

El cosmos físico conocido es tan grande y nosotros, humanos, tan pequeños, que la imagen actual que ha forjado la física y la cosmología tiene menos de 100 años. Y eso que la observación humana de los cielos antecede a las pirámides…
A pesar de lo vertiginoso que fue el siglo XIX, sobre todo su segunda mitad, el XX se inició con una imagen de los cielos muy “provinciana”, y tradicionalista si se quiere. Max Plank (1858-1947) postulaba su teoría cuántica en 1901, pero aún se afirmaba que todas las estrellas catalogadas, junto a las nebulosas de gas y supernovas, formaban parte de la Vía Láctea, nuestra galaxia, que en ese entonces se tomaba por el “universo”.
Incluso en el vecindario solar, no se conocía nada significativo allende Neptuno, el planeta más lejano hasta entonces.
Y sobre todo, se creía que el universo tenía un comportamiento estático, es decir, uniforme a gran escala y que había infinidad de mecanismos para que la materia crease fuerzas compensadoras de la energía “destruida”.
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21.06.08 @ 06:58:11. Archivado en Palabras y cosas

Siempre he sentido una trascendencia del derredor, una vida propia de la escenografía de primer plano. Algo inmediato, la visualización geométrica en función del tiempo vivido. Vivencial, no puramente mental.
Por eso entonces la geografía inmediata, la topología de lo cotidiano y práctico. Constituye una fuente inagotable de detalles narrativos: las cosas, los niveles, los agregados, la perspectiva, la movilidad... sobre todo, la gravedad asentada, esas decenas de objetos en sutiles balances, formando figuras, compuestos y composiciones, trivialidades, fondos, caminos, atmósferas (yo antes creía que la atmósfera estaba en el aire y ahora entiendo que se asienta mejor en los muebles, en el piso e incluso en la parte del techo que no vemos).
La “geografía del tiempo” se basa en el movimiento, en la observación del moverse e incluso en la quietud pensando romperla.
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07.06.08 @ 08:23:54. Archivado en Ficción
I. Salomón había sido disperso y descuidado. Como todo hombre, un dormido, uno que persigue lo que ya ha dejado atrás. Tenía grandes ideas pero pobres realizaciones. En general sus pensamientos iban por un lado y la vida por otro, como dos hilos de agua que nunca se tocan.
De joven era desidia -decía él- pura molicie. Ya de adulto, sin embargo, "fue un hedonismo intelectual, una forma bastante autogratificante de perder el tiempo". Se percató de ello, no crean, desde muy joven pero sólo al traspasar los veintiocho años decidió luchar con ahínco por un estado superior de vigilia. "¡No más palabras vacuas!", díjose una mañana de sol ardiente.
Según su evangelio personal, para penetrar la realidad hacía falta limpiarse, transparentarse y aceptar todos los haces de luz que despide el agitado mundo. Era necesaria una disciplina que obedeciese los mandatos superiores de la sabiduría y no la voluptuosa invitación del deseo, lo cual era difícil para un joven solitario.
Después no, porque vino la conversión, pero antes sí, porque no venía. No fue una iluminación católica pero tampoco totalmente no cristiana. El camino fue intenso, como se desprende de las páginas del cuaderno.
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"Una chispa contiene todo el infierno"
William Blake
A veces para entender magnitudes gigantescas hay que ponerlas a escala, compararlas con algo que entendamos rápidamente. Muchas figuras culturales son miniaturizaciones, símiles de cosas demasiado grandes o pequeñas para manejarlas por experiencia directa. La creación del mundo en siete días de la Biblia; las figuras de las constelaciones; las fases de la vida como primavera u otoño.
Para ilustrar, recurramos al venerable año-luz. Hay una región circundante más lejana que el degradado Plutón, la Nube de Oort, donde se forman los cometas. ¿Cuán lejos está? Pues a nueve billones de kilómetros del Sol. ¿No puede visualizar tal distancia? Qué tal 9,4 x 10 a la 12 kilómetros. ¿Tampoco? ¿Y 0,2 “pársecs”? ¿O un petametro? Nada, tales distancias poco nos dicen.
