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LISBOA, EL ENCANTO DE LA TRISTEZA

Permalink 19.11.07 @ 13:00:34. Archivado en Sobre el autor

En su momento de máximo esplendor, allá por el siglo XV, Lisboa era uno de los puertos más importantes de todo el mundo, el centro comercial de un pais que era dueño y señor de todos los mares. El gran navegante Vasco de Gama abrió paso hasta la India y fueron sus especias las que enriquecieron al imperio permitiendo construir maravillosos palacios para su propia gloria. Lisboa, con sus magníficos monumentos de época colonial sumidos en un lento pero imparable abandono, es una capital humilde y sin grandes pretensiones, una tímida invitada a esa feria que es Europa.

Pero es precisamente este espíritu decadente lo que confiere a la ciudad su encanto y atractivo. El devastador terremoto de 1744 arrasó la urbe por completo y la privó del esplendor arquitectónico de los siglos precedentes. Las únicas joyas que quedaron en pie fueron el bullicioso Barrio Alto y el recogido barrio árabe de Alfama, situados en lo alto de las dos colinas que flanquean Lisboa.

Una cosa que me produce mucha curiosidad en esta ciudad son las estrechas calles adornadas de balcones y arcadas con flores, las hermosas escaleras y patios señoriales, las columnas y fachadas pintadas en llamativos tonos para resaltar, aun más si cabe, el propio azulejo.

La belleza de estas calles reside en ese espíritu de decadencia que parece dominarlo todo. El paso del tiempo ha dejado sus huellas en las piedras y los estucados, y el aire cargado de salitre ha acabado por agrietar los azulejos. Y es que en las silenciosas horas del mediodía uno cree encontrarse en Pompeya.

Unos tranvías renqueantes, salidos de una caja de trenes de juguete, se esfuerzan por salvar las pendientes y los recodos tan característicos de esta ciudad. Reminiscencia del lejano Oeste más que transporte urbano moderno, parecen estar totalmente fuera de control, como el furgón de cola de un convoy desbocado. De noche, el eco de su paso por las estrechas calles y el reflejo de sus luces sobre las paredes es lo más parecido a la imagen de un tren fantasma.

Legados de una extravagante vanidad, la Expo 98 dejó un enorme oceanario y un modernizado metro, con utópicas estaciones que culminan en ese saltamontes gigante de hormigón y aluminio que es la estación principal y que, adivinen quien lo ha diseñado, nuestro bien conocido Calatrava.

Sobre las aguas del Tajo, el puente de la Revolución une el norte de Lisboa con el barrio más humilde de Cacilhas, situado en la orilla sur. Los protagonistas son el olor a sardinas fritas y las redes de pesca desgastadas y raídas. Más allá de su aspecto decadente, retrata uno de los centros portuarios más importantes de Europa. Desde el amanecer hasta la puesta de sol no dejan entrar ni salir ningún carguero que no adecue su velocidad al son de las campanas. A la puesta de sol, los rudos pescadores de manos curtidas por el agua y el frío entonan un fado, el himno nacional de las clases humildes. recuerdan viejos sueños de amor y pérdida de seres queridos sabiendo que, cualquier deseo, cualquier voluntad, está condenada al fracaso por la misma condición mortal del ser humano.

BUDAPEST, LA CIUDAD APASIONADA

Permalink 17.10.07 @ 12:44:18. Archivado en Sobre el autor

A ambas orillas del Danubio medio, Budapest representa una historia violenta de dos ciudades distintas. Unidas por un collar de puentes espectaculares, en el margen occidental se halla Buda, dominada por la verde y escarpada montaña del castillo de Vorhagy. En el margen oriental, más llano, se encuentra la ciudad de Pest, con los edificios del parlamento parecidos a Westminster. Buda refleja la herencia húngara de Budapest, mientras que Pest recuerda los tiempos imperiales en que la ciudad era la sede de aspecto oriental del imperio austro húngaro. Esta alianza llegó a a su fin en 1914, si bien recientemente salvó a Budapest del yugo comunista, en el verano de 1989, cuando Austria abrió las fronteras a sus viejas amigas y desapareció el Telón de Acero.

Buda se fundó en el siglo V y recibió el nombre del hermano de Atila el Huno. Los magiares, al mando de Apad, llegaron en el año 896, una fecha que se considera la de la fundación de la nación húngara y que trajo consigo una lengua extraña relacionada con el finés y considerada una “estepa” lingüística por lo monótona que resulta.

Pest (termino eslavo), por su parte, fue ocupada por alemanes, que llamaron a su hogar Ofen (“horno” en referencia a la abundancia de hornos de cal de la ciudad). La llegada de los mongoles, con su característica violencia, representó un alto en el período de desarrollo. En 1526, el reino magiar fue derrotado por los turcos y Budapest se convirtió en el puesto avanzado más occidental del Imperio otomano, un legado al que pertenecen los populares baños de la colina Gellert.

Después de la revolución de 1848, el kaiser de la monarquía dual (bautizado como KyK) intentó reimponer la autoridad austríaca con una nueva arquitectura imperial. La ciudadela de Buda estaba fortificada según los cánones Habsburgo, y Pest contaba con el Gran Bulevar, una plaza dedicada a los héroes y avenidas flanqueadas por árboles al modo parisino. Las dos ciudades se unieron por primera vez en 1873 mediante la robusta elegancia del puente de las Cadenas.

Las iglesias, los bastiones, las plazas y las fortificaciones de Buda parecen antiguas, pero, en realidad, se reconstruyeron después del devastador asedio nazi de 1944. Este fue el comienzo de los años más oscuros de Budapest, cuando la ciudad se encontró “bajo el culo de una rana en una mina de carbón”, como dirían los húngaros. El partido comunista instalo en el poder a Matyas Rakosi, y el país se convirtió en el “pequeño Stalin· mientras continuaban las persecuciones nazis. En 1956, los tanques soviéticos salieron a la calle para sofocar la revolución desatada por las políticas liberales del sucesor de Rakosi, Imre Nagy.

Budapest siempre conservó una forma de socialismo goulash más abierto que le hizo ganarse las simpatías de Occidente. Fue la ciudad más animada y escandalosa del bloque del Este (la potenciación de la prostitución le dio una fama sórdida, así como el apelativo de “la Bangkok de Europa”). Con esta colorida exuberancia, grandes músicos y la herencia imperial de su arquitectura y sus famosos jinetes húsares, Budapest desprende un aire de sofísticación fin de siecle. A diferencia de la delicada Praga o de la oprimida Bratislava, Budapest es la capital apasionada de Europa Central.

Y tan apasionada es que entre sus oriundos más famosos destaca Zsa Zsa Gabor (apasionada por el cine), George Soros (apasionado por el dinero) y Ilona Staller, alias Cicciolina (Apasionada por... por...).

“Budapest es la ciudad más encantadora del Danubio. Tiene un modo muy astuto de ser su propio escenario, como Viena, pero también posee una sustancia robusta y una vitalidad que desconoce su rival austríaca”.

OSLO, LA FUERZA DE LA NATURALEZA EN SU ESTADO MÁS PURO

Permalink 17.09.07 @ 18:49:13. Archivado en Sobre el autor

La imagen de Munch de una figura solitaria de espaldas a una puesta de sol turbulenta, con la boca completamente abierta y las manos a ambos lados de unas abultadas sienes, constituye una de las pinturas más conocidas del mundo. Sin embargo, el Oslo de hoy seria irreconocible para el artista al que inspiró tanta angustia. El grito (ya recuperada tras su robo en 1994) podría simbolizar la alienación y el aislamiento de la vida moderna, aunque para Munich representaba una reacción contra un Oslo decimonónico, superpoblado y plagado de una miseria dickensiana de alcantarillas abiertas y tuberculosis. Según los rumores, el pintor estuvo bebiendo antes de tener su visión apocalíptica. Yo dudo de que sólo fuera el beber el que le provocó esta genial pintura.

En la actualidad, Oslo es un modelo de limpieza, prosperidad y eficacia, tan limpio como el sonido del piano de Keith Jarret en una de sus sesiones grabadas en la ciudad. Las personas que se aburren con facilidad y que gustan de las ciudades estimulantes y dinámicas, pueden acabar entendiendo lo que vió Munch.

Lo cierto es que los noruegos son naturistas por naturaleza, y no constructores de ciudades: son grandes amantes de la naturaleza y del nudismo. Oslo está rodeada de bosques, lagos y montañas que atraen de forma constante e irresistible a sus ciudadanos. En los largos días de verano, la ciudad prácticamente se vacía, y como actividades preferidas se dan unos paseos y se charla sin ropa. Durante el largo y oscuro invierno, los habitantes de Oslo disfrutan de las íntimas y despreocupadas tardes en las que se bebe, se esquía y se práctica algo tan típico en la zona como los saltos de esquí. Allí se ensalza la figura del trampolín de Holmenkollen, construido para los Juegos Olímpicos de 1952, y que es uno de los monumentos más extraños del horizonte de Oslo. El propio fiordo de Oslo está lleno de islas a las que los hombres de negocios se retiran durante el fin de semana o en las que se celebran reuniones tras las cuales puede sellar la firma de un contrato con un rápido baño en cueros.

Hasta que Noruega consiguió la independencia, Oslo fue una pequeña ciudad provinciana llamada Cristiana que se encontraba situado en los límites del imperio escandinavo y estaba dominada por Estocolmo. Aunque esta última domine el diseño de interiores más vanguardista, Oslo, la más pequeña de las capitales de Escandinavia, es hoy también la ciudad más activa.

A pesar de las actitudes un tanto calvinistas de los habitantes de Oslo hacia la venta y el elevado precio del alcohol (cosa que pudimos comprobar en nuestro viaje), poseen una mentalidad vikinga, amante de la diversión, de Thors robustos y Hildegaards rubias. En la puerta de Kart Johan, la calle más famosa de Oslo cuyo nombre procede del rey del siglo XVIII y que fue lugar de encuentro de una comunidad artística que incluía a Munch, Visen, Grieg y compañía, hay bares y locales nocturnos llenos de vida (aunque sirven cerveza sin alcohol). El recuerdo de las excelentes credenciales de navegación de los noruegos está al alcance de la mano en un puñado de museos que acogen el Kon-Tiki, el Fram (el barco polar de Scansen) y ejemplos de las embarcaciones que dominaron y aterrorizaron los mares y, según algunos, que descubrieron América. Resulta extraño imaginar a esta raza de rudos guerreros de barbas rojas convertidos, tras unos cuantos siglos, en una nación discreta, sinónimo de pacifismo escandinavo. En el interior de la funcionalidad democrática del Radhus (ayuntamiento) se entrega cada año el premio nobel de la paz. Y si queremos finalizar el viaje en un precioso lugar no debemos perdernos sus monumentales fiordos. Puedes relajarte en un paseo en barco por esas montañas que miran con la altivez de saberse mayores que tu y con la contemplación de la naturaleza en estado puro.

En definitiva, un país cuyo bien más preciado es la naturaleza y al que, cuando nuestro stress este llegando a cotas máximas, podemos visitar para obtener de el toda su hermosura y paz.

ARIEGE NO QUIERE LAS MISAS DE PARIS.

Permalink 23.08.07 @ 19:39:55. Archivado en Sobre el autor

Situado entre Toulose y Andorra, el departamento del Ariège es, sin ningún lugar a dudas, una de las regiones menos conocidas del país vecino. Y ese detalle es el que le da todo su encanto. Uno descubre que la mejor forma de viajar por los países es utilizando los cinco sentidos. La vista es la que principalmente se lleva la mejor parte; con el olfato y el tacto despertamos sensaciones casi ocultas; los sonidos son parte de la banda sonora de nuestro viaje y, finalmente, con el gusto obtenemos un mundo de sabores nuevos. En esta región, debemos ponerlos todos en activo ya que si no lo hacemos, corremos el riesgo de perdernos un festival de emociones que son indescriptibles.

