"Apretados en todo, mas no aplastados; apurados, mas no desesperados; perseguidos, mas no abandonados; derribados, mas no aniquilados" (2 Cor 4,8). En esta experiencia, que describe Pablo cuando presenta el precioso tesoro de la vida en la fragilidad del barro, nos adentra la película "Arrugas" de Ignacio Ferreras.
Esta animación, destinadas a jóvenes mayores o adultos, tiene el sabor de las narraciones contadas desde la verdad desnuda. Presenta un dibujo que trasluce emoción en su sencillez y una animación detallista en la simplicidad, formalmente se aleja del tipo de propuestas basadas en la espectacularidad al estilo de los grandes estudios tipo Pixar-Walt Disney o Dream Works.
Aki Kaurismäki nos ofrece otra de sus interesantes películas que tienen como base siempre a personajes marginales, a través de los cuales nos muestra lo mejor de los seres humanos y, en este caso, hasta que punto su bondad cuenta con una ayuda milagrosa para salir adelante.
Para comprender su forma de hacer cine hay que recordar algunas películas de este director finlandés. Podemos comenzar por "La chica de la fábrica de cerillas" (1990) donde cuenta la historia de una cenicienta actual. Con "Nubes pasajeras" (1996) consigue un discreto éxito en una comedia, de tono ligero, que trata sobre el desempleo y como siempre hay una salida a pesar de las pruebas. En el 2002 es premiado en el Festival de Cine de Cannes por "Un hombre sin pasado". La película es nominada al Oscar a la mejor película extranjera. Pero Kaurismäki fiel a sus opciones no asiste a la entrega. Sin embargo, esta película le consagra como un director clave en el panorama del cine europeo.
"Tarancón, el quinto mandamiento" ha sido la miniserie más vista en televisión en el año 2011. El primer capítulo consiguió un 17,1% de audiencia, mientras que la segunda entrega, que se emitió justo después, alcanzó el 19,8%. Basada en un guión poco documentado y simplista es una producción realizada con acierto con una sobresaliente caracterización de los personajes y que presenta un rostro amable de la iglesia, aunque excesivamente contaminada con el poder.
El salmantino Antonio Hernández es un director al que le han inquietado las cuestiones políticas como mostró "En la ciudad sin límites" (2001) sobre las células comunistas en el exilio o "Los Borgia" donde entra en la historia del papa Alejandro VI con más pena que gloria. En este caso escribe el guión junto con Jorge Galeano, que tampoco es una especialista en cine histórico. El resultado se centra mucho más en la participación política del cardenal Tarancón en la Transición que en el pastor y creyente, de aquí que indague insuficientemente en las motivaciones espirituales del personaje. Desde el punto de vista histórico sorprende que aparezca la homilía del joven obispo en Solsona y omita cualquier referencia a la homilía de la misa del Espíritu Santo con la que empezó el reinado Juan Carlos I.
Estamos ante la mejor cosecha del cine espiritual de los últimos años, lo que refleja el buen estado de salud espiritual de la producción cinematográfica. Aunque desgraciadamente este hecho no termina de afectar al público general, que se mantiene en el consumo audiovisual de bajo perfil. Aunque cada vez más hay un sector de público que apuesta por este tipo de cine que ahora lo tiene a su disposición. Veamos la selección de este año.
1. "El árbol de la vida" de Terrence Malick
Estamos ante una obra maestra del cine espiritual. Formalmente innova de la narración fílmica de la fe cristiana ya que presenta una historia personal-familiar de pecado y de gracia con una perspectiva de universalidad que se despliega en abundantes símbolos y referencias musicales de la tradición religiosa. La compleja elaboración formal supone tanto una profundización en la forma artística de la experiencia cristiana como apunta aspectos de novedad. Especialmente sugerente resulta la presencia intermitente del lenguaje orante dirigido a Dios que trasciende la pura narración horizontal.
