Don Blas de Lezo y el independentismo vasco
20.10.08 @ 11:00:00. Archivado en Luis Yanguas
Leo con indignación la negativa dada hace un par de meses por el Ayuntamiento de Pasajes (Guipúzcoa, España), a una agrupación naval que pretendía homenajear al Almirante español don Blas de Lezo en dicha localidad vasca por ser este el lugar de España en el que nació. Las hordas nacionalistas de Acción Nacionalista Vasca (ANV), a menudo malintencionadas y siempre enrevesadas, sacaron de nuevo a relucir su manifiesta animadversión ante todo aquello que signifique honrar a España o a algún vasco insigne que haya aportado mayor gloria a nuestra sociedad, a nuestra trayectoria común o a nuestras Armas. A nuestra historia, vamos.
Tras el primer e inevitable golpetazo de repulsa que me ha sacudido tras enterarme de la noticia protagonizada por el partido recién ilegalizado, y habiendo ya superado el primer lance de ira contenida, la única sensación que me queda es de gran pena y de mayor tristeza hacia este pobre Ayuntamiento públicamente independentista, que sigue viviendo obstinado en empobrecer cada día más las aspiraciones y las capacidades globales que podría disfrutar este precioso, histórico y honorabilísimo Pueblo tan vasco como español que se alza imponente entre los montes Ulía y Jaizkibel, y que dicho sea de paso es uno de los municipios más ricos de toda Guipúzcoa gracias a su actividad comercial portuaria.
Y es que, señoras y señores, parece mentira que hasta hace dos días tuviéramos que soportar cómo el “partido de las Nekanes” usaba literalmente el poder que dan los Ayuntamientos para destrozar, cambiar y tergiversar la historia de una Comunidad Autónoma. Demasiado tiempo ha pasado hasta que por fin el Supremo ha accedido a ilegalizar a este grupo político tan falaz y tan cuentista, que hacía tanto daño a los vascos y a la sociedad española en su conjunto.
Don Blas de Lezo, Almirante español y uno de los mejores estrategas de la historia de la Armada Española, fue un héroe y un marino inmenso nacido en Pasajes, que con su brillantez y su vida de sacrificio y de lucha, consiguió prolongar el dominio del Imperio Español americano durante muchas décadas a inicios del siglo XVIII . Su mayor pecado, a ojos del independentismo actual del País Vasco, fue entregar su vida al servicio de España y ganar mil batallas en nombre del Rey. Don Blas de Lezo perdió una pierna en Vélez-Málaga, un ojo en el Sitio de Barcelona y más tarde quedó manco en la misma plaza por las heridas provocadas por una bala de cañón. A los 25 años, don Blas ya era tuerto, manco y cojo, pero sin embargo, ya siendo General y destinado en la defensa de Cartagena de Indias, venció en un histórico enfrentamiento al almirante Inglés Edward Vernon, que pretendía tomar la citada ciudad colombiana para de esa forma hacerse con la “llave del Imperio” y humillar definitivamente a un Imperio español ya en decadencia. En dicha batalla, un prepotente Vernon partía con 180 navíos y 25.000 hombres, la mayor flota naval jamás vista tras el desembarco de Normandía, mientras que Lezo únicamente disponía de 6 navíos y 2.800 soldados, arqueros indígenas incluidos. A pesar de todo, Lezo salió victorioso ganando para España una batalla histórica e irrepetible. Jamás se ha visto otro marino igual, aunque lamentablemente la historia no le haya hecho suficiente justicia y hoy no se le recuerde como merece. Una pena por España y una alegría para las “Nekanes”.
Mi admiradísimo Sir Winston Churchill dejó dicho que “la democracia es el menos malo de los sistemas políticos” (no el perfecto), y ahora que veo que por enésima vez se ha logrado imponer la voz del independentismo irracional y la voluntad de tantos es capaz de verse doblegada por la de tan pocos, no me faltan ganas de ir de nuevo a visitarle a la iglesia de Saint Martin, Blandon, para ponerle flores a la tumba de tan prodigioso político, escritor, historiador y premio Nóbel. ¡Qué razón tenía!.
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