Un pequeño (y los más organizado posible) viaje por el caos científico y social.
Los últimos 25 años podría llamarse la Era de la Incertidumbre. Nunca el hombre había tenido tantos conocimientos e instrumentos, pero tampoco una cantidad tan vasta de preguntas sin respuestas.
Tras la caída del Muro de Berlín a finales de los 1980s se pensó que "un Nuevo Orden Mundial" inauguraría este nuevo milenio. De hecho, se destacó en particular una obra de 1992, titulada “El fin de la historia” de Francis Fukuyama, según el cual el mundo libre regiría, la democracia sembraría unidad política, sin guerras, fundada en un ciberespacio de liberadora tecnología, todo bajo la mirada atenta de una sola superpotencia: los Estados Unidos.
No se puede evitar pensar en la Era de la Razón, a finales del siglo XVIII, cuando los intelectuales franceses soñaron el futuro construido por la razón pura, el intelecto, exilando los bajos instintos que caracterizan la Humanidad, relegando las fuerzas emotivas que han hecho del mundo el desastre que ha sido. No tuvieron razón, quienes soñáron esta era.
Luego de la reunificación alemana, muchos vislumbraban la utopía del Fin de la Historia. Habría bloques, por supuesto, pero el libre mercado sobrepasaría el proteccionismo. La ONU, entonces, asumiría una especie de reinado mundial, una Confederación de países al estilo de Isaac Asimov…
Uff, George Bush padre, cómo te equivocaste (y recientemente el hijo también, pero en otras cosas) al anunciar ese “Nuevo Orden”. Unos pocos años hicieron polvo tales “megatendencias” al punto que, incluso, los expertos terminaron por sustituirlas por microtendencias (más manejables).
Domingo, 27 de mayo
Saúl Blanco Lanza
Rosa María Rodríguez Magda
Juan Antonio Reig
Fernando Núñez Noda
Hiroit
Nicolás Ruiz Humanes
Nancy Casal