Los orígenes de un término abusado
La naturaleza no es una sabana infinita de átomos y radiación desparramados. En vez, está llena de organismos y sistemas, gigantescos y diminutos. Una máquina ejecuta tareas de manera uniforme y repetitiva. Algunas son capaces de autorregularse, de responder con cambios internos a variaciones del entorno.
El funcionamiento de ciertos sistemas autorregulables de la naturaleza puede compararse con máquinas. Por ejemplo, la temperatura corporal y un termostato de aire acondicionado. Si lo fijamos en 20 grados Celsius, el aire acondicionado enfriará hasta que el termómetro indique que se pasó el punto de control (20 grados) hasta un límite prefijado, digamos, dos grados hacia abajo y arriba (18º y 22º). En ese instante el aire frío cesa de salir por los ventiladores. Al rato, obviamente la temperatura sube, cuando llega a 22º el aire se enciende de nuevo...
Igual así, la piel. Sube la temperatura y sudamos. Baja y temblamos. Todo para llevar el valor alrededor de 37º.
Resulta que desde las estrellas hasta las células, el mundo natural es prolijo en ejemplos de entidades que ajustan sus condiciones internas de acuerdo con los cambios del ambiente.
En la vida hay voluntad y conciencia para adaptarse al medio, sobrevivir y reproducirse. Respecto a las cosas no-vivas, realmente se desconoce incluso si están realmente no-vivas. Hay puntos en los cuales no podemos decidir.
Los planos originales tienen millones de años
El ser humano ha imitado la autorregulación natural en la infinidad de dispositivos y aparatos que ha producido la vida moderna en los últimos 30 mil años. La cerradura, la bomba hidráulica, el motor. De modo que es al revés: el cerebro humano es tan audaz que replica virtualmente el mundo natural. Imperfecto quizá, pero replicación al fin. Las máquinas están tan vivas como sus creadores.
En 1948 el matemático Norbert Wiener publicó el libro Cibernética, que describe con las mismas ecuaciones a los seres vivos, a las máquinas y –en general- a los sistemas autorregulables.
Para la cibernética los procesos son informacionales. Wiener le dio primacía al concepto de “retroalimentación” (feedback), que es un ciclo de información. Una computadora no está viva, ni es inteligente, pero es un dispositivo autorregulable con el que podemos interactuar y a través del cual podemos comunicar.
Independiente de si hay humanos envueltos o no, para la teoría matemática desarrollada por Wiener y pioneramente por C. Shannon, el flujo de información de esta autorregulación es “comunicación”. La autorregulación implica un tránsito de datos desde fuentes hasta receptores.
La información captada del ambiente produce un desbalance, una necesidad de tener más, de verificar, de transferir, de actuar de tal o cual forma. El “sistema” (persona, tribu, equipo) produce un evento para llevar ese desbalance a un punto de equilibrio. Esta oscilación balanceada es lo que Wiener llamó "homeostasis", un término que ya existía desde los años treinta.
La acción (efecto) es un feedback de la recepción del mensaje que activa el desbalance. En homeostasis, el sistema perdura en el tiempo. Al menos. Todo sistema encierra un orden interno, es decir, un mecanismo (exitoso o no) para llevar los valores de ejecución a puntos de equilibrio.
Cambios que obligan a ajustes
Si una familia gana mensualmente 100 y gasta 80, el sistema será exitoso si al menos logra mantener ambos valores en márgenes no muy amplios. Digamos: entre 90 y 110 para los ingresos y 70 y 90 para los gastos. En esas bandas, los resultados garantizan la continuidad.
Ahora ¿qué ocurre si en un mes la familia devenga 80? El sistema, por ejemplo, podría conservar el mismo porcentaje de gastos, 80%, y aplicarlo al total. Eso significa que los valores serán ahora: 80 de ingresos y 64 de gastos. Otra opción es sacrificar el excedente y tratar de no bajar el nivel de gastos, de modo que la proporción sería 80:80 sin excedente.
Un sistema es más inteligente si amplía su rango de opciones y si, en vez de meras elecciones predeterminadas, genera decisiones estructuradas. Por ejemplo, usar el excedente para financiar futuros déficit, tener una banda de gastos no básicos que puede sacrificarse, etcétera.
Así funcionan los sistemas. Las células, un automóvil, la organización donde usted trabaja, el sistema solar, la Vía Láctea, el Grupo Local, los agujeros negros… todos son máquinas y algunos afirman incluso que son o parecen seres vivos a gran escala.
Ah, pero las máquinas fallan, se trancan, hacen lo que no deben y finalmente hay que sustituirlas. ¿Cómo responde la cibernética al modelo caótico del mundo? Seguiremos tratando esta interesante cuestión de máquinas y autorregulación, si la máquina mental y la del blog logran mantener su homeostasis.
(Imagen: Composición de FNN).
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Soy disenador grafico. Muy buena la ilustración.
Bueno, Autor, esta vez quisiera tenerte al lado para hacer las preguntitas que me sugiere el fragmento....mientras esto no sea posible....lo sigo pensando...
¿Podemos llamarlo prudencia aunque en el fondo sea ignorancia de estos temas?
Saludo afectuoso,
Lana
Martes, 14 de febrero
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