Ciberneticón

BIG BANG: Lo singular del asunto

25.06.06 | 09:22. Archivado en Espacio-tiempo y energía
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Los cosmólogos hablan del Big Bang como la expansión centrífuga de una esfera primigenia de inconcebible concentración energética, dominio de Caos u Orden, según se prefiera. El mayor desafío a la ley entrópica es, a la vez, su principal demostración.

Según cálculos de principios del siglo XXI, si toda la masa detectada en el universo físico fuera reducida a un punto centrípeto, el resultado presentaría contradicciones científicas muy interesantes, de acuerdo con el conocimiento científico del momento.

A ver. Una exatonelada (Et) equivale a 10 a la 21 kilogramos. La masa aproximada de todos los océanos del planeta es 1,3 Et y la de todo el hierro, a pesar de ser mucho menos voluminoso, se acerca: 1,2 Et. El sol tiene una masa de casi 2 mil millones de Et. La Vía Láctea es 150 mil millones de veces más masiva que el sol: 10 a la 20,5 Et.

Bien, se estima que el universo físico conocido en un diámetro no menor de 15 millardos de años-luz posee una masa aproximada de 10 a la 32,5 Et. Estamos hablando de 600 mil millones de vías lácteas de masa, sin contar la materia no detectada o invisible, que suma ingentes cantidades pero no puede cuantificarse.

Sólo imagine la energía de toda esa masa concentrada en un punto central, infinitesimal. Ese punto es una "singularidad", al decir de los modernos consmólogos tipo Stephen Hawking (1942-).

En una singularidad no hay diversidad energética. Internamente, no hay fuerzas diferenciadas (gravedad, electromagnetismo, etc), ni átomos, ni subpartículas. Externamente, hay una gravedad infinita. No hay movimiento pero todo está en movimiento. El tiempo no existe o existe de forma absoluta. El "átomo primigenio" de la Gran Explosión es la megasingularidad, el caos elemental del que hablan tantas religiones.

¿Por qué decimos 15 millardos de años luz? Porque ése es el horizonte cosmológico que permite nuestra capacidad de medida, fundamentada en la velocidad de la luz (c). Más allá de este lindero, los objetos se alejan de nosotros a velocidades muy cercanas a c y, por tanto, su luz experimenta un auténtico efecto Doppler electromagnético, una imposibilidad mecánica de comunicación.

Un año-luz es la distancia recorrida por una partícula electromagnética en el período de un año solar (365 días). Equivale a nueve millardos de millardos de kilómetros. La estrella más cercana al sol, Próxima Centauri, está ubicada a unos 3,4 años-luz y el centro de la Vía Láctea a unos 70 mil. Andrómeda está a dos millones.

Pero la distancia a los quasares, que están entre los más fascinantes objetos descubiertos hasta ahora, son más incomprensibles: 15 mil millones de años de recorrido para que su luz (a 300 mil kilómetros por segundo) llegue desde allá hasta la Tierra. ¡15 eones (1 eón= millardo de años) de recorrido indetenido por espacios vacíos!

(En la imagen: representación de un agujero negro -un tipo de singularidad- "tragándose" una nebulosa de gas).


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