Mejor nos vamos de paseo.
Sí, porque la vida constituye nuestro ámbito de existencia y, sin embargo, no podemos definirla. Describirla sí, pero matematizarla… poco. Está en todas partes pero se escapa, se escurre entre las páginas del diccionario.
¿Movimiento? Hay formas de vida inmóviles, atrapadas en frías criptas de hielo o piedra. ¿Conciencia? Cómo saberlo, pero se sospecha que muy poco conocimiento de sí mismas tendrán estas esporas y bacterias. ¿Autorregulación? Bueno, conocemos máquinas que responden a estímulos y se ajustan a ciertos rangos de valores.
¿Reproducción? Hay animales, vivos, que no se reproducen (como las mulas o las hormigas obreras) y en una discusión más amplia, ocurren en el universo astrofísico procesos generativos y cíclicos que “procrean” nubes de polvo y luego estrellas y otra vez polvo y de nuevo soles… ¿Voluntad? Quizá, pero como en una Prueba de Turing, a lo mejor un sistema automático llegará a imitarla muy bien, al punto de confundirnos.
No es buena idea, pues, comenzar por definiciones. Digamos que al menos ocurren sucesos inequívocos que podemos atribuir a la vida, otros que no y una franja gris en la cual la ciencia carece de dictámenes. Sin recetas, hay estructuras virales que no podemos llamar vivas o no-vivas… todavía. Con las incompletas fórmulas, un perro está vivo, pero ¿lo está la Tierra? ¿una galaxia? ¿el universo como un todo?
Por eso, para matizar esta serie de escritos sobre la vida, tomaremos como referencia aquella basada en el carbono, como la nuestra, como la animal y la vegetal que conocemos. Esta vida desciende de los cuerpos a los tejidos, a las células, genomas, genes y al ADN. Seremos un poco “carbonocéntricos” porque ¿de qué otro tipo de vida tenemos datos ciertos?
“La verdad está allá afuera” pero ¿y la vida?
Un cosmólogo de apellido Drake formuló hace más de 30 años una ecuación para calcular el número probable de mundos similares al nuestro, tan solo en la Vía Láctea, que podrían al menos comunicarse con nosotros enviando señales a la velocidad de la luz. De los cien millardos de estrellas que contiene la galaxia se toman las circundadas por planetas (según la definición actualizada que excluyó a Plutón).
De esa fracción extraemos los planetas que tienen condiciones de habitabilidad para la vida tal como la conocemos: presencia de agua y compuestos de carbono y otros materiales comunes en la Tierra.
De esos pocos afortunados habría que separar los planetas que hayan pasado del hueso al cohete. Es decir, testigos de algún tipo de sociedad inteligente y, al final, el residuo de las que pudieron desarrollar tecnología electromagnética (o similar) para enviar señales que llegaran a nuestro mundo.
Obviamente, la ecuación funciona si disponemos de datos sobre las galaxias y, en este sentido, el inventario es escaso y disperso. Por ejemplo, sabemos de muy pocas estrellas con sistemas planetarios (243 planetas extrasolares contabilizados hasta junio de 2007). Y mucho menos de la cantidad que podría albergar vida (apenas un par de docenas).
Carl Sagan (1934-1996), por quien conocí esta fórmula, saca sus propias cuentas y propone que en la Vía Láctea puede haber dos millones de planetas capaces de sostener civilizaciones con algún tipo de avance tecnológico. ¿Usted qué opina?
Apenas este año se descubrió el planeta “más parecido a la Tierra”. Es decir, dueño de un espectro electromagnético muy similar al que tendría nuestro planeta visto desde allá. Llamado Gliese 581 C, es el tercero de la estrella Gliese, con un tercio de la masa del Sol y a 20,5 años-luz de distancia. Los científicos afirman que este cuerpo tiene agua y, muy posiblemente, condiciones para que haya algún tipo de entidad que por estos lados llamamos vivo.
De modo que falta mucha información para llenar las casillas que hagan la ecuación de Drake más confiable. En cuanto a las afirmaciones de visitas extraterrestres, secuestros, enanos cabezones y demás, son más imaginería que hechos. Hasta ahora no he encontrado una sola de estas “noticias” que me convenza. Más aún, el sustantivo “noticia” se usa con mucha generosidad, porque el único hecho suele ser que alguien dijo algo.
En próximas entradas: más sobre la vida allá afuera; y aquí adentro en el planeta; los límites entre lo vivo y lo no vivo; el afán demiúrgico y otros temas muy… vitales. Nada de tratados, salgamos a pasear.
(Imagen: composición de FNN).
Los comentarios para este post están cerrados.
en mis brazos mi bebita dormida ...sonríe...
¿qué dijiste, tú Escritor, de las galaxias?
con la admiración de siempre...
Lana
El post se refiere a la vida de carbono. Debe haber muchas formas, invisibles a nuestros ojos tal vez. No nos cerremos, aunque como ejercicio ya se por dónde va el Ciberneticon.
Me gusta su post en Objetos voladores no confirmados. No se porqué no lo citó. Entoncews aprovecho y lo hago. No es no creer sino que evidencia evidencia no hay, al menos convincente.
No entiendo a los esepticos como usted ante tanta evidencia de visitas ET. Lea la obra de J J Benitez, mis ovnis favoritos y se convencera por ud mismo.
Viernes, 17 de febrero
Saúl Blanco Lanza
Rosa María Rodríguez Magda
Juan Antonio Reig
Fernando Núñez Noda
Hiroit
Nicolás Ruiz Humanes
Nancy Casal
Jordi Jaumà Bru| Febrero 2012 | ||||||
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