L´Ariege es una de esas regiones casi ocultas para la gente ya que siempre se relaciona el turismo de Francia con París. Es por ello que esta región nunca ha olvidado su historia. Podemos comenzar nuestro viaje en las cuevas de Niaux donde, en un divertido paseo, observaremos como vivían los hombres prehistóricos en sus cuevas. En el recorrido se puede aprender en diversos talleres como se hacia fuego, como se cazaba, o incluso, podemos coger unos pinceles para pintar en las paredes de una cueva improvisada. El paseo es, a la vez que didáctico, muy interesante. La excursión acaba en un museo donde se muestran objetos de la vida cotidiana de nuestros antepasados.

Si avanzamos un poco más en la historia podemos visitar el castillo de Foix. Este castillo sirvió de guarnición y de prisión hasta el 1864. Hay una cosa muy curiosa que debemos observar y es que dentro de sus paredes hay inscripciones de los presos en las rocas. Allí veremos mensajes esculpidos en muchas horas de tedio. Podemos ver algún escrito como "Jean Pierre 1740 soy inocente", o "aquí habitó un prisionero de Roger". Los siglos IX y X fueron un período salvaje en el que las invasiones normanda, árabe, germánica y hungara destruirán el arte carolingio y la organización del imperio de Carlomagno.

Y continuando en la edad media podemos hablar de los Cátaros, ese movimiento religioso tan misterioso y que tanta tinta vertida ha provocado. Los cátaros, también gritados "Los Hombres Buenos" arraigaron en Occidente, y de modo particular en las tierra de Occitania, al sur de Francia.La amenaza que representaban contra la Iglesia Católica de aquellas fechas, fue una excusa para tratarlos como herejes y rebeldes sociales, i de esta forma juntarse por intereses la Iglesia y el Estado y exterminarlos.
Cuando los enigmas son quemados en las hogueras de la Inquisición, siempre quedan "cenizas" que pueden prender y dar forma a una apasionada historia de unos hombres, justos, buenos, piadosos, trabajadores y honestos, que en un momento dado de la historia, dieran muestras de ser heroicos valientes.
Todo lo que predicaban en el acto lo llevaban a la practica, no amparándose nunca en el razonamiento hipócrita de " haz el que yo te digo, pero no el que yo hago" tan común en muchos sacerdotes.
Otra de sus virtudes era que a diferencia de los clérigos, trabajaban y no vivían de la caridad. Aceptaban donaciones pero inmediatamente eran utilizadas en servicios a la comunidad, reparando las casas de los pobres, los almiares, construyendo pozos artesianos, etc. todo eso contribuye a la terrible persecución que fueron objeto y a su posterior aniquilación.
Esta cruzada fue una gran ocasión que se le brindó a la monarquía francesa del Norte para ocupar las tierras del Sur, más rico y civilizado. Esta violencia contra los cátaros continuó años más tarde con los procedimientos empleados por la Inquisición y las posteriores hogueras colectivas ordenadas por los distintos brazos temporales de la Iglesia de Roma, para acabar con "gente indeseable y molesta".
Hay que comentar que hay una ruta de los cátaros que se desarrolla en los pueblos donde iban pasando. Como los pirineos no eran demasiado altos y ellos caminaban la increíble cantidad de 80 km al día, fueron hacia el norte de la actual Cataluña. Más curioso aún es que no comían nunca carne y que no mantenían relaciones sexuales, por lo que ellos podían "convencer" pero no de padres a hijos.
La tradición ocultista asegura que la noche antes de que cayera Montsegur, castillo que podemos visitar en esta región, se descolgaron cuatro hombres de la fortaleza para poner fuera de peligro El Tesoro Cátaro. ¿Qué era, en realidad este " tesoro"? Nadie, por supuesto, lo sabe. La mayoría de los comentaristas imaginó que lo que se puso fuera de peligro era la " Sangre Real" de Jesús. No es coincidencia que el mito del Grial se incorporara a la naciente literatura europea a partir del exterminio cátaro.
Nuestra visita a Ariege no puede dejar de lado nuestro gusto. La gastronomía francesa es reconocida mundialmente y los diferentes restaurantes son una muestra de ello. Un solo matiz quiero comentar. Los cocineros se toman con mucha responsabilidad el ofrecer una carta cocinada con los productos de la tierra y han creado una especie de Club de los Sabores donde dan premios a las mejores recetas.
En Ariege, nuestros sentidos se abrirán para que entren nuevas sensaciones, tan frescas como la naturaleza que envuelve esta preciosa región.

ARIEGE NO QUIERE LAS MISAS DE PARIS. VIVAN LOS CA

Permalink 23.08.07 @ 19:39:19. Archivado en Sobre el autor

Situado entre Toulose y Andorra, el departamento del Ariège es, sin ningún lugar a dudas, una de las regiones menos conocidas del país vecino. Y ese detalle es el que le da todo su encanto. Uno descubre que la mejor forma de viajar por los países es utilizando los cinco sentidos. La vista es la que principalmente se lleva la mejor parte; con el olfato y el tacto despertamos sensaciones casi ocultas; los sonidos son parte de la banda sonora de nuestro viaje y, finalmente, con el gusto obtenemos un mundo de sabores nuevos. En esta región, debemos ponerlos todos en activo ya que si no lo hacemos, corremos el riesgo de perdernos un festival de emociones que son indescriptibles.

L´Ariege es una de esas regiones casi ocultas para la gente ya que siempre se relaciona el turismo de Francia con París. Es por ello que esta región nunca ha olvidado su historia. Podemos comenzar nuestro viaje en las cuevas de Niaux donde, en un divertido paseo, observaremos como vivían los hombres prehistóricos en sus cuevas. En el recorrido se puede aprender en diversos talleres como se hacia fuego, como se cazaba, o incluso, podemos coger unos pinceles para pintar en las paredes de una cueva improvisada. El paseo es, a la vez que didáctico, muy interesante. La excursión acaba en un museo donde se muestran objetos de la vida cotidiana de nuestros antepasados.

Si avanzamos un poco más en la historia podemos visitar el castillo de Foix. Este castillo sirvió de guarnición y de prisión hasta el 1864. Hay una cosa muy curiosa que debemos observar y es que dentro de sus paredes hay inscripciones de los presos en las rocas. Allí veremos mensajes esculpidos en muchas horas de tedio. Podemos ver algún escrito como "Jean Pierre 1740 soy inocente", o "aquí habitó un prisionero de Roger". Los siglos IX y X fueron un período salvaje en el que las invasiones normanda, árabe, germánica y hungara destruirán el arte carolingio y la organización del imperio de Carlomagno.

Y continuando en la edad media podemos hablar de los Cátaros, ese movimiento religioso tan misterioso y que tanta tinta vertida ha provocado. Los cátaros, también gritados "Los Hombres Buenos" arraigaron en Occidente, y de modo particular en las tierra de Occitania, al sur de Francia.La amenaza que representaban contra la Iglesia Católica de aquellas fechas, fue una excusa para tratarlos como herejes y rebeldes sociales, i de esta forma juntarse por intereses la Iglesia y el Estado y exterminarlos.
Cuando los enigmas son quemados en las hogueras de la Inquisición, siempre quedan "cenizas" que pueden prender y dar forma a una apasionada historia de unos hombres, justos, buenos, piadosos, trabajadores y honestos, que en un momento dado de la historia, dieran muestras de ser heroicos valientes.
Todo lo que predicaban en el acto lo llevaban a la practica, no amparándose nunca en el razonamiento hipócrita de " haz el que yo te digo, pero no el que yo hago" tan común en muchos sacerdotes.
Otra de sus virtudes era que a diferencia de los clérigos, trabajaban y no vivían de la caridad. Aceptaban donaciones pero inmediatamente eran utilizadas en servicios a la comunidad, reparando las casas de los pobres, los almiares, construyendo pozos artesianos, etc. todo eso contribuye a la terrible persecución que fueron objeto y a su posterior aniquilación.
Esta cruzada fue una gran ocasión que se le brindó a la monarquía francesa del Norte para ocupar las tierras del Sur, más rico y civilizado. Esta violencia contra los cátaros continuó años más tarde con los procedimientos empleados por la Inquisición y las posteriores hogueras colectivas ordenadas por los distintos brazos temporales de la Iglesia de Roma, para acabar con "gente indeseable y molesta".
Hay que comentar que hay una ruta de los cátaros que se desarrolla en los pueblos donde iban pasando. Como los pirineos no eran demasiado altos y ellos caminaban la increíble cantidad de 80 km al día, fueron hacia el norte de la actual Cataluña. Más curioso aún es que no comían nunca carne y que no mantenían relaciones sexuales, por lo que ellos podían "convencer" pero no de padres a hijos.
La tradición ocultista asegura que la noche antes de que cayera Montsegur, castillo que podemos visitar en esta región, se descolgaron cuatro hombres de la fortaleza para poner fuera de peligro El Tesoro Cátaro. ¿Qué era, en realidad este " tesoro"? Nadie, por supuesto, lo sabe. La mayoría de los comentaristas imaginó que lo que se puso fuera de peligro era la " Sangre Real" de Jesús. No es coincidencia que el mito del Grial se incorporara a la naciente literatura europea a partir del exterminio cátaro.
Nuestra visita a Ariege no puede dejar de lado nuestro gusto. La gastronomía francesa es reconocida mundialmente y los diferentes restaurantes son una muestra de ello. Un solo matiz quiero comentar. Los cocineros se toman con mucha responsabilidad el ofrecer una carta cocinada con los productos de la tierra y han creado una especie de Club de los Sabores donde dan premios a las mejores recetas.
En Ariege, nuestros sentidos se abrirán para que entren nuevas sensaciones, tan frescas como la naturaleza que envuelve esta preciosa región.

PARIS, SIEMPRE NOS QUEDARÁ PAGUI

Permalink 31.07.07 @ 09:18:05. Archivado en Sobre el autor

No hay nada más sensual y delicioso que oir de los labios de una guapa y elegantísima artista pronunciar el nombre de esta ciudad en su idioma original. Imaginenlo por un momento, por favor.

La gran belleza de Paris reside en que sigue siendo cien por cien parisina. Tras encogerse de hombros con un desdeñoso moue y un distante “bof!”, la ciudad ha aceptado, pero sobre todo ha ignorado, la llegada de otras culturas. Cuando abrió el primer McDonald´s , se tuvieron que cambiar los nombres de las hamburguesas (recuerde el rap “Royale con queso” de John Travolta en Pulp Fiction): incluso la más universal de las marcas tiene que acatar la disciplina parisina.

Paris resulta imperecederamente homogénea. El decimonónico trazado de calles del barón (modelo de numerosos diseños urbanos posteriores), al que dan solidez las Campos Eliseos, permanece casi intacto a pesar de los esfuerzos de los revolucionarios, los ocupadores, los liberadores y los hechos de 1968. Los edificios de pisos de tres y cuatro plantas, con el tejado abuhardillado, son el papel secante arquitectónico de la ciudad,capaz de absorber con la misma facilidad la Place des Vosges, del ancien regime, el centro Pompidou o la Pirámide de vidrio del Louvre diseñada por I.M. Pei. Mientras, sus hitos más conocidos llevan en pie al menos un siglo (la representativa torre eiffel y el blanquísimo Sacré- Coeur) o casi ocho (Notre-Dame).

El centro de la ciudad (la aglomeración más allá de la periferia es tan infinita como en la mayoría de las ciudades) es compacto y fácil de recorrer a pie. Los surrealistas daban mucho valos a la acción de caminar como el mejor modo de encontrar ·l´impromptu·, y no hay mejor manera de explorar París que tomando el metro hata una de esas estaciones tan sugerentes con nombres tan sugerentes y prometedores como Jasmin, Glacière o Pirámides, y pasear sin la ayuda de ningún mapa por la espiral de arrondissements y quartiers. En Montmartre o el Marais, en St Honoré o la Ile St. Louis, puede dejarse llevar por su olfato (en realidad, por todos sus órganos vitales):

Aspirar el aroma que sale de un pequeño bistro en la Rue St-Denis, donde puede tomar un croque monsieur o probar foie gras en Fauchon, ver un diminuto museo-taller (el Zadkine, por ejemplo) escondido en un callejón, o dar con las esculturas del jardín de las Tullerías, lejos del bullicio que rodeo, al Pensador de Rodin, a la Mona Lisa o a las Bailarinas de Dégas.

