En marzo de 2007 se anunció el descubrimiento del observatorio solar más antiguo de América, en el monte Chankillo de Perú, con más de dos mil años. Un conjunto de trece torres alineadas de norte a sur, seguían la pista del Sol año tras año. Como se aprecia en la foto, un muro doble, concéntrico, lo hace un espacio cerrado.
Un año atrás, en mayo de 2006, se desenterró el primer observatorio americano, en el Valle del Chillón del mismo Perú. Un hallazgo que dejó impresionados a los expertos, que no esperaban tanta sofisticación científica y social hacia 2.200 aEC. El Templo del Zorro (como lo llamaron sus descubridores por una figura tallada del animal) “marcaba” el paso de los astros para señalar eventos claves: las crecidas del río Chillón, las cosechas, los cambios de estación.
Ahora ¿quiénes fueron estos constructores? Dos mil años antes de la Era Común todavía existía Sumeria y la pirámide más antigua tenía apenas cuatrocientos años. Se sabe muy poco de estos pueblos ancestrales, no se ha conseguido lenguaje escrito, ni restos humanos. Conocían el cielo, por lo menos se deduce y sus habilidades constructivas eran sólidas. Pero nada más, por los momentos.
Los Incas se formarían como nación 3.200 años después, hacia finales del sigo XIII EC. Y desde su cercanía al Ecuador planetario, hicieron mapas del cielo para acompañar sus complejas ceremonias religiosas y para fines prácticos, claro, como la identificación de los solsticios. Por eso el Sol (llamado “Inti”) era central y se han hallado templos dedicados al Sol del siglo XV EC.
En Cusco, la capital del imperio, los registros españoles dan fe de un calendario solar público, cual instalación museística, un conjunto de pilares que visto desde ciertos ángulos indicaba la fecha. Al Sol también le dedicaron plataformas pétreas llamadas “Ushnus” (Huascas) que abarcaban el imperio.
Los recorridos del Sol y la luna, entonces, generaron meses de 27 días y años de 328 días y se dice que había igual número de Huascas sagradas diseminadas en el territorio andino con Cusco como su centro.
Parece que el conjunto estelar de Las Pléyades era un indicador importante, dado que los 37 días en que aparecían en la bóveda equivalían justamente a la diferencia entre el año solar inca y el lunar.
Es notable cómo este pueblo usó "constelaciones inversas", cuyos dibujos obedecían a las áreas oscuras del cielo. Por ejemplo, la franja negra en el centro de la Vía Láctea fue representada con una perdiz. Una serpiente reptaba entre Sirio y la Cruz del Sur. Y así, otras hermosas figuras que llenaron las sombras…
Los comentarios para este post están cerrados.
Hola, autor, celebro que hayas tomado "tu pluma" otra vez....
son asombrosos los hechos que evocas...
tan impresionantes "las luces" como "las sombras" ....donde sea que se haya manifestado la humanidad....!!
Ahí tienes a la gran civilización romana tirando cristianos a los leones para entretenerse....o aún en el siglo XV en Europa se quemaban personas acusadas de hechicería.... y hoy....bue
no hay dudas.. las personas tenemos una enorme energía que podemos encauzar para buenas como malas acciones....
quedémonos con las buenas....
gracias por escribir nuevamente....
Lana
es muy interesante pero deberia
deberian hacer para que lea mas
Todo eso se ve empañado por los sacrificios humanos que hacían los incas.
Sábado, 18 de febrero
Saúl Blanco Lanza
Rosa María Rodríguez Magda
Juan Antonio Reig
Fernando Núñez Noda
Hiroit
Nicolás Ruiz Humanes
Nancy Casal
Jordi Jaumà Bru| Febrero 2012 | ||||||
| L | M | X | J | V | S | D |
|---|---|---|---|---|---|---|
| << < | > >> | |||||
| 1 | 2 | 3 | 4 | 5 | ||
| 6 | 7 | 8 | 9 | 10 | 11 | 12 |
| 13 | 14 | 15 | 16 | 17 | 18 | 19 |
| 20 | 21 | 22 | 23 | 24 | 25 | 26 |
| 27 | 28 | 29 | ||||