Cine espiritual para todos

Un Dios prohibido: Mártires para la reconciliación

11.06.13 | 23:22. Archivado en Crítica cinematográfica



El cine de la guerra civil sigue mostrando una herida abierta. No es fácil una mirada serena ante el conjunto de conflictos que se superpusieron generando una marea de dolor prolongada en la dictadura. Las películas más recientes se abren a nuevas perspectivas y pretenden matizar planteamientos ideológicamente simplistas o maniqueos.
“Un Dios prohibido” se encuentra dentro de estas películas. Primordialmente no trata sobre la guerra del 36, sino sobre el martirio de un grupos de jóvenes seminaristas, que ajenos a los conflictos políticos, deciden vivir en coherencia a su fe y al Evangelio. El guion, siguiendo una numerosa y cuidada documentación histórica, huye de un planteamiento de buenos y malos, centrándose en profundizar en las motivaciones religiosas del grupo de 51 claretianos que fueron fusilados en Barbastro. Realizada con rigor, quizás demasiado larga por fidelidad a los hechos históricos, nos ofrece una primera parte de contextualización del conflicto que se avecinaba y de presentación de la vida del seminario así como la preocupación que genera el momento, después se centra en la estancia de un mes en el salón de los escolapios donde estuvieron detenidos y donde se platean las relaciones con los milicianos y el comité, la convivencia entre ellos, la vida espiritual y su disposición a dar la vida, mientras que los últimos veinte minutos tratan sobre el fusilamiento, en distintos momentos y lugares, de los padres que les acompañaban y de los seminaristas, y donde se destaca su coraje interior y la decisión de coherencia con la fe profesada.
Pablo Moreno, el director al que ya conocimos por su cortometraje “Alba” (2012) y por los largos “Talitá Kum” (2010) y “Pablo de Tarso: el último viaje” (2008), emprende este reto con la productora Contracorriente y el apoyo de los misioneros claretianos. Con un estilo televisivo, una puesta en escena tan digna como cuidada y un numeroso grupo de jóvenes actores entusiastas (Elena Furiase, Raúl Escudero, Javier Suarez, Emma Caballero, Iñigo Etayo, Jerónimo Salas y Alex Larumbe) al que se unen algunos más maduros como Juan Lombardero, en el hermano Vall, el cocinero, y Mauro Muñiz en el papel del gitano beato Ceferino Giménez “el Pelé”. Todo ello para ofrecernos una propuesta emotiva, con una perspectiva hagiográfica equilibrada y un contenido evangélico que se centra más en el testimonio que en la condena de los violentos.
Siendo una película de bajo presupuesto, el rigor del planteamiento formal, el cuidado de la imagen y la inteligencia de los recursos digitales nos presentan una factura estimable que, en la herencia del estilo televisivo, resulta atractiva tanto por la historia que cuenta como por el valor del testimonio que trasmite. Lo que supone un salto cualitativo en la producción de cine religioso entre nosotros, pudiendo superar así la resignación de estrenar únicamente películas italianas o norteamericanas. Todo un avance, en tiempos recios también para el cine, que esperamos se consolide ante un público que ha respondido con frialdad a títulos como “Encontrarás dragones” o “Cristiada” pero que fue conquistado por “El gran silencio”, “De dioses y hombres” o “La última cima”.
El papel de Eugenio Sopena, líder de la CNT de Basbastro (bien dramáticamente Jacobo Muñoz) y de la miliciana Trini, la Pallaresa (creíble la Furiase) resaltan los rasgos de humanidad en el bando republicano y ofrecen un contrapunto a la historia. Sin embargo, cuesta el seguimiento de un elenco tan amplio, sobre todo el de los jóvenes seminaristas, para permitir captar la evolución de los distintos personajes y en ocasiones hay subrayados en el guion que, habiendo quedado más implícitos, habrían aportado más hondura dramática. Pero también hay momentos emotivos como la lectura de la despedida a la Congregación: “Morimos todos contentos sin que nadie sienta desmayo ni pesares: morimos todos rogando a Dios que la sangre que caiga de nuestras heridas no sea sangre vengadora, sino sangre que entrando roja y viva por tus venas, estimule tu desarrollo y expansión por todo el mundo” o el momento donde en un pañuelo juntan sus sudores como recuerdo para los que sobrevivirán como testigos.
La película muestra un compromiso claro por la experiencia de la fe en Dios como sentido de la existencia, la generosidad de los que sienten la llamada, el valor de la vida religiosa y el camino trascendente del perdón. Así pues cine religioso con valor de historia y con fuerza de testimonio.


