Cine espiritual para todos

12 películas para 12 meses. El cine espiritual que viene

01.01.17 | 10:39. Archivado en Selecciones

Crítica audiovisual de "Silencio" de Scorsese

1. “Silencio” (2016) de Martin Scorsese
Comenzamos el año con la que probablemente será su mejor película del cine espiritual, una obra maestra. Scorsese se ayuda de la novela homónima de Shüsaku Endö para desnudar lo esencial de la fe en el encuentro con Cristo. Con una realización brumosa este peregrinaje de claro-oscuros nos lleva a conocer la persecución de los cristianos ocultos del Japón del siglo XVII. Con una mirada para nada complaciente a la misión de inculturar la fe, la fidelidad o la apostasía se pasean entre los personajes para recordarnos el componente de cruz de la ambigüedad humana. Los torturadores parecen tener sus motivos en defensa de la tradición y estructura de vida, los misioneros son trascendidos por los pobres que reciben la fe y la infidelidad constitutiva de lo humano puede ser lugar para una renovada confianza fiel. Y entonces pisar a Cristo puede ser una forma de adoración.
2. “Lo que de verdad importa” de Paco Arango

El director de Maktub nuevamente nos lleva al cine. Alec es un ingeniero mecánico inglés incapaz de poner en orden su vida, pero cuando su tienda de reparación de aparatos electrónicos “El curandero” está a punto de quebrar, un familiar, que nunca supo que tenía, se ofrece a solucionar sus problemas a cambio de que se traslade un año a Canadá, el lugar de origen de sus antepasados. Allí descubrirá que a su alrededor comienzan a suceder las cosas más incomprensible. Una película sobre la fe que no trata de la fe, una película sobre la gracia que trata de la libertad, una película realista que trata sobre la trascendencia de lo ordinario. Paco Arango exprime la humanidad de los personajes y los actores - Oliver Jackson-Cohen y Kaitlyn Bernard especialmente- haciendo que lo disparatado parezca verdaderamente lo que importa.
3. “Queen of Katwe” (2016)Mira Nair

Última película de la directora india Mira Nair de la que recordamos La boda del Monzón (2001) y El buen nombre (2006) ahora al servicio de Walt Disney. En 2012, Phiona era una niña de Uganda que se levantó de los barrios pobres de Katwe para convertirse en una gran maestra del ajedrez renombre mundial. Esta es su historia. En los barrios pobres de Kampala se esconden muchas posibilidades perdidas. Una organización cristiana facilita el aprendizaje del ajedrez para promocionar la formación de la inteligencia de los niños y abrirles al futuro. Allí surge el milagro de Phiona, que tiene una enorme facilidad para aprender a jugar desde un don especial para las matemáticas a través de las que siente que se le revela Dios. Una bella historia que señala la importancia del compromiso por la equidad.

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Sully, Las inocentes y Hasta el último hombre a la cabeza del mejor cine espiritual

29.12.16 | 23:45. Archivado en Selecciones

Ha sido un año con muchas películas inspiradas por la fe però con bastantes de ellas faltas de calidad narrativa, elocuencia estética y profundidad espiritual. Sin embargo, podemos recoger como cosecha un ramillete de títulos necesarios que conviene revisitar.
10. “Poveda” de Pablo Moreno
Comenzamos esta lista con un homenaje, en esta última plaza, al cine pequeño que hace cosas interesantes. En la pantalla la historia de un santo del convulso comienzo de siglo XX en España. Un cura pedagogo, pastor y anticipado a su tiempo, que comprendió la gran herida de una época donde la incultura abrió el abismo de las batallas. Un visionario creyente del papel de la mujer en el giro imprescindible de la violencia al cuidado. Tras la cámara un realizador que acostumbrado a la austeridad hace de la necesidad virtud y mueve los hilos de un tapiz sencillo pero donde la mirada reposa. Ante las cámaras un grupo de actores que creen en el proyecto de un montaje, más bien televisivo, al que las televisiones no quieren apoyar. Un brindis por este trabajo honesto, en sus limitaciones, que merece más oportunidades.

