Lo que se buscaba eran partículas raras, similares a las escasas de polvo interplanetario recogidas por aviones en la estratosfera terrestre, pero se han encontrado materiales que alguna vez se fundieron en regiones muy calientes, como los alrededores del entonces joven Sol, sobre todo silicatos como los de los asteroides del cinturón situado entre Marte y Júpiter.
También se han encontrado otros silicatos en forma de cristal con incrustaciones de metales y de sulfuros que al principio de los análisis parecían corresponder con el material inalterado.
Sin embargo, los investigadores -del Laboratorio Nacional Lawrence Livermore de Estados Unidos y otras instituciones de ese país, del Reino Unido y de Holanda- creen que son el fruto de la colisión a gran velocidad del polvo del cometa con el instrumento recolector.
Y lo creen porque han hecho experimentos en laboratorio y han conseguido partículas con las mismas peculiares características.
Todo esto plantea que los asteroides y los cometas (por lo menos el cometa estudiado) tienen un origen común en la nebulosa solar de la que surgieron los planetas.
De ahí se deduce que, en parte, esta nebulosa fue luego expulsada -supuestamente en chorros gigantescos emanados de los polos de la estrella- a los confines del Sistema Solar, más allá de Neptuno, donde nacen los cometas. Nadie sabe ahora dónde pueden estar las reservas del material virgen, explican los científicos en la revista Science.
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Miércoles, 25 de noviembre
Hiroit
Saúl Blanco Lanza
Nicolás Ruiz Humanes
Juan Antonio Reig
Fernando Núñez Noda
Nancy Casal
Jordi Jaumà Bru