Es muy difícil que nuestros hijos estudien música
30.10.07 @ 21:17:45. Archivado en Opinion
Realmente es complicado que nuestros hijos estudien hoy día algo más que las asignaturas del colegio. Teniendo en cuenta los horarios se trata de un auténtico rompecabezas y encaje de bolillos el conseguir aunar el curriculum escolar con las actividades "extraescolares". Si un niño se levanta a las ocho de la mañana, comienza sus clases a las nueve o nueve y media y termina a las cinco de la tarde, han pasado nueve horas desde que se levantó y además todavía le quedan un par de horas en el mejor de los casos para realizar las múltiples tareas propuestas por sus diversos profesores, osea los "deberes", con lo cual ya rondamos las doce horas desde que la criatura se levantó. Digo yo que después de permanecer siete horas en un colegio a qué viene esa taréa tan desmesurada en la mayoría de los casos con respecto a los deberes. Si encima pretendemos que estudien música, toquen algún instrumento, etc. entonces ya la situación se vuelve peligrosa. O el niño se convierte en un monstruo del aprovechamiento horario o me temo que cuando menos lo esperemos nos romperá el violín, la guitarra o la flauta en la cabeza.
¿Qué pretendemos con nuestros hijos?. Todos sabemos que les espera un futuro con un panorama laboral duro y competitivo, pero el ser humano no ha de proyectarse hacia la competición ni hacia el éxito más inmediato como un fin inexorable sino hacia la realización humana en el más amplio sentido de la palabra. La enseñanza secundaria en nuestro país ha dejado mucho que desear en los últimos años, los resultados académicos no son nada espectaculares, al contrario. Sin embargo ahora parece que se cargan las tintas en la enseñanza primaria como compensación a ese fracaso escolar. Habría que establecer una restructuración más coherente de los planes de estudio. Los niños de primaria también tienen que jugar y hacer deporte y si todavía les queda ánimo y valor algunos quizá puedan estudiar música.
Comentarios:
No soy músico profesional pero el haber aprendido música cuando era niño me permite, ahora de adulto, valorar el placer de disfrutar con la belleza de la música que por lo menos a mí, afecta a todos mis sentidos corporales y espirituales y me sirve de válvula de escape para olvidar la competitividad y las desgracias a las que estamos sometidos en nuestra vida diaria. Se lo debo a mis padres...
Entre el colegio, los deberes, las extraescolares, el deporte y jugar con los amigos... no tienen tiempo para la música sin embargo es una materia que deben estudiar y aprender a amar desde niños pues en caso contrario les será muy difícil ver los beneficios, a todos los niveles, que aporta la buena música y su educación.
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Paulino Toribio
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