
Siempre he sentido una trascendencia del derredor, una vida propia de la escenografía de primer plano. Algo inmediato, la visualización geométrica en función del tiempo vivido. Vivencial, no puramente mental.
Por eso entonces la geografía inmediata, la topología de lo cotidiano y práctico. Constituye una fuente inagotable de detalles narrativos: las cosas, los niveles, los agregados, la perspectiva, la movilidad... sobre todo, la gravedad asentada, esas decenas de objetos en sutiles balances, formando figuras, compuestos y composiciones, trivialidades, fondos, caminos, atmósferas (yo antes creía que la atmósfera estaba en el aire y ahora entiendo que se asienta mejor en los muebles, en el piso e incluso en la parte del techo que no vemos).
La “geografía del tiempo” se basa en el movimiento, en la observación del moverse e incluso en la quietud pensando romperla.
Domingo, 27 de mayo
Saúl Blanco Lanza
Rosa María Rodríguez Magda
Juan Antonio Reig
Fernando Núñez Noda
Hiroit
Nicolás Ruiz Humanes
Nancy Casal