A ser posible ese paseo debe ser à deux, es decir, en pareja. No hace falta que Cole Porter diga que París es para los amantes o que Robert Doisneau lo muestre con su fotografía del famoso beso. París es romántica desde hace siglos, desde Abelardo y Eloíso hasta Jean-Paul Sastre y Simona de Beauvoir, que cenaban y conversaban en la Coupole, o Serge Gainsbourg y Jane Birkin en un tono más sensual. París es una ciudad atractiva, y todavía más de noche. Como Terence Conran, gran francófilo, ha observado, ninguna ciudad ilumina mejor sus monumentos que París.

Algunos parisinos creen que en su ciudad hay demasiados turistas, aunque es posible que ésta haya perdido terreno durante la década de 1990 a favor de nuevos centros de estilo como Estocolmo, Seattle o Berlín, pero sólo es un problema pasajero para una metrópolis con tanta fuerza cultural e intelectual. París posee muchas personalidades (el taller de Picasso, la ciudad gastronómica de A.J. Liebling, la sede de los juegos eróticos de Henry Millar) y una rica mezcla multicultural. La mitad de la población actual no ha nacido en la ciudad, prueba de que “Paris es un aire, un aroma y una actitud mental”, como afirma James Cameron.

Y acabaré este articulo citando a algunos personajes famosos que han llevado a “su Pagui” en la sangre como son Brigitte Bardott, Baudelaire, Simona Beauvoir, Henri Cartier Bresson, Moliere, Polanski.

Raulet Artillero

COPENHAGUE, LA NÓRDICA MÁS EUROPEA

Permalink 18.07.07 @ 19:22:55. Archivado en Sobre el autor

COPENHAGUE

Dentro de sus limites relativamente pequeños, Copenhague destila varias personalidades aparentemente contradictorias: como urbe marina sometida a los elementos, soldadito de ciudad de juguete y, más recientemente, como elegante centro de diseño. Todas coexisten en la modesta capital danesa, donde parece que todo el mundo se conoce.

En ocasiones, Copenhague parece una versión más salada de Ámsterdam, pero aunque ofrece paseos por canales junto a multitud de agujas y un dosel de tejados de color bronce, la vida portuaria de esta ciudad es mucho más importante: cruceros enormes se alinean a un tiro de ancla de Nyhavn, la animada zona de muelles, donde se venden mascarones de proa antiguos. El arenque, presentado de diversas maneras, está disponible, aunque muchos habitantes de la ciudad lo toman sólo en Navidad.

El lado más sentimental de Copenhague surge cada noche en los jardines del Tivoli, creación de un personaje de la sociedad danesa del siglo XIX que se inspiró en los jardines de Londres y Paris. Por la noche, cientos de luces suaves crean un luminoso país de hadas, mientras unos niños vestidos con uniformes de soldado representan un cambio de guardia.

Al fin y al cabo, éste es el país de Lego y de Hans Christian Andersen; la estatua de la sirenita del cuento, uno de los iconos urbanos más conocidos del mundo, es una figura pequeña, nostálgica, para algunos, decepcionante insignificante que se encuentra a unos metros de la orilla, en las aguas del puerto. A lo largo de los años, su cuerpo ha sido decapitado, desmembrado y cortado.

Esta cursi visión del “maravilloso Copenhague” es posible que provoque en los diseñadores de la ciudad de una ironía posmoderna. El orfebre Georg Jensen y el polifacético creador ARNE Jacobsen, que superviso el diseño del hotel SAS, desde la fachada hasta las tazas de café, abrió el camino a un grupo de diseñadores conocidos por combinar el frío funcionalismo con la belleza. Copenhague posee un rico legado en arte. La familia cervecera Carsberg fue una gran coleccionista: su Ny Carsberg Glypotek está llena de estatuas etruscas y piezas romanas. Al sur de la ciudad, la galería Arken de arte contemporáneo se abre paso al otro lado de los pantanos; al norte, la vista marítima desde el museo Lousiana resulta tan seductora como su arte moderno. Peter Hoeg y Lars von Traer, directores de cine, plantean retos a las normas existentes, la misma actitud que llevó a músicos de jazz norteamericanos (y en especial, al saxofonista Dexter Gordon) al Montmartre Club de la ciudad en las décadas de 1950 y 1960.
Después de la inauguración de un puente-tunel descomunal, en julio de 2000, entre Copenhague y Malmö (Suecia), se ha creado una metrópoli combinada llamada Oresund, la mayor ciudad del Báltico y del norte de Europa. Sin embargo, cabe sospechar que los barrios típicos de Copenhague (El elegante Kongens Nytorv, el bullicioso Vesterbro, la alternativa y un tanto dejada ciudad libre de Christiania) sobrevivirán, y que la ciudad seguirá contando con un menú de ambientes tan extenso como las opciones de smorrebrod que se ofrecen en el famoso restaurante de Ida Davidsen.

“Otras ciudades erigen estatuas de generales y potentados. En Copenhague te dan una sirena. Me parece estupendo”

Raulet Artillero

MARRAKECH, UN OASIS DE FRAGANCIAS

Permalink 20.06.07 @ 18:49:56. Archivado en Sobre el autor

¿Existe en el mundo algún otro mercado tan sugerente como el de la plaza Djemma el-Fna, en Marrakech?

La verdad es que sin gente no tendría nada de especial, pues no cuenta con un monumento imponente ni ningún edificio de relevancia. De hecho, ni tan siquiera es una plaza propiamente dicha. En tiempos de los franceses era un aparcamiento y, en sus orígenes, albergó el cadalso de la ciudad, de ahí su nombre, que significa “la plaza de laos muertos”. En la actualidad, sin embargo, ha pasado a encarnar la vida misma y esa necesidad tan humana de relacionarse los unos con los otros bajo las más variopintas y maravillosas modalidades.
De día, la plaza se halla enmarcada por una serie interminable de carros con un sinfín de naranjas frescas listas para ser exprimidas. Dentro del perímetro, se expone todo tipo de productos y mercancías, desde teteras y tallas de madera hasta alfombras y artículos de marroquinería, además de las imprescindibles pastas dulces, los especiados tagines, ratatouilles y shashlik sobre un fondo de música y sonidos de todo tipo. De noche la plaza se transforma en una especie de circo felliniano donde tienen cabida desde prestidigitadores y malabaristas hasta boxeadores y encantadores de serpientes, todo ello con el humo y el aroma a especias de innumerables parrillas. También se puede escuchar el insistente tam tam de unos tambores, como si todo este caos formara parte de un meticuloso ritual de ejecución diaria.
Dentro, ya en las entrañas del zoco, se asiste a un festín idéntico para los sentidos, con una pesada mezcla de olores de fondo. Al pasar ante los innumerables puestos en los que se vende de todo entre polvorientos rayos de sol que, a duras penas, logran filtrarse por el techo, le asalta a uno el inconfundible aroma a canela entremezclado con el de sándalo y la madera de cedro, el del cuero y ese aroma nacional de Marruecos que es la menta. Con esas pirámides de azafrán y cilantro, y ese sinfín caótico de telas, lámparas y teteras que cuelgan del techo, el zoco de Marrakech es una auténtica cueva de Aladino.

Pero la ciudad tiene otras muchas cosas más aparte del mercado. Tanto las murallas, de un inconfundible color tierra rojizo, como las imponentes puertas de Bad Debbagh y Bad Aghmat, y la equilibrada mezquita de la Kutubia, todo un símbolo de la ciudad, han resistido el paso de los siglos en un perfecto estado de conservación, y ello a pesar de las atenciones de incontables pretendientes y saqueadores. Dentro de esas murallas no sólo hay una frenética actividad comercial, sino también un oasis de jardines como el de Majorelle, donde los protagonistas son los hibiscos, las buganvillas, las palmeras y los plátanos. Musa ahora de los perfumistas, todos estos jardines fueron antaño el refugio de intelectuales y estudiosos del Corán que hicieron de Marrakech el centro de la civilización marroquí, frente al conservadurismo de Fez.

Heredera de semejante tradición, Marrakech es, sin embargo, mucho más que una plaza y un paraíso de los aromas. Como la danza del velo, esconde tras de su mirada un misterio que constituye un autentico festín para los sentidos.

“No se puede vivir en Marrakech y no gustarte las fragancias. Aquí el perfume tiene un carácter místico, forma parte indisoluble de la vida misma” Serge Lutens. Perfumista.

RIO DE JANEIRO, LA EXPLOSIÓN DE LA SENSUALIDAD

Permalink 13.06.07 @ 20:38:45. Archivado en Sobre el autor

No es posible sentirse culpable en Río, una ciudad bendecida con tantos encantos naturales que toda ella se ha convertido en una fiesta del hedonismo. Rodeada de selva tropical, montañas de granito y playas, Río ha sabido sacar partido de tan variopinto entorno. Los cariocas, que es como se conoce popularmente a los lugareños, suelen buscar el fresco y la sombra de las montañas, o bien se vuelcan por entero en la arena, donde aprovechan para cerrar algún que otro trato y de paso ligar, o se consagran al culto del cuerpo, la religión no oficial de Río.
Hubo un tiempo en que Río de Janeiro fue la capital de Brasil (Sus más fieles partidarios sostienen que todavía hoy en día sigue siendo la capital espiritual del país). Incluso en un momento dado llegó a convertirse en la capital del mismísimo imperio portugués, cuando tras la invasión de Portugal a manos de las tropas napoleónicas Dom Joäo VI hubo de trasladar la corte a Río. Los portugueses arribaron a este espléndido puerto natural el 1 de enero de 1502, y creyeron que se trataba de la desembocadura de un río de grandes dimensiones, de ahí el nombre con el que bautizaron al lugar, Rio de Janeiro, el “río de enero”, antes de proseguir con su expedición. Al poco, los franceses intentaron hacerse con el control de la región con la intención de crear una especie de Francia antártica calvinista. No deja de ser curioso pensar que, en caso de que finalmente se hubieran hecho con el poder, las jóvenes de Ipanema habrían tenido que vestir sayo y cinturón de castidad….
El descubrimiento de oro en las tierras del interior y el privilegiado emplazamiento de Río como puerto más próximo a dichas minas hizo que el lugar disfrutara de dos largos siglos de gloria y esplendor. La ciudad fue abriéndose paso por entre las montañas en dirección sur hacia Copacabana y más allá, y entró en el siglo XX con la aspiración de ser el París de los trópicos. Durante las décadas de 1950 y 1960, cuando Sao Paulo se convirtió en el principal centro comercial del país, Río entró en una fase de cierta decadencia y hubo de contentarse con asumir la condición de capital de la diversión y la fiesta. La ciudad cuenta con el carnaval más importante y deslumbrante de todo el mundo, e incluso hay un estadio consagrado a tal efecto junto a la playa, donde los participantes despliegan todas sus galas y llevan a todo el mundo el sonido de la samba, la música de la comunidad negra más pobre que ha acabado convirtiéndose en el himno nacional de Brasil.
De una manera harto peculiar, Río ha integrado a los pobres que viven en ella en unas condiciones del todo deplorables desde el momento en que las favelas se hallan justo en el centro de la ciudad, desde donde curiosamente se consiguen algunas de las mejores vistas. De hecho se han convertido en una parte esencial del paisaje urbano, al que incluso se organizan visitas guiadas, además, claro está, de los dos grandes símbolos de la ciudad: la montaña de Pan de Azúcar y el Cristo en la cima del Corcovado, a cuyos pies late el paraíso de la samba.

LAS VEGAS, UN PARAISO EN MEDIO DEL DESIERTO

Permalink 05.06.07 @ 18:42:12. Archivado en Sobre el autor

La mejor forma de visitar esta ciudad es con la mente lo más abierta posible. No como Raul Duke en la película “Miedo y asco en las Vegas”. Como anticipo, llegar a la ciudad de noche y en avión no tiene desperdicio: Después de atravesar el inmenso desierto de Mojave, de repente surgen de la nada las luces de la montaña rusa más deslumbrante jamás concebida.