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11.03.08 @ 21:43:19. Archivado en Ficción
Que en “Caracas no hay reglas para manejar” es una máxima que hay que apresurarse a refutar. Hay decenas de directrices que cumplir, muy numerosas para memorizar, por lo cual se hace indispensable una pequeña guía como ésta.
Que tales reglas nada tengan que ver con las leyes o con el sentido común es otra cosa.
Cómo pasar la calle
Usted camina al borde de la acera en sentido contrario al tráfico. Cuando vea un espacio entre dos vehículos, corre como en una competencia de pista y campo hacia la acera opuesta, con mucho cuidado de no chocar frontalmente con otro corredor o corredora que haga lo mismo de frente hacia usted.
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09.02.08 @ 03:37:39. Archivado en Del devenir
Los últimos 20 años podría llamarse la Era de la Incertidumbre. Nunca el hombre había tenido tantos conocimientos e instrumentos, pero tampoco una cantidad tan vasta de preguntas sin respuestas.
Tras la caída del Muro de Berlín a finales de los 1980s se pensó que "un Nuevo Orden Mundial" inauguraría este nuevo milenio. De hecho, se destacó en particular una obra de 1992, titulado “El fin de la historia” de Francis Fukuyama, según el cual el mundo libre regiría, la democracia sembraría unidad política, sin guerras, fundada en un ciberespacio de liberadora tecnología, todo bajo la mirada atenta de una sola superpotencia: los Estados Unidos.
Habría bloques, por supuesto, pero el libre mercado sobrepasaría el proteccionismo. La ONU, entonces, asumiría una especie de reinado mundial, una Confederación de países al estilo de Isaac Asimov…
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26.01.08 @ 05:47:57. Archivado en Ficción
Como padre has tratado de inculcar a tus hijos la virtud del hedonismo, la convicción de que el placer no es “malo” ni “sucio”. Sin excesos, claro, como corresponde a alguien esencialmente conservador, pero nunca ausente de un buen portafolio personal sibarístico para enfrentar un mundo difícil. Una vez captaste la oportunidad de medir, aunque fuese subjetivamente, el grado de hedonismo de tus hijos: Luis Emilio, de 13 años y Marcella, de 15. Pasabas un fin de semana en la casa de playa, en el porche que se abre al Caribe impetuoso, cruzado el cielo por alcatraces y una brisa implacable que empujaba a Luis Emilio al suave respaldo de una silla de extensión y a Marcella plácidamente contra una hamaca. Te acercaste con tu esposa para preguntarles que querían comer, si se les ocurría algo.
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23.01.08 @ 17:34:05. Archivado en Cibermente
El celebrado autor Nicolás Negroponte (Ser digital, 1996) hace una diferenciación entre el mundo digital y "el mundo atómico", llamado también "análogo" o "analógico".
La prensa viene en papel y la radio en ondas sonoras, por ejemplo, pero en la interfaz web ambas son bytes, de modo que pueden coexistir. Incluso el intervalo entre el hecho fisico-social y su salida a un medio analógico es digital. ¿Cómo? Bueno, visite un periódico o una emisora de radio actual. La cámara es metálica pero capta información en bits. El micrófono recoge ondas sonoras pero llegan como bytes a un disco duro. Luego se editan con software y se transmiten por Internet o por antenas.
Los bits son los grandes intermediarios informacionales. Un puente digital entre un mundo físico-social atómico y personas atómicas que reciben estímulos analógicos.
La tendencia actual es digitalizar toda la información: el sonido, los textos, las fotos, el video, incluso algunos estímulos tactíles, como la vibración... La digitalización ha invadido también las telecomunicaciones, de modo que la telefonía y la televisión están migrando de las ondas hertzianas a los minúsculos bits. Skype, Youtube, radio IP.
