La Guitarra Española de Sor al siglo XXI
21.02.12 @ 16:02:55. Archivado en Noticias
ENTRE EL 25 DE FEBRERO
Y EL 10 DE MARZO EN
LA FUNDACIÓN JUAN MARCH
CICLO “LA GUITARRA ESPAÑOLA: DE SOR AL SIGLO XXI” EN “CONCIERTOS DEL SÁBADO”
ESTE CICLO DE TRES CONCIERTOS MUESTRA EL ITINERARIO SEGUIDO POR LA GUITARRA ESPAÑOLA DESDE QUE A FINALES DEL XVIII CONSOLIDÓ SU POSICIÓN COMO INSTRUMENTO SOLISTA GRACIAS A SOR HASTA LAS NUEVAS POSIBILIDADES SONORAS DESCUBIERTAS EN LAS ÚLTIMAS DÉCADAS
Con la interpretación del guitarrista catalán Carles Trepat se inicia este próximo 25 de febrero, a las 12 de la mañana, el primero de los tres conciertos del ciclo LA GUITARRA ESPAÑOLA: DE SOR AL SIGLO XXI que ha organizado la Fundación Juan March (www.march.es y también en Facebook y Twitter: @fundacionmarch) dentro de su modalidad de Conciertos del Sábado.
A finales del siglo XVIII, la guitarra consolidó su posición como instrumento solista gracias a la figura de Fernando Sor. Y desde en¬tonces, su repertorio ha ido en constante aumento, hasta las nuevas posibilidades sonoras descubiertas en las últimas décadas. Este itinerario es el que propone este ciclo de tres conciertos, ofrecidos por Carles Trepat, Miguel Trápaga y Avelina Vidal Seara, los sábados 25 de febrero y 3 y 10 de marzo, respectivamente. El primero de los tres conciertos se ejecutará con guitarras de la época.
*Sábado 25 de febrero, Carles Trepat, con guitarras de Joseph Pagés (Cádiz, 1809) y de Antonio Torres (Almería, 1892), ofrece el programa: “Sor y el nacimiento de la guitarra moderna”, con obras de Antonio Abreu, Francisco Sor, Dionisio Aguado y Miguel García.
En este programa se aborda la creación guitarrística en la transición del siglo XVIII al XIX, cuando el instrumento adquirió su configuración definitiva tal y como hoy lo conocemos, al tiem¬po que se creó un repertorio idiomático. El programa propuesto aborda la creación guitarrística en la transición del siglo XVIII al XIX, cuando el instrumento adquirió su configuración definitiva tal y como hoy lo conocemos, al tiem¬po que se creó un repertorio idiomático. Esta evolución del instru¬mento es especialmente visible en el método de Antonio Abreu, de quien han incluido dos obras. En su tratado dedica capítulos específicos a la guitarra de cinco órdenes y de seis órdenes (en re¬ferencia al número de cuerdas que tenía cada instrumento), los dos tipos de guitarra que entonces convivían. Protagonista directo en este cambio fue Miguel García, más conocido como Padre Basilio, quien contribuyó a la expansión del repertorio guitarrístico, siendo él mismo un hábil compositor como se podrá confirmar en el concierto. A la colección de los Doce estudios Op. 6 pertenecen algunas de las obras más conocidas de Fernando Sor, posiblemente el autor más determinante de la consolidación de la guitarra moderna. Tanto la disposición de las obras como la graduación escalonada de las difi¬cultades técnicas muestran la concepción pedagógica de su autor. Un rasgo notorio de la colección es la belleza de la melodía de mu¬chos de los estudios, como ejemplifica el Estudio nº 11 en Mi menor, en el que una melodía nostálgica es acompañada por un motivo ar¬pegiado en ostinato. Por su parte, Dionisio Aguado ha sido consi-derado uno de los compositores más innovadores en su género del siglo XIX gracias a su método, del que se incluye en este programa un estudio. La concepción de ambos autores es en cierto modo parale¬la, combinando destreza técnica con la gracia de sus minuetos, que evocan la música de danza del salón dieciochesco
*El 3 de marzo, Miguel Trápaga ofrece el programa “La consolidación: de Aguado a la Generación del 27”, con obras de Dionisio Aguado, Francisco Tárrega, Manuel de Falla, Joaquín Turina, Miguel Llobet, Emilio Pujol, Federico Moreno Torroba y Julián Bautista.
