«¿El siguiente paso será tener que marcharme del país? -se pregunta el investigador-... Esencialmente me van echando poco a poco, y de momento Europa me acoge por segunda vez».
Moreno Lampaya, que hizo su tesis de la mano de Ginés Morata, Príncipe de Asturias de Investigación Científica, ha desarrollado su labor, entre otros centros, en el Instituto de Biología Molecular de Zúrich, en el Instituto de Biología Molecular Severo Ochoa, del CSIC, y ahora en el CNIO.
No es en absoluto un recién llegado, puesto que ha publicado ya buen número de trabajos en las más prestigiosas revistas científicas. El último, el pasado 14 de enero, en «Nature Reviews Cancer», sobre cómo las células tumorales prosperan por «asesinato» de las células sanas, su campo de trabajo favorito. Y no le ha faltado la financiación de la Comunidad de Madrid, Caja Madrid y la Mutua Madrileña.
«Becarios exprimidos»
Ayer, mientras un grupo de «becarios exprimidos», pertenecientes a la Federación de Jóvenes Investigadores, entregaba a la ministra Cabrera un simbólico cesto de naranjas en la Universidad Autónoma de Madrid, Eduardo Moreno comentaba a este diario que «más que un problema político es cultural... en España las autoridades se asustan ante los proyectos arriesgados e innovadores.
Te dicen «esto no lo ha hecho nadie en el mundo». Claro, si ya se hubiese hecho no lo investigaríamos». El joven científico -Madrid, 1970-, cree que «debe modificarse el sistema de evaluación de proyectos, que aquí es anónimo a diferencia de Europa; y falta, sobre todo, una apuesta decidida por la investigación y el futuro».
Miércoles, 25 de noviembre
Hiroit
Saúl Blanco Lanza
Nicolás Ruiz Humanes
Juan Antonio Reig
Fernando Núñez Noda
Nancy Casal
Jordi Jaumà Bru