La mayor dificultad estriba en la complejidad de un montaje. Actúa con diferentes registros que se acompañan de una profundidad teológica inusual dada la amplitud de temas que aborda tales como el sentido del sufrimiento inocente, el origen en la bondad de lo real, la densidad y diferentes registros del pecado así como su transmisión social, la trasparencia resistencia y victoria de la Gracia, la posibilidad de la conversión como giro hacia la esperanza, la ofrenda de alabanza como aceptación agradecida por el amor divino y el más allá como consumación personal y comunitaria en Dios. Este recorrido globalizador por la antropología cristiana se realiza resguardando el misterio de Dios que únicamente aparece representado por la zarza ardiente del Génesis que acompaña la narración como llama de amor viva.
Película imprescindible, a partir de ahora, en el cine espiritual que deberá ser revisitada para descubrir nuevos significados y que propone la experiencia de Dios que se comunica en el arte.
2. "De dioses y hombres" de Xavier Beauvois
Relato poderoso y significativo a la vez que realizado con una respetuosa distancia sobre la vida y muerte de los monjes trapenses del monasterio de Nuestra Señora del Atlas de Tibhirine que fueron secuestrados en 1996. Los hechos se desarrollaron en medio de una Argelia convulsa entre la amenaza de los grupos radicales islamistas y un régimen militar que dificulta la reconciliación.
Xavier Beauvois, el director, basa su narración en la motivación profunda de los monjes explicitada en el testamento de Christian de Chergé que se escucha al final. La aportación espiritual apunta en la reconciliación de las personas, los pueblos y las culturas desde el diálogo de las religiones fundado en el Dios que nos reconcilia en Cristo encarnado y crucificado. Para ello el guión se centra en el proceso de discernimiento personal y comunitario de la comunidad de monjes sobre la decisión de permanecer fieles y firmes en su monasterio a pesar de las amenazas que los rodean.
Magníficamente interpretada, los monjes se presentan en su vida ordinaria de oración, trabajo e inserción en aquella realidad concreta, a la vez que se muestra el proceso de cada uno con sus dudas y certezas. Todo ello nos permite comprender su decisión, para nada heroica, sino más bien como un signo lúcido y humilde de reconciliación en medio de la barbarie. El momento culminante de la última cena es una secuencia magistral donde se nos muestra toda la carga significativa de una mesa que se va convirtiendo de lugar de perdón y alegría a la vez que en altar de entrega y reconciliación. El final es significativo y esperanzado a través de una elipsis que apunta a la paz definitiva en Dios.
3. "Cartas al padre Jacob" de Klaus Härö
Film que acierta a presentar con una enorme sencillez formal- apenas dos actores que interpretan al padre Jacob y a Leila una exreclusa indultada después de una condena a cadena perpetua- una historia de gran fuerza dramática y un explícito contenido cristiano.
Esta película, que ha pasado casi desapercibida fuera del ámbito más especializado de los festivales, es una pequeña joya donde todos los elementos -una fotografía sombría, un piano entrecortado, las interpretaciones austeras y la cámara detallista- apuntan en la dirección de mostrar una historia que trasmite verdad y emoción.
En la primera parte se nos va presentando la ira y el dolor inmenso de Leila que poco a poco va siendo domesticada por la humildad sobrecogedora de padre Jacob, que vive con la misión de mandar y recibir cartas de oración y consuelo para sus lejanos feligreses. En la segunda parte y desenlace asistimos a una resolución sorprendente, que nos descubre el camino del sacrificio de amor y la reconciliación que limpia el alma hacia la esperanza.
La rotunda fuerza espiritual reside en la medida en que el padre Jacob representa el amor misericordioso de Dios que apunta a Cristo tanto por las imágenes del crucifijo como por las citas bíblica elegidas de forma certera. Y también es sugerente la figura de Leila, metáfora de la humanidad que necesita ser salvada. En resumen, teología de la gracia y la justificación convertida en narración cinematográfica. Sin duda, una de esas películas que nos hace mejores.
