosperó, y las Kitsch proliferaron en ronda Sant Pau y Nou de la Rambla. Los clientes eran parejas -nunca mujeres solas- que echaban un vistazo antes de ir al Liceu. O también hombres solos, en busca de información. "Algunos me preguntaban dónde estaba el clítoris de su mujer", cuenta divertida.
Con los ochenta llegaron los vibradores con forma fálica, y la doctora Ochoa potenció el "querer saber". El sida trajo consigo muchas preguntas, y las mujeres se lanzaron. "Eso sí, para comprar un picardías y competir con la amante de sus maridos", aclara Adeline.
Según recoge ADN, hace 20 años, la tienda se trasladó de forma definitiva a Muntaner, 17. Ofrece visitas guiadas, y un equipo de sexólogas atiende a los clientes de Adeline. Hombres y mujeres, de todas las edades y profesiones. "A veces entran padres de la clase de mi hijo, y si les da vergüenza les digo: 'No te preocupes, no eres el único", ríe.
El género diferencia claramente los gustos del cliente de una juguetería para adultos. Los hombres, explica Adeline, se decantan por lo audiovisual: revistas y vídeos. Las mujeres, está claro, se llevan los juguetes y algunos libros sobre todo sobre sexualidad femenina, para regalar en Sant Jordi .
Ahora los que causan furor son los vibradores de viaje de colores y pequeños que se pueden esconder mejor . Los chicos jóvenes solos brillan por su ausencia pero ellas se sitúan entre los 20 y los 30. El punto en común: "Todos intentan encontrar el placer propio para después poder compartirlo".
es la pura realidad este tema en otros tiempos era casi pecado por no decir pecado entero gracias a nuestra rubia ahora se empieza a sentir de otra manera sobre todo con la profesionalidad que hace su trabajo lo dice alguien que la conoce y la adora como empresaria y sobre todo como persona
es la pura realidad este tema en otros tiempos era casi pecado por no decir pecado entero gracias a nuestra rubia ahora se empieza a sentir de otra manera sobre todo con la profesionalidad que hace su trabajo lo dice alguien que la conoce y la adora como empresaria y sobre todo como persona
Lunes, 9 de noviembre
Juan Luis Recio
Jorge Gómez Alcalá
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Salud
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