9. “Falling” de Ana Rodríguez Rosell
La directora de “Buscando a Eimish” (2012) filma desde la conciencia. Esto no quiere decir que sean películas concienzudas en el detalle técnico o en el guion. “Falling” es una historia de un amor perdido, olvidado, malcurado. Él llamado -como el Jesucristo de Narnia- Aslan, con un Birol Ünel que traspira autenticidad, ella llamada Alma, con una Emma Suarez grande, que está a la altura de la almodovariana Julieta. El culpable de la ruptura viene de nuevo a provocar al amor enterrado en Alma. Cuando todo parece una operación de reconquista, los clichés de lo esperado en telenovelas saltan por los aires. Nada es ni sencillo, ni tan predecible. ¿Puede salvarse el amor? O mejor ¿puede salvar el amor? Mientras, en el duelo interpretativo, cuando los dos protagonistas, en su mano a mano, cara a cara, no pueden mirarse el uno al otro, levantan imperceptiblemente los ojos al cielo.

8. “Spotlight” de Thomas McCarthy
Película importante y dolorosa que se estrenó con el año y que cosechó los Oscar a mejor película y guion original. La historia sobre el equipo de investigación del diario Boston Globe nos presenta su indagación sobre los abusos a menores por parte de sacerdotes en una de las diócesis más importantes de EEUU. Narrada como una descripción objetiva, muestra los pasos que va haciendo el grupo de periodistas para desvelar el silencio de las víctimas y los mecanismos de encubrimiento de la iglesia católica y de la sociedad en general. "No hay nada oculto que no haya de descubrirse, ni nada secreto que no se tenga que conocer" (Lc 8,17). La verdad siempre tiene una función curativa tanto para las víctimas como para las instituciones religiosas y para toda la sociedad. Corruptio optimi pessima, la corrupción del mejor engendra lo peor. La responsabilidad de los que tienen que velar sobre los débiles cuando encubren sus abusos exige la conversión y la reparación. En este sentido, Spotlight es un buen mensajero.

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"Silencio" de Scorsese, una obra maestra del cine espiritual

23.12.16 | 19:16. Archivado en Crítica audiovisual


Probablemente junto con “El árbol de la vida” de Terrence Malick nos encontremos con una de las películas de más densidad teológica en perspectiva cristiana. Lo que la coloca al lado de obras maestras de la altura de Dreyer, Bresson o Tarkovski.
El apropiado “silencio” antes de su estreno ha generado una expectativa en crítica y público que no defrauda. Para los más alejados de la fe resultará una película extraña, inquietante y con probabilidad incómodamente confesante. A los creyentes que esperan una película de vida de santos misioneros y mártires les resultará decepcionante por ambigua y falta de luz cegadora, de una conversión tumbativa. Pero al que quiera pensar y creer, quizás le sumerja en un silencio habitado.
Scorsese es un cristiano anómalo, en cierta forma un cristiano oculto. Por este motivo cuando el arzobispo Paul Moore, tras comentar y defender su película “La última tentación de Cristo” (1988), le regaló la novela de Endô, le estaba y nos estaba haciendo un gran servicio. El proyecto de hacer una película de “Silencio” ha acompañado al director de “Malas calles” (1973), “Taxi Driver” (1976), “Toro salvaje” (1980), Casino (1995), “Gangs of New York” (2002), “La invención de Hugo” (2011) y “El lobo de Wall Street” (2013) durante casi 30 años. Ha sido un tiempo tanto de controversias legales como de maduración estética y espiritual.
“Silencio” dura dos horas y cuarenta minutos. Se trata de una peregrinación espiritual que sigue fielmente a la novela. El director está mucho más preocupado por transmitir la experiencia espiritual que por crear una atmósfera afectiva para la narración fílmica, lo que exige al espectador adentrarse entre las nieblas y barros en el drama humano al que Dios asiste aparentemente silencioso.
Scorsese es un director de dramas con personajes torturados que andan buscando la luz. El Jesucristo de “La última tentación" no era una excepción. El Charlie de “Malas calles”, el boxeador Lake LaMotta de “Toro salvaje”, la peripecia de la joven viuda en “Alicia ya no vive aquí” (1974), o el prometedor abogado Newland Archer de “La edad de la inocencia” (1993) siguen el modelo de seres torturados, inadaptados entre el cielo y la tierra. Tras esta tensión trágica, en Scorsese late, tanto como en los autores que adapta, una búsqueda espiritual que se hace temática no solo en su filmación del libro del cristiano ordodoxo- heterodoxo Nikos Kazantzakis, sino también en “Kundun” (1997) desde el budismo y de nuevo con el P. Rodrigo, todo un arquetipo del cristianismo trágico unamuniano.
La factura fílmica es excepcional. La representación del Japón medieval con sus brumas entre la noche y fe, el barro de la pobreza de una sociedad injusta y violenta, el oscuro mar que amenaza como el poder despótico. Lo fétido no se huele pero se siente. La secuencia magistral de la tortura y muerte de los campesinos cristianos, crucificados en la orilla del mar que les ahoga y asesina, es de una contención estética que permite erizar la piel.