Cuentan que la famosa canción de Navidad "Noche de paz" fue compuesta para una pequeña iglesia de San Nicolás de Oberndorf en Austria. Probablemente el órgano estaba silencioso a causa de alguna de las múltiples inundaciones que padeció la capilla y que, por otra parte, terminaron por derrumbarla. Pero en la noche de Navidad de 1818, el párroco, que se llamaba Joseph Mohr, quiso que se pusiera música a unos versos que había redactado un par de años antes. Franz Xaver Gruber compuso la melodía que aquella noche se interpretó cantada con el acompañamiento una guitarra. Parece que después de interpretarse por primera vez la canción quedó guardada en un cajón. Hasta que el organero, encargado de poner el día el viejo instrumento, la descubrió y la pasó a dos familias, los Rainer y Strasser, que eran algo así como la famosa familia Trap que inmortalizó la película "Sonrisas y lágrimas". Ambas familias difundieron la canción a través de las distintas ciudades del Tirol y desde allí fue pasando a todo el mundo.
Aurora había enseñado este famoso villancico a muchos niños que lo había cantado año tras año en la celebración de Navidad. Pero aquel año no sería posible escuchar la voz de la vieja soprano. Un grave cáncer de garganta había silenciado sus cuerdas vocales, lo cierto es que aquella Nochebuena, no estaba para cantos. La fragilidad de su salud y su grave debilidad hacían presagiar lo peor. Ella no había tenido familia, sin embargo, un numeroso grupo de sus antiguas alumnas y alumnos cuidaban de ella. Días antes se habían confabulado para organizar su traslado a la iglesia donde siempre cantó aquella noche. Como desde hacía varios meses le llevaron algo para cenar, una sopa de pescado y un poco de dulce. Cenó pronto y cuando estaba a punto de acostarse acudió una de su antiguas alumnas con su esposo. Ella agradeció aquella visita con la sencillez de la que no esperaba nada y todo era bien recibido. Poco a poco de forma inesperada fueron acudiendo otros de sus antiguos alumnos a su casa. Allí le contaron su plan, querían trasladarle en la silla de ruedas hasta la iglesia. No era asunto fácil ya la Iglesia estaba en la parte alta y unas escaleras hacían más difícil el último tramo. Pero la maniobra estaba tramada y ella se dejó llevar.
No fue tarea fácil, hasta que lograron sentarla en el banco de delante del altar mayor. Tuvieron que bajarla en volandas de su casa, que no tenía ascensor. La colocaron en una furgoneta, a la que la nevada detuvo cuando comenzaron a subir por la estrechas calles que llegaban a la pequeña loma donde se alzaba la iglesia románica que se había vestido de blanco-nieve para la ocasión. Al final la llevaron en sus brazos dos de los más jóvenes de sus antiguos alumnos. El esfuerzo valió la pena cuando vieron a su vieja maestra sentada sobre su silla, justo unos minutos antes de comenzar la liturgia de la Medianoche de Navidad.
Para aquel día la coral se había esforzado especialmente con los ensayos, quería sacar lo mejor para aquella ocasión, que se había convertido en una especie de homenaje a su anciana maestra de música. Lo cierto es que los cantos llevaban aquel día una especial vibración, sonaban distintos, aunque el nuevo director no sabía explicar del todo aquella significativa mejoría, que se manifestaba especialmente en los pasajes con más dificultad. Cuando llegó la hora de la comunión se entonó como era costumbre el antiguo villancico tirolés. El coro entonaba las estrofas con una cadencia bastante suave como era requerido. Algunos de los asistentes se añadían tarareando a media voz el famoso estribillo. Aurora sorprendentemente se escuchó tararear con una voz primero ronca y deforme pero cada vez más templada. Solo los más próximos comenzaron a percatarse de la voz recobrada de la anciana. El asombro se convertía en murmullo a la vez que el canto del villancico era abandonado. El coro que estaba delante también escuchó el canto de aquella voz que apagada volvía a alzarse especialmente trasparente y diáfana a la vez que sonora y vigorosa. Sin ningún acuerdo fueron uno a uno callando para así poder escuchar. En la iglesia se hizo un enorme silencio, solo interrumpido por aquella voz agotada y rota que volvía a sonar clara y apasionada. En medio de la noche las palabras tomaron una significación especialmente relevante: "¡Gloria a Dios, gloria al Rey Eternal! ¡Duerme el Niño Jesús!
