SIN AGUA NO SOMOS NADA
09.09.08 @ 18:57:33. Archivado en Con palabras
Dos átomos de hidrógeno unidos a uno de oxígeno parecen insignificantes, pero si hablamos de la palabra ‘agua’ la cosa cambia. El agua es uno de los 4 elementos de la naturaleza, junto con el aire, el fuego y la tierra, y está muy presente en la vida diaria del ser humano, tanto que sin ella no podría vivir. Es fuente de vida, símbolo de muchas culturas e incluso inspiración para los escritores. Actualmente ha llegado a las cumbres del poder y es el centro de todas las miradas ya que, a pesar de que todavía muchos no son conscientes de la situación, nos enfrentamos a la escasez de este preciado líquido.
Tareas y destrezas
Tiene una infinidad de funciones: junto a la energía de las radiaciones solares y el anhídrido carbónico del aire es uno de los elementos primarios que utilizan las plantas en el proceso fotosintético, disuelve sustancias nutritivas para ser transformados dentro del organismo, es el hábitat de gran cantidad de formas de vida: peces, algas, etc., actúa como vehículo transporte de sustancias en el interior de los seres vivos, es una fuente de energía renovable: la energía hidráulica, y tiene múltiples aplicaciones en la vida diaria de una persona: ducharse, lavarse los dientes, cocinar…
Por otro lado, el agua no tiene forma y al mismo tiempo tiene todas las formas. Sorprende el efecto lupa de una gota que se posa en una hoja o de sus curiosas texturas descubiertas al microscopio, así podemos ver igualmente el contraste entre las espectaculares cataratas de Iguazú y la silenciosa geometría de los campos de cultivo. También sorprenden los meandros, los torrentes, los lagos, los ríos, y así hasta llegar a las impresionantes gamas de color que se encuentran en los paisajes submarinos.
Los estados del agua
El agua cubre aproximadamente tres cuartas partes (71%) de la superficie de la Tierra, pese al área por la cual se extiende, la hidrosfera terrestre es comparativamente bastante escasa: sólo supone el 0,022 por ciento de la masa de la Tierra. Se puede encontrar esta sustancia en prácticamente cualquier lugar de la biosfera y en tres estados diferentes: sólido, líquido y gaseoso.
Cuando hace calor, el hielo se derrite y si calentamos agua líquida vemos que se evapora. A una temperatura de 0 °C o inferior el agua está congelada y a partir de 100 ºC alcanza su punto de ebullición y se evapora. Así, podemos contemplar paisajes antárticos, las diferentes tonalidades de azul del agua que rodea a las Maldivas o las termas islandesas rodeadas de humeante vapor.
La fuente de la vida
El agua es fuente de riqueza vital, un bien esencial para la vida cuyo acceso es un derecho humano reconocido por la Comunidad Internacional, sin embargo, es escaso y por eso, cada gota cuenta. El ser humano no puede estar sin beberla más de cinco o seis días sin poner en peligro su vida. El cuerpo humano tiene un 75 % de agua al nacer y cerca del 60 % en la edad adulta. Además, no se conoce ninguna forma de vida que tenga lugar en su ausencia completa, ya que es fundamental para el equilibrio de todos los ecosistemas.
Los rostros de la sed
La parte negativa, y no me canso de repetirlo, es que el agua escasea en el mundo y que no somos conscientes de nuestra responsabilidad, puesto que en muchas zonas del Planeta muchas bocas encuentran grandes dificultades para poder conseguir agua. Las condiciones extremas en los desiertos de Mali o Etiopia, unidas a los problemas de transporte del agua en el noroeste de China, deben constituir una llamada de atención para todas las sociedades acomodadas. Además, incluso en países desarrollados, como el nuestro, hay problemas de abastecimiento debido a las escasas lluvias que mantienen casi vacíos los embalses. A este problema podemos llamarlo egoísmo de los países ricos, podemos asociarlo al calentamiento global, pero sea cual sea la causa hay que buscar una solución.
Aguas heridas
Grandes desastres ecológicos relacionados con el agua asolan nuestro Planeta, un ejemplo de ello fue el Tsunami ocurrido en el sureste asiático o las inundaciones en países tropicales. A esto hay que añadir la contaminación del agua. El H2O que utilizamos diariamente para beber, cocinar y lavar es el agua potable. Cuando el agua está sucia pueden contener microbios que producen enfermedades intestinales y trastornos en el organismo. También, cuando se arroja basura, desechos de las fabricas y desperdicios a las aguas que van al mar existe el peligro de matar a los peces y otros seres que viven allí.
Cerca de una cuarta parte de la humanidad vive con cinco litros de agua al día y un tercio de la humanidad no está ligada a ninguna red de saneamiento. El problema es que, como dice el periodista Joaquín Araujo, “nada mata más que el agua muerta, que puede matar a un niño cada ocho segundos” y a esto añade: “ese es el resultado de aguas heridas por el desprecio y la contaminación”. Existen en el mundo muchos paisajes marinos que se han convertido en mares de basura.
La fresca dadiva
El agua es decisiva para la agricultura, algo que se ve claramente en los campos de arrozales de Filipinas o en los campos de cereales de nuestro país. Es importante para la pesca, para el desarrollo de culturas y ritos (por ejemplo, el agua se utiliza en los entierros Budistas, en los bautismos Cristianos, para los Hindúes, toda el agua es sagrada, sobre todo los ríos y en el Islamismo, se utiliza el agua para purificarse para orar), y hasta es importante para escritores, pintores y fotógrafos para quienes es fuente de inspiración de sus obras.
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Nancy Casal
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