
María F. Cruz:- José Saramago escribió una novela titulada Ensayo sobre la ceguera, sin apenas puntos, signos de interrogación o de exclamación, mayúsculas o guiones. Sin embargo, resultó convertirse en un best seller, y luego en merecedor de un premio Nobel, y su autor recibió un gran número de propuestas para ceder los derechos de su obra y que esta fuese adaptada al cine. Hasta Woopi Goldberg fue a hablar con el escritor portugués, sin éxito.
Sin embargo, Fernando Meirelles y Don McKellar fueron a visitar a Saramago a Lanzarote, ablandaron su corazón y lograron convencerle para que les dejase adaptar su novela al cine… eso sí, con dos condiciones: la ciudad en la que transcurriese la acción debía ser indefinida, y tenía que aparecer un gran perro, personaje del que el autor estaba muy orgulloso. Prometieron cumplir ambos requisitos y los derechos para adaptar la novela fueron cedidos.
El guión llegaba de mano de McKellar, que decidió trasladar la acción al tiempo actual y concretar la trama para que pudiese abarcar un mayor público. Julianne Moore, Mark Ruffalo, Danny Glover, Alice Braga, Gael García Bernal, Yusuke Iseya, Sandra Oh, y Yoshino Kimura fueron elegidos para constituir el reparto. Entre todos, narran la historia;
Un hombre se queda ciego en un semáforo; tiene una enfermedad a la que llaman “ceguera blanca” que resulta ser contagiosa. Cunde el pánico en la ciudad y pronto los ciegos son puestos en cuarentena para evitar más infecciones… los ciegos, y una mujer (Julianne Moore) que, inexplicablemente, aun conserva la vista. Cunde el pánico. Algunos, como Gael García Bernal, quieren hacerse con el poder para abusar de él mientras otros, como el personaje de Mark Ruffalo tratan de hacer el bien.
El resultado es una película con contenidos no aptos para menores de dieciocho años y que, en ocasiones, llega a agobiar a los espectadores, pero no a decepcionarlos. Buena dirección, planos interesantes que despistan un poco al principio pero a los que acaba por cogérseles el tranquillo y un guión que te hace odiar al personaje de Gael García Bernal, por increíble que parezca. Eso sí, hay algún detalle que logra que los espectadores exclamen ¡venga ya! desde sus asientos, bien porque no lo entienden, bien por el completo surrealismo de la escena.
En definitiva, no se sale la sala con mal cuerpo, aunque sí agradeciendo, a quien quiera que haya que agradecerle, este par de ojos que nos permiten ver buenas películas en la pantalla grande.
Sábado, 18 de febrero
Atticus-444
Ángel Sáez García
Baldomero Gómez
Chris Gonzalez -Mora
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Antonio García Fuentes
Padre Fortea
Atticus-444
Juan Luis Recio
Juan Fernandez Krohn
Paulino Toribio
José Pómez
Ángel Gutiérrez Sanz