(PD)-. La organización ecologista ha denunciado que las mediciones de contaminación radiactiva en personas, entre ellas escolares, se han efectuado tarde, ya que se llevaron a cabo en abril, cuando la fuga tuvo lugar en noviembre, y además se desconoce si se han utilizado la metodología y los medios adecuados.
Las dudas de Greenpeace sobre cómo ha gestionado el Condejo de Seguridad Nuclear (CSN) todo lo relativo a la fuga del pasado 29 de noviembre se fundamentan en la falta de información tanto respecto de cuál fue exactamente el accidente.
El investigador del Instituto de Investigaciones Biomédicas del CSIC en Barcelona, Eduard Rodríguez Ferrer, que ha acompañado a los portavoces de Greenpeace, ha recomendado que se realicen nuevos estudios más fidedignos y que se incluya en las revisiones a los habitantes de Ascó.
"No sabemos qué criterio ha utilizado el CSN para decidir quién debe pasar la revisión y quién no, y tampoco sabemos si se ha utilizado como referencia para evaluar la contaminación el índice permitido para trabajadores, que es mucho más alto".
Sábado, 26 de julio
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