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19.01.08 @ 08:14:48. Archivado en Cibermente
Hay una “realidad” física y social en los árboles, en nuestro cuerpo, en la plaza de apurados transeúntes. “Física” porque incluye fotones, espacio-tiempo, el oxígeno que respiramos, tierra, sonidos, acero, gravedad.
“Social” ya que tiene (o no) sentido por acuerdo entre grupos, familias, gremios, ciudades, uniones aduaneras, etc. En el ámbito más amplio, la “realidad social” está contenida en la información que percibimos, decodificamos y por la que actuamos.
Sobre una montaña se coloca la palabra “montaña” e infinidad de adjetivos posibles: alta, verde, nublada. Cada concepto, cada signo es propiedad y potestad de los grupos, sólo funciona si se comparte y se dispone de un margen común de significación.
La información es el contenido informativo que se percibe y asimila. “Comunicación” es el proceso de traslado de esos mensajes de persona en persona.
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02.01.08 @ 05:47:24. Archivado en Palabras y cosas
La filosofía es un río inagotable que nace y muere con cada individuo. Ella misma podría pasarse la vida autopensándose, interrogándose "ella misma". Nada tan útil y tan inútil, según se le mire. Se acerca a la Razón y olvida el corazón, su verdadero padre.
Buscando lo universal, queda presa en el yo del pensador o del discípulo o del lector, que es una forma de refugiarse en aquello que pretende trascender.
Y "lo trascendente", su más cruda obsesión, quiere salirse de los signos e ir a la realidad, pero descubre que sólo puede expresar la realidad con signos.
Cuando la filosofía alcanza la plenitud personal termina la historia personal. Entonces lo “trascendente” viene a ser el asomo de las palabras en la otra historia, la que se escribe en plural.
Este tránsito, tan súbito, apenas permite construir el andamiaje, no la obra, porque el desideratum del autor siempre es una posibilidad no expresada, o no expresable. Su camino es continua e inevitablemente improvisado e incompleto.
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08.12.07 @ 16:11:12. Archivado en Ficción
Un juego de facundias. Regla: debe leerse en voz alta, alternativamente, entre dos o más personas. Quien ría primero pierde.

NARRADOR: Aquella tarde el fumoso perfume del ambiente ambientado en la habitación habitada por el simpático Simpático, flameaba cual gélida flama. Más afuera de la ciudad Citadina, ladeado al este (¿o aquél?), justo junto al frente trasero de un lote de lotos latosos, en una casa medio grande, vivía solo sortario en solícito sortilegio, alejado del mudo mundo de aquí cerca.
Transcurría su ser en silenciosa oscuridad, como una bulla clara. Una especie especial de muerte en vida, no obstante menos oscura que otras ostras muertas de tedio, como el sonido silencioso del ostracismo que la vida te dio...
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26.11.07 @ 03:04:29. Archivado en Cibermente
El término “cibernética” viene de una palabra griega que denota “timón” y se asume en el sentido de guía, de controlador. N. Wiener le dio la connotación de disciplina de los sistemas autorregulados de control. Lo vimos en el entrada anterior: galaxias, mamíferos, un automóvil… todos son máquinas vivas o no, que buscan la homeostasis con el ambiente.
Homeostasis es equilibrio interno para poder funcionar y abandonar estados de “alerta”, como cuando hay una infección en el cuerpo y ocurre la fiebre: el sistema nervioso activa múltiples mecanismos de aviso y advertencia.
El proceso esencial de la cibernética es el flujo de información entre las partes. De esta forma el sistema (el cuerpo) envía una ejército de anticuerpos y la mente promueve otras acciones (medicinas, cuidados) que disminuyan esos grados de descontrol.
No obstante, el flujo de energía y de información no es perfecto, ya que se distorsiona, se degrada, pierde energía, tiende al caos...
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