Una vez en tierra, la animación que se vive en las calles de la ciudad es frenética, aunque a la luz del día los casinos muestran un aspecto un tanto hortera y de mal gusto. Las Vegas es, literalmente una ciudad explosiva, y no solo por el próximo campo de pruebas nucleares que van a abrir muy cerca de allí. Además presenta el índice de crecimiento demográfico más elevado de todo el país, con apenas un escaso 6% de su población nacida en la propia ciudad. Hace setenta años, las Vegas era una modesta población de ocho mil habitantes surgida en torno a una estación de tren. El punto de inflexión fue la decisión del gobierno de la nación de represar las aguas del Hoover y construir una base aérea de las fuerzas armadas, con lo que surgió la necesidad de crear las correspondientes infraestructuras de ocio y diversión para todo el personal. Las autoridades del estado de Nevada legalizaron los casinos, y a finales de la década de 1940, los contrabandistas de licores y los gángsters irrumpieron en la ciudad de la mano de Bugsy Siegel, cuyo hotel Flamingo marcó toda una época de luces de neón y terciopelo afelpado. Las Vegas estaba lista para la fiesta y los Rat Pack no tardaron en llegar. Rat pack era el nombre con el que se conocía a cinco compañeros de andanzas allá por la década de 1950: Sinatra, Dean Martin, Joel Bishop escribieron varias páginas de la historia de las Vegas. A finales de la década de 1960, Howar Hughes había fijado su residencia en Desert Inn, y Elvis en el Hilton. Gente peligrosa en un entorno peligroso. Y ¿A que no sabéis quien fue la inventora de este nombre?. Pues la famosa e inocente niña del Mago de Oz quien al ver a los 5 con una borrachera importante les dijo: “Parecéis un maldito grupo de ratas”.

Los excesos de otros tiempos son ya cosa del pasado y ahora la ciudad centra sus esfuerzos en convertirse en un espacio de ocio familiar. Mientras, los casinos, que toman sus nombres de los primeros recintos temáticos (Circus Circus y Caesar´s Palace en la década de 1960) no dejan de crecer y el perfil surrealista del Venetian, el Paris o el New York han marcado definitivamente los horizontes de la ciudad. Tan sólo la mirada perdida de los inocentes turistas es la misma de siempre; el resto de Las Vegas que rememora las antiguas glorias es ya cosa del pasado, salvo algún que otro destello esporádico, como las luces de neón del Stardust.

Más allá del entretenimiento y el juego, también hay atisbos de cultura y algunos edificios notables como la Clark County Library, de estilo neoclásico. Pero sigue siendo el lugar del mundo donde casarse de inmediato es posible en las múltiples capillas de la ciudad, en algunos casos incluso sin ni siquiera salir del coche. Aquí es posible todo, incluso que esta ciudad es la única hermanada con Baden, de la archienemiga Cuba.

AMSTERDAM, UN OASIS DE LIBERTAD (SEGUNDA PARTE)

Permalink 22.05.07 @ 18:15:08. Archivado en Sobre el autor

Siguiendo con los encantos que Ámsterdam ofrece, diré que una de las cosas que más llama la atención son los coffee shops. La nebulosidad de la marihuana de culto que se fuma allí hace que el café sólo sea un complemento del verdadero motor de este negocio. Las risas parecen brotar naturales y los ojos se esconden tras los parpados. Todo es felicidad entre los apellidados “fumetas”. Una de las frases que me hizo mucha gracia cuando estuve fue la de un español que vivía allí y que me dijo “esto es vida, venden medicina sin receta, tío, y no hacen ni redadas”. También en algunas tiendas se vende el hongo mágico que no es el post de la bomba atómica, aunque la metáfora pueda servir. Por lo visto se trata de un alucinógeno que provoca muchas visiones y fantasías.
Ámsterdam ofrece, de este modo, las ideas preconcebidas, pero los que sólo hacen la consabida excursión en barca se pierden los rincones secretos a los que sólo se accede a pie (por ejemplo, en el distrito de Jordaan: un museo extravagante o un anticuario exquisito en el sótano de una casa del canal). En un grupo de casas, las plantas superiores se convierten en una capilla católica, muy adornada en 1663; durante esa década, en esas casas se celebró misa, mientras el severo calvinismo avanzaba sin freno.
Dos siglos más tarde, en el desván del 263 de Pinsengracht, Ana Frank y su familia se escondieron de los nazis; el famoso libro escrito por ella nos deja testimonio de la incruenta crueldad de los hombres y el miedo de las gentes que se escondían de una muerte segura. Hoy en día su casa se ha convertido en un museo para que sea recordada.
Aunque durante casi toda su historia (menos 1808-1810) haya sido la capital oficial de Holanda, nunca ha sido la sede de la justicia, el gobierno o el parlamento holandés, ya que todos estos órganos se encuentran en la ciudad de La Haya, que por tanto es la principal ciudad del país con respecto a política y justicia. Ámsterdam tampoco es la capital de la provincia de Holanda Septentrional, que siempre ha sido Haarlem. Una de las respuestas puede ser que los parlamentarios quieren huir a zonas no tan bulliciosas y nocturnas para poder tomar las mejores decisiones. La noche en esta ciudad es de impresión. Se puede ir al Panama, o el Club 11 que son algunos de los mejores “lounge clubs” de esta ciudad. Si se quiere salir, solo se tiene que poner rumbo con el tranvía hacia Leidseplein o la Rembrantplein.
La ciudad aun tiene más facetas de su carácter que mostrarnos y estas se producen a finales de abril, por el cumpleaños de la reina, cuando el centro se cierra y la ciudad rebosa del color nacional, el naranja (la familia real pertenece a la casa de Orange), durante dos noches de caos, pelucas del susodicho color, camisetas y cerveza también de color naranja. Al día siguiente, a primera hora no queda nada de la basura producida y recogida con celo casi calvinista.
Como dije al principio, otras ciudades se podrán apropiar del atributo de ser las más monumentales, pero ésta es la que mejor define el mito del espíritu, la más intemporal y la que más se ha acercado a la propia libertad del individuo.

AMSTERDAM, UN OASIS DE LIBERTAD

Permalink 16.05.07 @ 20:21:25. Archivado en Sobre el autor

Hay ciudades que se convierten en mito sin querer serlo. El mito de Ámsterdam es un mito del espíritu. Siempre que pensamos en Ámsterdam la mente nos nutre de palabras como libertad, tolerancia, sencillez, soltura, licencia, y, porque no, libertinaje. Ofrece una interesante mezcla de lo abierto y lo encubierto, de lo franco y lo clandestino. La ciudad ha logrado su justificada fama por la imagen que ha proyectado al exterior, ya sea a través de un Rembrant o los escaparates iluminados de rojo del barrio del mismo nombre. Sin embargo, no hay que quedarse nunca en la fachada que nos proyecta una ciudad, sino bucearla para descubrir esas pequeñas atracciones menos visibles, esos pedacitos de belleza o de historia que merecen toda nuestra atención.

Hay veces que incluso el tópico más tópico es agradable de conocer. Sus canales no la hacen nombrar la Venecia del norte ( mote apropiado por su amiga norteña Estocolmo), sin embargo, son elegantes y armoniosos; los cuatro anillos concéntricos de Grachtengordel forman paseos acuáticos flanqueados por delicados árboles a través de los cuales pasa una luz tamizada. Las casas tienen fachadas de escasos 3 metros y, aunque parezca un eufemismo, son muy verticales. Tan empinadas se encuentran que son necesarias las poleas que sobresalen de sus tejados para subir y bajar objetos pesados. Los puentes peraltados y los caminos adoquinados definen físicamente la forma del centro de la ciudad antigua y transportan al visitante a su edad de oro, en el siglo XVII.

A principios de ese siglo, Ámsterdam se convirtió en una de las ciudades más ricas del mundo. Desde su puerto, salían embarcaciones hacia el mar Báltico, Norteamérica, África y las tierras que ahora representan Indonesia y Brasil... De este modo se creó la base de una gran red comercial que les llevaba a todo el mundo. Los comerciantes de Ámsterdam poseían la mayor parte de la Dutch East Indian. En esa época Ámsterdam era el principal puerto comercial de Europa y el centro financiero más grande del mundo. La bolsa de Ámsterdam fue la primera que funcionaba a diario. Y con esas premisas se movieron libremente Rembrant, Vermeer o alguno de los mejores artistas del momento y que allí habitaban. Hoy los podemos observar en el Rijksmuseum, él único edificio realmente monumental de esta ciudad tan íntima, mientras que Van Gogh merece un museo solo para él.

Aconsejo observar detenidamente la famosa obra de Vermeer “La joven de la perla” (perfecta la interpretación de Scarlett Johansson encarnando a la joven Griet en la película que hizo Peter Webber). Pasados unos segundos centrados exclusivamente en dirigir nuestra mirada a la pintura, se nos traslada el sentimiento y la sensibilidad propia de la joven allí retratada. Me produce mucha curiosidad como un dibujo, que al final es papel y color, nos traslada sensaciones y nos hace emocionarnos. “Porque es arte”, me contestará cualquiera de vosotros. Pues bien, solo decir que a este cuadro, que tiene película y novela, solo le falta el resto de las artes. Podria haber una canción, una escultura, un poema...

No debemos olvidarnos de la contracultura de la ciudad más terrenal del “puerto de Ámsterdam”. Las meretrices se muestran risueñas y tratan de ofrecer sus encantos a todo aquel que se atreva a cruzar el muro de cristal que las separa del mundo exterior. Esta ciudad es uno de los pocos sitios en el mundo donde no se utiliza la hipocresía o el cinismo en este tema. La prostitución está legalizada. En otros países no se sabe si entra en el campo de la legalidad o la moralidad. El barrio rojo esta plagado de turistas que les hacen fotos cual animales enjaulados y que entran a ver espectáculos de sexo en vivo.

En otro artículo expondré algunas ideas más que me provocan este adalid de la libertad llamado Ámsterdam.

CORDOBA, UN VERGEL DESPUES DE LA SEQUIA

Permalink 26.04.07 @ 12:47:31. Archivado en Sobre el autor

La visita a Cordoba de Charlton Heston y el resto de miembros que participaron en el rodaje de El Cid les hizo abrir los ojos. En su momento de mayor apogeo, allá por el siglo X, la Córdoba del califato omeya encarnó la máxima expresión de la civilización humana. Cuando el resto de Europa se hallaba todavía sumida en la edad de las tinieblas, Córdoba se había convertido en un importantísimo centro cultural, comercial y científico. Los musulmanes pasaron a encarnar a los nuevos romanos, los que rescataron a Occidente de los bárbaros visigodos y sembraron en última instancia la simiente del Renacimiento.

Capital de Al-Andalus, Córdoba se convirtió en “un vergel después de la sequía”. Exiliada después de que los abasíes la expulsaran de Bagdad, la dinastía omeya buscó refugio en la península ibérica, donde se encontró con un pais desmembrado tanto cultural como geográficamente. En concreto, esta dinastía se estableció en Córdoba, una modesta población que los romanos habían fundado en el punto más alto del curso del Guadalquivir, cuyo progresivo descenso marcaría el declive definitivo de la gran capital omeya. Junto al lecho mismo del río se construyeron numerosas norias para llevar agua a la ciudad y a los campos de cultivo de la región. De todas ellas, tan sólo se han conservado una, la de Albolafia, aunque permanece en desuso desde que la reina Isabel la Católica se quejase del ruido que producía durante su estancia en el alcázar.

Los Omeyas hicieron de Córdoba su patria espiritual, a imagen y semejanza de su añorada Damasco, pero con el tiempo acabo convirtiéndose en la capital del califato independiente de Al-Andalús.
En claro desafío con los preceptos coránicos, Córdoba se convirtió en la tierra del vino, las mujeres y la música, una sociedad que supo conciliar los lujos y los placeres con el cultivo del intelecto. Además de la extraordinaria mezquita de tonos blancos y rojos, esta sensual noción de la vida que hicieron gala los andalusíes dejó como legado a la ciudad un sinfín de acogedores jardines y patios con susurrantes fuentes de aguas y paredes encaladas de un blanco inmaculado. Con sus calles y sus recónditas plazas hermosamente iluminadas de noche, el barrio de la Judería parece haberse anclado en el pasado, cuyo silencio rompe de vez en cuando el inconfundible tañido de una guitarra.

