El Código XY

Destierre la idea de que un coito duradero supone un orgasmo femenino seguro

04.09.07 | 08:00. Archivado en De actualidad
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Ambas formas de hacer el amor son buenas. Sólo que cada una de ellas tienen sus pros y sus contras, y, lo más importante de todo, su momento. Hay que desterrar no pocas leyendas que se encuentran en la base de las decisiones que suelen tomarse al respecto. Prolongar más tiempo el coito no garantiza que el orgasmo se produzca si no ha llegado antes, sobre todo en la posición con la que suele practicarse con mayor frecuencia: la del misionero.

La simple incursión del pene en la vagina no estimula nada al clítoris que es el verdadero gatillo para que las señoras alcancen sus orgasmos. Por eso, prolongar el coito más tiempo, o hacerlo más lentamente, no añade nada para obtener el orgasmo femenino, sólo produce irritaciones en la vagina.

Estimulación del clítoris

Tampoco hacerlo muy deprisa o muy lento garantiza nada, si el clítoris no es adecuadamente estimulado (y en la postura del misionero, la mayor parte de las veces no lo es).
La lentitud añade sensaciones eróticas nada desdeñables en la vagina, que no hay por qué desdeñar.

Más preliminares no consiguen mucho

En ocasiones, entendemos por lentitud o rapidez la existencia de muchos o pocos "preliminares" (esos juegos previos que son realmente lo que debería entenderse por "hacer el amor"). Existe la leyenda de que la presencia de muchos y variados preliminares favorecen el orgasmo femenino.

No es cierto. Sí es verdad que incrementan el placer erótico, el goce sensual, la excitación sexual (que no es poco)..., pero nada más en lo que se refiere al orgasmo.

No lo garantizan ni mucho menos. Cuando se investigó a un grupo de mujeres que no tenían orgasmos en sus coitos y se las comparó con otro grupo que sí los tenía se encontró con que no existía ninguna diferencia ni en la cantidad ni en la duración de sus respectivos preliminares. Luego éstos tienen poco que ver con los orgasmos y, por tanto, carecen de relevancia para obtenerlos.

Hay que olvidar las leyendas
La elección de practicar el sexo de un modo rápido o lento no debe basarse, pues, en tales ideas, porque son falsas, sino en las circunstancias del momento y en el deseo concertado de hacerlo de una manera u otra.

Una larga ausencia puede llamar a tener una relación sexual rápida, muy deseada, y resultar tan estimulante como si apetece hacer lo contrario. Sólo los amantes saben elegir el momento.

Lo que importa es tener en cuenta al clítoris y saber que el pene en la vagina no lo anima mucho. Hay que elegir las posturas que mejoran su estimulación y cuando eso no es posible o deseable, utilizar las manos como ayuda.

Ya se sabe: hay ocasiones en las que el deseo es de tal calibre que basta mirarse para que salten chispas donde deben saltar. Pero no es la tónica general y no conviene forzar las cosas. Otras veces, la fugacidad del potencial encuentro aconsejan hacerlo con rapidez. Vale. Hacedlo así si os apetece. Pero, chicos, recordad dónde tienen su clítoris las mujeres y cómo hay que estimularlo. El pene, por sí sólo, no consigue muchas cosas.


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