Y en aquel momento muchos comprendieron la verdad que mostraba aquel canto. En la sonrisa de Aurora entendieron como hay una música interior que cura por dentro y se convierte en canto hacia fuera. Y al escuchar su voz recobrada redescubrieron como el Misterio ocurre en lo escondido, pero que cambia desde lo profundo extendiéndose como aquel viejo villancico en el silencio de aquella iglesia en la que el frío se había tornado en agradecimiento. Y los ojos se fueron trasladando desde aquella anciana que cantaba sobre su silla de ruedas al Niño Jesús que presidía, dormido y silencioso la celebración, y al que ella miraba con intensidad.
Aquella noche descubrieron que los ángeles seguían prestando sus voces cuando parece que ya no quedan cantos y que siguen existiendo pastores que desde la intemperie escuchan el canto que rompe la noche y les recuerda hasta que punto Dios ha apostado por los seres humanos. Algo que empezó mucho antes que la famosa canción de Navidad "Noche de paz" fuera compuesta para una pequeña iglesia de San Nicolás de Oberndorf en Austria. Algo que empezó cuando Dios levantó a la humanidad en un Niño que nos hizo ricos en su pobreza. Algo que continúa en cada milagro que hace posible que una voz entone de nuevo su canto.
Another Year es una nueva muestra del humanismo de Mike Leigh que realiza un elogio al amor sencillo de un matrimonio de sesentones, curiosamente Tom y Gerri, que viven su vida abriendo su casa a aquellos que se acercan. El film, como es habitual en este director en sobresalientes actuaciones con una fenomenal dirección de actores, en una narración entrecortada y sorprendente marcada por una iluminación que destaca el paso del tiempo y las estaciones. Así nos encontramos con una propuesta en la que llegamos a reconocer el valor de la gente sencilla que han encontrado el paz y la búsqueda de los que andan tras ella.
Mike Leigh sigue, pues, profundizando en las relaciones humanas, especialmente en las familiares, como hizo en la magistral "Secretos y mentiras" (1996) donde una joven negra buscando a su madre biológica fue a conocer una curioso hogar donde junto a la limitación y la miseria humana emergía el deseo de encuentro y comunicación. Claves que también de desarrolla en la desestructurada familia de "Todo o nada" (2002) donde sus miembros terminan por apoyarse unos en otros asumiendo sus debilidades y ofreciendo sus fortalezas.
“Cataluña por encima todo”, con esta cita transformada de unos versos del viejo himno patriótico alemán, la película nos propone una crítica a la intolerancia y a las actitudes xenófogas desde tres historias que tienen en común la ambientación en un pueblo rural catalán y algunos personajes que se mezclan. Con una realización sencilla y llena de buenas intenciones, los tres episodios quieren ser un aviso frente a los riesgos de las dinámicas de exclusión social.
La primera historia protagonizada por un ex presidiario, con una significativa actuación del televisivo Gonzalo Cunill –recordemos al Rudy de “El cor de la ciutat”- se centra en su vuelta a casa, tras 19 años de prisión cumpliendo condena por violación. Asistimos al dolor silencioso de este ser humano que quiere reconstruir su vida frente a un entorno que no olvida. Las referencias a “Umberto D” (1952, Vittorio De Sica) no suponen una sintonía de perspectiva con esta obra maestra del neorrealismo, sino que más bien la cuestionan por ingenua.
Terrence Malick (Malas Tierras, 1973; Días del cielo, 1978; La delgada línea roja, 1998; El nuevo mundo, 2005)ha realizado una obra maestra que supone al artista capaz de expresarse a través del cine, al pensador que se asienta en la tradición filosófica, teológica y musical, y al creyente que quiere plasmar su experiencia de Dios. Tal intención nos lleva a una obra compleja que puede ser contemplada desde una cierta sencillez pero que no funcionará como película comercial. En este caso la crítica quiere ser una invitación responsable a ver una película que provoca una experiencia estética, invita a adentrase en la experiencia de la gracia y deja un poso reflexivo que exige tanto la revisitación –aquí la repetición será obligada- como a la contemplación y el diálogo.