Los patios siguen siendo una de las señas de identidad de los cordobeses, y todos los meses de mayo compiten entre si por hacerse con el premio del patio más hermoso de la ciudad. La córdoba de hoy en día hace tiempo que dejó de ser un centro comercial de importancia para convertirse en una tranquila capital de provincias centrada en la producción de aceite de oliva. La comida sigue haciendo honor a su pasado árabe, y la población, joven y alegre, como su oriundo Joaquín Cortes, abarrota las cafeterías y los bares de la calle Romero para degustar el montilla moriles de la región.

Si se mira hacia el pasado, Córdoba viene a encarnar el ideal utópico de una ciudad cuya historia reta las cruzadas de los libros de historia. Nosotros, los viajeros, podemos optar por Madrid, Barcelona o Granada, pero como bien saben los lugareños esta es la madre de todas las ciudades.

MONGOLIA, UN SUEÑO PARA LOS NOMADAS

Permalink 18.04.07 @ 17:15:43. Archivado en Sobre el autor

Para los habitantes de la capital de Mongolia Exterior, el proverbial centro de ninguna parte es el centro del mundo. Situada en una estepa ventosa rodeada de los cuatro picos sagrados del extremo del desierto del Gobi. Éste es el más grande del planeta y esta ciudad es la única zona metropolitana del país.
El concepto de ciudad choca con la naturaleza nómada del pueblo mongol. Como su campamento principal, una serie de gers o tiendas de fieltro o cuero, Ulan Bator se ha ido trasladando y ha modificado el nombre con cada cambio de ubicación. Y estos cambios han sido numerosos: en el siglo XII, bajo el mandato de Gengis Kan, el mongol más famoso del mundo, Mongolia contaba con un imperio que abarcaba desde el Danubio hasta el Pacífico, el más grande que ha existido nunca.

Habría que esperar a 1788 para la fundación de Urga (Antiguo nombre de la ciudad), ya que el campamento había crecido tanto que era preciso establecerlo en un lugar fijo. Las crónicas hablan de un centro rico, lujoso y cosmopolita de comercio, enseñanza y tolerancia religiosa. Las gers de textura lisa creaban la ilusión de una “ciudad de fieltro”, que más tarde sería ocupada por rusos, tibetanos y chinos, y en la que se intercalaban cúpulas bizantinas, templos budistas y monasterios con llamas cubiertas de telas de color naranja. Se dice que la yurta del ultimo Khan (que se hacia llamar Batman) estaba cubierta con la lujosa piel de un guepardo.
El nombre de Ulan Bator significa “héroe rojo”, lo que da una idea de lo que estaba a punto de ocurrir en la capital mongol. Los soviéticos la invadieron y eliminaron las costumbres medievales. Como explica Tiziano Terzani, “el símbolo de modernidad era la ciudad, de manera que incluso los mongoles- nómadas, pastores, hombres de la estepa- acostumbrados a vivir en yurtas, debían tener una”. La ciudad recibió la huella soviética, con el broche de oro de las calles Lenin y Stalin. Los automóviles sustituyeron a los camellos; los fríos y grises bloques de apartamentos surgieron como setas en detrimento de los gers, y las llamas, junto con la empresa privada y la libertad de enseñanza, incompatibles con el comunismo, desaparecieron de la ciudad.
El imperio soviético ya no existe y Mongolia es independiente de nuevo, pero Ulan Bator probablemente nunca recuperará su carácter y su mística orientales originales. Tal vez los conceptos de estado y modernidad sean irreversibles, y la influencia soviética resulte demasiado concreta e imborrable. Sin embargo, entre el polvo de los edificios que han dejado atrás, las llamas adivinas están regresando y la identidad mongol se va recuperando. Los mongoles vuelven a estar orgullosos de Genghis Kan. Cada mes de julio, en la céntrica plaza Sikhbatar, se celebra el festival de lucha de Nadaam, una versión mongol de los gladiadores y un homenaje a los músculos.
A pesar de la existencia de estos rituales, se percibe que la conciencia colectiva de pueblo ha desaparecido. Sin embargo, Ulan Bator ya no es una mera curiosidad turística en el recorrido del Transiberiano, ni Mongolia Exterior es una metáfora burlesca de lo perdido: es, de nuevo, un destino por derecho propio.
Por último debo decir como dato curioso que es el único país donde se puede comprar un lobo. Hoy en día, los lobos abundan en nuestra “fauna ciudadana” y todos tienen “un precio”.

GANTE, EL NACIMIENTO DE UN EMPERADOR

Permalink 04.04.07 @ 11:34:26. Archivado en Sobre el autor

Lo primero que nos sugiere Gante es su tranquilidad y su familiaridad, el hacernos sentir como en casa desde que prenden en nuestros ojos sus románticos campanarios. Gante debe su nombre a la etimología gaélica Ganda, que significa cruce o confluencia, en su caso la de los rios Escalda y Lys, que regalan al viajero que los surca un delicioso paseo en barco.

Hay ciudades que las recordamos por sus monumentos, otras por sus rutas o acontecimientos, y otras por haber dado a luz, en sentido metafórico, a algunos de los personajes más populares de la historia. En este momento seguro estáis pensando quien fue el personaje que nació en Gante. Pues si, se trata de Carlos I de España y V de Alemania, uno de los hombres más poderosos de todas las épocas e hijo de nuestra “loca” más famosa, Juana. Desde aquella época, todos los ganteses han tenido una relación de proximidad con el monarca español, ya que se habla de él como si fuera un político local. Unas veces de idolatría y otras de humillación. Una vez Carlos I sometió a los ganteses a una dolorosa humillación pública: les condenó a que salieran a la calle vestidos tan sólo con unas sayas y con una soga al cuello. Lejos de querer olvidarlo, todavía salen igual a la calle durante las fiestas de Gante- que se celebran todos los años en el mes de julio-, orgulloso y altivo, en rencorosa conmemoración de los conocidos como “Los de la soga en el cuello”. En el 2000 se celebró el quinto centenario de su nacimiento, ya que allí se le reconoce como Carlos V de Alemania y no I de España.

Se la conoce también como La ciudad de las cuatro torres, siendo la soberbia de sus campanarios la que se hace sabedora de mucha más historia que cualquier libro. Destacamos la torre del Campanario Municipal, declarada por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad y desde donde se puede observar la ciudad desde las alturas. También se obliga, más que un puro consejo, a que se visite el barrio medieval Patershol, donde el musgo y las estrechas calles hacen que el paseo rememore antiguas huidas de los religiosos y seglares entre sus pasadizos, cuando las cosas se ponían muy feas. Como placer último después de haber ejercitado las piernas, nos haríamos tripulantes de un barco con la intención de recorrer sus eternos canales. En ellos, la ciudad tiene otra sensibilidad y otra forma de ser vivida. Divisar y reconocer en sus fachadas parte del siglo XVI, cuando la ciudad era la más grande de Europa (Salvando Paris) al norte de los Alpes.

Gante compite en belleza con la cercana Brujas y en poder con Bruselas. Sabedora que juega con la desventaja del desconocimiento por parte de los no belgas, trata de potenciar sus encantos, como una amante herida en su orgullo, tratando de que el viajero se quede prendado con los dulces aromas a chocolate, con el olor penetrante a incienso de sus iglesias, con los 250 tipos de cerveza del “De Bulle Griet”, y con la combinación perfecta de su gastronomía entre la exquisitez de la francesa y la abundancia de la alemana. Es una ciudad para soñar despierto.

También podemos hablar del primer club feminista de la historia. Los beaterios (donde debemos decir que la culpa inicial de su creación la tuvieron las cruzadas) se fundaron cuando los europeos emigraron en masa a defender la lejana Jerusalén y muchas mujeres quedaron solteras y viudas. Algunas no tenían dinero para pagar la excesiva dote que pedía un convento, otras simplemente querían vivir tranquilas a su aire. Así nacieron en el Siglo XIII los primeros beaterios, verdaderos gineceos en las afueras de la ciudad. Además prometían la castidad y eso es lo mas curioso dada su falta de medios todas tenían que ganarse la vida trabajando. Así nació sin querer el primer grupo de mujeres emancipadas de la historia en un mundo oscuro y medieval donde las féminas eran un instrumento para ganar guerras o parir hijos. Ellas fueron los ejemplos a todas las mujeres que quisieron vivir solas y con su propio sueldo.

BERLIN, UN MURO QUE DERRIBAR

Permalink 26.03.07 @ 18:13:49. Archivado en Sobre el autor

Berlin tiene una fecha gravada en sus calles. El 9 de Noviembre de 1989 cayó la primera piedra del Muro de Berlin. Diez años más tarde, de haber juntado todas las piezas del muro que los oportunistas decían poseer, probablemente se tendría un muro cinco veces más de alto del que realmente existía. Después de todo, ha habido suficientes escombros para explotar desde que la “ewig junge Stadt” (“Ciudad eternamente joven”) de Marlene Dietrich se convirtió en la mayor obra de Europa Occidental, una zona de recreo para los principales arquitectos del mundo, parte de un enorme programa de rejuvenecimiento posterior a la reunificación. Cuatro naciones lo compartían. JFK dijo que era berlinés. Ahora todo el mundo quiere su trocito.

Berlin pasó a ser una ciudad de encrucijada de culturas. De un día a otro se cambió totalmente sus valores, formas y creencias. Recuerdo una anécdota que me contaron allí. Un panadero de la parte oeste contrató a un aprendiz que había vivido siempre en la parte este. El panadero se marchó del negoció y cuando volvió no vió a nadie trabajando. Al día siguiente preguntó al aprendiz porque se había ido, y este le respondió “Se terminó la harina”. Hoy en día las mentalidades ya han cambiado y se han adaptado a los nuevos tiempos de libre mercado. Sugiero ver la película “Goodbye Lenin” del director Wolfgang Becker.

Una mujer se convirtió en icono en una época en la que Paris era la vanguardia. Marlene Dietrich nació artisticamente en los humeantes clubes de la Alemania de los años 20. Eran el escenario idoneo para que su atrayente sensualidad y liberal sentido de la sexualidad convirtieran la ciudad en el polo alternativo de las modernidades francesas. “El angel azul”, sobrenombre por el que se la conocia, dió vida a los cabarets de entre guerras. Hoy podemos ver como continuación del licencioso liberalismo de Friedichstrasse la Love Parade: un millón de personas construyendo el futuro en el Tiegarten (literalmente, “jardín de los animales” y antiguo pabellón real de caza), a ambos lados del bulevar central de Unter den Linden.

Los años de vanguardia también fueron los de Bauhaus, la unión estética y funcional del arte con el diseño creada por Walter Gropius. Esta herencia arquitectónica, junto con la urgente necesidad pos-República Democrática Alemana de reinventarse a si misma, ha sido el desencadente que ha provocado la aparición masiva de agencias inmobiliarias y de lo que ellos llaman la einstuerzende Neubau (construcción rápida de nuevos edificios). Hoy podemos ver como los principales arquitectos luchan por dejar su huella en esta ciudad. De esta manera, la nueva ciudad se contruye sobre las ruinas de la antigua tratando de no olvidar ni negar el pasado, sino cargarlo de significado creando santuarios para demostrar que han aprendido la lección.

Sin embargo, hay quienes no entienden todo este revuelo (especialmente los que no saben nada de grúas, vidrio y aluminio) y dejan pasar la oportunidad de observar como se transforma una metrópolis inusual, silenciosa, extensa y definitivamente rural en algunos lugares.

Berlin, con semejanzas a su cercana Amsterdam, se puede considerar como un pais dentro de un pais por el florecimiento de una cultura de bares alternativos y una energia caótica y carnal, aunque norteña, muy diferente a la de cualquier otro lugar de Alemania, si no de toda Europa.

PRAGA, LA CIUDAD MÁS HERMOSA DE EUROPA

Permalink 06.03.07 @ 09:40:13. Archivado en Sobre el autor

Demasiados pretendientes para una sola mujer. Debido precisamente a que parte de la belleza de Praga se echó a perder en la Segunda Guerra Mundial y lo que quedaba de dicha belleza se conservó por casualidad durante los cinco decenios siguientes de descuidado comunismo, hoy se percibe la tensión provocada por su repentina y total occidentalización. Todos la quieren.

