Los griegos llevaron la astronomía (y la ciencia en general) a un nivel muy avanzado, entre 500 aC y el siglo III dC. La palabra “astronomía” misma tiene raíces helenas.
Mientras la tradición relacionaba los eventos celestes con la divinidad, la ciencia griega exhibió una independencia nunca vista y, acaso por primera vez, individualidad e identidad de los autores: Pitágoras, Euclídes y sus respectivas obras, corrientes y escuelas.
No se conoce con nombre propio la mayoría de los autores egipcios, ni babilonios, ni fenicios. Pero los griegos comenzaron a ponerle firma a sus ideas. También surgieron, acaso por primera vez, filósofos o autores autodeclarados ateos o agnósticos, pioneros en atribuir causas no místicas a los fenómenos.
Se dice que Tales de Mileto, hacia 580 aC, predijo un eclipse que detuvo una batalla entre los Lidianos y los Persas. El oscurecimiento del cielo hizo que ambos ejércitos se retiraran. Contemporáneo al de Mileto, Anaximandro planteó el primer modelo astronómico conocido que excluía las fuerzas divinas.
Pitágoras y sus discípulos (hacia el 550 aC), enamorados de las esferas, propusieron un modelo de sistema solar en el cual la Tierra era central y los astros giraban siguiendo trayectorias circulares, dentro de esferas invisibles que giraban concéntricamente. Las estrellas, se decía el del célebre teorema, tenían que ser esféricas también.
El sentido común –sin herramientas científicas- produce una visión “geocéntrica” del universo. El Sol gira alrededor de la Tierra e igual así las estrellas y la luna. El planeta, plano o esférico, se mantiene estático o, al menos, más fijo que el inquieto cielo. Así parece corroborarlo lo que percibimos e inferimos en consecuencia. La astronomía hasta los griegos clásicos era esencialmente geocéntrica, anclada en nuestra perspectiva de observación.
Para colmo, uno de los más grandes y respetados pensadores griegos, Aristóteles, defendía un modelo geocéntrico que, sofisticado por otros griegos como Hiparco y Ptolomeo, fue el canon por casi dos mil años.
No obstante el camino para sacar el centro del universo de la Tierra había comenzado. Tan lejos como el siglo V aC Filolao propuso que el planeta y su cielo giraban sobre un centro invisible, podría decirse que una estrella colapsada o algo por el estilo. Su propuesta, no obstante, fue ignorada.
Un siglo después Heráclides, quien aceptaba que la Tierra fungía de centro, no obstante propuso que algunos cuerpos giraban alrededor del Sol. Era la primera vez que el diligente astro rey se le imaginaba fijo, centro del giro de “estrellas más pequeñas” (eran planetas).
Estos modelos, sin embargo, no salían del geocentrismo, del apego a la perspectiva terrestre, provincial, como vermos más adelante.
Adelantos y un retroceso
Hacia 350 aC el matemático Eudoxio dibujó el primer mapa del cielo con nomenclatura moderna, es decir, líneas imaginarias equidistantes, fijas, del cenit hacia abajo y otras perpendiculares. El cielo era ahora una cuadrícula con longitudes y latitudes, referencias indispensables para ubicarnos en un momento y lugar determinado.
Si bien hubo intentos anteriores de darle al universo otros ejes y centros, el verdadero salto cuántico lo dio Aristarco de Samos, quien postuló hacia 280 aC que la Tierra rondaba al Sol y que éste era el centro del Universo. Mil ochocientos años antes que Copérnico, se proponía el sistema heliocéntrico, sólo que pasó “por debajo de la mesa” ante modelos más “obvios” al antropocentrismo.
También hizo lo suyo Aristarco calculando distancias: la de la luna y el Sol, que fueron inexactas (por falta de instrumentos adecuados) pero correctamente inferidas como la grande muy lejana y la pequeña más cercana.
Contemporáneo al de Samos, Eratóstenes calculó en Egipto la circunferencia terrestre hacia 240 aC. de una forma por demás ingeniosa. En verano, al mediodía, una vara de cierta longitud no proyectaba sombra alguna en la ciudad que ahora se llama Asuán, al sur de Alejandría. El sol emitía una luz perpendicular al plano terrestre en ese lugar, a esa hora. No obstante, en Alejandría una vara de la misma longitud producía una sombra con un ángulo de 7 grados.
¿Qué significaba esto? Que la Tierra era esférica y que, si se conocía la distancia entre las dos ciudades, se podía calcular el diámetro de la circunferencia terrestre usando trigonometría. Para asombro moderno, el matemático griego logró la longitud en 40.225 km, apenas unos kilómetros del cálculo moderno: 40.066 km.
Cerca de 134 aC otro célebre astrónomo, Hiparco, compuso un catálogo estelar e inauguró la llamada “precesión”, el cambio paulatino del curso estelar a lo largo del eje polar, que puede trazarse hacia atrás. El sabio también catalogó la posición y brillo de las estrellas más notables.
Entrada ya la era común, el modelo geocéntrico de Aristarco nunca logró aprobación y se impuso, como sabemos, el de Aristóteles. Hacia 140 dC un astrónomo heleno de Alejandría, Claudio Ptolomeo, “perfeccionó” el sistema heliocéntrico tradicional con un modelo que dominó la cosmología medieval hasta el siglo XVI.
Según Ptolomeo la Tierra era el centro inmóvil del universo. Alrededor del planeta, se sucedían esferas concéntricas en un intrincado arreglo. Los siete “planetas” (la Luna, el Sol, Mercurio, Venus, Marte, Júpiter y Saturno) giraban en círculos (epiciclos) que rondaban otras esferas (deferentes). Las estrellas fijas tenían su propia gran esfera externa.
Su obra sobrevivió y se popularizó gracias a los árabes, quienes la compilaron bajo el nombre Almagesto (“Gran Tratado”). La razón de su vigencia es que predecía satisfactoriamente la posición de la mayoría de las estrellas conocidas y sólo comenzó a mostrar su insuficiencia cuando la tecnología telescópica comenzó a revelar nuevos cuerpos celestes que no obedecían a los giros esféricos.
Es paradójico que la inigualable astronomía griega, luego de postular la mayoría de los modelos correctos o actualmente reconocidos, cerrara su etapa clásica con este sistema geocéntrico que probó estar plagado de errores antropocentristas.
Conéctese a:
Antes de la Grecia clásica
(Primera imagen: Composición de FNN.).
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hay mucho, hay tiene k aber un poco resumido eso no mas k pasa xaoooo
CH*ALBO
d
a
n
i
e
l
a
muy malo por ke tienes ke poner lo principal es muxooooooo
todo etaa mal
que no pongan mucho texto y que pongan lo principal
Hola, me gustaria saber si puedo tener acceso a la imagen de Teoria Geocentrica, para uso editorial, y porsupouesto en mejor resolucion. Al ser este documento de dominio publico,
Estoy atenta a sus comentarios,
Cordialmente,
Yeins Diaz
Sábado, 18 de febrero
Saúl Blanco Lanza
Rosa María Rodríguez Magda
Juan Antonio Reig
Fernando Núñez Noda
Hiroit
Nicolás Ruiz Humanes
Nancy Casal
Jordi Jaumà Bru| Febrero 2012 | ||||||
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