Las escenas de cama en casa son un habitual en la red, tanto los de las famosas que sus ex cuelgan en Internet como los de parejas morbosas a las que les encanta que los internautas veamos como mueven la pelvis. Esta proliferación del porno casero está haciendo mucha pupita al porno profesional.
Ya no hace falta pagar para ver sexo duro (o blando). Basta con tener acceso a Internet. La industria pornográfica ha perdido ventas. Hasta un 15%. Y la historia no tiene pedal de freno.
Una web como YouPorn registra 15 millones de usuarios nuevos cada mes. Y 15 millones descargándose gratis lo que antes tenían que pagar se traducen en muchas pérdidas. La semana pasada, en un intento de meterles miedo, una de las grandes factorías de porno, Vivid Video, demandó a Pornotube por no pagar los derechos de autor.
Lo de los derechos de autor es un arma débil, algo que publicas en internet ya es público
mira esto
http://usuarios.lycos.es/pervidel/resume.html
es de aficionados
¿dónde está lo malo del exhibicionismo? mientras que no se afecte a terceras personas ni, por supuesto, se utilice a menores no veo nada malo. nadie está obligado a exhibirse y nadie está obligado a mirar. en cuanto a lo de pagar por verlo eso es cosa de los profesionales del porno. nosotros, los "caseros", nos limitamos a pasarlo bien.
Noctambulo
A esos comportamientos toda la vida se le ha denominado como exhibicionismo. Si, además, hay que pagar por verlo, se llama prostitución.
Demósle a cada cosa su nombre y no nos confundiremos.
Como integrante de una de esas "parejas morbosas" que subimos nuestros vídeos porno a la web solo puedo decir que se trata de aire fresco y que nos lo pasamos genial grabando y poniéndolo después a disposición de todo el que quiera verlo y disfrutar:
http://tardegloriosa.blogspot.com/
SIN CANON je je je
Si esta noticia la lee la SGAE, SON CAPACES DE PROPONER UN CANON POR EL USO DE PRESERVATIVOS.
Lunes, 9 de noviembre
Juan Luis Recio
Jorge Gómez Alcalá
José António
Pedro Antonio Martín
Ricardo J. Nieto
Nicolás Ruiz Humanes
Juan Antonio Reig
Salud
Silvia Cañella
Enrique Romero Aguilar