“Kafkiano” y “bohemio” son dos palabras a las que ya se ha despojado su significado por el uso indiscriminado que se ha hecho de ellas, y en ningun lugar tanto como aquí. Este lugar de origen de estas palabras (la capital checa se encuentra en la provincia de Bohemia, asi nombrada por su tribu colonizadora original, los boii celtas) es de una natural belleza y un despertar para los sentidos más refinados. Durante el dia, el famoso Karluv Most (puente de Carlos) cruje bajo el peso de los visitantes que miran alegres a los bufones, a los falsos violinistas judios y escuchan las notas del “Eine Kleine Touritmusik”(Mozart compuso aquí Don Giovanni), lo que hace difícil pensar en algo menos bohemio, menos original y menos artístico, o imaginar la ciudad envuelta en una ansiedad paranoica macabra.

Pero Praga siempre tendrá el dominio de las horas del crepúsculo y la noche. Al otro lado del rio Moldava (Vltava, en checo), la gran fachada del castillo Hradcany, en la colina y con sus numerosas ventanas, se cierne de forma inquietante como una presencia ineludible o una conciencia que todo lo sabe y todo lo ve. En Mala Strana, tiene lugar un juego de sombras entre los huecos de los arcos semiocultos, las estrechas escaleras y los pasajes escondidos bañados en la luz ondulante de las farolas de la calle. Praga es un lugar espiritual que hace creer en fuerzas invisibles en la magia. Es la ciudad del Golem, el autómata de arcilla que se comporta como un loco de la creación y que surge en el gueto judio de Josefov ( el más rico y arraigado de Europa), e inspirado por el espíritu del alquimista. Entre sus miles de agujas doradas y en su rastro nocturno de ansiedad, alejamiento y extremismo totalitario, la huella de la ficción de Kafka en la realidad de Praga, por muy estereotipada que resulte, es innegable.
Aconsejo de una manera insistente la visita del cementerio bautizado por mi como el las “mil tumbas”. Es uno de los espectáculos increibles de piedras encantadas y apilonadas por falta de espacio. Paseando por sus estrechos senderos te surgen multitud de reflexiones. Para alimentar aun más el alma recomiendo ir a alguna de las representaciones musicales que ofertan en las calles. El ofrecimiento de un coro muy bien dotado y una orquesta mejor engranada fue uno de los placeres que nos dió esta ciudad. Carmina Burana atronaba en el teatro y te daba la sensación de fuerza que Carl Orff quiso transmitir cuando tomo prestados una colección de cantos goliardos de los siglos XII y XIII.

Fue el sacro emperador romano, Carlos IV (el del puente), quien protagonizó la primera edad de oro de Praga cuando se logró el aspecto gótico de Staré Mesto (ciudad vieja). Se convirtió entonces la plaza principal de Staromestske Namesti en el centro magnético de la ciudad, con su torre de reloj de cuento, su reloj astronómico y las imponentes agujas gemelas de la iglesia de Tyn. La segunda edad de oro, esta vez barroca, llegó con el dominio Habsburgo, cuando los barrios separados de la ciudad se unieron por primera vez en uno solo, en 1784. Aquí se incluyen los tesoros de Art Nouveau y Art Déco de Nove Mesto donde tenemos una importante representación en las fachadas de la plaza de Wenceslao (escenario de las manifestaciones pacíficas que desencadenaron la Revolución de Terciopelo de Praga ante Moscú, pero tambien de la invasión de tanques sovieticos durante la primavera de 1868 para anular la liberalización impulsada por Dubcek). Pero las libertades que se han apoderado de los restaurantes y los grandes almacenes de estos Campos Eliseos del centro de Europa poco tienen que ver con la tristeza que había antes y con el sufrimiento de quienes lucharon por ellas.
Tierra de Staropramen y de la Pilsner original, Praga ha liderado la nueva rapsodia occidental para Europa del Este, pero ahora se encuentra alterada por un invasor posmoderno irrefrenable: está inundada de turistas. Tómense los lectores dos dias para ir en la manada que atraviesa el puente y la plaza y dos días más para observar y sentir esta ciudad con una cerveza en una terraza de cualquier plaza alejada.

BUENOS AIRES, MALOS TIEMPOS PARA VOS

Permalink 06.03.07 @ 08:56:12. Archivado en Sobre el autor

Tiene una canción Fito Paez que me emociona sobre manera. Recoge la descripción poética de una ciudad a la que ama y a la que hoy toca dar un homenaje. La canción en cuestión dice así:

" En Buenos Aires brilla el sol y un par de pibes, en la esquina, inventan una solución.

En Buenos Aires todo vuela, la alegría, la anarquía, la bondad, la desesperación... En Buenos Aires casi todo ya ha pasado de generación en degeneración." .

Solo poner el pie en tierra se encuentra uno con una ciudad en continua transformación, orgullosa y nostálgica de su pasado, poniendo en boca de cada bonaerense que cuando el 1 a 1 vivian mejor. Hoy en día aun quedan esos ecos y te provocan una sensación de que se disfruta con las glorias pasadas y hay escasas ilusiones en los nuevos proyectos.

Hay un célebre dicho popular que dice: "Los mexicanos provienen de los aztecas, los peruanos de los incas y los argentinos, de los barcos". Y es que Buenos Aires es una ciudad de inmigrantes e influencias del extranjero, distinta, tanto en su aspecto como en su carácter, del resto de las grandes metrópolis sudamericanas.

Fue fundada, como no podría ser de otra manera, a orillas del Río de la Plata en el siglo XVI. En sus orígenes una importante comunidad genovesa la reinventó para que a finales del siglo XIX fuera una potencia en la industria cárnica y un importante centro cultural cuando el resto de Occidente pasaba penurias por las guerras y las depresiones.

Algunos adjetivos más que me vienen a la mente cuando escribo sobre esta ciudad son los de Introvertida, obsesionada con la apariencia, con capacidad para reinventarse y egocéntrica cual Narciso en su estanque.

" Y Buenos Aires come todo lo que encuentra como todo buen Narciso, nadie como yo.

Pero el espejo le devuelve una mirada de misterio, de terror y de fascinación."

Buenos aires supo asimilar lo mejor del resto del mundo, con lo que dotó a sus calles de la esencia de la mejor arquitectura mundial: Bulevares parisinos, un teatro de ópera de estilo barroco español, monumentales fuentes italianas y una cuadrícula modernista semejante a la de barcelona. A su vez, los muelles de Puerto Madero se inspiraron en los de Londres, al igual que los buzones y las cabinas telefónicas de color rojo del elegante barrio de Recoleta, donde nació y esta enterrada Eva Perón. El resultado de semejante mezcolanza es una sensación curiosa, con todos los símbolos de una ciudad imperial, pero sin una historia imperial tras de sí, en fin, un auténtico palimpsesto (Me encantó esta palabra oída a un porteño).

La mejor forma de conocer la ciudad es a través de los taxistas. A los que somos curiosos nos encanta que nos cuenten cosas de cada ciudad y ningún lugar fue tan bueno para esta práctica como Buenos Aires. Es una enciclopedia "taxista". Recuerdo que mientras nos llevaban a los diferentes destinos, los taxistas soltaban la mano del volante y, haciendo aspavientos y exagerados ademanes, nos pasaban lista a la situación política, económica y social del país. Si algo no lo quería platicar nos decía sin inmutarse "eso no lo conversemos".Nos quedamos con la sensación que de nada sirven los tertulianos radiofónicos cuando es un taxista el que habla. Un orgullo ser de este gremio en Buenos Aires.

No seriamos justos si no dijéramos que es una ciudad erótica y sensual. Es aquí donde nació ese baile que es lo más próximo a una penetración en posición vertical y con la ropa puesta. Hubo que esperar a que los franceses adoptaran el tango en su cultura para que el pequeño bandoneón se hiciera un hueco entre las clases adineradas de Buenos Aires. El ritual de este peculiar coito bailado no ha perdido ni un ápice de su brío en manos de los elegantes hombres vestidos de negro cual réplicas de Julio Iglesias. El otro gran placer carnal de la ciudad es su célebre carne a la parrilla, presente hasta en la más humilde de las casas.

Estos dos placeres resumen la esencia paradigmática de Buenos Aires: por un lado, el nostálgico y decadente hedonismo forzado de miles y miles de italianos y españoles que huyeron de los rigores del Viejo Continente y, por otro, ese sentimiento de culpabilidad tan vituperado que hace que uno tome conciencia de que lo propio y bueno llegué algún día a su fin. Pero aun entonces, siempre habrá tiempo para un último tango. Pero esta vez no será Paris quien bien valga “este” tango.

“En Buenos Aires nos acechan los fantasmas
del pasado y cada tango es una confesión.
Cuando en el mundo ya no quede nada,
en Buenos Aires la imaginación.
En Buenos Aires he perdido mil batallas
pero hay una guerra que pienso ganar”.

I LOVE NY

Permalink 06.03.07 @ 08:52:02. Archivado en Sobre el autor

Lo primero que te llama la atención cuando conoces a NY es que te “suena su cara”. Es decir, que te embarga esa inconfundible sensación de un déja vu, o más exactamente, un déja visité. Quien mejor describe lo que digo es Stevie Wonder (si, el de “si bebes, no conduzcas”). Este famoso compositor y cantante tiene una canción que se llama “Living in the City” donde una parte de una estrofa dice:”New York, Just like i pictured it”. Supongo que los lectores doctos en ingles (el mio es malo porque mi profesor es malo) sabrán traducirla inmediatamente y si no, poco más o menos, sería “Nueva York, tal como me la había imaginado”. Nada resulta extraño, sino al revés, todo tiene un aire familiar: Las luces de Broadway, los taxis amarillos, el vapor que sale de las alcantarillas, la gente que hace footing en Central Park, las curvas sinuosas del Guggengeim…

Para las generaciones que han crecido con las películas de Woody Allen o series tan conocidas como Kojac, Cagney y Lacey, Friends o Sexo en Nueva York, la ciudad de los rascacielos no depara sorpresa alguna, ni el atropellado inglés de los taxistas ni esa milagrosa habilidad para apretar el timbre de una puerta con dos enormes bolsas de papel marron que se han comprado en un supermercado vecino (“Colmado”, según los latinos). Tuve la oportunidad de visitarla durante tres semanas hace un año. Estuve durmiendo con una familia que vivia en Brooklin, al lado de Prospect Park. Solo la entrada con esa barandilla típica de las calles neoyorkinas ya era de teleserie. Además, todas sus conductas, comportamientos y situaciones vividas me hacian sentir como si nos estuvieran continuamente filmando para salir en una “movie” o por la TV. Era muy divertido predecir cosas con la única información de lo que ya habia visto en alguna película. Recomiendo ver “Manhattan” de Woody Allen antes de visitarla. Si, ya se que es muy tópica, pero reencarna el espiritu de esta ciudad a la perfección. También sugiero “Gangs of New York” con una increíble interpretación de Leonardo Di Caprio y una visión muy sugerente de cuales fueron los inicios de esta imponente ciudad.

NY no decepciona. Se entrega de lleno a todo aquel que se presta. Además, le obliga a uno a reconsiderar la idea que pueda tener de ella. Una vez pasado el primer trance de familiaridad, las primeras veinticuatro horas de exposición le pueden dejar a uno tan entusiasmado como derrotado, molesto o perplejo. La primera sensación que tuve al salir por una boca de metro en Manhattan fue la de una hormiga diminuta en medio de unos gigantes de hormigón. No dejaban ver el cielo y mis ojos recorrian sus terribles fachadas buscando algo de luz. Es una emoción indescriptible. Tras los atentados del 11 de septiembre de 2001 en el World Trade Center, NY volvió a ser la ciudad donde más ojos se dirigian. Gracias a las nuevas tecnologías pudimos ver la catastrofe en directo y también vimos el terror dibujado en sus habitantes y la posterior fuerza y determinación para superar tamaña tragedia. Con su skyline (el más famoso del mundo) cercenado para siempre, es posible que su espiritu también haya cambiado, esta vez para bien.