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Comentarios
  • Comentario por Delia Barone 19.06.13 | 15:43

    Yo deseo añadir que a mis 64 años, lo que he visto no solo en España sino en el mundo, es que las guerras en las que se enfrascan los pueblos, son para el servicio de unos pocos, que siempre terminan en la cresta de la ola, porque el pueblo solo recoge las migajas que caen de la mesa. Si en lugar de apasionarnos y embanderarnos fueramos unidos como pueblo todos viviriamos mejor. Tal vez sin tirar manteca para el techo, pero dignamente. Por eso la educación involuciona, cada vez deja más que desear porque los poderosos no quieren gente que discierna, sino mansos borregos a quienes puedan usar. Y aun cuando a muchos les disguste, sería bueno que pensemos y ayudemos a pensar que la salvvación de los pueblos esta en Dios, no en ningún líder porque los hombres todos tenemos nuestras miserias y debilidades, nadie quiere llegar al poder para servir al Pueblo que los puso, sino para usarlo.



  • Comentario por Delia Barone 19.06.13 | 15:33

    Creo que quién escribe la nota se para de manera crítica en un lugar equivocado como CATOLICA disfruto de las películas sobre testimonios de la fe cristiana y si estan bien llevados no me importa que duren una hora o dos.
    Porque lo testimonial en este mundo tan falso es hoy la coherencia de vida.
    Por otro lado es una película testimonial sobre la esencia del mensaje de cristo " dar la vida poramor a Dios", por lo que no se trata de ideología puesto que Dios no es una idea sino un Alguien, Creador , no Creatura.
    Y de último la pelicula no esta dirigida a el que quiere ver simplemente un relato histórico, si no al que busca un mensaje, referentes humanos y por ser católica no buesca poner el dedo en la culpa, ni en los buenos ni en los malos.
    Eso se lo deja a los cuestionadores de siempre, a los que no pueden pasar la pagina con algo que solo se puede hacer con mucha presencia de Dios adentro, el Perdon! soy una simple católica, mi alianza es con Dios, no con ban...

  • Comentario por Maricarmen,Valencia 12.06.13 | 15:24

    Yo tambien opino como Miguel de Valencia. Nuestra guerra civil, lo considero un estado demencial por un pueblo
    que no tenía por que echarse las manos a los pelos, hermanos biológicos o padres e hijos matandose por una idiología, que si se piensa bien, no hace falta armar ninguna guerra. Luego vimos, como despues de una dictadura, salimos sin hacer ruido de tiros. Del todo apaciguados. Por qué era tanto el descontento de los anhos 30? Es muy posible que en el anho de la Transición la gente estaba mejor comida. Si, aunque parezca que no, si el estómago está vacío, la gente se enrabieta. Imaginaros un grupo de perros que unos estan comiendo bien de un plato y el otro grupo mirando. Qué pasará al final? Que la pelea será feroz. Yo no creo eso de guerras por la religión. Ponen contra Dios o a favor de Dios " por poder". Traer la enemistad entre espanholes seria una equivocación.Se mataron seres queridos, todos hijos de un de un bando y otro.El arrebato es malo.La calma es mejor.-

  • Comentario por Maricarmen,Valencia 12.06.13 | 15:21

    Yo tambien opino como Miguel de Valencia. Nuestra guerra civil, lo considero un estado demencial por un pueblo
    que no tenía por que echarse las manos a los pelos, hermanos biológicos o padres e hijos matandose por una idiología, que si se piensa bien, no hace falta armar ninguna guerra. Luego vimos, como despues de una dictadura, salimos sin hacer ruido de tiros. Del todo apaciguados. Por qué era tanto el descontento de los anhos 30? Es muy posible que en el anho de la Transición la gente estaba mejor comida. Si, aunque parezca que no, si el estómago está vacío, la gente se enrabieta. Imaginaros un grupo de perros que unos estan comiendo bien de un plato y el otro grupo mirando. Qué pasará al final? Que la pelea será feroz. Yo no creo eso de guerras por la religión. Ponen contra Dios o a favor de Dios " por poder". Traer la enemistad entre espanholes seria una equivocación.Se mataron seres queridos, todos hijos de un de un bando y otro.El arrebato es malo.La calma es mejor.-

  • Comentario por Miguel de Valencia 12.06.13 | 10:34

    Me gustaría que se supiera interpretar con sensatez nuestro pasado. Todos españoles, a partir de los años 1930, vivieron un enfrentamiento social, que culminó con la guerra. Es un acontecimiento triste para cualquier nación. Eso no se cura de la noche a la mañana. Pero se fueron dando pasos hacia una reconciliación. En algunos sitios se fue logrando con rapidez; en otros ha costado demasiado tiempo. Esto permitió que saliéramos de la dictadura, que no fue tan dura como hoy se proclama, sin que se produjeran disparos. Yo llegué a ver cómo en los países comunistas europeos, los que deseaban liberarse de la dictadura comunista, admiraban el modo cómo nosotros habíamos dado el paso a la democracia. Después ellos lograron hacer lo mismo que nosotros. Lo que considero una insensatez monumental es que ahora se ha intentado por fuerzas políticas resucitar el enfrentamiento. Para ello, se han resaltado las durezas de los otros, sin tener en cuenta las propias. Aquí está fallando la sabiduría.

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