La actuación del aparentemente superficial Spiderman-Andrew Garfield en el papel del padre jesuita protagonista resulta más que una sorpresa agradable. Como ya ha demostrado en “Hasta el último hombre” (2016) de Mel Gilson se trata de un actor que tiene algo de los modelos bressonianos, un rostro capaz de mostrar un misterio. Issei Ogata en el papel del gobernador militar Inoue, escondido bajo la apariencia de un viejo samurái resulta de una gran potencia dramática a la altura de los personajes inolvidables de Akira Korosawa, viejo amigo de Scorsese. El director italonorteamericano apareció haciendo de Vincent Van Gogh en “Los sueños de Akira Korosawa” (1990). La presencia-ausencia del personaje del padre Ferreira, contenido y enigmático Liam Neeson en su aportación, resulta un factor agregador de sentido. Yôsuke Kubozuka en el papel del infiel y fiel Kichijiro cumple con creces su papel de espejo del protagonista. Mientras que el padre Garpe interpretado por Adam Driver supone un contrapunto para el seguro liderazgo de P. Rodrigo.
El drama interno del protagonista supone una transfiguración. El punto de partida es la generosa disposición del misionero que viene a evangelizar y cambiar el mundo bajo la bandera de Jesucristo. El primer giro vendrá ante el reconocimiento de la fe sencilla y valiente martirio de los pobres campesinos japoneses, los cristianos ocultos y verdaderos. El segundo giro de tuerca vendrá tras el denso y casi cómplice silencio de Dios, un Dios que calla ante el sufrimiento de los inocentes. La rosca apretará a fondo en la comprobación de la debilidad, cuando la confianza en sí mismo salta por los aires ante el miedo a la tortura en sí y en los otros, los pequeños hermanos. Y justo allí en medio del más radical silencio se oirá una palabra…
No es una casualidad que en un tiempo de densificación del dolor de los pobres, de fuerte secularización silenciosa de dioses, de renovada persecución fundamentalista de los distintos la actualidad de “Silencio” nos resulte inquietante. Scorsese se ha sabido aupar en la potencia de la obra de Endô para realizar una meditación espiritual sobre el rostro de Dios presente en Jesucristo. Desde este rostro se verifica toda mediación humana que antes que salvar necesita ser salvada. La apostasía en un paso para la purificación de la fe, la duda es una puerta para la confianza, el sufrimiento un crisol innecesario pero sobrevenido que hace descansar el pie en la definitiva roca firme.
Como creador el director añade en su obra algo más que un artesano de adaptaciones. El final de Scorsese, en su sutileza, será más rotundo y occidental, que el final de la novela de Endô. Que solo sea por este final añadido, vale la pena el camino. El infiel jesuita y su fiel sirviente Kichijiro se unen por fin. La última vuelta en un minúsculo símbolo dejado por una mujer.