Asi como en otro artículo dijimos que Sevilla podria representar bien los tópicos que se le atribuyen a España, NY no es ni mucho menos América. En esta ciudad siempre se respira un aire diferente que es un combinado o mezcla de razas, valores, paises… es un cocktail perfecto que se nutre de todas las culturas para ser una de las ciudades con más vida diurna y nocturna que he conocido nunca. Un buen consejo gastrónomico que os voy a dar es que viajeis a todos los paises del mundo a través de su comida “chatarra”. Podeis elegir cualquier restaurante de comida rápida y barata con la única condición de que cada dia sea de un pais diferente (No os imaginais la cantidad de sorpresas culinarias y de sabores exóticos que os vais a encontrar). Por poco dinero podreis comer en un etiope de Queen´s, en un Mongol de Brooklyn, en un australiano (excelentes vinos) en Staten Island. Todos estos barrios forman la increíble diversidad de esta ciudad dotandola de carácter propio y haciendo micromundos dentro de lo que ya es un estado dentro de otros Estados más “unidos” por su cultura homogénea. Hay tantas cosas que ver en esta ciudad que los primeros turistas de la ciudad son los propios lugareños, habitantes de un Nueva York que desconocen. Mi amigo John, oriundo de esta ciudad, nunca ha visitado el Bronx.

Desde Woodlawn Cemetery hasta la Mcsorley´s Old Ale House de East Seventh Street, desde el almuerzo en el Sylvia´s on Lenox en el barrio de Harlem hasta el jazz de Village Vanguard, desde las ostras del bar de la Grand Central Station hasta los pasillos de la sección de libros de segunda mano de la Srand Book Store, hay infinidad de rincones insospechados, curiosidades, acrónimos (como DUMBO, Down Ander the Manhattan Bridge Overpass, “Por el paso bajo el puente de Manhattan”), bares, museos entretenimientos y comunidades étnicas para llenar toda una vida y no un mero bocadillo de salt-beef .

Hay una Gran Manzana para todos los gustos, intereses y expectativas y, cosas de la historia, podría haberse llamado Nueva Ámsterdam. Nueva York se merece no una, sino mil vidas para conocerla y amarla. Gracias Woody por presentárnosla.

HABANEANDO EN CUBA

Permalink 06.03.07 @ 08:51:12. Archivado en Sobre el autor

La Habana es una ciudad atemporal, una isla en el sentido más radical de la palabra, un automóvil americano, un habano, un boxeador, una bailarina, un mulato con camisa imperio, un olor a combustible, a humedad... éstas son algunas de las imágenes con las que se suele asociar Cuba y que han conferido a la Habana cierto halo mágico en los últimos decenios. Al menos para la gente de fuera, es una especie de El Dorado, un lugar a medio camino entre un refugio y el nirvana.

Desde el malecón mas famoso del mundo, se asoman los sueños y esperanzas de un quizá algún día, de un podrá ser mañana, de un “viva Fidel”, de un que “que caiga el barbudo”. Se puede ver las caras de los cubanos mirando al horizonte y depositando allí sus ilusiones. Estaría bien pensar que el último experimento utópico de la ideología ha funcionado y que hay una alternativa a lo que el resto del mundo ha aceptado como dogma de fe. No cabe duda de que el comunismo tenía más probabilidades de prosperar en un clima cálido, y no son muchos los lugares en este planeta cuya humanidad y alegría de vivir den sentido a ese don maravilloso que es la vida. Y con tan poco.
No hay día que pase en la Habana que no caiga un desvencijado edificio, que se corte la electricidad y que en las tiendas apenas quede nada, a no ser ese excedente de azúcar tan poco beneficioso para los dientes y que el país ya no tiene a quién exportar. Pero bueno, ya lo dijo Sabina:

“Y a las barbas de la revolución
les salían más canas cada día,
y el mañana era un niño que mentía,
y todos se llamaban Robinsón”.

Estuve 2 veces y otras tantas que iría. Son las mejores estampas en blanco y negro que he visto en mi vida. No hay rincón que no se deje fotografiar, una exótica zona de guerra sumida en un decrepita edad dorada. Los edificios desconchados de la Habana Vieja son una mezcla de estilos barroco, neoclásico y árabe con fachadas ornamentadas y balcones de hierro forjado. Dentro de ese micro mundo vemos pasar los “boteros”, antiguos automóviles estadounidenses, que llevan dentro al fantasma de Pelvis. Las muchachas en bikini con rulos en el cabello son las musas de un Hemingway eterno apoyado en el Floridita con un mojito o un daikiri, o con los dos juntos. Los ancianos juegan al dominó en cada esquina, y en los bares no dejan de sonar las sensuales melodías que tanta fama han dado a la isla, no sólo el son de Cuba de Buena Vista Social Club, híbrido de melodías africanas y españolas, sino también el mambo, el chachachá o la rumba. También el rock, el jazz o el hip hop tienen su versión local. Aconsejo ver la película “Habana Blues” de Benito Zambrano. Excelente como retrata la vida actual en la isla y la filosofía de su gente.

El calendario en Cuba no existe, y si existiera seria como el cristiano. Un antes de Fidel y un Post. El Che tiene asignado su recuerdo en la mente de todos como el ideal a alcanzar, es el Quijote habanero que murió por sus creencias. Fidel representa al Sancho Panza, más realista y pragmático, aunque toda su Revolución tenga más de pensamiento que de alimento. Uno aplaude, sin duda, la tasa del cien por cien de alfabetización, los taxistas con licenciaturas, el sistema de sanidad del país que más médicos exporta y la ausencia de mendigos sin un techo donde cobijarse. La pobreza es, sin embargo, un problema acuciante, pero como suele pasar, inspira cierto sentimiento de pasión y amor a la vida. Y es que el aguante de los lugareños es proverbial y, aunque los días de la isla estén contandos...

“y el chulo de las musas de La Habana
llevaba una manzana en la cabeza.
Y el Caribe embestía contra el hotel,
y demasiados sueños dependían
de la buena o la mala puntería
que tuviera aquel día Guillermo Tell.”

... Y es que uno nunca se siente solo en ella. Gracias Cuba.

Raulet Artillero

SEVILLA, BLANCA PASIÓN ANDALUZA

Permalink 06.03.07 @ 08:50:30. Archivado en Sobre el autor

Sevilla es elegancia y donosura. Se levanta mirando con altanería sus vecinas y antes de dar el primer paso ya ha dicho un “ole”. Es una de esas ciudades en que los edificios y las estampas que ofrece, siempre fascinantes por numerosas que sean, parecen casi meras comparsas al lado del extraordinario ambiente reinante. Cada noche las calles comienzan a oler a jazmín y alegría, se visten de luces y se despierta la pura cepa andaluza, una cristalización de lo que para muchos extranjeros es “España”: flamenco, castañuelas, carteles de corridas de toros, mujeres con mantillas, jerez por doquier, carrozas tiradas por caballos, bares con cabezas de morlacos, gitanos... Después de todo, es la ciudad donde Carmen se divertía (la fábrica de tabaco forma parte, en la actualidad, de las dependencias de la universidad), Fígaro ejercía su oficio de barbero y el Tenorio seducía.

Es en esta última obra donde creo recordar un verso del hostelero Cristófano Buttarelli cuando decía “ ¡Quia! Corre ahora por Sevilla, poco gusto y mucho mosto”. En cada primavera, Sevilla rebosa durante unas pocas semanas de esa “españolidad” que tanto atrae a los extranjeros. Cuando acaba el marzo y poco a poco se deshielan los últimos prados, entra la siempre misteriosa Semana Santa. Las diferentes cofradías llevan en procesión las imágenes de la Virgen y Jesucristo en plena Pasión, a las que acompañan unos penitentes tocados de unas túnicas y unas capuchas al estilo KluKlux Klan que no hacen sino aumentar aún más ese sentimiento de misterio que reina durante tan sobrecogedora manifestación de devoción religiosa con olor a incienso y cánticos de fondo. Recuerdo pasar una Semana Santa allí y guardarme en mi libreta una frase de un amigo sevillano. Me alertaba que “ se puede comulgar o no con lo que esto que estamos viendo representa, pero que a ningún ser humano que tenga medio corazón y un pelo por levantar, éste no se le queda tieso al oír un canto a la virgen”. La verdad es que cada parada de la Macarena o el Cristo del Gran Poder me provocaba un gran estremecimiento. Me encantó ver esas ventanas subirse y esas voces desgarradas de pasión religiosa cantar a sus devociones.

Una vez que Sevilla ha cumplido con sus obligaciones religiosas, la ciudad estalla en alegría y fiesta de la mano de la Feria de Abril, durante la cual se bebe, se come, se monta a caballo y se bailan las tan sugerentes sevillanas. Nacida con carácter comercial, al ser en sus orígenes un encuentro ganadero donde se exponían los animales para la compra-venta. A partir del Siglo XIX, el Ayuntamiento creó la celebración de una fiesta anual, siendo la primera en 1847, del 18 al 20 de abril, en la hoy céntrica zona del Prado de San Sebastián, trasladándose en 1973 a su actual ubicación en Los Remedios, aunque en un futuro y debido a su continuo crecimiento, posiblemente se traslade a la zona conocida como “El Charco de la Pava”. Ni que decir tiene que esta Feria está íntimamente ligada a la temporada taurina en Sevilla.

Ambos eventos tienen un fuerte aire teatral, y es que los sevillanos son verdaderos artistas en el arte del “faranduleo”. No en vano, están acostumbrados a tener el mundo a sus pies. Según dice la leyenda, fue Hércules quien fundó la ciudad en las fértiles orillas del río Guadalquivir. Los árabes se quedaron en ella durante casi ocho siglos y nos dejaron el espléndido minarete de la Giralda, uno de los símbolos más emblemáticos de la ciudad. Nadie puede negar que tuviera una influencia suprema en la época colonial, ya que todo el comercio con el continente americano se centralizaba allí aunque Cristóbal Colón saliera de la vecina Palos de la Frontera.
La mejor forma de disfrutar de la estética Sevillana es adentrarse en los patios que son celosamente guardados donde los protagonistas son las flores y las celosías. Si cruzáis el puente al otro lado del Guadalquivir, os encontrareis con Triana, el alegre barrio popular dotado de una personalidad propia, no os olvidéis de bailar al son de las palmas que a vuestro paso os harán.
Y termino este articulo dejándome en la pluma a un oriundo ilustre como Antonio Machado (Uzte perdone, Maeztro) y cogiendo a vuela pluma, valga la redundancia, una canción que me ha servido para inspirar este articulo.

“La feria se adormece, todo se apaga.

Baila, que siga la alegría

De noche y de día con las sevillanas.

Que cierre las cortinas, que escuche la niña

Con cariño alegre las palmas.

Baila, que ya vienen regando

Y te estás mojando, ya está amaneciendo.

No digas disparates con el chocolate

Déjame que siga bebiendo.

Ole, la noche cartujana, niña enamorada, flor de Andalucía.

Que viva la alegría de mi gente y de mi pueblo, vamos a bailar.”