La película en el primer nivel narrativo cuenta la historia de una familia en Texas en los años cincuenta el padre autoritario – genial Brad Pitt- y la madre bondadosa –todo un descubrimiento Jessica Chastain-tienen tres hijos varones de los que seguimos de forma especial a Jack -que será interpretado por Hunter McCracken de niño-adolescente y Sean Penn de adulto-, el mediano y especialmente significativo R.L. (Laramie Eppler) y Steve ( Tye Sheridan) que será el pequeño. Esta histórica doméstica se nos presenta en tres planos un ahora trágico, un pasado complejo y un futuro de promesa. Este nivel es la disculpa para presentarnos una biografía personal donde la gracia que se presenta como una historia de salvación: gracia original, pecado, redención y consumación.
El segundo nivel narrativo se expresa con imágenes –memorable la fotografía de Emmanuel Lubezki-, y música que dan a la historia un alcance cósmico y universal. No se trata de una biografía concreta sino de una presentación de la historia del universo y el ser humano ante Dios que le regala su gracia. Aquí tiene sentido el largo excursus sobre el origen del universo y la vida así como los intercalados visuales, que más que fragmentar la narración la despliegan, y en los que se introduce numerosos símbolos acompañados una banda sonora que actúa también como un potente emisor de mensajes. La complejidad significativa de los más de 30 fragmentos de música clásica y contemporánea nos llevan a recorrer obras de Bach, Mozart, Brahms, Mahler, Smetana, Respighi, Couperin (padre e hijo al piano y a la guitarra), Holst, incluso Preisner –el compositor de Kieslowski- para llevarnos hacia el “Agnus Dei”, de la “Grande Messe de Morts” de Berlioz.
El tercer nivel narrativo tiene la forma de una oración que es pronunciada fundamentalmente ante Dios por los tres personajes principales madre, padre e hijo mayor. En estas oraciones armonizadas con las imágenes y la banda sonora se ofrece el fondo teológico que manifiesta la presencia y la búsqueda de Dios, el encuentro y la ausencia del Misterio, la gracia y la naturaleza, el dolor y el pecado, la conversión y, por fin, la alabanza.
La película también tiene sus límites como no puede ser menos ante el reto imposible que aborda. La sobreabundacia en algunos momentos se convierte en retórica, la ciencia se mezcla sin demasiado aviso con la creencia, la presentación de esta familia supone una tipología poco universal, lo explícito de la confesión se hace incomprensible para el que no ha surcado por los mares de la fe cristiana y lo complejo del relatop puede excluir a los sencillos.
Sin embargo, no queda impedida la genialidad. Señalada por la división radical de opiniones entre la crítica, elevada por la excepcional forma fílmica que despliega, impúdica y arriesgada por la presentación de la fe que realiza. Esta película se convertirá para los cinéfilos en obra de culto y para el cine espiritual en referencia. Para nada es fácil, por eso esta crítica quiere ofrecer en planos unas pistas provisionales para la visión.
Como fondo último hay una llamada a la conversión al misterio de la presencia elocuente, escondida y también dramática, en medio del pecado y de la muerte, de la Gracia. Por ello termina convirtiéndose en una alabanza. Aquí hay un creyente, que lleno de límites, que los hay, nos muestra sobrecogido su experiencia de Dios. Un lugar donde el cine se hace don.
Encuentro de redes sociales en el iCat tuvo lugar en el Pabellos de Deportes de la CAM. 500.000 jóvenes siguen en directo la Jornada Mundial de la Juventud desde Twitter y Facebook decía Antonio Gallo el responsable de redes de la JMJ y van creciendo en número a cada instante. Las redes dan la posibilidad de geolocalización a los peregrinos a través de la aplicación en el móvil así como permite el seguimiento de los que no han podido acudir. Además existen 7 canales en YouTube, para compartir vídeos y un perfil en Flickr, la red social de fotografías para imágenes a las palabras.
El padre Roderick Vonhogen de Holanda, que es fundador y director ejecutivo de Star Quest Production Network, destacó su experiencia que comenzó narrando los acontecimientos en torno a la muerte de Juan Pablo II en Twitter. Destacó que los medios abren nuevas oportunidades para la evangelización y que es un tiempo espacial para la creatividad donde cada uno puede aportar sus posibilidades.