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Hasta el último hombre. Pacifismo salvaje

08.12.16 | 19:45. Archivado en Crítica cinematográfica

Esta película puede herir la sensibilidad del espectador y éste es el riesgo de llegar hasta el extremo. Mel Gibson sigue siendo un narrador eficaz y extremoso, lo demostró en “Braveheart” (1995), en “La Pasión de Cristo” (2004) y en “Apocalypto” (2006). Su compromiso con el mensaje cristiano es radical, rotundo, omnipresente. Sabe buscar al público y al espectador no le deja indiferente ni cómodo. Más bien le pega un puñetazo en el estómago y le muestra épicamente lo valioso.
Hacksaw Ridge cuenta la historia de Desmond Doss, impresionantes los registros de Andrew Garfield, un objetor de conciencia por motivos religiosos que va a la II Guerra Mundial como ayudante sanitario. La historia es un díptico de preparación y culminación. El prólogo nos muestra a la familia del protagonista, un padre borracho y herido mentalmente por la I Guerra Mundial, convincente Hugo Weaving, y una madre sufridora (Rachel Griffiths). Allí en la violencia del maltrato forja sus convicciones pacifistas y como una luz aparece la bella enfermera que interpreta Rachel Griffiths. Doss emerge como un personaje contradictorio duro e ingenuo, fuerte y alegre, especial y tenaz. Comenzada la guerra se alista y en el campamento de entrenamiento conoce a sus compañeros guiados por el sargento Howel, sugerente Vince Vaughn. Hasta aquí todo tranquilo, bien narrado y señalando la fuerte convicción cristiana, adventista, del presunto héroe. La biblia será su bandera.
Con la segunda parte hay que resistir al vómito. La acción nos lleva a la brutal batalla Okinawa. 250.000 muertos entre las tropas del Pacífico de EEUU, los soldados japoneses y sus habitantes. En pleno frente para tomar la colina de Hacksaw, se encuentra Doss y su compañía. Allí los vemos ser despedazados, desventrados, mutilados, desfigurados. Sangre y fuego. Alaridos y espasmos. Rabia y dolor. Violencia hasta la médula, literal, y hasta los intestinos, literal. Y el bueno de Doss recogiendo uno a uno a los heridos, cuando todos se retiran, el pretendido cobarde muestra su valor trascendente. Recoge incluso a los enemigos. Lo fuerte es que se trata de una historia real. Una batalla inútil, la guerra terminaba unos días después con el bombardeo atómico de Hirosima y Nagasaki.

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The Vessel: la sombra de Malick es alargada

08.12.16 | 17:58. Archivado en Crítica cinematográfica


The Vessel es claramente una obra de la escuela de Malick. Uno de sus discípulos, Julio Quintana, compone este film-parábola sobre la intensidad de la desolación y el sacrificio de la esperanza. Con las mismas consideraciones formales cuenta con la belleza de los planos que se convierten en símbolos, la intensidad de la tragedia, el dialogo tenue contrapunteado con la voz en off y la intensidad de la banda sonora.
Tras diez años de la tragedia de un maremoto una aldea portorriqueña sigue en la tristeza de la devastación. Tras la muerte de 46 niños de la pequeña escuela, las mujeres se niegan a quitarse el luto y a tener hijos. Resistiendo el temporal el sacerdote local, impresionante Martin Sheen incluso en su castellano, intenta, tan repetida como fracasadamente, aportar un poco de luz, desde una iglesia a la que ahora ya no entra nadie.

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La pasión de Agustine (Léa Pool): una monja que lo revoluciona todo

02.12.16 | 15:41. Archivado en Acerca del autor


Zanussi en la Mostra de Cine Espiritual de Cataluña

27.11.16 | 16:01. Archivado en Festivales


Los exámenes: la corrupción del corazón

27.11.16 | 15:59. Archivado en Crítica audiovisual


"Los católicos no se interesan por el cine" El director Zanussi en la inauguración de la XIII Muestra del Cine Espiritual

16.11.16 | 14:21. Archivado en Festivales


El reconocido director polaco Krzystof Zanussi inauguraba la XIII Muestra del Cine Espiritual de Cataluña con la presentación de su película “Cuerpo extraño”( Obce cialo, 2014). Desde la organización de la Dirección General de Asuntos Religiosos de al Generaltat de Cataluña este año presenta veinte títulos claves del cine espiritual reciente.
Zanussi, el viejo cineasta, desde el año 1966 lleva realizando ficción y documental tanto para la televisión como para el cine, señala con cierta preocupación la dificultad de la movilización del público religioso hacia las películas y en general hacia la cultura. En un momento donde "el mundo se pierde de la dimensión metafísica" es especialmente importante que el arte que mira a la trascendencia tenga un sitio.

