Necesito un hígado
06.02.08 @ 12:38:27. Archivado en Vida
En España se realizan del orden de 1.000 transplantes de hígado cada año a pacientes con insuficiencia hepática grave, un número elevado de intervenciones, gracias en parte, a que nuestro país tiene la tasa más alta de donantes de órganos del mundo, 34 por millón de habitantes. No obstante, las listas de espera crecen diariamente. Hoy más de 1.800 pacientes necesitan un hígado que les permita luchar contra su enfermedad, por desgracia 200 de ellos no podrán superar esta espera. Esta evolución hace que se estén estudiando nuevas alternativas que permitan ayudar a estos pacientes.
La técnica quirúrgica y los cuidados postoperatorios han evolucionado considerablemente desde la primera intervención de este tipo realizada el año 1984 en Barcelona. Hoy día la tasa de supervivencia al cabo de un año del transplante es del 90% por lo que la intervención quirúrgica se considera la única alternativa válida para muchos pacientes en estado grave a causa de cirrosis, anomalías congénitas o carcinoma hepático entre otras patologías. No obstante, el desequilibrio entre pacientes y donaciones hace que cada año incremente paulatinamente el número de pacientes en las listas de espera. Esta circunstancia ha hecho que se estudien algunas alternativas. Las dos más interesantes son, en primer lugar el transplante de una porción de hígado de un donante vivo, generalmente un familiar cercano. Esta técnica se instauró fundamentalmente para ayudar a niños ante la falta de órganos adecuados. Este tipo de intervenciones naturalmente tiene un riesgo para el donante que debe sufrir una hepatectomía parcial y es difícil establecer si la intervención justifica el riesgo. En cualquier caso, la supervivencia de los receptores es similar a las intervenciones con hígado procedente de donantes cadavéricos pero la morbilididad o los efectos negativos colaterales propios de la intervención es mayor en estos casos por complicaciones biliares e infecciones. En España el primer transplante de estas características se realizó en el hospital de La Paz de Madrid en 1993, no obstante en la actualidad el programa de transplantes hepáticos de donantes vivos se realiza exclusivamente en el hospital Clínico de Barcelona desde el año 2000, efectuándose 10-12 intervenciones anuales, sería deseable que la experiencia se trasladase a otros centros. La otra alternativa se circunscribe por ahora en el marco de la investigación con células madre. Tanto partiendo de células madre embrionarias como de células madre adultas se han conseguido obtener precursores hepáticos que han permitido regenerar parcialmente el hígado en modelos animales. Las células madre adultas están más cerca de la aplicación clínica por su mayor bioseguridad. Los resultados aún muy preliminares en fase clínica con implantes de células de médula ósea son sólo moderadamente optimistas. Un campo interesante adicional resulta de la posible utilización de la grasa del propio paciente donde se alojan un tipo peculiar de células madre denominadas células mesenquimales. Recientemente se ha demostrado (Hepatology 46:219-228) que estas células pueden diferenciar expresando marcadores hepáticos y alojarse en el hígado de animales con daño hepático inducido. La gran ventaja de la grasa es que a través de lipoaspirados se pueden obtener grandes cantidades de este tipo de células con un posible potencial terapéutico.
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Le agradezco me comenten su parecer al respecto.
Muchas gracias y que Dios los bendiga.
Luis Felipe Reyes G.
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