Un sábado de 2015, 9:30 pm
Primera
Se supone que es buen momento para hablar del futuro. Ayer le entregaron el premio Nobel de Literatura. Se dijo que era el primer "Nobel de la ciencia-ficción" y se calificó de emblemático, por lo justo aunque tardío. Ahora bien, nada de eso le importa.
La ceremonia fue tensa, como esperaba. Sus nervios casi colapsan. Le invadió un frío que derrotaba el intento de disimular. Lo asediaban cámaras minúsculas desde los estrados, sobre los hombros de operadores, colgadas en largos y finos brazos servos.
Como es usual cuando el ambiente exige rigor, produjo su pequeño teatro mental de desastres: imaginó el frac atorado en la silla o todo él yéndose de bruces sobre el Rey de Suecia o simplemente balbuceando a la hora del discurso. Mas esos temores, sin embargo, fueron juego de niños versus lo que imaginó después. Sintió que ayer confluían, al menos, dos series temporales. Un choque de capas que producirían un estallido o una aniquilación. Miró a los fotógrafos y se dijo: "Uno de ellos tomará una foto que vi hace 36 años. La única evidencia que tengo de este momento anunciado."
La ceremonia tardó más de lo estimado. Se distrajo un poco extendiendo la mirada a los oscuras postrimerías del Salón de Conciertos. Su mente se evadió como siempre, sin percatarse, para caer una vez más en aquella tarde de 1979, en casa de su abuela, a donde solían ir siempre a pasar parte del domingo.
Domingo, 27 de mayo
Saúl Blanco Lanza
Rosa María Rodríguez Magda
Juan Antonio Reig
Fernando Núñez Noda
Hiroit
Nicolás Ruiz Humanes
Nancy Casal