Una alfombra roja recorría ayer la calle Fuencarral pero en este caso las estrellas eran miles de jóvenes que participaban en las iniciativas de cine de la Jornada Mundial de la Juventud. Como decía la responsable del área de cultura, Carla Díez de Rivera, "el Señor está esperando en la alfombra roja de la calle de Fuencarral para acercarse a los corazones" Durante todo el día las propuestas de cine se fueron sucediendo comenzando por la mañana con una rueda de prensa en la que participaron entre los actores Monique Coleman de High School Musical, Matthew Marsden conocido por sus trabajos en "Transformers" y "Black Hawk derribado" o la actriz mexicana Karyme Lozano que contó su experiencia de sentirse llamada a una relación profunda con Cristo. Entre los productores Steve Mc Eveety productor de “La Pasión de Cristo” “Anna Karenina” o “La verdad de Soraya M.” destacó su alegría de participar en la Jornada junto con su familia algo que también destacó Pablo José Barroso productor de “Cristiada” y “El gran milagro” que señalo que estaba contento de poder presentar sus películas "ante tantos jóvenes, para enseñarles a ser coherentes y a defender sus derechos, para hacer a ver que, siendo tolerantes, también se puede decir lo que se cree".
Por la tarde miles de jóvenes participaron de las proyecciones de las 18 salas de cine que tenían a su disposición una variada programación con presentaciones y comentarios. En todas las salas los llenos fueron constantes para ver películas como Katyn, Encontrarás dragones, De dioses y hombres, La última cima, La Pasión de Cristo o Disparando a perros. Ademas de los preestrenos de Il était une fois, Popieluszko, El rosario de las estrellas, Super brother, The calling o El gran milagro.
Desde el punto de vista espiritual los relatos de fantasía tienen un especial interés. En este caso la octava entrega -“Harry Potter y las Reliquias de la Muerte: Parte II” de David Yates- nos permite realizar una evaluación global. Lo cierto es que cada generación necesita tener sus propios relatos fantásticos. La serie de Harry Potter de la autora británica J. K. Rowling recoge y renueva toda la tradición del género desde "Peter Pan" hasta "El señor de los anillos", desde "Las crónicas de Narnia" a "Alicia en el País de las Maravillas". En este caso nos permite acceder mediante el mundo fantástico de la magia a otra dimensión donde la lucha entre el bien y el mal adquieren un tono trascendente.
En la última entrega el género evoluciona, como crecen sus protagonistas, en una película más tenebrosa y adulta donde el poder del mal parece alcanzar toda su densidad para marcar un tono apocalíptico. El maligno Voldemort, cuyo rostro desfigurado parece respirar otro aire, se presenta definitivamente como padre y engendrador del mal que domina el Ministerio de la Magia y la escuela de magos de Hogwarts. La misión ahora es destruir los restantes horrocruces para llegar al enfrentamiento final.
Christian Carion, al que recordamos por “Feliz Navidad” (2005), nos ofrece esta adaptación cinematográfica de la mayor operación de espionaje de la guerra fría, L’affaire Farewell. Construida como una mezcla entre el drama político, el suspense de espionaje y la tesis antropológica este film no solo entretiene sino que da que pensar.
Los hechos históricos se sitúan en la década de los 80, cuando el coronel Vladimir Vetrov, miembro del KGB, decepcionado por el rumbo del régimen soviético en decadencia, se propone forzar un cambio político desvelando los secretos del espionaje ruso, especialmente en lo que afecta a sus servicios de información y al conocimiento de los mecanismos de defensa de EEUU. Un ingeniero francés de la Thomson-CFS, Pierre Froment, se convertirá en el correo que recibe toda la información. Estos secretos desde el espionaje francés llegarán a François Miterrand que se colocará en una situación ventajosa como aliado de los EEUU de Ronald Reagan. Las consecuencias del caso serán el debilitamiento del espionaje de la URSS, lo que añadido a las propias a las dificultades económicas, políticas y sociales desencadenará la perestroika de Mijail Gorbachov.
Miércoles, 8 de febrero
Josemari Lorenzo Amelibia
Pedro Tarquis
Francisco Margallo
Rodrigo del Pozo Fernández
Juan Fernandez Krohn
Desiderio Parrilla Martínez
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Asoc. Humanismo sin Credos
Vicente Haya
Isabel Gómez Acebo