La consolidación de la guitarra como instrumento de concierto se produce entre los siglos XIX y XX, siendo especialmente significa¬tivas las aportaciones de autores como Manuel de Falla o Joaquín Turina. En esta época se consolida definitivamente el instrumen¬to en la sala de conciertos, al tiempo que se expande el repertorio específicamente concebido para el instrumento, desarrollando un lenguaje específico. Muestra de la importancia que tuvo este len¬guaje idiomático es el intento de evocarlo con otros instrumentos. Valga como ejemplo el Concierto para clave de Falla en el que los acordes arpegiados emulan el rasgueo de la guitarra. También pue¬den verse estos rasgos en la versión orquestal del Homenaje que el compositor gaditano dedica a Debussy. La obra, concebida a partir de tópicos estilizados como el ritmo de habanera, potencia la ima¬gen idealizada de España que tanta importancia ha tenido en auto¬res posteriores. Los palos del flamenco “Garrotín” y “Soleares” son la recreación que Joaquín Turina realiza en su Homenaje a Tárrega. En ellos la expresión del canto es el aspecto más cuidado por el compositor, que realza la copla reduciendo el acompañamiento a su mínima ex-presión. En una línea similar, Federico Moreno Torroba, compone su Sonatina, de estilo neoclásico en cuanto a la forma. El composi¬tor, recordado especialmente por su producción escénica, también realizó notables aportaciones a la música instrumental, aunque hoy resulte más desconocida. Por su parte, el guitarrista valenciano Francisco Tárrega incide más en la imagen exótica de España. En el Capricho árabe, una me¬lodía alhambrista que emplea con frecuencia la segunda aumentada describe el sonido del laúd como expresión de los rasgos arábigos. Contemporáneo a él y con la misma intención, Emilio Pujol recrea la música de las Antillas con su "Guajira". Y es Miguel Llobet quien evoca la música tradicional catalana como ejemplo del fenómeno regionalista vivido durante las últimas décadas del siglo XX.
*El 10 de marzo, Avelina Vidal Seara ofrece el programa “Los nuevos mundos de la guitarra”, con obras de Rosa García Ascot, Antón García Abril, José María Sánchez-Verdú, Carles Guinovart, Jesús Torres, Federico Mompou, Tomás Marco, Gerardo Gombau y Joaquín Rodrigo.
Durante el siglo XX, varios han sido los guitarristas empeñados en la expansión del repertorio propio para este instrumento, estimu¬lando los encargos y los estrenos. Tales fueron los casos de Andrés Segovia y de Regino Sainz de la Maza, amigo de Lorca y Dalí. A par¬tir del círculo musical que supo tejer, junto a sus habilidades como intérprete, Sainz de la Maza logró estrenar obras tan importantes como el Concierto de Aranjuez de Joaquín Rodrigo. También le de¬bemos el impulso de otras obras como Junto al Generalife del maes¬tro valenciano, y Española (originalmente compuesta para piano pero arreglada con aprobación de su autora) de Rosa García Ascot, la única representante femenina de la Generación del 27 cuya figura está todavía pendiente de una valoración histórica más apropiada. Para Andrés Segovia compuso Federico Mompou la Suite compos¬telana. De claras influencias gallegas, esta música sencilla e íntima revela el carácter de su autor. Serían unos años más tarde cuando Antón García Abril le dedicara su Vademecum. Antes de finalizar la obra, la muerte del guitarrista inspiró Planto, el último movimiento que contiene la obra y expresión del dolor que le produjo su muerte. Por su parte, Carles Guinovart y Tomás Marco compusieron res-pectivamente Desglaç y Presto mormorando como parte del Álbum de Colien (1996), un compendio de obras del siglo XX que perseguía potenciar la música contemporánea entre los jóvenes intérpretes. De la misma época son Cuaderno de Friedenau de José María Sán¬chez-Verdú y Umbrales de sombra de Jesús Torres, ambas dedica¬das y estrenadas por Avelina Vidal, quien viene mostrando un claro compromiso con la música del siglo XX. Junto a Sainz de la Maza y Segovia, Narciso Yepes fue el otro gran impulsor de la música para guitarra. Entre sus numerosos estrenos se encuentran las Tres pie¬zas de la Belle Époque de Gerardo Gombau, quien ha sido considerado el “hermano mayor” de los compositores de la Generación del 51.
Carles Trepat (Lleida) ha obtenido el Primer Premio del Concurso Permanente de Juven¬tudes Musicales, Premio Tárrega del Certamen Internacional Fran¬cisco Tárrega de Benicàssim, Premio Especial del Jurado del Con¬curso Internacional de La Habana y Primer Premio del V Concurso Internacional de Toronto. Como solista ha colaborado con la Orchestre Philharmonique de Montpellier, Orquesta de la Ópera de Lyon, English Chamber Or¬questra, etc.; ha publicado varias piezas originales y transcripciones para guita¬rra y ha grabado varios CD dedicados a Mompou, Quiroga y el más reciente, titulado El Albaicín.
Miguel Trápaga estudió en el Conservatorio Ataúlfo Argenta de San¬tander
y el Real Conservatorio Superior de Música de Madrid con Ja¬vier Canduela y Demetrio Ballesteros respectivamente. Habitualmente imparte cursos de perfeccionamiento en España y en el extranjero. Actualmente es
profesor de guitarra del Real Conservatorio Superior de Música de Madrid.
Avelina Vidal Seara está especialmente dedicada a la promoción de la música contemporánea, siendo dedicataria de numerosas obras. Ha colaborado con la Orquesta Sinfónica de Madrid y el Plural Ensemble. Ha sido guitarra solista de la ópera La Profesión del compositor madrileño Enrique Igoa. Es profesora del Conservatorio Profesional de Músi¬ca Teresa Berganza de Madrid
y del Curso Internacional de Música Pirineos-Classic.
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Paulino Toribio
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