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Cine para el diálogo interreligioso. La propuesta de la XIII Muestra de Cine Espiritual de Cataluña

04.11.16 | 19:39. Archivado en Acerca del autor, Festivales


Se consolida la extensión de la Muestra de Cine Espiritual organizada por el Departamento de Asuntos Religiosos de la Generalitat de Catalunya con un grupo importante de películas de cine espiritual.

Ciclo sobre Krzysztof Zanussi con la presencia del director en la Filmoteca de Cataluña

- "Cuerpo extraño" ( Obce cialo, 2014) Krzysztof Zanussi

Última película de Zanussi. Angelo está enamorado de Kasia, pero ella quiere ser monja. Al ponerse a trabajar en una empresa de éxito conoce a su atractiva y ambiciosa jefa Kris, que le compromete y corrompe. Dos amores, dos mundos, ¿dónde está la verdadera libertad?

- Persona non grata (2005) Krzysztof Zanussi. 1h 50 min.

Un embajador arrastra la pena por su esposa muerta a la vez de sus dudas sobre su relación con uno de sus amigos. El humanista Zanussi nos plantea como salvaguardar la bondad en medio de un mundo de intereses y como vivir la vida desde más allá de la muerte.
- 'El año del sol tranquilo' (Rok spokojnego glonca , 1984) Krzysztof Zanussi. 1h. 46 min.

León de Oro en el Festival de Venecia. Tras la II Guerra Mundial una mujer polaca cuyo marido no ha vuelto del frente y su anciana madre, viven en la pobreza pero soldado americano se acerca a ellas. El amor en tiempos de guerra, la victoria de los perdedores.

- “El corazón en la mano’ (Serce na dloni, 2008) Krzysztof Zanussi. 1h. 36 min.

Comedia negra sobre un rico propietario que necesita la donación de un corazón para sobrevivir y un joven perdedor, aspirante a suicida, al que hay que convencer. El capitalismo salvaje, el sentido de la vida, el relativismo ético y la muerte de Dios como grandes temas.

- "Iluminación"(Iluminacja, 1973) Krzysztof Zanussi. 1h.31 min.

Esta biografía espiritual e intelectual sobre la entrada en la adultez de un estudiante de física recibió el Gran Premio en el Festival de Locarno. Narrada como un mosaico de drama, conferencias científicas y escenas documentales se inspira en la libertad narrativa del “Doctor Fausto”.

- "La vida, ¿una enfermedad de transmisión sexual?"’ (Zyae jako smiertelna choroba przesnoszona droga piciow ?, 2000) Krzysztof Zanussi. , 1h 39 min.

Un médico pone en cuestión sus creencias cuando afronta su estado terminal. Una meditación profunda sobre el sentido de la vida y la falta de fe. La historia narrada entre la emoción y la reflexión nos permite ir pasando por diferentes filosofías de la vida.

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"Luz de soledad". La compañía de los enfermos

21.10.16 | 21:03. Archivado en Crítica audiovisual


Santo María Soledad Torres fundadora de las Siervas de María, Ministras de los Enfermos, llega a las pantallas en una nueva propuesta del director mirobrigense Pablo Moreno. Nuevamente el Evangelio de los pobres encarnado en esta mujer sencilla a través de una película didáctica que consigue hacernos comprender, desde el buen hacer de un grupo de actores con Laura Contreras como protagonista acompañada por Elena Furiase, Raúl Escudero, Carlos Cañas y Lolita Flores, la fuerza de un grupo de mujeres que en el convulso siglo XIX se proponen vivir para los enfermos.

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Luminaris. Un corto sobre la luz

11.10.16 | 14:44. Archivado en Selecciones


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