ROMA, TI PENSO BELLA

Permalink 06.03.07 @ 08:49:46. Archivado en Sobre el autor

Roma tiene tantas definiciones que caer en el tópico de nombrarla “la cita eterna” sería una manera fácil de comenzar este artículo. Me acogeré al derecho de robar una frase que leí en un libro donde Anthony Mingella, uno de los mejores directores y guionistas, dijo “Roma es una ciudad descuidada en la que te tropiezas con sus monumentos por accidente, como si los ciudadanos no tolerasen tanta cultura interponiéndose ante un capuchino o un sitio para aparcar”. Siguiendo con el hilo cineasta, diré también que Orson Welles afirmó que Italia estaba llena de actores, casi todos buenos, y que lo únicos malos estaban en las películas. Las calles de Roma son el mejor teatro de Italia, un escenario urbano de elocuentes y profundos ojos castaños de animados gestos acompañados de exclamaciones constantes. Quien no recuerda el más famoso gesto de los italianos con los cinco dedos unidos mirando el cielo.
En esta tierra obsesionada por la imagen, Roma gana la partida. Milán tiene la belleza en su ropa y Venecia en su exceso arquitectónico, pero la belleza romana es la más dórica y la más natural de todas. Aunque me pese porque soy un amante de Florencia, debo decir que Roma puede fanfarronear de ser metropolitana e indiferente ante el orgullo de saberse conocedora de su repercusión a nivel global. En este país de fuertes identidades autóctonas, Milán podría ser la capital económica de Italia, Turín, su centro industrial, y Florencia, su meca cultural, pero cada una de estas ciudades resulta provinciana.
Esa altivez viene dada porque su belleza sedujo a los mejores artistas para que la engrandecieran ya desde la época del imperio romano. La búsqueda de las formas perfectas en sus pétreas esculturas, la singular magnificencia de su panteón o la fastuosidad del foro romano le dan un toque de, como no, ciudad eterna. También debemos resaltar que la arrogancia de Roma procede de las uvas y de la decadencia de su antiguo pasado imperial.
Todo el mundo conoce la leyenda del lobo, y la ciudad está plagada de antigüedad y de monumentos: La Fontana di Trevi, las Termas de Caracalla, la Fontana di Trevi, el Campo dei Fiori, las escaleras de la plaza España, las fuentes y la columnata barroca de Bernini que rodea la plaza de San Pedro.
Entre las antigüedades y la complicada topografía de sus siete colinas, la ciudad eterna es también una de las más verdes del mundo. Dispone del agua del Tiber, y sus avenidas y parques gozan del dosel de unos peculiares pinos en forma de paraguas que, junto a sus murallas de un color entre rojizo y rosado, proyectan el aura mágica, púrpura y dorada que envuelve a la ciudad al anochecer.
Con todo este gratuito atrezzo, que director de cine se atrevería a no aprovecharlo en pos de una calidad suprema en su fotografía cinematográfica. Me acuerdo de una película de William Wyler donde Audrey Hepburn encarnaba a una muchacha aburrida de sus monótonos quehaceres como princesa. Cuando llega a Roma se escapa de su jaula dorada con Joe Bradley (Gregory Peck) para recorrer anónimamente la ciudad.

Hoy en día, de la belleza ya no se come y los romanos ya no creen que su hermosura salvará el mundo. En otro articulo explicaré la “otra cara” llena de berlusconis, Tangentopolis o gobiernos lobunos de la ciudad y que se puede observar cuando se visita por segunda vez una ciudad. Aqui las apariencias ya no engañan.

ESTOCOLMO, PAISAJES NORDICOS

Permalink 06.03.07 @ 08:48:39. Archivado en Sobre el autor

Aunque suene a tópico, Estocolmo es la Venecia del Norte. Seguramente el viajero que haya pisado las dos ciudades encuentre muchas semejanzas entre la una y la otra. El agua y los canales forman parte de la geografía propia de esta magnifica ciudad nórdica. Fue fundada en la pequeña isla de Stadsholmen, conocida hoy en día como Gamla Stan (ciudad vieja). Las 14 islas que se sitúan a sus pies y que configuran un importante archipiélago hacen que sus habitantes deban disponer de 53 puentes que permiten la circulación entre los diferentes barrios.
La isla y el parque de Djugarden cuentan con los alicientes suficientes como para ser digna de una visita. Allí encontraremos un museo de visita obligatoria dado que nos expone como han vivido todas las generaciones de nórdicos. Es un buen ejemplo de acercarnos a una cultura a veces lejana. Desde allí podemos dar un paseo por su parque y comenzar a degustar lo que Ingmar Bergman dijo refiriéndose a su ciudad: “No es una ciudad. Es simplemente un pueblo bastante grande situado en medio de algunos bosques y lagos. Quizá te preguntes qué cree que está haciendo ahí, pues dándoselas de importante”. Quizá tenía razón porque Estocolmo es una ciudad que destila ese ambiente que tienen los pueblos, íntimos y asequibles, pero con elementos necesarios de una gran capital: una ópera, un gran hotel y un enorme palacio real. La realeza actual desciende de uno de los subordinados mariscales de Napoleón, Jean-Baptiste Bernadotte, quien logró que Carlos XIII le adoptara, con lo que ascendió al trono en 1818.
Cuando me absorbió esta ciudad era un mes de mayo, y es cuando él sol se resiste a ponerse hasta las diez y sale madrugador a partir de las cuatro de la mañana. Con esa luz y los barcos de vapor que llevan decenios haciendo las mismas rutas, la ciudad me atrajo de tal manera que la consideré una de mis favoritas. Solo divisar las casas de madera, los bosques y su perfecta armonía con los canales produce un efecto hipnótico como el que hizo que el gran Vassa se hundiera en 1628 en el fondo de la bahía.
Estocolmo también se quiere a si misma. No hay más que ver la bandera nacional sueca en todas las casas. El azul y el amarillo parecen estar presentes por todas partes reafirmando la unidad de un país donde hay muchos pocos nacionalismos interiores. La misma cultura es en el norte que en el sur, la misma lengua e incluso, aunque con diferencias, la misma gastronomía. Suecia, junto con Japón y otro país que ahora mismo no recuerdo y que dejó a la inestimable ayuda del posible lector, se presenta como un totum unificado.
En el verano de 1973, durante un asedio de seis días al Kreditbanken, el lazo que se formó entre los rehenes y los secuestradote y que hizo que los primeros se negaran a declarar posteriormente, llevó a la invención de la expresión “Síndrome de Estocolmo”. Pues al igual que Florencia, que me cautivó con su arte, debo decir que el “síndrome Estocolmo” existe y que lo sufro cada vez que un paisaje nevado, un canal, un bosque me recuerdan a la más bella ciudad que he conocido nunca. No me privéis de volveros a hablar de ella en un futuro.

OPORTO, CIUDAD DE VINO Y LUZ

Permalink 06.03.07 @ 08:47:30. Archivado en Sobre el autor

Su nombre esta asociado al vino. Desde sus tierras se cultivan las mejores uvas que después servirán para elaborar el mejor caldo. Aunque se enfaden los griegos, Baco nació aquí dentro de una barrica. Y digo bien porque fue en Cale, actual oporto, donde los argonautas griegos desembarcaron con Jasón en busca del vellocino de Oro. Es la única ciudad que da nombre genérico a un vino, y que vino, diría el mejor gourmet. La esencia de Oporto es, como no podía ser de otro modo, el oporto, y las bodegas que han florecido en estas tierras (algunas se remontan al siglo XVIII) y proveen a las mesas más selectas de todo el mundo civilizado.

En la antigüedad, los cruzados que se dirigían a batallar a Tierra Santa se detenían en esta ciudad para hacer acopio de provisiones y recargar energías, así como las expediciones que en el siglo XVI dieron lustre al imperio portugués por allende de los mares. Sus habitantes son conocidos por los tripeiros porque una de estas expediciones que partían hacia el nuevo mundo se quedo sin carne fresca. Los Portuenses, gentilicio de los ciudadanos que habitan por aquellos lares, decidieron dar su carne y quedarse con las tripas. Hoy es habitual que el viajante para a degustar en sus restaurante la “tripas à modo do Oporto”, o la Francesinha que es un sándwich de origen luso.

La industria y comercio han sido siempre la columna vertebral de esta ciudad. Un proverbio portugués define la esencia de las principales ciudades del país: “Coimbra estudia, Braga reza, Lisboa presume y Oporto trabaja”. Travalla, diría un portugués. El malicioso atributo que se reserva para los lisboetas hace pensar que este proverbio tiene su origen en Oporto, y es que entre las dos ciudades siempre ha habido la típica enemistad. Es la misma comparación que se hace en brasil con Rio de Janeiro y Sao Paulo, países unidos por una misma lengua.

Las barcazas, cargadas de barricas están siempre listas para alzar sus velas mar adentro y llevar desde el Douro (como se llama el Duero en tierras portuguesas) el preciado licor. El río articula la ciudad en su desembocadura y una de las mejores vistas de oporto es desde su orilla izquierda mirando hacia el mar. Por la mañana la neblina hace acto de presencia y la lluvia cubre de musgo los edificios de piedra, las casas con tono terroso, el color verdoso del agua, las entrañas de granito que se han ido partiendo en dos dejando paso al majestuoso curso del Duero… es una de las mejores estampas que nos regala esta ciudad. El puente Dom Luis I, uno de los monumentos más emblemáticos de la urbe, fue diseñado por Téophile Seyrig, discípulo de Gustave Eiffel (hay otro puente de hierro forjado del mismo autor), presenta dos niveles y une, por un lado, la parte alta y la orilla este. Las calles suelen tener una pendiente muy pronunciada y los espacios llanos son más bien escasos. Si las fuerzas acompañan, hay que subir los 225 escalones de la torre de Dos Clérigos y degustar con tiempo la estación de Santa Apolonia o Sao Bento.
Se nota que en Oporto se trabaja y se sabe disfrutar de la vida. El comercio ha hecho que el pan de oro se aplique por doquier, desde los altares hasta las columnas con querubines. Por las noches toca partido del F.C. Porto, o una actuación de fado, la música nacional portuguesa. Aunque destile tristeza por su fachada, en Oporto no existen las penas.

LONDRES, LA CITY

Permalink 06.03.07 @ 08:45:52. Archivado en Sobre el autor

La lluvia es eterna en Londres. Los cielos grises la acompañan desde que nació. Desde el meridiano de Greenwich, a cero grados de longitud, siempre se la ha considerado el centro del mundo. Londres sabe perfectamente qué lugar ocupa en el mundo, pero no siente la necesidad de demostrarlo continuamente.
La ciudad es una mezcla de imperio británico, cabinas telefónicas rojas y buzones de correos que lucen el emblema de los reyes del pasado. Aun se puede pasear por sus jardines reales y evocar la flemática superioridad victoriana o la afición por el fútbol entre dos buenos árboles que ejercen de postes. Autobuses rojos y taxis negros forman parte del paisaje urbano más esencial, así como, vale la redundancia su sempiterna y fina lluvia.
Una cosa que me produce curiosidad y que la diferencia mucho de Paris es su forma de catalogar las calles. Los nombres de las mismas no son artistas reconocidos o presidentes del país, sino que nos sugieren algo humilde y críptico (Picadilly, Trafalgar, Notting Hill, Chelsea…).
La ciudad ha estado abierta y por eso se ha configurado como un puzzle donde cada distrito configura la aldea global. Todos los barrios sugieren un mundo donde las mezclas de olores, sabores, visiones y sensaciones son diferentes. Los libaneses de Mayfair, los indios de Brick Lane y Southall, los jamaicanos de Brixton… Su capacidad de acoger refugiados hizo que también estuviera allí presente un no tan augusto dictador chileno. Uniendo y aportando sus siempre turbias aguas esta el Támesis que parece huir rápido de una ciudad que avanza imparablemente hacia la modernidad.
Desde la "Golden eye" se puede observar toda su rectitud en la arquitectura, al propio estilo aristocrático, el majestuoso Buckingham Palace donde aun tiene "un trono" la reina madre, el Big Ben que martillea sus horas indicando el ocio y el negocio de la "city", y las dos guardacustodias del arte universal, como son la Tate y la Nacional Gallery.
Su ambivalencia provoca que muchas culturas sobrevivan en el mismo territorio con lo que el desinterés de los unos provoca las libertades de los otros y cuyo nexo de unión es que hablan un mismo lenguaje. Se sabe que es el primer idioma del mundo y las personas que no son oriundas de las "ingles" lo utilizan sin perder su racialidad y su esencia. De eso se trata en definitiva, de acceder a lo global sin perder lo local.
Como no recordar también los personajes de ficción y de no ficción que han paseado por sus calles. El Sherlock Holmes y su perro de Baskerville, el famoso Bond James Bond, los Beatles y su "Imagine", Dickens y su "Oliver Twist"… hasta el famoso Woody Allen viene a rodar sus películas a Londres con su hada madrina Scarlett Johanson. Un cúmulo de personajes que han provocado multitud de sueños y que han evocado unas imágenes de la ciudad que han quedado perennes en la mente de todos.
Es una ciudad hermosa, pero no en el sentido convencional de la expresión, y dotada de alma propia siendo también adjetivos que le corresponden inabarcable, orgullosa, dinámica y siempre cambiante. Londres es "la city".

Sobre el blog....

Permalink 03.03.07 @ 02:19:13. Archivado en Sobre el autor

Raulet el Artillero es un viajero al que le gusta perderse por las ciudades, pasearlas a fondo y, sobre todo, sentirlas.

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